Primer Round: Emociones en Piura y las pendientes desde Lima por @nancyarellano

Hace unos días escribí sobre la asimetría de la motivación política, como causa de la inacción/ ineficiencia estatal. Me explico, la asimetría queda establecida cuando:

 

a) la percepción de la agrupación A es que sus motivos o razones para actuar en el escenario político son por valores (digámosle Amor) y que las motivaciones de B para actuar son anti-valores (llamémosle Odio)

b) la percepción de la agrupación B es que sus motivos o razones para actuar en el escenario político son por valores (digámosle Amor) y que las motivaciones de A para actuar son anti-valores (llamémosle Odio)

 

Ambos piensan igual. Por esta razón se crea un escenario polarizante: A vs B. A y B no pueden negociar, conciliar, entenderse porque anulan los argumentos del contrario, al dar por sentado que las motivaciones del otro son antivalores y entrar en choque; por tanto sólo su opción política y sus argumentos, son los válidos al perseguir fines virtuosos.

 

Este escenario se está dando actualmente en varios países, desde Estados Unidos a España, pasando por Oriente Medio y sin dejar de lado a Venezuela o, incluso, Perú. Es lo que llamo el escenario post-muro de Berlín o de la ausencia de enemigo externo. Hemos visto una segunda vuelta, nuevamente, polarizada: fujimoristas vs ppkausas.

 

Para los fujimoristas ellos son la única opción virtuosa, están guiados por “amor” al pobre, al “Perú profundo” que han visitado los últimos 6 años, apuestan por los pequeños motores económicos (PyMes), la inclusión de sectores marginados, por salvaguardar la vida de los peruanos (entiéndase acabar con la delincuencia), establecer un Estado fuerte, presente y arbitral. La visión estandarizada, por mediática, del fujimorismo sobre Peruanos por el Kambio es que son oportunistas, “vende patria”, entreguistas, lobbystas, sin real apego a la peruanidad rezagada, apuestan a las grandes corporaciones y, por tanto, son elitescos y aprovechados, estableciendo una mafia al poder.

 

Por su parte, Peruanos por el Kambio, apelan a ser los verdaderos representantes del “amor” al Perú, son los meritocráticos, conciliadores, configurados desde la diversidad política que ha trabajado por la inclusión de todos los sectores desde los inicios, y recuperación, de la democracia en el Perú; y comprenden el lazo de la contemporaneidad entre lo público y lo privado como solventador de la vida social, buscan un Estado honesto, eficiente y justo. Para ellos, a nivel mediático, los fujimoristas son los autocráticos, los insolventes moralmente, los obsesos con el poder por el poder, que entregan el país a las fuerzas oscuras y concentran la acción estatal de forma populista para quedarse eternamente allí y establecer una mafia al poder.

 

Al calor del debate del domingo vimos la polarización hacer gala; y si bien es cierto que es un show útil para las conversaciones de calle o medios, incluso creo que algunos hacen catarsis con esto; no es productivo para una democracia del siglo XXI con tantos pendientes y con tanta necesidad de fuerzas en concurso.

 

En resumen diría que vimos un PPK serio, racional, parco y mesurado que se mantuvo monótono casi todo el tiempo, pese a que toda su exposición fue sin lectura; y tuvimos a una Keiko Fujimori voluble en el tono, emotiva en la lectura y de reacciones calculadas. Me llama la atención que PPK dejó de lado su matiz irónico y risueño frente a la ofensa y optó por verse casi, impasible, contraatacando con un mal uso del timing; frente a una Keiko que mimetizó la cadencia de Veronika Mendoza al responder los ataques, siendo visual, emotiva, defensiva y de contraataque inmediato aunque acartonado.

 

Si tuviésemos que hablar de una proporción diría que el 97% de la percepción política es emocional, frente a un 3% de racionalidad pura. El politizado, partidario o no, 43%, ya tiene un equipo al que pertenecer y sólo se “pondrá la camiseta”, ése ya tiene emociones claras por cada opción política, sea como el “mal absoluto”, “mal menor”, “voto crítico” o en apoyo pleno y positivo; tiene su voto claro y lo ejerció en primera vuelta, con algunos pequeños matices que no discutiré ahorita.

Pero si hablamos del común denominador, ese 97% de la población, no repara tanto en el fondo del discurso (racionalidad de la política pública planteada) como en la “sensación” que transmite y cómo roza o golpea en sus emociones, entendiendo que las emociones son producto de los valores culturales, los valores y experiencia personal e íntima: miedos y aspiraciones. Por ello quien logre abanderar suficientes emociones y además capitalice el amor/placer como emoción, transmitirla efectivamente, capturará más votos. Pero, en líneas generales, no fue lo que vimos. Hubo emociones pero no se cerró el círculo.

 

¿Qué emociones tocaron?

 

Se puede decir que en cuanto a cantidad de emociones, PPK logró abarcar más. En su discurso logró tocar el Desprecio y el Asco, la tristeza y el miedo. Los dos primeros producto del recuerdo del fujimorismo de los 90 y sus efectos sobre la democracia peruana y el asco frente a la corrupción desmesurada que arrebató 6.000 millones del erario público. La corrupción tiene un efecto: la desconfianza, lo que capitaliza la abstención. Y PPK alude al tema cuando señala “La gente están frustrada, por eso hay un voto de protesta”. Cuando habló del agua, de la educación y del rezago de gran parte del Perú (8.000.000 de personas) buscó aludir a la tristeza. Por último debemos decir que pretendió aludir al miedo, cuando hizo referencia a la amenaza de un narcoestado y buscó asociar esta amenaza al alce de la delincuencia en el territorio; asociando narcotráfico, corrupción e ineficiencia estatal. Pero, no logró cerrar con el placer/ amor. No logró hacer creer, que todo el sentimiento producido por la realidad dibujada “puede cambiar y cambiará”, no lo logró pese a tocar historias familiares, porque fue parco; no lo logró pese a citar a su madre, porque lo hizo sin énfasis. PPK no logró hacernos hijos a todos de los inmigrantes que “eligieron al Perú” por un acto de soberana voluntad y amor. No enarboló las banderas lo suficientemente alto para que se avizorara desde cualquier lugar del territorio.

