¿Tu candidato conquista por una noche?

Toda gran campaña política reescribe las reglas;

idear una nueva forma de ganar

es lo que le da a las campañas

una ventaja comparativa contra sus adversarios.

Norman Podhoretz

 

En el artículo anterior: ¿Economía electoral?  comenté sobre las premisas necesarias para diseñar una campaña política. Las cuales puedo resumir en una frase: “Conoce a tu electorado, pero conócelo bien. Porque esto es un tema de conquista”.

Esto significa conocer el MEN (Mínimo Electoral Necesario) de cada elección que básicamente resulta de la lectura del escenario o “mapeo electoral” (¿cuántos votos hay disponibles o son susceptibles de conquista? ¿Cuántos votos comprometidos con los otros candidatos hay? ¿Qué motivaciones hay detrás de ese “compromiso”? ¿Cuáles son las cuotas máximas y mínimas? ¿Cuánto es el voto volátil?).

En un escenario de alta fragmentación política, y demasiados candidatos (entre 15 y 25) no gana el que logra la mitad más uno; sino el MEN (al menos en primera vuelta, cuando aplica).  Con ello, el costo más efectivo de inversión en campaña resulta de lograr visualizar la cantidad necesaria (cuantitativa) de votos a conquistar y cruzarlo con los segmentos/audiencias (cualitativa) con las cuales mi perfil de liderazgo puede conectar.

¿Para quiénes soy “creíble”, “verosímil” y “posible”? Se trata de capitalizar el poder necesario para incidir en la política como coyuntura (escenario temporal) y entrar en la política como estructura (andamiaje político-administrativo), para dominar la política como resultados (políticas públicas); en una clara, evidente conquista de poder (capacidad de persuasión para que los grupos adopten una conducta deseada por el liderazgo).

Ahora bien, ¿cómo determinar la relevancia de las acciones de campaña para ese electorado que hemos aprendido a conocer? y ¿cuáles son los perfiles necesarios en el comando de campaña que entregue ese mensaje? Hay dos claras claves: el equipo estratégico-creativo y el equipo del Comando de Campaña.

El primero es transversal, opera con incidencia a lo largo y ancho de los canales de campaña (es el cerebro de la operación política).  El Equipo mínimo: Jefe/Gerente de Campaña (que luego dirige las acciones del Comando), Comité Político, Asesor/Consultor Político y el Candidato.

El segundo es indispensablemente operativo (los pies, brazos y rostro de la campaña). El equipo mínimo ocupa: Agenda, Logística & Movilización, Finanzas & Recaudación, Legal & Personería, Comunicaciones: Imagen, Prensa & Redes. La dimensión de estas áreas dependerá del tamaño de la campaña (y de los recursos económicos).

El candidato es el corazón. La muestra de vida, ritmo y centro simbólico de emociones de la campaña. El centro emotivo, real de la campaña, es la historia que resulta de la conexión perfecta entre cerebro, cuerpo y corazón.

La campaña: el momento de conquista.

La campaña política es un momento de renovación del pacto socio-político. Es el “momentum” de acto de fe, donde se renuevan votos de confianza en el sistema democrático, donde actores políticos y sociales deberían “darse el sí”. (Cuando las campañas pierden de vista esto, encontramos “lunas de miel” que acaban rápidamente y con ello, entramos en el divorcio. (Todos saben de lo que hablamos).

Entonces, entendiendo esto, la campaña ha de ser el proceso de conquista, enamoramiento y conocimiento. (Si queremos un matrimonio que no resulte en fracaso o un noviazgo fugaz o “amores de una noche”: elige bien a “tu cónyuge”/ candidato/ elector). Las acciones de campaña hoy día, deben ser organizadas desde tres canales: Campaña de Tierra, Aire y Cielo porque la interacción de esta “parejita electoral” pasa por una historia de seducción/enamoramiento en diversos espacios. Eso sí, comprendiendo que “el medio es parte del mensaje”; porque en campaña, en política “Todo comunica”.

