Hipocresía política por @nancyarellano

 El hombre honrado es el que mide su derecho por su deber.

H. Lacordaire

 

No pretendo hablar de candidaturas. En este particular día no puedo obviar el hecho de que estamos en un país donde la sensibilidad se ha confundido con sensiblería, la política con elecciones de “reinas”, el servicio al prójimo con tácticas de marketing, y, en fin, toda clase de artilugios que dan fe de una mediocridad imperante; que ahora vitupera cualquier cosa que busque ser formal, consciente, racional, técnico, o producto de la inteligencia puesta en ejercicio.  Se alaba “lo informal” por “popular”… ¿Pero es que acaso el temita de lo “popular” no es lo que hace del consumo masivo irracional y alienante? ¿No estamos frente al consumismo indiscriminado de “popular” como si ello implicara magníficamente el “valor” de lo imperfecto, improvisado, falso y sin rumbo?  Eso no es un valor. Si mi pueblo necesita educación, necesita hablar mejor, necesita tecnificarse, necesita trabajos de calidad, necesita movilidad social… superarse.

Yo quiero a mi pobre pueblo, pero jamás querré a mi pueblo pobre. Así que esa sensiblería –me disculpan la palabra- ridícula de pensar que la pobreza dignifica, es absurdo. La pobreza física presenta retos, pero la pobreza mental de políticos que quieran perpetuar la pobreza física, es sólo producto de la indolencia y la actuación vulgar; de la politiquería.

Y quiero entonces recordar, porque siempre termino allí, a los griegos y todo ese sistema de conocimiento integral sobre el hombre y sus dinámicas universales que, sintetizada en la Paideia helénica, aún me deja boquiabierta.  El areté –palabra de difícil traducción- era algo así como “valor, prudencia y justicia ligados a la sabiduría”; según nos da a entender el filósofo Platón.  Éste era un valor ciudadano, una búsqueda de todos los hombres e implicaba una educación que portara consigo la creación del hombre integrado a la sociedad como parte de un ecosistema en equilibrio.  Otra lección admirable es que lo que no conocemos por la vía del pensamiento es meramente opinión de los hombres, y es inútil realmente; como dijera Parménides.

¿A dónde quiero llegar? Al simple hecho de que nuestra sociedad actual, y no me quedo sólo en Venezuela, está plagada de contradicciones y se impone un sentido común, sin sentido lógico.  Unas dinámicas intestinas donde se compran voluntades y se venden conciencias; y sufrimos necesidades materiales y vacíos espirituales.

“Lo que no conocemos por la vía del pensamiento es meramente opinión” por lo tanto, no podemos fijar nuestro destino en la opinión de nadie, ni dejar que nuestra libertad esté en manos de opinadores cotidianos que además hacen “leyes”. Doxa (opinión) Vs Episteme (conocimiento). ¿Qué buscamos en esta vida? ¿Qué busca usted en este artículo, en esta página, en esta hora? ¿Ananké? (Felicidad) quizás busca algún indicio de que es posible lograrla; de que el país no se volverá un espacio de guerra diaria donde asalten a las personas a las seis de la mañana y a punta de pistola, porque hay cola. (esa es la opinión… porque “hay cola”; no es porque NO hay autoridad, porque NO hay justicia o porque NO hay gobierno local, regional y nacional… No. La “lógica” es “porque hay cola, porque se es mujer, porque se tiene el vidrio un poco abajo”.

 Cuando tomo en mis manos el libro, al que siempre recurro, de Werner Jaeger “Paideia” extraigo reflexiones sobre las dinámicas humanas que datan de hace 2400 años; y me pregunto, confieso que con algo de angustia, ¿Por qué no hemos aprendido? ¿Cómo hemos olvidado? ¿Por qué tienen el poder un puñado de gente que no tiene sensibilidad social y conciencia de función política? ¿Por qué no hay servicio en la política?

Los temas de trascendencia, los temas sobre las búsquedas humanas más íntimas, sobre los valores que nos llevan a aprehender el bien, la justicia, el amor, la templanza, el equilibrio, la mesura, la honradez, la sabiduría, la destreza, las habilidades… la búsqueda de la felicidad y la paz. ¿Dónde están en medio de tantas necesidades materiales y tan poca preocupación efectiva por brindar el campo para que “lo justo” ocurra con todo nuestro pueblo, nuestros niños, nuestros ancianos, nuestros recursos naturales, nuestra flora y fauna? ¿Por qué el poder no sirve para hacer a esta sociedad más justa? ¿Por qué siempre hay conformismo?

Aquí muchas veces la clase media está sobreestimada y la clase baja subestimada; por ambos bandos.  Comiencen por respetar al otro, tomándole como espejo. Si usted desprecia al otro, sólo puedo decirle que se desprecia a sí mismo. Si usted no ve qué valores hay en el otro, si no es capaz de ver que la profundidad de Parménides eriza tanto como la de Gualberto Ibarreto o la señora de la panadería, entonces usted no posee sensibilidad; sino la misma sensiblería de las novelas que venden shampoo de noche por la televisión: usted no tiene alma. No sirve para la política.