 

El placer/amor es una recordación de lo positivo, íntimo y cercano: lo deseado conscientemente. Logra hacernos creer que revivimos esa buena experiencia y que nuestro candidato es capaz de saber qué nos gusta y qué queremos disfrutar en la vida. El placer como emoción, toca lo instintivo por rectilíneo (al sentir un espacio seguro) y lo límbico (emotivo) al producir satisfacción; esto ocurre cuando activamos la amigdala, como centro de operaciones que controla la respuesta emocional, siempre y cuando estimulemos con los disparadores correctos a los grupos específicos, es decir, los que están ávidos de tal sensación. El efectismo de una campaña puede disiparse o apuntalarse cuando cuidamos los disparadores en función de un conocimiento no de la realidad como resultado de metas estatales, sino de la realidad como sumatoria de pequeñas realidades emocionales: humanas.

 

Por su parte, Keiko tocó un menor registro de emociones pero aludió a dos altamente potentes: miedo y sorpresa. El primero devino del tema injusticia, pobreza y rezago social, colocando a PPK en el papel de entreguista, elitesco y capaz de conculcar los derechos laborales de los ciudadanos para favorecer a las grandes empresas. Además sacó a colación, sin que fuera parte del temario, la inseguridad. Y usó la sorpresa, como evento no creado por la campaña, al citar los eventos recientes de los 11 muertos en 11 días. Buscó entonces posicionarse como quien tiene la mano firme, decisión política y equipo para enfrentar el peligro de perder la vida. ¿Por qué este miedo primario es potente? porque alude al cerebro reptil, son emociones básicas e instintivas: salvaguardar la vida es una reacción, por tanto un disparador del voto contundente y sólo superable por el placer/amor; emoción que quedó sin participación en el debate.

 

En mi opinión el segundo debate debería enfocarse en la combinación que logre disparar el placer/amor, como cierre del círculo de emociones a los que aludan los candidatos para explicar sus planes de gobierno. Las políticas públicas no como decisiones sólo técnicamente pensadas, sino como humanamente diseñadas en torno a micro-realidades emocionales específicas de la peruanidad diversa. Creo que la estrategia polarizante, amigo/enemigo, ya tocó su techo y finalmente no resulta positiva para el concurso de fuerzas que debería ser el próximo gobierno, dado los retos que debe enfrentar.

 

Sólo por dejar un dato: los jóvenes reaccionan de forma más efusiva al miedo que los adultos, los cuales requieren más especificidad en la imagen para activar la respuesta emotiva porque han establecido mayores filtros producto de la decepción política.

 

Veremos qué emociones toman el micrófono este domingo.

#Proposición: Diagrama Político para el Siglo XXI

Hablar del espectro político nos conduce casi siempre a:

  1. La división clásica de derecha vs izquierda: en el sentido de intervención del Estado en la economía. O tamaño del Estado inclusive.
  2. El diagrama de Nolan que considera las libertades económicas y sociopolíticas como consecuencia de la intervención estatal.

Algunos críticos dicen que el diagrama tiene un sesgo libertario. Veamos el diagrama:

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Diagrama de Nolan (1969)

En pleno siglo XXI es indudable que hay cambios que se han sucedido, muchos sin poder ser advertidos. En lo particular me obsesiona la vigencia del Estado como ente rector de la “vida política” y los nuevos fenómenos menos informes como el terrorismo: teocrático como el caso de ISIS o anómico/ amoral como el del paramilitarismo o los mercenarios terroristas.

Otro fenómeno es el post-capitalismo producto de la masificación tecnológica. En 1969 poco podía pensarse de los efectos que tendría la tecnología en la economía. La idea de que se cree un nuevo escenario de relaciones sociales a partir de un ordenador/computador era impensable. ¿Cómo afecta esto nuestra relación con el Estado? ¿Cómo influye en la idea de izquierda y derecha? ¿Cuál es el papel de la innovación en este sentido? ¿Cuándo una propuesta destruye la noción de Estado? ¿Dónde están los límites donde peligra el Estado como ente rector de la tolerancia?

Entendiendo que la “tolerancia” como espacio de realización de la diferencia es crucial en el siglo XXI para salvaguardar a la democracia y orbita en torno a los Derechos Humanos.

Mi propuesta, aún en construcción, es la siguiente:

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  1. En el centro (utópico) encontramos al equilibrio perfecto entre derecha e izquierda, conservadurismo  y liberalismo moral en respeto absoluto a los Derechos Humanos de 1, 2, 3 e incluso 4ta generación. Es utópico porque tendríamos que lograr la armonía social perfecta y discrecionalidad respetuosa. Para que ello ocurra tendrían que estar zanjadas las diferencias sociales de clase, debería haber pleno empleo o capacidades productivas y un control extendido sobre la Agenda Pública. Tolerancia perfecta.
  2. Luego vemos derecha o izquierda:  Mientras más Estado nos acercamos a la noción de izquierda y mientras menos Estado a la noción de derecha: lo público (Bien Común por masificación: la masa sobre el individuo) y lo privado (Bien Común por agregados: individuo sobre la masa). Cuando la intervención estatal  de Izquierda es absoluta y el Estado toma todo en la sociedad los límites entre Estado y Sociedad se desvanecen para dar paso a la utopía comunista. Cuando la privatización es absoluta, el Estado pierde poder sobre el individuo y se destruye dando paso a la anarquía. En ambos supuestos se busca el bien común pero prescriben métodos distintos. La izquierda presupone que el Estado debe ampliarse para reglar la dinámica social, zanjando diferencias, y procurar la solidaridad. La derecha cree que el estado debe replegarse para permitir que los individuos actúen por solidaridad y arreglo de intereses, sin causar distorsiones.
  3. La concepción de conservadurismo deriva de la noción de “autoridad moral” (llámese Vaticano, Pastor, Rabino o Imán etc. Quien ejerce un “poder moral” sobre la sociedad y regla la conducta de la masa. En los liberales entiendo la ausencia de tal noción moral-autoritaria para dar paso a una ética personal frente al “mores” (moralidad).  Se trata de la conducta racionalizada frente a la conducta aprendida.  Cuando se recae en el extremo hablamos de amoralidad y por tanto no se acata ningún tipo de racionalidad: conducta hedonista. En el otro extremo está la discresionalidad de la autoridad divina, conducta absolutista. Ambas destruyen al Estado como espacio de tolerancia. En este sentido se cae en la ausencia de Estado. Sea de Derecha o de Izquierda.
  4. Si la autoridad moral o la amoralidad reina el resultado cae en la destrucción del Estado, se pierde por noción básica el monopolio de la fuerza coactiva y se cae en las formas de terrorismo: teocrático (absolutismo) o anómico (caos).
  5. Si la derecha es absoluta entonces caemos en una anarquía que impone una ética social equilibrada, pero destruye al Estado como garante; y si se cae en la izquierda absoluta se destruye igualmente al Estado en el nombre de una ética social equilibrada.  Ambas armonías se consideran utópicas.
  6. El circulo grande es la existencia del Estado como rector de la dinámica social y vigilante del respeto a los derechos humanos. Cuando nos salimos por combinación de ejes del círculo el Estado en función de 1) monopolio de la fuerza coactiva 2)protector de la imposición de cúpulas de poder 3) actor de mediación y tolerancia se ve en peligro. Mientas más me alejo del circulo más peligro se advierte.

 

 

 

 

#SeguiremosPensando

 

Eterna depresión post-parto electoral o de los políticos “grises” por @nancyarellano

Y nació la nueva contienda electoral: PPK vs Keiko. Estos “morochos” como decimos en Venezuela, son hijos del mismo padre, el Sr. Derecha. El varón tiene más rasgos tecnocráticos —se parece al padre— y la niña tiene dotes pragmáticas, como el “otro” padre.  En todo caso, el tema que nos ocupa no será el futuro de los morochos de cara al 5 de junio. Sino cómo está la madre: la política peruana.

La política peruana, y la latinoamericana, tienen grandes retos. Me atrevo a decir que el primero es dejar de lado la visión inescrupulosa del poder, la eterna depresión post-parto inducida por los “intelectuales” románticos (en el sentido expreso de la corriente literaria) por depresivos, ególatras, pesimistas, melancólicos, desengañados y disconformes que renuncian a tomar riendas del tiempo en el que les tocó vivir.

La noción utilitaria y deslastrada de fe y principios que sigue fabricando políticos de “escena” que sólo sirven para destruir al sistema. Hay quienes se han llenado de esa “ausencia de fe” y les encanta ver fracasos en vez de triunfos, adoran la destrucción y creen que la gente es una masa irracional que es llevada por zanahorias; así que se dedican a sembrarlas.  Son parte del círculo vicioso.

Hay quienes pierden de vista la realidad de la sociedad actual, sus logros y movimientos sociales en un entramado hipercomplejo e interdependiente; se lanzan en miopes análisis de coyuntura donde, por supuesto, ellos son el centro del universo. Hay quienes definitivamente no leen el mercado global, la sociedad mundial de la que, irremediablemente y maravillosamente, somos parte por lo que los análisis han de ser glocales y micro y macro segmentados. Parece que hay gente que no comprende las búsquedas de las nuevas generaciones y la influencia de éstas en sus predecesores.  Tampoco son capaces de ver los puentes de posibilidades que hay en este escenario para dar solución a los conflictos sociales y deudas históricas que aún hay.  Por eso seguimos eligiendo por descarte.

Hay gente, en medio de la eterna depresión post-parto electoral, que sólo se centra en señalar su “agnosticismo” —y ateísmo— y adoran buscar indicios de la existencia de “desalmados” que confirmen su propia postura, sin mayor justificación u objetivos. Son ególatras cómodos que transpiran pesimismo y no sudan una gota de trabajo político de calle, intelectual o voluntario. Han leído tres o cuatro libros, o conversan sobre libros y ni los leen, parece que no revisan completa la prensa diaria, tampoco escuchan realmente las noticias o ven la tv internacional, no sostienen conversaciones reales con gente de toda clase y tienen sus facebooks plagados de más “depresivos” que ignoran la existencia del Prozac.

Normalmente estos señores terminan fracasando, siendo lastres de sus grupos y perdiendo cualquier validez en el paso del tiempo, son minúsculas representaciones en un obra grande que los supera. No tienen nada por lo que deban ser recordados. Y se esfumaran en la memoria colectiva como un día gris que da sueño… Si alcanzan el poder, son el anuncio de un final, a veces doloroso, no lo niego.

Los he conocido en Venezuela, Estados Unidos, Bolivia y España… en Perú.  Siempre grises y con ínfulas de “realistas”… una realidad que versa sobre las críticas y que nunca encuentra soluciones porque todas son “idílicas” “delirantes” o “ingenuas”. Para ellos la gente es ignorante, vacía, superficial y estúpida. Ahí es donde yo reparo:

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1) Los grandes proyectos políticos de la historia se han basado en imposibles que encuentran, en la voluntad, el liderazgo y el trabajo en equipo, la posibilidad.