La Campaña de Tierra “La cita” obedece a la lógica de comunicación corta y media distancia. El líder se comunica con el grupo de forma horizontal. (Ojo con los fanáticos de los podios y tarimas alejadas). Si es comunicación corta distancia, es corta distancia. Si vamos a distancia media, por ejemplo el “mitin”, crear distancias insalvables probablemente separe al líder de la audiencia. Sobre todo comprendiendo que no se está en un mitin partidario, es un mitin electoral. No se trata de estructura partidaria, se trata del libre acto de entregar(se) voluntariamente el voto a una opción física (candidato) y no de seguir una línea disciplinaria de partido. En el acto de enamoramiento es la cita. ¿Te sentarías en un trono alejado para cortejar? ¿No verdad? Te sientas en la mesa y más bien acercas la silla. Lo mismo en la campaña, sea un puerta a puerta, caminata, reunión gremial. Escuchas a tu conquista y buscas conectar con él (ella), con todos tus encantos (o lo que piensas que son).  El equipo central de Tierra en Comando de Campaña es: Jefe de Logística & Movilización.

La Campaña de Aire: “La carta” Las acciones de Aire, que contemplan los medios de comunicación tradicionales como la radio, la televisión, el panel publicitario, la prensa… se trata de comunicación “larga distancia”. Puedes dar un mensaje o unos pocos mensajes a la vez; respondes a un escenario (tiempo político) específico, estás limitado porque no puedes controlar diversos factores (ni cuándo llegará el correo, ni cuándo tu pretendido(a) lo abrirá, ni qué piensa al leerlo u oírlo). Las palabras deben ser las precisas, las frases claras. Y casi siempre hay algún ruido de por medio; no sabes si abrirá el correo solo(a), si alguien opinará sobre el tema. Por ello es que el Media Training ayuda al candidato a pulir su mensaje de larga distancia. Se establecen claves del discurso que permitan tener un rango de actuación que mitigue los riesgos de “mal entendidos”. El equipo central de Aire en Comando de Campaña es: Jefe de Comunicaciones: Imagen & Prensa.

La Campaña de Cielo: “La llamada” ¡Ah la tecnología! La comunicación que acorta distancias. ¿Qué sustituye la tecnología? En una relación de pareja, diríamos que se acerca más a la cita que a la carta. ¿Por qué? porque hay interacción en este sentido la lógica de la campaña de cielo es “corta y media distancia”. No es una sustitución (más barata) de los medios de comunicación tradicionales. Por el contrario, es una forma eficiente extender “la cita”, logrando superar las distancias físicas. En este sentido no son cuentas con las que interactúas, son votantes.

Tu presencia 24/7 en internet, y muy especialmente en redes sociales, es una campaña de tierra virtual. Por ello es fundamental que sepas segmentar tanto como lo harías en Tierra, y que respondas a quien te habla de la forma en la que esperas ser percibido. Una estrategia digital microsegmenta audiencias (prepara el sitio de la cita, se viste para la ocasión) y establece una “llamada” con espacios para escuchar (Bidireccionalidad). Busca conquistar. ¿No llamarías a tu pretendido y lo abrumarías solo con tu voz y tus temas? No. ¿No dejarías que tu sobrinito decida qué vas a decirle? No. Tampoco en la campaña. El equipo central de Cielo en Comando de Campaña es Comunicaciones: Redes Sociales (Community Manager & Record Manager).

Pero por el momento, veo muchos candidatos “gileándose” electores.

¿Economía electoral? o de las Campañas políticas y estrategias para conquistar votos

Las campañas cuestan mucho cuando se pierden. En estos momentos por todo el Perú están empezando las campañas electorales. Los candidatos arman sus publicidades: foto, nombre del candidato, logo del partido, cargo y eslogan. Montan locales de campaña, comités de base, hacen polos, gorros y regalan souvenirs. Es un viaje alucinante por las fórmulas manidas, aplicadas en un escenario de alta desconfianza y decepción.

¿Funcionan estas viejas fórmulas? Para hacer publicidad sí, pero no para propiciar la agitación que legitime. ¿El lado positivo? Las empresas dedicadas a la creación de adminículos electorales, las de paneles, las de medios y las imprentas empiezan a mover ese aspecto de las campañas: la economía electoral. Interesante para dinamizar indicadores, triste para quienes invierten en hacer una campaña política perdedora.

