¿Cambiar el gabinete o cambiar la mentalidad?

PPKaída revela la necesidad de ajustes.

Por @nancyarellano

Si se sigue pensando que el problema está en las cabezas del gobierno…se tiene razón, pero igual se falla en el razonamiento. El problema no son los ministros, son sus cabezas. Si se cambia el gabinete, pero no se cambia la mentalidad del gobierno seguirán las insatisfacciones actuales. Todos saben la falta de operadores políticos, la ausencia de partido o que la propuesta Plan País de Peruanos por el Kambio estuvo llena de clichés y promesas “auditivamente” de lujo pero factiblemente difíciles en un país con la conflictividad social y la informalidad que tiene el Perú.

No me cansaré de repetirlo. El gobierno debe definir una Política Nacional de Comunicación Política (PNCP).  Eso implica la creación de canales de comunicación directos y efectivos para echar adelante las medidas que deben tomarse en torno al destrabe de los grandes proyectos y la ralentización económica.  A ello incorporar el papel de los medios de comunicación en función de la PNCP de forma útil; por lo cual no debe limitarse a la colocación de “propaganda política”, sino la explicación directa y verificable (controlable) del esfuerzo del gobierno central y de los gobiernos regionales para dar solución a los problemas centrales del país. Vimos cómo la huelga de maestros sacó a la luz esta carencia; y cómo los niños han sido los mayores dolientes de la imposibilidad de dar respuesta inmediata al conflicto laboral de los maestros con su “patrono”, el Estado.

En pleno siglo XXI, si un gobierno no tiene profesionales en gestión pública entre los cuadros que acceden al poder, está en graves problemas.  Hablamos de que las funciones básicas de los partidos son:

1) Generar candidatos,

2) Generar políticas públicas y

3) Generar cuadros de funcionariado.

Y esos cuadros son el centro de la realidad política del partido que pasa a ser gobierno, porque son los formados para ocupar la burocracia estatal una vez que gana el candidato y son los responsables inmediatos de aplicar las políticas públicas  ofertadas en el “plan de gobierno” con los valores que “vendió” el candidato en la campaña política, para evitar que luego lo tachen de “populista”, “farsante” o “aprovechado” por el fracaso en  la implementación de los planes o por las modificaciones que la tecnocracia, de baja empatía ciudadana, luego aplica.

Esto implica que en el equipo, detrás de toda propuesta política, haya:

1) Diseñadores de Políticas Públicas

2) Controladores de Políticas Públicas y

3) Estrategas de Comunicación Política.

Los primeros son los que evalúan la factibilidad y diseñan el proceso de implementación para producir el resultado deseado. Los segundos evalúan la efectividad y diseñan los programas de monitoreo y corrección (esquemas de medición de gestión bajo el enfoque en resultados);  por lo que establecen las alarmas cuando se rompen los rangos de tolerancia  sobre costos, cambios en materiales, desvíos en los tiempos de ejecución etc. y ,finalmente, los terceros son los estrategas de comunicación, quienes se encargan de mediar con los demandantes de esa determinada política (por ejemplo, reforma en el magisterio), o con los afectados colaterales producto de la implementación de una política (por ejemplo, vecinos de la construcción de una escuela). El comunicador político logra jerarquizar demandas, (establecer preferencias) conectar con el lenguaje de la audiencia/grupo de interés y logra construir con estos planes de acción verosímiles y factibles que se encaucen en la solución de las tensiones, que es siempre el escenario de lo político. Y lo logra, lo logra porque establece canales de comunicación (grupo de interés/ demandantes/ vocerías o liderazgos legítimos); comunica con calma costos de oportunidad (límites en el presupuesto/ concesiones de las partes) y trabaja de la mano con los diseñadores (ejecutores del presupuesto) y controladores de las políticas públicas (identificadores de las tolerancias de desvío presupuestal o reasignaciones).

Pero hay que asumir responsablemente que, en democracia, los grandes controladores deben ser los ciudadanos y los grandes comunicadores los políticos. Así al final se trata del papel de los partidos. Eso es democracia.