2) Perder la fe en la democracia es perder la batalla antes de vestir el uniforme. 3) Si usted siente tanto asco por la gente ¿Para qué quiere ser político?

3) Si usted es uno de los “grises” tome una vacación y lea un libro como El Elemento de Ken Robinson, a lo mejor el problema es que usted no siente pasión por la política y debería dedicarse a otra cosa; o tome Prozac a ver si la depresión se le pasa y deje a los demás ser útiles y proponer soluciones.

Siendo coherente, esta es una introducción, mi solución temporal a los renegados y la recomendación de pensar en que cuando hablemos de política reparemos en ¿cuál es el problema? y ¿cómo se soluciona? de inútiles está lleno el mundo, seamos diferentes.

 

#TrasLaResaca: Ítaca y La normal-crisis que asoma la cabeza en democracia

          Una gran democracia debe progresar o

pronto dejará de ser o grande o democracia.

Theodore Roosevelt

(1858-1919) Político estadounidense.

La democracia es un concepto multívoco. No hay significado irrestricto y más allá de su conceptualización es, en todo caso, un forma de vida perfectible, en construcción y mutación permanente. La democracia, al involucrar el acto más cambiante, el hombre, y darle valía a la personalidad, individualidad y también a la grupalidad (más allá de minorías y mayorías) nunca estará alcanzada al 100%. No que la democracia sea una utopía, sino que la democracia es en si misma un camino, no una meta. Es como el poema Itaca de C. Kavafis.

“Ten siempre a Itaca en tu mente.
Llegar allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguantar a que Itaca te enriquezca.

Itaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino

Pero no tiene ya nada que darte.

Aunque la halles pobre, Itaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Itacas”

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Así en la democracia, el camino es lo más valioso de ella como sistema. En el siglo XX la democracia dio el voto universal, directo, secreto, dio el voto a la mujer, permitió pluralizar las voces, hacer empresa, ascender de clase social a muchos, permitió universalizar la educación.. etc etc etc logros que hoy pensamos que son “naturales” pero fueron luchas democráticas. ¿Que aún falta mucho? Sí, así es. Porque Ítaca aún está lejos, el camino es largo y nos llenará de experiencias, ya lo hace. Tenemos que ganar en el camino sea en Perú, Venezuela o España; todos los cuales están en un momento de mutación y cambio, en distintos niveles, de lucha democrática. Muchos hemos tenido que amarrarnos al mástil muchas veces, para poder comprender los problemas de la democracia y sus cantos de sirena. Eso no significa que el barco no siga la ruta, seguimos en camino a Ítaca.

La democracia parlamentaria es el gran logro, es el bote, del sistema democrático porque concilia el poder ejecutivo con las mayorías populares y la ampliación de la representación.  Fue un logro marcado por  el reto que significaba organizar coherentemente la voluntad popular y el pluralismo. El equilibrio de poderes, el control político y la iniciativa de reglas, leyes.  En este sentido, la calidad del parlamento y la percepción de éste por la ciudadanía refleja la salud democrática. Si la democracia solo se trata del presidente, tendríamos solo “un buen César electo”.

Los resultados en blanco o nulo del Congreso son un llamado a reflexión desde cualquier perspectiva, no puede considerarse “normal” que el 32,12% de los electores prefiera no opinar o viciar el voto. Es más, los 4.5millones, que superan al propio fujimorismo, sólo cabe que sea interpretado como una crisis de representación. ¿A qué obedece esta crisis? Ahí es donde hay elementos a discutir: 1) una elección que se eclipsa por la presidencial, 2) un sistema que no ajusta la representación a la cuantificación demográfica y su distribución, 3) un sistema que no logra estipular medidas de control ciudadano sobre el congreso, 4) una sociedad que critica los privilegios de los congresistas, 5) un congreso anterior que demoró hasta en las modificaciones a la ley electoral y nuevamente, 6) partidos débiles que no tienen la adhesión suficiente como para generar confianza.

En todo caso la revisión de este resultado debe ser profunda y su respuesta política debe ser reposada y responsable, desde los recién electos hasta las agrupaciones políticas que les respaldan. La legitimidad no está en discusión, pero la gobernanza definitivamente si.

Y ni hablar del parlamento andino, 44% parece rechazar esta instancia. Eso habla claramente sobre la percepción ciudadana de una instancia que parece verse como “declarativa, burocrática y sin efectos en la vida del país”

Hay mucho por democratizar seriamente.

Entre apolíticos y antipolíticos, o de la confirmación del status quo por @nancyarellano

 

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El modelo económico, pese a las encuestas que reclaman cambio, ha sido confirmado con una mayoría de más de 60 escaños en manos del fujimorismo, PPK y una veintena en manos de las opciones de centro como Alianza Popular, Alianza por el Progreso y Acción Popular.

La izquierda amplia (que va desde la extrema a la centro-progresista) toma fuerza con la opción de Mendoza y se hará con casi 20 escaños en el Congreso.  No obstante, los resultados colocan al estatus quo con más del 80% del poder legislativo.

¿Pero de qué se compone el status quo? La ya clásica afrenta: fujimorismo vs antifujimorismo. El Perú democrático ha bailando al son de este antagonismo los últimos 24 años, desde el 5 de abril de 1992. Ahora, el modelo anti-status quo cobró con FA y se asienta en la escena política: anti sistema, ahora con una postura matriarcal y civilista. Tienen el reto de fortalecerse como opción, crear realmente un partido y componerse de una militancia/activista al mejor estilo del siglo XXI. ¿Lo hará? De lograr capitalizar esto Verónika Mendoza podría ser una opción realmente fuerte para 2021.

