Piénsalo

cuando veas que el sol se torna tan fuerte que te cega… 

piénsalo y recuerda que hay más de lo que puedes o no ver.

cuando oigas que la brisa retumba tan fuerte que te ensordece… 

piénsalo y recuerda que hay más de lo que puedes o no oír.

cuando huelas tan intensamente las flores del parque que ningún aroma ajeno te atrape… 

piénsalo y recuerda que hay más de lo que puedes o no oler.

cuando toques con tus dedos una piel tan suave que olvides otras texturas que te han cautivado… 

piénsalo y recuerda que hay más de lo que puedes o no tocar.

cuando tu lengua saboree algo tan equilibrado que obnubile todos tus sentidos…

piénsalo y recuerda que hay más de lo que puedes o no saborear.

tus sentidos están en el presente cargados de pasado y a la expectativa del devenir…

Lo que viviste habla de lo que sabes,

cómo lo sabes-

Lo que vives habla de lo que experimentas

cómo lo aplicas-

Pero lo que vivirás…

es la incógnita maravillosa del cambio, de la interacción del “yo pasado y presente” con el que duerme abrazado por tus cabellos…

Piénsalo… 

toda tú aún no existe.

Y por eso pienso,

 y te descubro,

                           en la novedad, 

con cada sentido y pensamiento

en este sempiterno caminar donde nos vamos construyendo 

- y sorpresa-

siempre inacabado, como todo.

La alegría y el egoísmo -microcuento-

La alegría y el egoísmo fueron al campo un día; y alegría brincaba y saltaba con la euforía que la caracteriza…

Egoísmo la veía y buscaba cubrirla -estaba paranoico- miraba a todos lados, buscando cualquier presencia.

Alegría seguía bailando y llamaba a Egoísmo para que la siguiese y él persistía sólo mirando a su alrededor intentando que nadie viera a Alegría… hasta que ella se cansó de bailar sola y se fue persiguiendo al sol…

Sólo cuando la luna alcanzó su punto más alto, y la noche cayó definitivamente, Egoísmo se percató de que no sólo nadie estaba amenazando a alegría, sino que él la había perdido por intentar resguardarla.

Alegría ahora danza a campo abierto… y egoísmo espera al amanecer a ver si logra encontrarla.

“Creo” por Jorge Moreno

Jorge Moreno, venezolano, idealista, convencido y comprometido con su palabra. Un poema que publicó hoy día en su página y que nos habla de justamente el sentimiento de convicción absoluta, de pertenencia a sí mismo y a sus banderas.

Los dejo con Jorge…

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Creo

Y voy por todos lados tan terco de mundo
ajeno a titulares y antenas
aferrado a lo que creo
sordo de las voces que intentan negar la vida
porque creer es la vida misma
Por eso creo en los acordes de mi guitarra como cómplices honestos de un corazón
alas de insecto
pétalo
pistilo
y luz
Creo en el torrente de las palabras como sustento de vida
en el andar sencillo de los que aman sin pretensiones de eternidad
Creo en un corazón vientre adentro anunciando bienvenidas
Creo en la emboscada de los besos
en la supremacía del verbo
en la maternidad de la metáfora
en el caminar de los dedos
en la lluvia de tu cuerpo
en la imprudencia de los suspiros
en la vehemencia de la lágrima
en la resurrección de la risa
Creo en los sueños infantiles que sobreviven a la estúpida adultez
a la madurez asesina
Creo en el pecho desnudo que frena la bala
en la testarudez de los revolucionarios
en su amor
en su muerte
Creo en aquel abrazo con mi madre en una tarde de canto y pactos
dejando claro que el camino era de lucha
y yo tan loco de fe
me lancé por las calles a subir torres
a buscar dioses
a encontrar la vida
en el detalle
Creo en tantos
que me creen tonto
creo tontos a los que no creen tanto
Creo en la suma de los pueblos
en un grafiti adolescente
en el cuerpo donde habito
creo en ti
creo en mi
y en la inmaculada entrega del amor sin retorno
Original publicado en: http://silboquinos.blogspot.com/2015/03/creo.html

“La renuncia” Andrés Eloy Blanco

Andrés Eloy Blanco (Cumaná, Venezuela, 6 de agosto de 1897 – Ciudad de México, 21 de Mayo de 1955) es de esos poetas que usa el verbo con una acuciosidad admirable.  Este poema es una lección, casi budista, al desapego. La realidad implica renuncia, implica pararse sobre los propios pies para dar paso a la pertenencia absoluta. Lo demás es fortuito y ajeno.