Entonces es necesario el empoderamiento ciudadano; que es real cuando se trata de “control sobre la agenda pública” lo que se traduce en legitimidad de ejercicio, gobernabilidad y gobernanza.

En resumen, el diseño y control de políticas públicas son tareas que no puede estar divorciadas de la comunicación política, se arriesga la confianza depositada, y la desconfianza genera miedo y el miedo violencia. Los esfuerzos de la gestión pública deben ser comunicados públicamente (rendición de cuentas) para que el ciudadano apoye o critique objetivamente la política pública. Ese proceso es la real Comunicación Política Transparencia en las finanzas públicas y formación de criterio ciudadano con base medible, no subjetividades… sino preferibilidad por efectividad e impacto. Lo demás, es show mediático.

Algunas preguntas y respuestas sobre el primer año de PPK por @nancyarellano

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El presente cuestionario fue idea de mi amigo Jose Carlos Mestas, Jefe de Redacción del diario el Arequipeño quien me lo hizo llegar para saber mis impresiones.

  1. PPK hizo un balance de su gobierno y dijo que cometió varios errores, para ti ¿cuál fue el peor?

El peor es la sumatoria y la imagen que va impregnando en la población. Pero si hay que asignar, el más grande error de PPK, que  aún persiste, es no contar con una verdadera estrategia de comunicación política como gobierno, lo cual deriva de tres factores clave:

1) La ausencia de partido con P mayúscula, no hay una visión a corto, mediano y largo plazo.

2)La ausencia de operadores políticos y cuadros que operen macro y micro  que es consecuencia de la primera.

3) La falta de margen de maniobra en el gabinete  consecuencia de 1 y 2.

Pero no pareciera haber ni un intento verosímil de organizar, con un equipo mínimo, una estrategia que mitigue los riesgos que supone entrar al poder sin esas tres condiciones. Por ejemplo programa socioproductivos enfocados en las regiones. El papel del Ministerio de la Producción y el del MIDIS  ha sido bastante marginal bajo el liderazgo de PPK.

  1. ¿Crees que en lo económico pudo hacerlo mejor?

Indudablemente. Creo que acciones concretas en planes masivos que sumen o combinen dos grandes taras actuales del sistema: la ralentización económica y la conflictividad social.  PPK necesita exibir liderazgo en ambas líneas y eso solo sería posible con la actuación directa del Ministerio de Producción trabajando con las Cámaras de Industriales como brazo ejecutor de la cara productiva, y con el MIDIS como brazo ejecutor de la cara social. Se trata de escoger un par de líneas de acción en sectores clave como textiles o agroindustria.

  1. ¿Aseguró que era un gabinete de lujo pero han renunciado tres de ellos?

Un gabinete de lujo no se puede anunciar, se muestra con el ejercicio político.  Los tecnócratas latinoamericanos han estado siempre muy lejos de ser gabinetes eficientes si no están acompañados de los operadores políticos que permitan implementar los correctivos necesarios para el país y suficientes para la población en alta consideración de la gobernabilidad como indicador.

  1. ¿Debe conformar un gabinete de más plural?

Totalmente. Al tener ausencia de partido y no haber construido alianzas estables, visibles y frontales; se hace necesario que midan la creación de un gabinete que tenga apertura político-partidaria, e insisto en esto, político-partidaria en tanto que hay operadores políticos sin partido, y partidos con estructuras funcionales que siguen teniendo importancia en el engranaje estatal.

  1. ¿Todos dan como hecho el indulto, crees que debe hacerlo o no?

Es un tema muy sensible. Creo que por las dimensiones del asunto para la sensibilidad del país, es necesario que se llegue a un acuerdo frontal entre el Congreso y el Ejecutivo. Sin embargo, creo que es un tema que si bien no es de urgencia nacional, irrumpe en la escena y distrae de los temas que si deberían ser prioritarios. En ese sentido, creo que sería deseable pasar la página del caso Fujimori  y proceder quizás a prisión domiciliaria por medidas humanitarias.

  1. ¿Cuál sería el costo político de su decisión?