Las herramientas publicitarias tienen el efecto necesario de dar a conocer, pero no necesariamente logran crear la relevancia que posiciona. Tampoco logra el escenario propicio para crear la “noción de grupo” (el nosotros) que permite el proceso de agitación (inconformidad con el status quo o establishment) de paso al liderazgo que encarna el candidato con sus propuestas (la propaganda) y que busca incidir en “la forma de pensar” del electorado.

El proceso de agitación, propaganda y publicidad es retroalimentativo.Todos se apoyan en lo mediático (lo publicitario), lo que cambia es el contenido. Es decir, la publicidad se alimenta de la agitación y la propaganda.

¿Pero cómo selecciono o perfilo la agitación? He aquí el mayor de los fallos de la mayoría de las campañas: se saltan el primer paso, la investigación. Frente a un electorado cada vez más complejo en sus relaciones, más expuesto a la publicidad comercial, a la farándula y a las redes sociales, en medio de la apatía hacia los asuntos políticos, el reto es lograr un proceso de agitación segmentado pero contundente.

No podemos hablar todo el tiempo de la misma forma, comunicar el mismo nivel de profundidad. Tampoco podemos apelar a los mismos estímulos. El electorado ya no es una masa uniforme que responde mayoritariamente igual, sino conglomerados que requieren de estrategias atomizadas para causar mayor intensidad en las respuestas grupales, que se suman a un eje central o promesa base (mensaje paraguas).

Esto solo se puede lograr por dos vías. a) Teniendo partidos políticos fuertes, orgánicos y neuronales, que mantengan relaciones continuas y profundas con la sociedad por grupos de interés o b) Con investigación cualitativa por grupos de interés sobre los temas/liderazgos que atraen, los que condicionan y los que podrían importar. También con la investigación cuantitativa que valida la relevancia temática, la efectividad de mensaje y el posicionamiento de nuestro candidato. Como sabemos, no hay partidos o movimientos fuertes que sirvan de puente a la sociedad actual. Pero una buena campaña, de seguro, permite empoderarlos.

La construcción de relaciones desde un punto muerto debe hacerse de forma organizada, sistemática y verosímil. El reto entonces es lograr no solo saber lo que se necesita saber, sino además articular una campaña coherente que luego brinde una base de acción (gobernabilidad).

Es necesario empezar por el candidato. Trabajar el perfil de liderazgo del candidato con herramientas como el perfil psicopolítico, el media training, la oratoria contemporánea y el perfil de redes sociales (reputación digital) para hacerlo verosímil ante los grupos de interés a los que quiere liderar. Sin candidato no hay campaña.

Una campaña coherente es efectiva. Por ello es organizada, funcional y medible. Las campañas efectivas tienen tres características básicas: 1) Un comando de campaña con perfiles capacitados y tareas claras. 2) Control sobre el costo del voto y el mapeo electoral (relación de gasto de campaña con adhesiones al proyecto político) 3) Una planificación consistente con las dinámicas sociales, el manejo de las amenazas, la coyuntura y el mapeo territorial.

Un candidato coherente y una campaña verosímil, logran la incidencia necesaria para llevar adelante una estrategia de financiamiento. Recordemos que la campaña más barata es la más efectiva.

En el próximo artículo hablaré sobre cómo determinar la relevancia de las acciones de campaña y los perfiles necesarios en el comando.

Los consejos de Napolitan sobre los Asesores Políticos

 Joseph Napolitan escribió una serie de recomendaciones muy útiles para candidatos, partidos políticos y jefes de campaña.

“1. El asesor político no debe ser considerado una amenaza
Es imperativo que los que trabajan con un consultor, en especial el jefe de campaña, sepan que él sólo tiene un propósito en la campaña: ayudar a ganar la elección. Todo el equipo de campaña debe entender que el consultor es un recurso a ser utilizado y no una amenaza a sus aspiraciones.

2. Determine las responsabilidades del asesor con antelación
Como existen diferentes tipos de consultores (generales y especializados), antes de contratarlo, deben quedar claras cuáles serán las responsabilidades del mismo durante la campaña. Si se quiere trabajar sólo en un área específica (ej., producción de la propaganda de TV) o si lo que se requiere es un servicio general.