Pese a no tener aún las cifras finales, hay elementos para emitir algunos análisis. 1) La institucionalidad sigue estando en un segundo plano para el peruano promedio. 2)Los partidos tradicionales están absolutamente alejados del elector millennial. 3) La seguridad física y la estabilidad económica son apuestas primarias del elector promedio.

El primer punto se refleja en el clima de superficialidad en el debate político y la gran cantidad de partidos-actores-rostros como opción.  El análisis de las propuestas ha sido confuso y difuso, y el debate de fondo nunca se dio por el modelo que planteó el JNE. Además de las tardías modificaciones y el papel del JNE y sus tachas e inhabilitaciones.

El segundo punto fue claro en los resultados de la Alianza Popular y Acción Popular. En especial APRA y PPC debe reconducir dramáticamente su estructura y comunicación con el país y las nuevas generaciones o desaparecerán. Acción Popular logró un avance importante, pero insuficiente. Estos tres partidos tienen el reto real de actualización. ¿Es posible construir una socialdemocracia moderna en el s.XXI desde un partido con más de 90 años de historia? ¿Irá el APRA a una convención que los vitalice? ¿Es posible que el PPC remoce sus principios demócrata-cristianos y de paso a nuevos protagonismos? ¿Hay en los lampartanos y barnechéveres opciones de sedimentación como estructura? La crisis de los partidos tradicionales es una crisis de credibilidad, y grave.

Tercero, la combinación lucha contra la inseguridad y  protección al piso económico, se han impuesto en las urnas con la opción de Keiko Fujimori.

El debate que se abre: ¿Ha perdonado el Perú a Keiko Fujimori como para convertirla en la primera presidente mujer de la historia republicana? ¿se inclinará hacia PPK por descarte?

 

 

 

 

#Café Nocturno: ESPECTRO POLÍTICO PERUANO DE CARA AL 10 DE ABRIL ¿Cómo elegir? por @nancyarellano

Durante los últimos tres meses hemos mirado con detenimiento las campañas de los diversos candidatos. Hablar de 19 opciones era prácticamente imposible en tanto que el seguimiento que hay que hacer antes de opinar sobre las opciones es una tarea de reposo, contraste y equilibrio.

Voy a dejar de lado los “actos de fe” que implica la política casi siempre, ese lado emocional que puede despertar uno u otro. Veamos de forma directa qué opciones se plantean como posibilidad. No voy a reparar demasiado en Keiko Fujimori a fondo por una simple razón, el porcentaje de votos del fujimorismo lo colocan ya en la segunda vuelta.

El segundo lugar es la elección a discutir. ¿Quién se legitima como el contendor del fujimorismo?

Las opciones, en orden alfabético serían: Alfredo Barnechea, Alan García, Pedro Pablo Kuczynski, y Verónica Mendoza. En estos momentos no hay más que discutir. Y lo que se discute es el modelo de país planteado, la solidez ideológica y la pericia para llevar cambios necesarios con equilibrio y garantías de prosperidad para el país.

Para fines de dibujar mejor la situación, hablaremos de planteamientos políticos de Tesis, Antitesis, Síntesis. Entendiendo, dialécticamente, que las agrupaciones políticas plantean un modelo de país, o tesis política, que va mutando y cambiando con el tiempo de la agrupación, con los tiempos y la experiencia, por lo tanto, pasan a la antítesis y llegan a la síntesis. Es un proceso de maduración política.

Empecemos por el centro: Alfredo Barnechea se plantea como una opción del centro ideológico; se autodefine como socialdemócrata y presenta algunas políticas progresistas. Sin embargo, le hace flaco favor su carácter mediático con visos aristocráticos. Comete el error del “chicharrón” que no es un chicharrón, sino un símbolo de humildad y capacidad para “mimetizarse” con el pueblo para entender sus demandas, querencias y necesidades. En solidez ideológica no vemos conductualmente lo que se pregona con palabras, incluso el hecho de prometer en su plan de gobierno que tienen, en materia de Industrialización, Infraestructura e Innovación un “Mapa de Proyectos, región por región, con los anexos financieros que los explican y justifican, que pondremos al alcance de todos los ciudadanos para su discusión” esto nunca ocurrió. Con lo cual no sabemos a ciencia cierta cuál es el modelo de país planteado en términos tan importantes. Sobre todo en el entendido de que la experiencia de A. Barnechea en gestión pública es nula, sólo ocupó una posición en el antiguo Congreso con el APRA.  La pericia por tanto está en duda y las garantías de viabilidad no son visibles. En términos dialécticos podemos decir que Barnechea retoma la tesis de Belaunde, la apropia y propone una vuelta a aquello. Aún está en la tesis y ésta es de hace más de 30 años. 

Seguimos por la derecha. En la centro-derecha tecnocrática, tenemos también otra tesis: la de PPK. Pedro Pablo plantea una tecnocracia democrática como paradigma. En términos de modelo hablamos de un Estado que no se ha puesto en práctica en el Perú y que requiere para su éxito un alto consenso popular, si se quiere hacer democráticamente. En este sentido, un partido nuevo como el de PPK difícilmente pueda llevar adelante sin conflictividad social tales reformas. Ahí las debilidades versan en torno a solidez ideológica, por el pragmatismo de la derecha peruana, y el arraigo popular que permita, en términos de gestión pública, apuestas a las tendencias como el llamado new public management, que significaría un costo político alto en términos de gobernabilidad de la gestión. No obstante el llamado sería a la construcción de puentes con fuerzas políticas de arraigo popular y no estamos seguros de que éstas están de acuerdo en la tecnocracia como modelo. Inevitablemente PPK tendría que asirse de estructuras tradicionales y llegar a consensos. Aún está en la tesis y requiere incorporar a otras fuerzas para salir adelante, además ¿tendrá la vitalidad para esta tarea titánica? Sus 77 años y medio no ayudan a hacer creíble tal transformación.