Creo que si proceden a prisión domiciliaria, sería menor el costo político. El indulto tendría un costo importante para el gobierno en los sectores de izquierda que le apoyaron en la segunda vuelta, pero no estoy muy segura de que ya no hayan retirado su apoyo al gobierno, por lo que muy probablemente sea un grito sordo en la gestión actual.

  1. Comentabas que le falta calle…

Totalmente. Sin operadores y sin estrutura partidista, o bien crea planes de acción directa y masifica dos o tres políticas públicas en calle con programas directos o se verá cada vez más disminuida su aceptación popular.

  1. Precisamente la calle está caliente con tantas huelgas, ¿se soluciona con diálogo o mano dura?

Creo indudablemente que es una combinación. Tanto diálogo y tolerancia como sea posible, y tanta mano dura como sea necesario. Es decir, no podemos tener un Estado indolente, como tampoco podemos tener un Estado que admita el perjuicio de los muchos en dudoso beneficio de los pocos. Siempre que haya razón la justicia como principio debe operar, pero tampoco podemos caer en el chantaje o la inviabilidad improductiva.  Los cuerpos de seguridad del Estado deben atender a sus tareas de mantener la seguridad de la nación para el desarrollo socio-productivo, pero los órganos del ejecutivo deben tener canales efectivos para zanjar las diferencias con los gremios y sindicatos que hacen la productividad viable.

  1. Sin operadores políticos es poco lo que puede hacer, ¿no crees?

Si, por ello es que urge la apertura político-partidaria. Identificar liderazgos (partidarios o no) dentro de los sectores clave que permitan retomar el rumbo de crecimiento y aplacar la conflictividad social en un compromiso serio por el país, por todos.

  1. Luz Salgado asegura que gracias al congreso pudo gobernar, ¿hasta qué punto es cierto?

Creo que el Congreso no ha frenado realmente la acción estatal, han dado las facultades y aprobado la mayoría de los decretos legislativos. Más allá del show mediático en torno a los ministros, muy mal manejado por cierto por los medios y por el propio ejecutivo y el legislativo; no ha habido refrenos reales.  Esperamos que se supere este escenario más mediático que otra cosa, y que se opte por aplicar las medidas de reactivación económica de forma eficiente. O hay un concurso de fuerzas o el establishment (que son ambos) se verán profundamente perjudicados de cara a 2021.

  1. Muchos han visto a un fujimorismo arrinconando a PPK…

Si pero creo que ha sido más un show mediático que otra cosa. Y se han dejado arrinconar en parte porque la bancada de PPK que es pequeña es absurdamente disfuncional.

  1. Galarreta es un mensaje que se va a endurecer la oposición al gobierno

No necesariamente. Creo que Galarreta había estado haciendo camino para presidir el Congreso. Creo además que es un ficha útil al fujimorismo para que se sienta en el juego de poder, el peso mediático. Pero también creo que sería tonto que Galarreta se condene a un papel de obstrucción que podría explotarle en la cara, si realmente el fujimorismo quiere tentar nuevamente la presidencia en 2021 con éxito.  La pregunta es si Galarreta quiere ser un pequeño político útil o un gran inútil político. Es más… me atrevo a preguntar si Galarreta quisiera ser un gran útil político. Si sus ambiciones llegan hasta el poder máximo encontrará los refrenos necesarios para seguir en carrera y la obstrucción no es una opción.

  1. Concuerdas con quienes dicen que su elección es un mensaje a Kenji

No. Creo que Kenji tiene otros planes y croe que el fujimorismo está haciendo lo propio para que los planes se materialicen.

  1. Ves a mediano plazo una ruptura en el fujimorismo

Si. Pero la veo como parte de un plan definitivamente estructurado en función de ampliar la base de posibilidades y de poder.

  1. La población desaprueba al congreso, es lamentable su desempeño…

¿Cuándo lo ha aprobado realmente?  Hay problemas de fondo en nuestro comportamiento político; un circulo vicioso de desaprobación, crítica y desinterés que no permite subsanar esa subrepresentación en la política como estructura; círculo que deja la política en manos de personajes muy lamentables y que pretende que, un pequeño grupo de buenos hombres y mujeres, que sí los sigue habiendo, logren llevan las riendas de la mejora del país.  Es una tarea imposible si no empezamos todos a participar activamente de la política.