3. Asegúrese de que usted tiene el asesor político apropiado
Los clientes deben estar seguros que el asesor político que contratan conoce claramente su filosofía política; y aunque no la comparta al 100%, que al menos no se oponga radicalmente a ella.

4. Busque un asesor político lo más pronto posible
Mientras más pronto un consultor se comprometa con una campaña, más valor tendrá para el candidato, el partido, o cualquiera que sea su cliente. Si el asesor comienza cuando las decisiones importantes han sido tomadas, su valor potencial en la campaña será reducido.

5. Asigne a alguien como enlace directo con la campaña
No es bueno que el candidato sirva de enlace entre el asesor y la campaña. Debe existir un director de campaña que tenga acceso directo al candidato y proporcionar este acceso al consultor cuando sea necesario.

6. Decida quién va a saber que usted ha contratado un consultor
Dependiendo del país donde se esté trabajando, resulta delicado que se conozca públicamente que se trabaja con un consultor extranjero, así que lo más recomendable es ser muy discreto para evitar consecuencias negativas para el candidato.

7. Proporcione al asesor político las herramientas que él necesite
Diferentes consultores tienen diferentes requerimientos y las necesidades de un consultor pueden variar de campaña en campaña. El consultor es la persona más importante en la orquestación de todo el equipo de campaña, y como tal, debe ser provisto de todo el material que necesite.

8. Emplee la experiencia de su asesor político
Es cierto que el consultor político tiene más experiencia en campañas que el candidato y su personal y es por esta razón que se debe contratar y utilizar por completo. Sin embargo, hay que tener especial cuidado con el conocimiento que éste tenga sobre la cultura del país, pero nunca rechazar una idea “porque nosotros no lo hacemos así aquí”.

9. Escuche al consultor
Usted no está obligado a seguir el consejo de su consultor, pero debe por lo menos escucharlo. Usted está perdiendo su dinero y el tiempo del consultor si no lo hace.

10. Hable con su asesor antes de tomar una decisión importante
Es muy poco lo que un asesor puede hacer para rectificar una decisión incorrecta, pero muchas veces se puede prevenir a un cliente de tomar una.

11. Dígale a su consultor la verdad
No tiene sentido que usted le dé a su consultor una información incorrecta porque él basará importantes decisiones en esa información y quien saldrá perdiendo será su campaña.

12. Instruya a quienes trabajarán con su consultor para que cooperen con él
Si usted quiere sacarle provecho a su asesor, debe lograr que esté en contacto constante con lo que pasa en la campaña, ya sea directamente o a través de jefe de campaña, de otra forma el consultor no podrá saber qué pasa y por ende no podrá ayudar.

13. Use el tiempo de su asesor completamente
Resulta frustrante para el consultor e improductivo para la campaña que el consultor pierda tiempo para poder reunirse con las personas indicadas ya que eso se traduce en perdida de tiempo y dinero.

14. Organice su horario de visitas con antelación
Debido a las múltiples ocupaciones de los involucrados en una campaña incluyendo al asesor, resulta esencial que se diseñe un calendario de largo alcance para que todos lo involucrados en la misma conozcan los movimientos del consultor con anticipación.

15. Establezca un sistema de comunicación efectivo entre las visitas y úselo
El consultor debe estar siempre localizable para su cliente, por esta razón el director de campaña debe estar al tanto de donde ubicarlo en caso de una crisis.

16. Trate a su asesor como un miembro de su grupo de confianza
Asegúrese de que su consultor, o su representante, tengan acceso a toda la información que necesite y de que se le informe de todos los procesos de decisión cuando esté en el país.

17. Valore sus recursos de una manera realista
No se engañe cuando haga la valoración de los elementos con los que cuenta para realizar la campaña, ya que el consultor conocerá la verdad tarde o temprano.

18. No deje que el orgullo interfiera para ganar la elección
El objetivo de una campaña política es ganar y si usted necesita buscar una compañía de fuera del país para ello, hágalo. No se preocupe si lastima los sentimientos de las compañías de su país, que ponen en riesgo su triunfo.

19. No resalte la presencia del asesor si esto es perjudicial para la campaña
En ocasiones es mejor que el consultor mantenga un perfil bajo, en estos casos no haga mucho ruido cuando el consultor llegue al país.