Los dejo con Andrés Eloy…

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He renunciado a ti. No era posible
Fueron vapores de la fantasía;
son ficciones que a veces dan a lo inaccesible
una proximidad de lejanía.

Yo me quedé mirando cómo el río se iba
poniendo encinta de la estrella…
hundí mis manos locas hacia ella
y supe que la estrella estaba arriba…

He renunciado a ti, serenamente,
como renuncia a Dios el delincuente;
he renunciado a ti como el mendigo
que no se deja ver del viejo amigo;

Como el que ve partir grandes navíos
como rumbo hacia imposibles y ansiados continentes;
como el perro que apaga sus amorosos brios
cuando hay un perro grande que le enseña los dientes;

Como el marino que renuncia al puerto
y el buque errante que renuncia al faro
y como el ciego junto al libro abierto
y el niño pobre ante el juguete caro.

He renunciado a ti, como renuncia el loco a la palabra que su boca pronuncia;
como esos granujillas otoñales,
con los ojos estáticos y las manos vacías,
que empañan su renuncia, soplando los cristales en los escaparates de las confiterías…

He renunciado a ti, y a cada instante
renunciamos un poco de lo que antes quisimos
y al final, !cuantas veces el anhelo menguante
pide un pedazo de lo que antes fuimos!

Yo voy hacia mi propio nivel. Ya estoy tranquilo.
Cuando renuncie a todo, seré mi propio dueño;
desbaratando encajes regresaré hasta el hilo.
La renuncia es el viaje de regreso del sueño…

Lee todo en: LA RENUNCIA – Poemas de Andrés Eloy Blanco http://www.poemas-del-alma.com/andres-eloy-blanco-la-renuncia.htm#ixzz3VERCVEQR

Felicidad o eudaimonía. Las preguntas de la modernidad. De Aristóteles a Bauman

Pensar en la felicidad es un ejercicio que, de hacerse concienzudamente, recae sobre la Academia. No porque derive en un ensayo filosófico o en una definición de diccionario, sino por el simple hecho de que no podemos reparar en ello sin pensar en qué luces pueden darnos aquéllos que han venido pensando reposadamente e insistentemente en las respuestas a estas preguntas.

Aristóteles dice: “Puesto que la felicidad (o placer) es aquello que acompaña a la realización del fin propio de cada ser vivo, la felicidad que le corresponde al hombre es la que le sobreviene cuando realiza la actividad que le es más propia y cuando la realiza de un modo perfecto; es más propio del hombre el alma que el cuerpo por lo que la felicidad humana tendrá que ver más con la actividad del alma que con la del cuerpo; y de las actividades del alma con aquella que corresponde a la parte más típicamente humana, el alma intelectiva o racional. Como en el alma intelectiva encontramos el entendimiento o intelecto y la voluntad, y llamamos virtud a la perfección de una disposición natural, la felicidad más humana es la que corresponde a la vida teorética o de conocimiento (por ello el hombre más feliz es el filósofo, y lo es cuando su razón se dirige al conocimiento de la realidad más perfecta, Dios), y a la vida virtuosa. Finalmente, y desde un punto de vista más realista, Aristóteles también acepta que para ser feliz es necesaria una cantidad moderada de bienes exteriores y afectos humanos.  En resumen, Aristóteles hace consistir la felicidad en la adquisición de la excelencia (virtud) del carácter y de las facultades intelectivas.” (1)

Ahora bien, es interesante lo que otro filósofo, más moderno señala: “La libertad es lo que elige todo ser, como ser y racional”  puesto que “El individuo se somete a la sociedad y esta sumisión es la condición de su liberación. Para el hombre, la liberación consiste en liberarse de las fuerzas físicas ciegas e irracionales; lo consigue oponiéndoles la enorme inteligente fuerza de la sociedad bajo cuya protección se ampara…”  pero esto no es todo. Bauman en una entrevista dice: “Hay que replantearse el concepto de felicidad, se lo digo totalmente en serio” (…) “Generamos una especie de sentido de la culpabilidad que nos lo impide” porque nos dejamos llevar por la cotidianidad de “elecciones” y “costos de oportunidad” que nos someten a un círculo de pago de prebendas por la falta de tiempo para ser felices. (2)