  1. Como evalúas el trabajo del gobierno en la región sur

Insuficiente y decepcionante para la región que más apoyó su candidatura.

  1. Falta impulsar proyectos de desarrollo para Arequipa

Absolutamente. Creo que hay que bajar a tierra la gestión, no puede quedarse en reuniones de oficina y eventos protocolares. Por ejemplo se hace necesario que se tome en serio la planificación urbana de una ciudad del peso de Arequipa para la economía y el desarrollo del Perú; hay que retomar ideas que se han puesto sobre la mesa, como la autopista Arequipa-La Joya, la Vía Expresa Metropolitana, reparación de las represas y construcción de una nueva cercana a la ciudad, el desarrollo de un parque industrial moderno en función del crecimiento demográfico y el desarrollo industrial en consideración de las posibilidades y riquezas de la región, parques zonales que permitan hacer la ciudad disfrutable, caminable y punto de esparcimiento para los arequipeños y turistas … ¡Tantas tareas pendientes! que solo podrán atenderse con el concurso de fuerzas de los distintos niveles de gobierno. 

  1. ¿Qué expectativas tienes para este segundo año de gobierno?

Que despierte y empiece a entrar en la calle, en el campo, en la cotidianidad de los peruanos. Espero que dejen de hacer marketing publicitario (porque creo que no alcanza a ser político), para empezar una política nacional de comunicación política que aceite las relaciones de poder en función de la gobernanza multinivel. Es urgente el concurso de fuerza.  Mucho ha hablado el presidente en el mensaje a la nación este 28 de julio, todo sonaba muy bien, demasiado bien.  Muy hermoso discurso sobre los “qué” el problema son los “cómo, cuándo, dónde y quién” …. Ojalá se cumpla el 50% de lo mencionado, pero si nos quedamos solo en el discurso, en la promesa, en el marketing, en el gesto, no veremos muchos cambios.   La realidad no es lo que Pedro Pablo piense, o diga, es lo que logre hacer efectivo con un equipo que más que de lujo, esperemos sea de tierra.

 

 

@nancyarellano

 

 

 

 

 

 

 

El asesino en serie de Miraflores #Venezuela

Lo que ocurrió en Venezuela este domingo no es más que la continuación de la serie de asesinatos a las instituciones. Y hay un asesino serial suelto que no es un fantasma que recorre Venezuela, sino rostros y puños y balas que carcomen nuestra historia como país posible. Esta ola de crímenes, y este modus operandi, no es nuevo, no es reciente y no es sólo la Asamblea Nacional Constituyente.  Ésta es el último caso.  Esto es un proceso que han venido adelantando “suavecito” (como el plagio de la canción y quizás no tan sutil) desde 1999, pero que se configuró desde los años 50 y 60 en el continente.  Y, con el dolor de mi alma afirmo, lo han permitido toda clase de poderes que, en complicidad y conveniencia, asintieron ante la destrucción del país.

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El chavismo, como reedición del castrocomunismo pero con “golpe suave” (aunque no menos demoledor), se monta en 1999 no con una revolución armada sino gracias a la izquierda “politizada”, la no politizada y resentida, los militares ignorantes y resentidos y todos los oportunistas de la llamada 4ta República que pensaron que ahora pasarían directo “al guiso” de nuevo rostro.  A ello ilustres empresarios, intelectuales, medios de comunicación abocados a destruir y no a construir.  Luego, poco a poco, muchos fueron “traicionados” por la pequeña cúpula alrededor de Chávez y empezaron a “voltearse”. ¿Por convicción? ¡No! por conveniencia, nuevamente. El chavismo fue creando una nueva oligarquía y desplazando a los de “la vieja escuela” que querían seguir moviendo los hilos del poder. El chavismo obtuvo consejeros más interesantes que los que acostumbraban en PDVSA, Ministerio de Finanzas etc: Los Castro & Cía. Con recetas más dadas para la permanencia en el poder y con un claro caso de éxito: Cuba por más de 40 años.