20. Si usted no entiende un consejo de su consultor, pídale que se lo explique bien
Se supone que los consultores son comunicadores, así que lo menos que deben hacer es comunicar sus propias recomendaciones con eficacia.

21. Asegúrese de que las decisiones que han sido aprobadas se cumplan
Para garantizar esto es importante la presencia del director de campaña que se encargará de que se implementen las decisiones tomadas por el consultor.

22. Confíe en su asesor
Si no puede confiar en su consultor, usted ha contratado a la persona errónea. Si su consultor conoce sus problemas, puede estar preparado cuando éstos emerjan en la campaña.

23. Póngase de acuerdo sobre el calendario de pagos y cumpla con él
Si usted espera que su consultor cumpla con su trabajo, cumpla usted con su parte del acuerdo.

24. No tenga miedo de pedir ayuda
Si tiene un problema, llame a su asesor. No se preocupe si lo molesta, al consultor le gustará más recibir una llamada a medianoche que enterarse más tarde de una catástrofe que hubiera podido evitar.

25. No espere milagros
Ningún consultor tiene un record perfecto. Todo consultor va a ganar y perder algunas campañas. Nadie gana todas las elecciones; los mejores ganan la mayoría, de lo contrario no permanecerían en este negocio por mucho tiempo.

26. Un punto final
Si usted decide contratar un asesor, úselo: su consejo no le hará bien a menos que lo practique.”

La ciudad no es la misma si no escucha tus pasos. Encuentra golpeteos parecidos que a veces pueden confundirse con reminiscencias de lo que hemos sido. Quizás ya no somos. Aquél que dijo que tú y yo ya no somos los de ayer, se confirma. Cada día da la vuelta y siente un morboso placer en cambiarnos. Basta una palabra llave, un gesto, una caricia, para transformar el rostro o volverlo melancólico.  Comienzas a aparecer ante mis ojos, con formas diferentes, o quizás solamente, extraño tu olor.

El día de la mujer ¿Celebrar o no celebrar?

“Bajo el lema «Ahora es el momento: las activistas rurales y urbanas transforman la vida de las mujeres», la celebración de 2018 se sumará a un movimiento mundial sin precedentes por los derechos, la igualdad y la justicia de las mujeres. El acoso sexual, la violencia y la discriminación contra las mujeres han acaparado los titulares y el discurso público, con una creciente determinación a favor del cambio.”

Organización de las Naciones Unidas

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Quizás algunos recuerden la historia, lo más seguro es que la mayoría piense que el Día de la Mujer es otra fecha más de Saga o de Ripley para vender productos de la sección damas; el hecho es que a lo largo y ancho del orbe el Día Internacional de la Mujer conmemora las luchas de más de un siglo por la igualdad de género desde la perspectiva de los derechos civiles, políticos, económicos y finalmente, humanos.

A algunos el tema del feminismo suele sonarle a exageración. Pero los más de veinticinco siglos de exclusión de la Mujer de la vida política y económica no son precisamente un antojo matutino o una excusa hormonal. A veces es difícil para muchos comprender, o incluso asumir la minusvalía a la que las mujeres, en su mayoría son condenadas por una sociedad machista. El machismo suele estar tan internalizado culturalmente que hasta muchas mujeres tienden a fortalecerlo en la formación de sus hijos, nietos, sobrinos; en sus relaciones laborales o sociales.

El silencio ha sido por excelencia el arma clave de la discriminación. Soportar el golpe, el insulto, la manipulación económica, la exclusión política, la autoexclusión.

Latinoamerica ha sido y es uno de los escenarios más violentos para la mujer. Las cifras dan fe de ello. En los países de América Latina y El Caribe, las tasas de violencia sexual infligida por la pareja fluctúan entre un 5% y 15%. Según el Observatorio de Seguridad Ciudadana de la Organización de Estados Americanos (OEA).