Ahora vamos a la izquierda populista y atomizadora, Verónika Mendoza y la transformación anti neoliberal. La tesis de los frenteamplistas es lograr una democracia radical, de profundas raíces populares, con un Estado fuerte, intervencionista, controlador de la economía y direccionador de la producción, que van a hacer legítimo a través de un proceso constituyente, una nueva constitución. Se habla de empresas estratégicas por ejemplo y de aumento de la presión fiscal y del gasto público con más pensiones: mujeres y adultos mayores, y un plan completo de intervencionismo estatal como derecho del Estado. Un viraje a la izquierda después de 20 años de crecimiento económico, 16 años de democracia y de reducción importante de la pobreza de 55% a 22% (en 16 años) con el modelo actual.

Entonces  se plantea esta tesis de izquierda que no ha sido probada, con éxito, en el Perú sino que recuerda a las tesis de la CEPAL en los años 60 que trajeron la década perdida de los 80. Este viraje pudiese parecer innecesario, como aplicar morfina a un dolor de cabeza: no hay condiciones para un cambio tan absoluto porque sí hay resultados sociales, económicos y políticos desde 2001. Lo que hay también son deudas históricas y minorías que deben ser reconocidas y un estancamiento de la gestión estatal que necesita optimizarse, y así mismo la deuda en materia educativa y laboral que en los últimos 5 años se ha estancado. Pero nada de esto es materia de un cambio radical sino de políticas públicas, ejecución y ampliación del presupuesto y algunas modificaciones a la constitución actual.

Esta opción política abraza un fenómeno interesante: la atomización de los “indignados” que pueden entenderse como un neo-lumpen(1): son grupos de interés como los LGBTIQ, étnicos, indigenistas, mujeres, adultos mayores etc de los más variados tipos que, en su mayoría, no tienen cohesión ideológica, ni conciencia política, más allá de su dibujo directo en la tesis, al reconocerlos como tales y dar voz a sus necesidades. Hay deudas importantísimas con ellos, pero los cambios planteados superan cualquier reivindicación puntual y no se les ha formado en términos de conciencia política.

La cohesión es individualista entonces, pese a su proyección masificante en los niveles del discurso de Verónika Mendoza. Algunos, los adversarios, temen que las promesas del proceso constituyente que implicaría una nueva constitución, destruya al Estado, como lo conocemos, y debilite las estructuras institucionales aún más, al refundar desde cero, la peruanidad en un proceso que dificultosamente pueda darse, pero que de darse, llevaría a una legitimidad dudosa por la lógica propia de los procesos constituyentes modernos en sociedades con baja cultura política y sin partidos fuertes que garanticen la representatividad.

La solidez ideológica de la cúpula creemos que es marcada, sobre todo en lo que respecta a la discusión de la tesis política, no así en el Plan de Gobierno y la pericia en el ejercicio, está marcada en buena parte por  técnicos venidos del nacionalismo, una gestión pública ausente de la candidata quien sólo ha sido Congresista y una carga de izquierda dispersa que va de la extremista a la simplemente progresista. No sabemos hasta dónde puedan ponerse de acuerdo realmente, en todos los puntos de transformación que exponen y que no se explican detalladamente en el plan de gobierno. Cómo esta transformación puede ser armónica, sostenible, sustentable; en fin, viable y democrática en un mundo globalizado como el que vivimos.

Nos vamos a la derecha populista, el fujimorismo. Como señalé antes, no repararé demasiado en esta opción sólo puntualizaré por qué lo clasifico como antítesis.  El fujimorismo hasta el momento no se ha definido ideológicamente. Pero por su praxis vemos que es un partido de prácticas empíricas, conservador, de derecha, con tendencias populistas y que tiene un pasado que reivindicar. La tesis la planteó Alberto Fujimori en los 90 y es íntegra la Constitución de 1993. El plan de gobierno actual está ceñido al libreto clásico con garantías de desmarque, creíbles o no (insisto en el acto de fe). El punto es que, apegados al texto, el fujimorismo plantea seguir el modelo económico con mejoras en términos de eficiencia y transparencia. En este sentido es la antítesis al modelo de su padre ya que reivindica además conceptos como democracia, derechos humanos, alternabilidad, no al nepotismo y respeto a la separación de poderes.

En contraposición a los transformadores del sistema están los tuteladores del cambio del sistema. El Apra con Alan García.

El caso del APRA es interesante. Como tesis el APRA sostuvo una revolución democrática que perseguía la libertad y justicia social, desde los años 30, propició su inclusión en la constitución de 1979 al introducir parte de su tesis política que sería puesta en práctica, también en parte, en el gobierno de Alan García en 1985, bajo el influjo de las ideas de la CEPAL que se estaban aplicando en el resto de latinoamérica. En estos términos la tesis falló.

En 2006 el APRA vuelve al poder y aplica, muy a lo prometido por Keiko ahora, la antítesis en el sentido de girar al conservadurismo en lo macroeconómico y vigilar muy de cerca el gasto público, cosas que vimos incluso en la reducción de sueldos y las demás políticas de austeridad sancionadas en agosto de 2006. El resultado como modelo, fue de reducir en 20% la pobreza y crecer 7% económicamente, en promedio, pese a la crisis de la economía norteamericana de 2008 que impactó en el Perú. Con esto no quiero obviar que también hubo escándalos durante este periodo.