Mi pregunta es… ¿Qué alimenta al alma? ¿Qué conocimiento nos da la vida para ser felices? ¿Qué papel juega la libertad racional con el justo tiempo para alimentar el alma? ¿Cómo el amor puede liberarnos día a día para hacerse parte del alimento del alma? ¿Cómo mitigar esta modernidad líquida y salvar el ritmo del corazón entre los sonidos de los automóviles?

Bauman repara en ello cuando plantea ¿Qué hay de malo en la felicidad? y empieza así:

“La búsqueda de la felicidad, que ocupa nuestro pensamiento gran parte del tiempo y llena la mayor parte de nuestra vida –como seguramente reconocerán la mayoría de los lectores–, no puede reducir su presencia ni mucho menos detenerse… más que por un momento (fugaz, siempre fugaz). ¿Por qué esta pregunta nos desconcierta? Porque preguntar “qué hay de malo en la felicidad” es como preguntar qué hay de cálido en el hielo o qué hay de hediondo en la rosa. Siendo el hielo incompatible con el calor y la rosa con el hedor, este tipo de preguntas asume la verosimilitud de una coexistencia inconcebible (donde hay calor no puede haber hielo). En realidad, ¿cabría la posibilidad de que hubiera algo malo en la felicidad? ¿Acaso la palabra felicidad no es sinónimo de la ausencia del mal? ¿De la imposibilidad de su presencia? ¿De la imposibilidad de todo y cualquier tipo de mal? Sin embargo, ésta es la pregunta que plantea Michael Rustin1 , como la ha planteado antes que él un buen número de personas preocupadas y como probablemente lo harán otros en el futuro. Rustin explica la razón: sociedades como la nuestra, movidas por millones de hombres y mujeres que buscan la felicidad, se vuelven más prósperas, pero no está nada claro que se vuelvan más felices. Parece como si la búsqueda humana de la felicidad fuera un engaño. Todos los datos empíricos disponibles sugieren que entre las poblaciones de sociedades desarrolladas puede no existir una relación entre una riqueza cada vez mayor, que se considera el principal vehículo hacia una vida feliz, y un mayor nivel de felicidad. “

Sigo pensando que hay un acto de fe, racional, en mirar al otro y poder ser uno mismo… pero no es fácil.  Hay que buscar ese justo medio entre lo externo y lo interno, el otro y yo, es un camino que exige perspectiva. Moderación. Nuevamente saltan a mi mente los Griegos y sus nociones helénicas del mundo.

Seguiremos pensando… y salvándonos en ser felices en medio de la marea moderna.

Por lo pronto seguiré leyendo: https://zoonpolitikonmx.files.wordpress.com/2014/05/quc3a9-hay-de-malo-en-la-felicidad-bauman2.pdf

——–

(1) http://www.e-torredebabel.com/Historia-de-la-filosofia/Filosofiagriega/Aristoteles/Felicidad.htm

(2) http://prodavinci.com/2013/06/22/perspectivas/zygmunt-bauman-hay-que-replantearse-el-concepto-de-felicidad/

(3) http://www.lavanguardia.com/vida/20140517/54408010366/zygmunt-bauman-dificil-encontrar-feliz-ricos.html

Vas…

como se quedan las estrellas
prendidas en la nada.
Quédate
como se queda el olor
de la hierba
sobre la piel de los que aman.
Quédate
como se queda la luz
del sol
en mis pupilas.
Quédate
como me quedo yo
cuando te marchas (1)

Aída Elena Párraga

Ir y volver son dos verbos relativos,

quedarse es la quimera de todo el que se aferra,

ir es el sueño de los que huyen.

Yo no quiero que te quedes,

yo no quiero que te vayas,

no quiero quedarme, ni irme.

Quiero hacer de la mano contigo,

ver el camino andar bajo nuestros pies

Ser y estar en el centro del huracán que lo modifica todo.