Y yéndonos a lo específico en la región… “Venezuela es uno de los países que muestra cifras más altas de violencia contra la mujer. Se calcula que 40% de las mujeres venezolanas han sido, son o serán víctimas de algún tipo de violencia. Es decir: 4 de cada 10”, explicó Beatriz Borges, directora de la ONG Cepaz. Esto pese a tener un marco normativo que debería haber disminuido los casos al haber tipificado prácticamente todos los tipos de violencia física, psicológica, económica, institucional… Pero el problema esencial es la falta de confianza en el sistema policial y judicial, así como las opciones de albergue para que la mujer pueda salir del ciclo de la violencia.

La OMS, por su parte, señala que “Etiopía, Bangladesh, Perú, Tanzania, Tailandia, Samoa, Namibia, Brasil, Serbia y Montenegro y Japón son los países con los más casos de violencia sexual perpetrada por la pareja en mujeres mayores de 15 años” Listado alarmante para que el Perú pertenezca. Hablamos de que 62% de las mujeres del Perú provincial y 50% del Perú urbano han sido víctimas de violencia por su pareja alguna vez.  47% y 23% respectivamente, víctimas de violencia sexual por su pareja. Y 25% y 17% víctimas de violencia física en los últimos 12 meses. Esto quiere decir que de cada 10 mujeres 2,5 en provincias y 1,7 en las ciudades está siendo atacada anualmente, por su propia pareja. Pero además, 28% de las mujeres embarazadas en provincia son víctimas de agresiones físicas por los padres de sus futuros hijos.

Como mujer, venezolana radicada en Perú ver a los dos países que son de una forma u otra mi hogar en estas listas es indignante. Según el Observatorio de Seguridad Ciudadana de la Organización de Estados Americanos (OEA), en América del Sur los países con mayores casos de violencia sexual son Bolivia, Perú y Brasil, respectivamente. Sabemos que Venezuela adolece de muchas cifras, más porque habiendo sido yo parte del Comité Ejecutivo Seccional de Amnistía Internacional, pude ver de cerca cómo la violencia de género dejaba huella, sin castigo. Hemos visto en Perú cómo las marchas de Ni Una Menos han puesto el tema sobre el tapete, pero aún hay muchísima tela que cortar.

Este 8 de marzo es el momento de reflexionar. No es una celebración. Es un llamado para actuar en post de mejorar las condiciones de vida y las brechas que hacen que un altísimo porcentaje de mujeres estén en minusvalía de hecho y derecho frente a una sociedad que pareciera aún no superar las taras de un orden ya obsoleto por irracional. Hablo de capacitaciones laborales, becas de estudio, oportunidades laborales, legislación que, como la sancionada en diciembre del año pasado en el Perú, establezca bandas salariales que mitiguen la conducta discriminatoria.

Falta mucho para poder celebrar. Eso sí, cada paso cuenta. Lo primero es estar conscientes del reto, del salto, para tomar el impulso necesario.

 

Un cuento político, pero no de los que cuentan esos políticos.

Por: @nancyarellano

 

“Es inútil para las ovejas pasar

 una resolución a favor del vegetarianismo

mientras que los lobos

mantienen una opinión diferente”

William Inge.

 

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La masa ha sido históricamente concebida como rebaño. Los más fuertes protegen al débil o los más virtuosos dirigen a los menos virtuosos. Las ovejas además deben seguir al pastor y el pastor guía la ruta. (Aunque haya algunas ovejas negras por ahí). La política del siglo XXI está en pleno cambio. Aunque haya pastores a los que no les guste, tanto como ovejas que no quieran seguirlos.

Los rebaños multiplican “ovejas negras” que ahora son grises, marrones, beige (e incluso blancas)… con ello, rápidamente el grupo se desintegra y proliferan los pastores sin rebaño que viven de las glorias mesiánicas del pasado. Dan golpes con su bastón y las dos o tres ovejitas que sueñan con ser pastor, le siguen, aunque a veces los golpes de ciego causen una o dos heridas.

Por las noches varias de esas ovejas toman el bastón en sus patitas, mientras el pastor duerme, y se miran y aplauden balando entre ellas. A veces miran al pastor y confabulan derrocarlo, la ovejita más chica vocifera y simula darle golpes en la cabeza mientras éste yace dormido, soñando con centenares de ovejitas que lo seguían antaño.