El APRA,  ahora junto con el PPC, busca un tercer periodo y plantea una síntesis. Lograr el crecimiento de la antítesis, con el enfoque social de la tesis, pero con las correcciones en términos de ir a prácticas sostenibles y lograr un mayor impacto social; sin que ello signifique un Estado intervencionista y direccionista, sino promotor. Planteando incluso modificaciones, enmiendas, puntuales a la Constitución y reformas en materia laboral, gremial, fiscal y la creación de entidades que tutelen y promuevan el desarrollo generacional, como el Ministerio de la Juventud.

En términos de solidez ideológica creo que nadie puede dudar de que el APRA es el único partido, junto con el PPC, que tiene una amplia tradición ideológica, y las más grandes militancias inscritas; respecto de la pericia la síntesis pudiese mostrar un caso único en suramérica que sería interesante ver.

El único problema, y no menos importante, es el reto reputacional que tiene el APRA por superar, en la impericia de selección de algunos cuadros que ejercieron impúdicamente el poder, pues parece que esas cifras positivas de 2006 a 2011, no se han comunicado políticamente de forma estratégica y la imagen de los militantes del partido, sea por presión mediática, los fallos y desmanes de varios de ellos, o por contraposición a grupos de interés enfrentados, no es positiva en el común del ciudadano; sobre todo en los jóvenes.

Mediáticamente hay una presión clara en contra del APRA y de Alan García.   Sin embargo, habrá que ver si las matrices que ponen al APRA en un lugar muy lejano son ciertas o si hay realmente la triada de mística, voto oculto y grupos agradecidos con las políticas sociales, hablan este 10 de abril y lo colocan en segunda vuelta.

En conclusión si reviso las cifras y las políticas planteadas, en el marco de principios de postulados, podría aseverar que la opción de antítesis del APRA muestra haber ofrecido resultados importantes en términos sociales, por lo cual me atrevo a decir que un gobierno de síntesis podría ofrecer al Perú, y a Latinoamérica, la tan ansiada consecución de un modelo diferenciador, de una receta propia para conciliar las deudas del pasado y ofrecer al mundo una forma diferente de manejar mercado y sociedad con aceptación interna e internacional.

¿Lucha contra la corrupción, eficiencia, eficacia? Serán los principales retos no sólo del aprismo sino de cualquiera que entre en el aparato estatal. En el caso del APRA no tienen excusas para no lograr un Estado eficiente, ya saben dónde están los bolígrafos y cuál es el número de la central de Palacio.

Así que lo exigible, en el caso de que ganasen en esta vuelta, es que ofrezcan un gobierno de correcciones absolutas en desmanes estatales y de refuerzos profundos  de los logros pasados en materia social. Ellos saben cómo hacerlo, la expectativa de que lo hagan está abierta.  Son los únicos que podrían tutelar los cambios sin espantar a los capitales y sin irrespetar a la democracia. Al menos eso veo yo, y creo que las proyecciones del BCR respecto a la reducción de pobreza con crecimiento y políticas redistributivas son viables con un equipo con pericia en gestión estatal que además ha mostrado convocar gente fuera de su partido, lo cual refuerza su carácter democrático.

Habrá quienes estén en contra de lo que señalo pero ¿alguien puede mencionarme otra agrupación con estos resultados? ¿Alguien puede hablarme de otro gobierno que haya combinado alguna solidez ideológica, crecimiento con reducción de pobreza, que esté postulando, que tenga equipos técnicos y arraigo popular claro?   Si es así, por favor notifíquelo.

El resto para mí está en veremos, no sabemos qué son y cómo actuarán. Son incógnitas, y para mi el escenario actual impone caminos estables en términos políticos ya que los económicos y sociales presentan claro desafíos.  

Esto significa que cualquiera que pretenda la primera magistratura debe tener condiciones como gestión pública probada, un partido sólido en el tiempo, ideología clara (porque son los principios que determinan la discrecionalidad en el poder), bases en todo el país, gente en todas las clases sociales. Creo que hay necesidad de más agrupaciones fuertes, de ampliación y profundización del debate,  y eso debe construirse de abajo hacia arriba no directo hacia la presidencia.

El outsider no es sano para la política.

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Fuente BCR

(1) El término, prestado y actualizado de las propias teorías marxistas, refiere a los que viven al margen del sistema, no están incluidos o dibujados realmente y son ignorados en sus formas de vida y necesidades; no tienen conciencia política por lo que son manipulables por ofertas políticas, por el poder mediático en términos de expectativas.  El término lo uso también en el artículo “El Peligro de que lo nuevo destruya la innovación” : https://nancyarellano.com/2015/12/27/el-peligro-de-dejar-que-lo-nuevodestruya-la-innovacion/

Deportada la racionalidad. #EleccionesPerú

En el escenario actual en el que luego de Keiko, el segundo lugar está peleado por un voto fragmentado; la racionalidad ha venido haciendo maletas y se encuentra escondida en algún lugar del Perú. Algunos señalan que aparece en las noches cuando los votantes van a la cama y recuerdan sus problemas cotidianos.

No obstante han llegado Informaciones de que Racionalidad ha cruzado la frontera y pretende regresar al país luego del 28 de julio. Llena de vigor a criticar al recién estrenado presidente o “ta”.

En el escenario entonces vemos cómo ira, desprecio, asco, revancha, burla y mentiras toman el liderazgo. Todas enfilan sus armas al candidato más cercano y sencillo de atacar. Keiko dictadora, PPK lobbysta, Barnechea negociante, acomodado y flojo, García corrupto e indolente, Verónica Mendoza comunista y retrógrada. Todas medias verdades, medias mentiras. Endosos por errores de otros, convicciones poco claras, o debilidades de sus partidos. Enriquecen memes y destruyen la elección.