Se van, aún sin querer, los caminos del tiempo

Estamos inmóviles y todo cambia, gira

                    el corazón de Dios late, con su ritmo de agujas imparable

el tiempo que nos mira y nos roza la cara con fuerza

Tu me abrazas y yo te escucho,

y como una banda de aeropuerto, todo rueda con todos los equipajes…

Tú adquieres nuevas formas

mi sombra cambiará con el sol

¡Amanece de noche y anochece de día!

es cuestión de perspectivas

Cambia el paisaje,

la temperatura, la edad, los rostros…

tú y yo

nuestro amor

Todo cambia

y nos enamoramos,

en un eterno primer día.

No me importa el tiempo

conocerte, nuevamente,  todas las vidas

todos los días,

es lo que quiero.

Nadie se va o vuelve

cuando siempre estuvo presente.

(1) Lee todo en: Quédate – Poemas de Aída Elena Párraga http://www.poemas-del-alma.com/aida-elena-parraga-quedate.htm#ixzz3TruB2kdQ

Sí te veo

sí te veo en el instante que cruzas por mi vida

En la cotidianidad de un beso o en la abstención de una caricia

Te veo en la preocupación y el desenfado; las mañanas necias con sus deberes cotidianos… 

Y en las noches eternas que de tus manos fabricamos ….

Sí te veo 

Con la promesa honda de inventar los mil cuerpos 

Con la búsqueda incesante de cada sueño que realizar

Te veo en lo completo -sin recortes- como dijo la Storni

Te veo con las caras de gala para la vida, de somnolencia, de alegría, de tristeza, de melancolía… Te veo con todas las partes de mi cuerpo, con todas las letras de mi alfabeto, con toda la fe de mi alma y con cada fuerza de mi….

Sí te veo.

No porque me obligue algo a verte

…. Sino porque nunca dejo de maravillarme de hacerlo…

Te veo 

Y nos veo.

Pensar al aire

pensar al aire implica dejar de pensar

En términos exactos implica dejar correr tu voz fuera de las rejas de lo que los demás piensan

Pensar al aire es pensar

En términos concretos dar rienda suelta a los artilugio de tu imaginación 

Pensar al aire es no pensar

En términos coherentes olvidar el fuete de lo correcto y lo incorrecto

Pensar al aire es pensar

En términos precisos es ir por el camino de la libertad del yo

Pensar al aire es no pensar en pensar sino pensar en no pensar o 

Buscar, en términos precisos, coherentes, concretos y exactos salir de todo punto preciso-coherente-concretamente-exacto para dar cabida a algo que lo envuelva, seduzca y complemente.

En resumen: pensar al aire libre es el encuentro siempre incómodo de la palpitación con el cómo vienen siendo las cosas…

Pero también 

Su contrario hallazgo de sangre en el corazón y pertenencia única.

un poema de amor

un poema de amor puede decir muchas cosas

un poema de amor puede ser una promesa

puede ser un tributo

una memoria

adiós.

un poema de amor puede hablar de cuerpos

puede hablar de espacios

de tiempo

dolor.

un poema de amor puede ser un concierto

puede ser una caricia

una fragancia

voz.

Un poema de amor puede ser pretensión

puede ser soledad

un guiño

ficción.

Un poema de amor puede ser un reencuentro

puede ser la espera

el ansia

emoción.

Un poema de amor puede ser tantas cosas, falsas, ciertas, grandes, chicas, redondas, cuadradas, nobles, raras, obsoletas, repetidas, femeninas, masculinas, andróginas, invisibles, lejanas, agobiantes, exactas, efímeras, seductoras, indomesticables, eternas o mudas.

Un poema de amor, a veces, sólo a veces, raras y maravillosas, es el espacio a tu lado donde falta un cuerpo, su cuerpo, y el alma que lo contiene.

Un poema de amor a veces, sólo a veces, raras y maravillosas,  no puede ser escrito; porque la verdad, como la nada, es indemostrable.

Un poema de amor a veces, sólo a veces, raras y maravillosas, comienza a escribirse solo en el trascurrir de los años con palabras de un lenguaje desconocido.

Así, declaro mi incapacidad para escribirte, con estas letras, un poema de amor.