Entre apolíticos y antipolíticos, o de la confirmación del status quo por @nancyarellano

 

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El modelo económico, pese a las encuestas que reclaman cambio, ha sido confirmado con una mayoría de más de 60 escaños en manos del fujimorismo, PPK y una veintena en manos de las opciones de centro como Alianza Popular, Alianza por el Progreso y Acción Popular.

La izquierda amplia (que va desde la extrema a la centro-progresista) toma fuerza con la opción de Mendoza y se hará con casi 20 escaños en el Congreso.  No obstante, los resultados colocan al estatus quo con más del 80% del poder legislativo.

¿Pero de qué se compone el status quo? La ya clásica afrenta: fujimorismo vs antifujimorismo. El Perú democrático ha bailando al son de este antagonismo los últimos 24 años, desde el 5 de abril de 1992. Ahora, el modelo anti-status quo cobró con FA y se asienta en la escena política: anti sistema, ahora con una postura matriarcal y civilista. Tienen el reto de fortalecerse como opción, crear realmente un partido y componerse de una militancia/activista al mejor estilo del siglo XXI. ¿Lo hará? De lograr capitalizar esto Verónika Mendoza podría ser una opción realmente fuerte para 2021.

Pese a no tener aún las cifras finales, hay elementos para emitir algunos análisis. 1) La institucionalidad sigue estando en un segundo plano para el peruano promedio. 2)Los partidos tradicionales están absolutamente alejados del elector millennial. 3) La seguridad física y la estabilidad económica son apuestas primarias del elector promedio.

El primer punto se refleja en el clima de superficialidad en el debate político y la gran cantidad de partidos-actores-rostros como opción.  El análisis de las propuestas ha sido confuso y difuso, y el debate de fondo nunca se dio por el modelo que planteó el JNE. Además de las tardías modificaciones y el papel del JNE y sus tachas e inhabilitaciones.

El segundo punto fue claro en los resultados de la Alianza Popular y Acción Popular. En especial APRA y PPC debe reconducir dramáticamente su estructura y comunicación con el país y las nuevas generaciones o desaparecerán. Acción Popular logró un avance importante, pero insuficiente. Estos tres partidos tienen el reto real de actualización. ¿Es posible construir una socialdemocracia moderna en el s.XXI desde un partido con más de 90 años de historia? ¿Irá el APRA a una convención que los vitalice? ¿Es posible que el PPC remoce sus principios demócrata-cristianos y de paso a nuevos protagonismos? ¿Hay en los lampartanos y barnechéveres opciones de sedimentación como estructura? La crisis de los partidos tradicionales es una crisis de credibilidad, y grave.

Tercero, la combinación lucha contra la inseguridad y  protección al piso económico, se han impuesto en las urnas con la opción de Keiko Fujimori.

El debate que se abre: ¿Ha perdonado el Perú a Keiko Fujimori como para convertirla en la primera presidente mujer de la historia republicana? ¿se inclinará hacia PPK por descarte?

 

 

 

 

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