En lo personal creo que a excepción de García, quien tiene en su haber dos gobiernos y el partido más antiguo del Perú. Los demás tienen personalismos muy fuertes. No voy a decir que Garcia no sea el gran protagonista del APRA y que es como esos actores de las telenovelas mexicanas que pasan los años y siguen en el rol del caballero andante que salva a la muchacha noble de las garras de la malvada antagonista. porque lo es.

Si bien García debería ya haber creado un sustituto de su liderazgo, no puede negarse que pareciera ser el único con las habilidades, conocimientos, planes y gente para ocupar la primera magistratura. En lo particular creo que PPK esta muy mayorcito, que Keiko no tiene la pericia ni ha superado las pruebas democráticas desde el Congreso, Barnechea es un intelectual sin formación clara que ha paseado por el espectro político como un Cantinflas dando la vuelta al Mundo en 80 días; Mendoza no logra sacarse el tufo a izquierda retrógrada que recurre a las minorías como tabla de salvación e indicio de “modernidad” pero que no plantea en el sentido económico y político nada diferente a la misma izquierda de los 80.

Desde esta perspectiva, entonces puedo pensar que García es el único que ha sido gobierno (está Toledo, pero como que no está realmente, sobriamente) y el hecho de haber gobernado, siempre va a lanzar basura a una candidatura. La única forma de esquivar esos proyectiles, es ser un novato y fresco hombre que no ha hecho nada más en política que ser un técnico, meterse de improvisado en un partido y parir olas moradas… De resto siempre habrá posiciones encontradas. Y la racionalidad espera, pasaporte en mano, volver luego del 28 de julio a pedir al nuevo, que se rían juntos.

 

Julio en el ojo el huracán: ¿David o Goliat en campaña?

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El JNE ya le dijo a Guzmán que no convalida las subsanaciones presentadas por Todos por el Perú, en lo que se refiere al registro de modificaciones del Estatuto y autoridades del partido. Esto significa una complicación en la carrera electoral ya que, ciertamente, puede desencadenar en que sea retirada la candidatura. Pero aún esto no sucede. Y es probable que el pronunciamiento final del Jurado Especial de Lima Centro termine siendo favorable a la agrupación política.

En este escenario, políticamente, Guzmán intentará capitalizarse como el David contra Goliat. Y ciertamente,logrará efectos en los llamados apolíticos y anti-políticos que le apoyan. Ambos grupos, numerosos en el escenario actual del Perú, creen que el Estado y la clase política dominante no tienen respeto por la ciudadanía; así que su valoración sobre el respeto de las “formas” es bajo. En este sentido que Guzmán coloque como prioridad el derecho a la participación política frente al cumplimiento burocrático de formatos, calará positivamente en el electorado. ¿quiénes se resienten? los de la clase política dominante, quienes han construido el sistema tal y como está. Lo que probablemente veremos es un arreciamiento del discurso morado (o rojo porque no les admitieron el cambio de color) contra el status quo.

Si Guzmán logra capitalizar estos escollos como la turbulencia de un proceso de cambio que la clase tradicional pretende frenar, o si se impone la lógica institucionalista que termine capitalizando Guzmán en la calle, dependerá sólo de él y los suyos. Ahora tiene el caldo de cultivo perfecto para aludir a los tan ansiados esquemas políticos: amigo vs enemigo, buenos vs malos, y sus correspondientes sentimientos: ira, decepción, asco, revancha.

La pregunta final es ¿Quién es David? ¿Quién es Goliat? ¿Se trata de la institucionalidad democrática, incipiente del Perú, como David? ¿Será Goliat el propio Guzmán? En lo personal creo que cualquier persona, o partido, que quiera estar por encima de los procedimientos democráticos convenidos, es peligroso para la estabilidad del sistema.

Hay forma de cumplir con la ley, los procesos, y por algo fueron establecidos. ¿Cuáles son las licencias que deben darse a la clase política?

¿Habla bien de Guzmán decir que los fines justifican los medios? La reflexión más sauriovélica posible.

#SeguiremosPensando

¿Y si se va Julio? Por @nancyarellano

Caminante, no hay camino. Se hace camino al andar. (…) A. Machado

Los rumores de que el JNE puede bajarle el dedo a Julio Guzmán son fuertes. Es posible entonces que nos encontremos prontamente ante el escenario del arreciamiento absoluto de las campañas de contraste. ¿Qué haría Guzmán si sale? 

  
Ahi muy probablemente veamos quién está detrás de Julio. Todo depende de a quién apoye. Si al romperse la banda de Rock de Todos por el Perú, Guzmán corre a apoyar a Urresti, lo que sería muy obvio y poco atinado, o si corre a apoyar a Verónika Mendoza o a Barnechea lo que nos daría un par de ideas claras. En esos casos suponemos se pondría el traje de safari y la campaña sería manejada por Steven Spielberg ya que se convierte en la reedición de Parque Jurásico: Peruvian Times. En todo caso la alianza develará compatibilidades o negociaciones. Lo más coherente es que pacte con PPK por las similitudes de electorado y que Julito pase a ser parte del prometido gabinete. Si Guzmán se sumase al gringo, su posición ante el fujimorismo sería más fuerte. hablamos de un 28% vs 30% lo que nos lleva a casi el escenario planteado por Datum de segunda vuelta en la primera, en cuanto a polarización marcada del voto.
Si llega a aliarse con Acuña, Julito y su banda de Rock-pop pasa a cantante de karaoke, perdiendo cualquier fastuosidad para quienes lo siguen. Creo que sus juliobelievers pasarían a keikolovers “como cancha”.
En todo caso. Veremos si el JNE defiende la normatividad democrática ante la institucionalidad deseable o la discresionalidad ante el efecto mediático.

#SeguiremosPensando

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