El asesino serial de Miraflores tiene muchos rostros. El primero, por más visible, es el de Chávez. Pero luego están todos los que he mencionado. Más, por supuesto, una oposición inoperativa en el terreno político que se entrampa a sí misma producto de sus apetitos, puesto que se mueve desde el terreno de la conveniencia más que de convicciones. Esto no quiere decir que no haya muchos puntos de razón, claro que muchos líderes de la oposición tienen puntos y perspectivas válidas y legítimas. Pero como “unidad” son un fracaso que lleva 18 años sin poder contener el plan del Estado Comunal y centralista que vimos, por primera vez, en 2007 con la Reforma Constitucional. Un Estado atomizado que busca que Caracas, específicamente Miraflores (o Fuerte Tiuna/La Habana) decidan, sin participación ciudadana, sobre los destinos de la nación.  Un Estado centralizado donde la “nueva geometría del poder” anula toda posibilidad de representación legítima para avalar un amañado modelo de dedocracia/parafernalia electoral a través del Ministerio del Poder Popular para las Comunas. Un Estado donde la racionalidad democrática sea aplastada por una élite/vanguardia que va a poner en la nueva Constitución el socialismo como la única ideología del Estado venezolano. Un Estado donde las reelecciones son eternas (cosa que ya tenemos) pero donde además todos los poderes estarán bajo tutela del ejecutivo por ser éste el artífice de ese llamado socialismo.

¿Que el chavismo dio al Pueblo muchas cosas? No. El Estado venezolano rentista, en manos del chavismo, con precios del crudo en más de 100$ repartió muchas cosas (como hiciera Carlos Andrés en los años 70 ¿O se olvidan?). Pero cometió los mismos errores del gocho en los 70 al clientelizar al país; y peor aún lo llevó al límite en los errores, no productivizó la tierra, ni las empresas expropiadas, ni estabilizó la economía, ni garantizó la soberanía alimentaria, ni de bienes y servicios básicos, ni productivizó las empresas de la CVG, ni actualizó la tecnología de PDVSA, seguimos en la peor clase de rentismo improductivo; aquél que nos hace esclavos de los designios gobierneros y nos pone a merced de los vaivenes de los mercados internacionales (y de las corporaciones) que tanto critican. Vivimos lo peor de nuestro pasado económico y político, con el agravante de anular cualquier viso de cambio, libertad política y asentar la mafia narcocrática en medio del populismo castrante y castrista. No tenemos actualmente líderes con suficiente visión, ni voluntad para un proyecto país real.

El asesino serial de Miraflores tiene muchos rostros. Entre ellos la apatía y abulia de la dirigencia opositora y la indiferencia rampante de la comunidad internacional que ahora, solo ahora cuando dejamos de ser “buen negocio”, están de nuestro lado. Por conveniencia. No nos engañemos. Todos han matado más de una veintena de veces a la República en cualquier clase de foros y, sobre todo, “elecciones”.

 

Financiamiento público a los partidos: el mal necesario

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Publicado originalmente el 22 de Marzo del 2017 en @el_montonero

Para terminar con la racha de outsiders

Muchos discuten, en el marco de la reforma electoral, si el financiamiento público es una medida —ya tomada, además—, correcta. La democracia es un camino arduo, espinado, traicionero y voluble; pero es el camino que, hasta ahora, ha brindado mayores libertades y mayores grados de igualdad. La democracia no se decreta, por mucho que la Constitución la nombre como el sistema elegido por el país. No hay forma de fabricar demócratas por decreto, ni ley alguna. La democracia es un valor que propende a conjugar la libertad, igualdad y solidaridad como tres principios claves en la igualdad de oportunidades y el respeto a los derechos humanos.

¿Pero acaso estoy diciendo algo nuevo? No. Lo sé. El tema deviene cuando empezamos a poner en marcha el sistema y nos encontramos con que las reglas del juego no están todas escritas y que hay más, mucho más, que depende de las prácticas de los ciudadanos que de la “prescripción” de las normas.