Esto lo veo todos los días, y me duele; porque Venezuela sigo creyendo, lo tiene todo. Pero a nuestros dirigentes, les falta lo esencial.

Finalizo con Lacordaire otra vez: “La libertad no es posible más que en aquellos países donde el derecho predomina sobre las pasiones”

Mi twitter: @nancyarellano

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8 Comentarios

  1. La Illiada narra que era usual arrancarle la cabeza al enemigo vencido en combate. “Grecia” no existió como pretenden quienes promueven esa ‘universalidad’ de “verdad”, “bien” y “belleza” genéricas. En su extensión global la presente civilización tecnotrónica (mercantilista) para nada responde a ese modelo simplificado de idealidad ahistórica. No es sino contemplar la película “Koyaanisqatsi: Life Out of Balance” para uno darse cuenta de la dimensión demencial planetaria de la alienación que comportamos como especie. El biotipo humano resultante de la biopolítica aplicada son cifras compulsadas en franjas, targets, estadísticas… ajeno a la convivencialidad que impregna de sentimientos, afectos, projimidad. Es esta la carencia principal al observarnos en nuestros vínculos de interdependencia, la falta de destreza para la solidaridad, el refuerzo, la complementariedad. Totalizante en los medios, la violencia como signo omnímodo hace del miedo ambiente conectivo (paranoia objetiva) un dispositivo de manipulación adrenalínico absoluto, desquiciante, invasivo, maquínico. En la fase actual de subordinación cultural y económica -en que deseamos parecernos y asimilarnos a aquello mismo que niega nuestra soberanía cultural- hemos quedado imposibilitados de acceder a un plano de autonomía creativa integral, paralizados por la terrible marginalidad generalizada, esa masividad abyecta que nos aterroriza, dado el autorrechazo compulsivo de identificarnos con lo que producimos con nuestros comportamientos consumistas, ahogados en la anomia hedonista que incentiva el mercado, abatida nuestra autoconsciencia por las imágenes que propagan la lógica y ordenamientos de poder en que se basa nuestro sometimiento y decadencia espiritual. Medusa nos mira a los ojos.

  2. De acuerdo con usted. Comentarios:
    1) Pobreza. También en una de griegos, recordemos que Pericles les dijo a los pobres que la vergüenza no era ser pobre, sino querer seguir siéndolo.
    2) Doxa vs. episteme (o pathos vs. logos). Es como usted dice, pero… tengamos presente que las neurociencias ya han determinado que nuestras decisiones las tomamos con muy poca participación de la razón, o del raciocinio. Lamentablemente el componente irracional en la toma de decisiones es mayor que el racional. De ahí que sea tan importante el discurso religioso-afectivo del oficialismo (corazón de mi patria, corazón, amor) en comparación con el gerencial de la oposición (un camino, progreso, lo cual implica trabajo). Si a la frase de Lacordaire le pone “razón” en lugar de “derecho”, es lo mismo. El pathos lleva 3 lustros gobernando.
    3) + del pathos. Aristóteles en su Política dijo que las clases bajas se regocijan de que las altas caigan. Es generalizado que a los seguidores del proceso no les importa que el país se vaya por el despeñadero, mientras “los que tienen” (rico es malo) se vayan con él y con ellos, todos juntos, no importa. Hace 24 siglos y seguimos igual. Usted lo ha dicho en su artículo.

    Propuesta:
    Le dejo una inquietud, por si acaso quisiera usted reflexionar y/o investigar sobre eso y escribir algo al respecto. Resulta que la pobreza está directamente relacionada con la delincuencia. A mayor pobreza mayor delincuencia, es casi una relación directamente proporcional. Hay investigaciones al respecto. ¿Cómo es posible que haya tanta inseguridad, o sea delincuencia, si dizque se ha reducido la pobreza? Es una paradoja. Si sabe de algo que haya escrito alguien sobre esto, envíeme el enlace, por favor. Si es usted la que lo hará, entonces me daré cuenta porque siempre consulto ND antes de venir por aquí. Gracias!

    Reciba un cordial saludo.

    PS: Muy bueno el nuevo “look” del website. Aunque aquella foto bucólica del pueblito andino…

    • Hola Edgar! Muchas gracias por escribirme! Un placer y una responsabilidad la que me dejas!
      Pues en el blog la primera vez que postea un usuario avisan al dueño del blog y uno tiene la opción de aprobar o rechazar el comentario. En mi caso nunca he rechazado alguno, incluso cuando han sido contrarios a mi opinión. Pero no me molesta tener la potestad dado que nunca falta quien falte el respeto.
      Eso es todo!

      Gracias por tu tiempo! Y espero nos sigamos leyendo!

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