La oveja más vieja considera la posibilidad de irse con algunas de las fugitivas, pero recuerda la vez que lo intentó y cómo apenas tomó un bastón para arrearlas, lo echaron. — ¡No queremos un nuevo pastor! ¡Queremos ser libres! gritaban al unísono al tiempo que la empujaban fuera del territorio que dominaban, siguiendo las instrucciones de la “oveja negra” líder, que en realidad era blanca.  La oveja vieja regresó con el pastor, simulando que se había perdido. El retorno le costó algunos golpes y mucha resignación porque nunca podría pastorear ovejas — quizás a la pequeña, pensaba.

El pastor por su lado despierta otra vez de mal humor, vociferando que ha sido otro pastor el que le ha robado las ovejas. — Les ha puesto algo en el pasto o en el agua, refunfuña mientras camina en círculos. — no puedo seguir comprando ovejas, porque las engordo y luego ¡cualquiera se la lleva! Así que mantiene flaquitas a sus dos ovejitas conspiradoras que le siguen el trote solo porque sueñan con derrocarlo. Mientras tanto los lobos, derrotados en territorio de fugitivas, miran hambrientos y alucinados, a tres ovejas (una con sombrero y bastón) desde la colina.

Así pasa con muchos partidos políticos. No arrean más que dos ovejitas hambrientas de poder y hartas de ignorancia… ¿Cómo serán los candidatos a las próximas elecciones? ¿Un pastor paranoico a punto de ser comido o el líder de las ovejas negras que ahuyentas lobos?

Continuará…

¿Democracia hispanoamericana?

por @nancyarellano

Octavio Paz dice en su ensayo Alrededores de la literatura hispanoamericana que “hay excelentes poetas y novelistas colombianos, nicaragüenses y venezolanos pero no hay una literatura colombiana, nicaragüense o venezolana.  Todas esas supuestas literaturas nacionales son inteligibles solamente como partes de la literatura hispanoamericana (…)”. Me permito transpolar esas nociones a la política hispanoamericana.  Tomo prestado de Paz el hecho de que esa unidad del continente, que habla primordialmente español, tiene, en su haber, nexos que hacen confluir sus historias. Él la limita a la literatura cuando afirma “la unidad de la desunida Hispanoamérica está en su literatura”, y propongo agregar que está presente también en sus procesos políticos y económicos tanto como en sus palabras. Nuestra literatura es expresión viva de nuestros procesos políticos; porque de una u otra forma, el nacimiento de la literatura hispanoamericana está ligado profundamente a su vocación testimonial.  Vemos a Macondo y a través de él todos los pueblos de la américa meridional; vemos en Martín Fierro la lucha contra las leyes impuestas por los pocos; vemos en el Libro de Manuel la convergencia de los revolucionarios mundos que subviven en estas latitudes casi siempre cortazianas, donde un Lenin o Fidel “sí vieron lo que va del dicho al hecho, de la calle al timón”… y no quiero  dejar de mencionar a Artemio Cruz como síntesis de los vicios de aquellos  arraigados en el poder… La literatura política hispanoamericana narra y cuenta la convergencia de unidades culturales que buscan identidad propia y reclaman, desde hace casi un siglo, ser imagen y espejo de sí misma.

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Fuente original

En medio de nuestras singularidades, que no son tan diferentes, o per sé disruptivas, menores en todo caso a las vividas en la España de las comunidades autónomas, las presentes en la Italia de las regiones o las de la federación norteamericana… tenemos una identidad hispana que puede hacer más que vender música folk-fusionada —o respetables curvas de mujer— al mercado anglosajón o europeo… En pleno siglo XXI la construcción articulada de una política hispanoamericana urge.

Y es que, como también Octavio Paz dijo, “la cultura no es una herencia sino una elección, una fidelidad y una disciplinaY nuestra elección ha sido, directamente proporcional al trazo de las migraciones que, a lo largo del siglo XX, sembraron la pátina que nunca pudo un Miranda en sueños o un Bolívar a caballo y con sable.  Tampoco logró hacerse con acuerdos andinos de integración, mercados regionales o alianzas bolivarianas.  Por el contrario, el proceso de sedimentación de una política hispanoamericana se ha decantado del fracaso de las imposiciones, del horror a la autocracia, de la prescripción de revoluciones interesadas, de las violaciones feroces a los derechos humanos, de la repugnancia a la corrupción y de la indolencia política ante las crisis.