Podemos tener democracia en el papel y no tenerla en la práctica. Podemos haber firmado los convenios internacionales en materia de DD.HH. y atentar contra estos cuando el Estado incumple su labor o se excede en el uso de la fuerza. Podemos haber tenido elecciones, pero no haber “elegido” (con todo lo que implica la palabra) a nuestros líderes políticos. Podemos tener Estado y recibir la amenaza terrorista, o tener un presupuesto de desastres naturales que fue malversado por algún incompetente. Podemos tener medios de comunicación, y no acceso real a la información… la lista es interminable.

La democracia tiene su base, su piso, en los partidos políticos. No hay sistema democrático organizado, institucionalizado, si no hay partidos. ¿Por qué? porque básicamente los partidos son los ciudadanos que se organizan y se validan como actores políticos. Son el puente entre los actores sociales y los entes de poder. No podemos hablar todos al mismo tiempo, todo el tiempo y en todos los lugares. Por ello los partidos, como organizaciones políticas, cumplen tres funciones: 1) Controlar la agenda pública 2) Generar candidatos 3) Generar políticas públicas. Tres funciones que van de la mano con una transversal: producir cuadros.

Los cuadros son los militantes de los partidos, formados, en los asuntos públicos. De estos cuadros derivan tres tipos de políticos: líderes, burócratas y agremiados. Los primeros tienen su espacio natural en las elecciones para ocupar cargos públicos en el Ejecutivo o el Legislativo, con la función de transformar las demandas sociales en políticas públicas (análisis, diseño, implementación y control) o de crear el marco para salvaguardar la creación o eficiencia de estas (control político).

El segundo tipo de políticos son los técnicos, con conciencia política, que operativizan las líneas estratégicas del plan de gobierno en forma de políticas públicas. Nuevamente las diseñan, implementan y controlan desde los espacios más cercanos de la burocracia estatal (entes, institutos y ministerios). Y los agremiados se encargan de engranar a la sociedad civil para hacer llegar las demandas sociales o productivas a los actores en el poder (Ejecutivo o Legislativo) según el grupo de interés o gremio al que pertenezcan. Nuevamente se trata de análisis y diseño, además de control.

Sin partidos que cumplan las funciones estamos a la deriva de la improvisación. Formar estos cuadros es una tarea titánica, que debe hacerse con independencia de los intereses de grupos económicos o de los políticos en poder. Para ello resulta necesario que el financiamiento público, y el respectivo control sobre el destino de los fondos, sea una realidad.

Ya los fondos están aprobados. ¿Son suficientes? ¿Son usados correctamente? Por primera vez estamos ante esta realidad. Esperemos que el control sobre el financiamiento sea el adecuado y que las estructuras políticas den el salto en términos de cualificación de sus cuadros. A ver si se termina la racha de los outsiders y de las carrozas electorales que debilitan a la democracia. Si seguimos dejando que la plata entre solo para campañas, y de manos de empresas (tipo Odebrecht) seguiremos con partidos que no general líderes, ni burócratas, ni agremiados, sino un montón de mercaderes de la política y unos pocos líderes honestos con las manos atadas.

Nancy Arellano

Al final del día… ¿Cuántos ODEBRECHT hay?

“Aquellos que no recuerdan el pasado

 están condenados a repetirlo”

George Santayana.

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Si son 29 millones de dólares o son 2,9 o son 290 millones la indignación debería ser la misma, no es el tamaño de la riqueza sino el de la pobreza que aún marca millones de rostros en el Perú y que amenaza con ser un caldo de cultivo para el empoderamiento de nuevos fraudes políticos.  Si las coimas empezaron a finales de los 70′ o en el 2005, no debería dar lo mismo. Al final no se trata de Odebrecht sino de cuántos existen. De qué cosas pone de manifiesto la situación de la corrupción, sus fallos y las frustraciones de la población que bien pueden desencadenar que se esté dinamitando al sistema.

Odebrecht inicia sus operaciones en Perú en 1979 con la construcción de Charcani V, “la única central hidroeléctrica en el mundo que funciona dentro de un volcán”, advierte su web. No obstante ya desde ese momento hay sospechas “Se la diseñó para operar con 24 m3/s de agua pero el Chili apenas da 10 m3/s. Debía afianzarse la cuenca para llegar a ese tope de agua” señala una nota del Comercio.