La identidad hispanoamericana se ha construido, y a modo de ejemplo señalo a la Venezuela democrática, de mitad del s.XX:

Los más de 5 millones de colombianos que huían de la crisis de la guerrilla; los 150 mil peruanos que encontraron en el país caribeño el puerto seguro contra la crisis económica y política de los 80 y 90; los 20 mil dominicanos que huyendo de Trujillo llegaron para respirar las libertades de la ciudad que el Cerro El Ávila cobija; los más de 15 mil cubanos demócratas que la revolución fidelista desterrara de la isla y que encontraron en nuestras calles y medios las posibilidades de expresión y crecimiento; Argentinos huyendo de la dictadura de Videla, chilenos — más de 80 mil— eludiendo a Pinochet; panameños expulsados por Noriega… Lo anterior, sirve para esbozar una idea de esa creación rica que es la hispanoamericaneidad, de la conjunción creadora y de los lazos que nos unen: la búsqueda que nos hermana más allá de la lengua, de la religión, de “ese no sé qué” que tenemos los hispanoamericanos.

Entre 1948 y 1961, ingresaron a Venezuela aproximadamente 920 mil personas entre españoles, italianos y portugueses; en un país con poco más de 6 millones de habitantes.  Venezuela fue el destino ideal para los que huían del periodo post Segunda Guerra Mundial y, sobre todo, del franquismo; sin contar más allá de nuestra Hispanoamérica, y europeos hispanoamericanizados; a los más de 11 mil judíos, 130 mil libaneses o los 200 mil chinos y casi 3 mil japoneses que también arribaron para enriquecer la visión y cultura venezolana.

Todos ellos, más de 6.5 millones de migrantes que han pisado el suelo venezolano, hoy tienen descendencia; se calcula que suman más del 49,9% de la población del país; un país con 70% de rostros mestizos.  Un país que, como muchos otros de Hispanoamérica, es eso, una creación o resultado de la conjunción.  Collage y síntesis cultural, de muy diversos acomodos y matices, que ha de tener expresión literaria, social y, por supuesto, política.

La expresión cultural de nuestra diversidad finalmente habla de una política propia, que responde a la américa de habla hispana, orgullosa y reflexiva con su historia, rica en recursos naturales y talento, pero con desafíos ineludibles en su aprovechamiento e interrelación. Es el momento de que, de México a la Patagonia, tomemos nuestro destino en nuestras manos con una propuesta política reposada y profundamente democrática en lo político, lo económico y lo social, como países y como región. Hispanoamérica tiene el deber histórico de ser síntesis de las culturas que la han influido, de las potencias que la han colonizado, subyugado, pero también, así sea parcialmente, modernizado. Hablamos de una política que supere los viejos esquemas bipolares, de norte vs sur, de viejo y nuevo mundo, de derecha e izquierda, de centro y periferia porque ya hemos transitado esa “mímesis” de lo europeo y de lo norteamericano; necesitamos se promueva el fortalecimiento de nuestros lazos como subcontinente, nuestra identidad de americanos que hablamos, rezamos, declamamos, reclamamos e ideamos en español en medio de cuantiosos recursos naturales y tierras fértiles.

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Fuente: Wikipedia

Es urgente pensarse hispanoamérica, a esos más de 400 millones de habitantes, y defenderla de las tentativas de desvío, desde nuestra propia conciencia, historia y errores; donde valores como la justicia social, la tolerancia, la descentralización económica e institucional y la meta de un Estado que propicie y salvaguarde la calidad de vida, la competitividad en igualdad de oportunidades con igualdad de condiciones, la meritocracia, el libre mercado sin dumping (económico o social), la equidad distributiva y el respeto a los Derechos Humanos son temas que no se discuten, sino en cómo aplicarlos efectivamente. Casi un siglo de lucha democrática, de expresión y frustración electoral, es hora de que se asiente definitivamente en nuestras conciencias hispanoamericanas y tome forma en la actualización de nuestros partidos políticos y cultura política; y finalmente, como todo, hallará expresión en nuestras artes y literatura.

 

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