Según señalamientos de El Gran Angular, desde los 80′ Odebrecht habría pagado coimas, específicamente al allegados al gobierno aprista por esta obra que entró un funcionamiento en ese entonces.

Luego lo que ya sabemos. El gobierno de Fujimori, Toledo, luego García nuevamente, para llegar a Humala y a PPK; pasando por los gobiernos regionales y locales. En todos Odebrecht como gran constructor y la presunción de coimas en pequeña o gran escala, dependiendo de cuál sea la medida que usted considere; o cuántos rostros harapientos hagan falta para que algo de sangre le llegue a la cara.

Al final del día no se trata solo de Odebrecht, pero tampoco se trata de los delitos que hayan podido prescribir. Si bien hay un enfoque de “economía procesal” que pudiese ser tomado en cuenta, el problema real que devela Odebrecht como caso, es el síntoma de la enfermedad real: la corrupción como forma de gobierno y la recurrencia de los mismos personajes de la clase política en el tiempo.  (Por cierto que quizás Toledo intente jugarse la carta de la prescripción).

La promesa de la democracia en los años 80 en el Perú, específicamente en la adopción de la Constitución de 1979, fue:

promover la creación de una sociedad justa, libre y culta, sin explotados ni explotadores, (…) donde la economía esté al servicio del hombre y no el hombre al servicio de la economía; (…) fundar un Estado democrático, basado en la voluntad popular y en su libre y periódica consulta, que garantice, a través de instituciones estables y legítimas, la plena vigencia de los derechos humanos, la independencia y la unidad de la República; la dignidad creadora del trabajo; la participación de todos en el disfrute de la riqueza; la cancelación del subdesarrollo y la injusticia; el sometimiento de gobernantes y gobernados a la Constitución y la ley; y la efectiva responsabilidad de quienes ejercen función pública

Digamos entonces que, desde 1979 hasta 1992, el Estado falló en cumplir su cometido. Las consecuencias se vieron directamente en la crisis política que desató por un lado Sendero Luminoso y su amenaza terrorista y paraestatal y por otro lado la crisis político-económica que sobrevino del anticipado desgaste del modelo democrático consagrado en la joven Constitución del 79, lo que finalmente trajo a Alberto Fujimori (el Primer Outsider) al poder y la aceptación mayoritaria — pero inconstitucional— del desmantelamiento del Congreso el 5 de abril de 1992.

El fallo del sistema es proporcional a las torpezas en la administración de los asuntos públicos por parte de los gobiernos de los 80′ tanto de Belaunde Terry II como de Alan García I. ¿Acaso no deberíamos comprender qué papel jugó la corrupción en aquel entonces? ¿Qué papel jugó la impericia y la debilidad partidaria?  ¿Por qué el Congreso fue una institución fallida? ¿Por qué los ciudadanos asintieron ante el derrumbe del proyecto político del 79?

De 1993 hasta el 2000, durante el gobierno fujimorista si bien se dio un viraje económico y se sentaron las bases para el despegue, también se trasgredieron todos los límites de separación de poderes, de control constitucional y de preeminencia de los derechos humanos, en nombre de los correctivos “necesarios”.  ¿Qué papel jugó la corrupción en ese entonces?¿por qué hubo un efecto que atribuye una aceptación de más del 20% fijo de la población hasta hoy día del gobierno fujimorista? No obstante Keiko Fujimori, heredera directa del legado de Alberto Fujimori y ahora parte del status quo, ha intentado dos veces sin éxito llegar a la presidencia. Por un lado no hay partido, hasta el momento, que le haga frente en cantidad y calidad de adeptos, pero no son los suficientes para hacerse irreprochablemente con el poder. Aunque sí para la mayoría en el Congreso.

Lo que podría venir en 2021 es que nuevamente se diga sí al derrumbamiento del modelo consagrado, ahora en la Constitución de 1993, y quizás con peores resultados. Nada más peligroso que un gobierno revanchista que ultrapolarice a la población en nombre de “la justicia” y que pretenda hacer tabula rasa a las instituciones, desdeñando los logros, que sí ha habido.

Pero si a alguien se le ocurre meter en el mismo saco 40 años de política,  todo puede pasar con el nuevo outsider.