Extraño a mi país… #Literatura

Me gusta mi país y de repente siento que soy una extranjera entre el desconocimiento del otro. Me gusta mi país y vuelvo la mirada cuando el odio toma las pantallas, los diarios, los pasillos, los taxis, el metro… Me gusta mi país, ese silente de playas hermosas y colinas soberbias. Me gusta mi gente que abre los brazos sin ver color o región. Me gusta, y a veces resulta que dejo de verlo, de reconocerlo, de nombrarlo… porque siento que me le cambian lo variopinto para querer uniformarlo… siento que le roban el perfume, la magia, el calor y me recorre un gélido escalofrío… porque me gusta mi país… y siento que enmudezco ante su secuestro, siento que me raptan con él… Me gusta mucho mi país, con sus niños, sus viejitos, sus refranes, sus cadencias, con sus coplas, con sus gaitas, con sus cines, con sus plazas… Me gusta mi país y siento, que se está convirtiendo en otro.

Extraño a mi país.

Y mis pies, siguen en su suelo.

¿Quién me ayuda a buscarlo?

Suicidio popular por @nancyarellano

 

No puedes hacer una revolución para tener la democracia.

Debes tener la democracia para hacer una revolución.

Gilbert Keith Chesterton

 

G.K. Chesterton era un distributista inglés que creía en una tercera vía entre el capitalismo y el socialismo, decía que era injusto que los pocos tuvieran la propiedad de los medios de producción, como en el capitalismo; pero también que era igualmente injusto que la propiedad estuviese centralizada en unos pocos burócratas del Estado, como en el socialismo.  Por tanto la opción era un camino medio donde “los muchos” pudiesen tener derechos de propiedad sobre la riqueza, una mayor distribución de los medios de generación. Se garantiza un sistema de redes entretejidas de producción donde se evita el monopolio.

Realmente en Venezuela la discusión versa no tanto sobre el tema ideológico, del derecho de los muchos a acceder a los recursos, en tanto que fines deseados de la política económica, como de praxis político-económica. Lo que a muchos nos desencanta del llamado Socialismo del Siglo XXI, ya en sí mismo de dudosa definición, no es tanto sus consignas de igualitarismo como su falta de coherencia entre postulados y práctica; y lo remanido de muchas de sus consignas que tienen un tufo de fracaso en el siglo XX.

Catorce años no han sido suficientes para dejarnos entender bajo qué esquema lógico se establecen las directrices de la política en materia económica, o cuál es el entramado jurídico que sustenta la viabilidad del proyecto “revolucionario” o cómo ellos quieren que realmente esos cambios, afianzados en programas sociales, perduren en el tiempo.

¿Por qué digo esto? Porque si bien las misiones tienen un fuerte contenido social plausible, necesario, esencial para garantizar la equidad en la sociedad venezolana; éstas distan mucho de lograr ser soluciones eficientes a los problemas nacionales. Por supuesto que educación, salud, alimentación y vivienda son cuatro ejes cardinales de cualquier gobierno social; pero las transferencias directas que suponen las misiones, sin  garantías de autosustentabilidad, les hacen el instrumento perfecto de manipulación política. “¡Si no votas por mí, te eliminarán el Mercal! ¡Ellos acabarían con Barrio Adentro! ¡Olvídate de la vivienda si gana la oposición” etc etc etc”

¿Pero es que cuánto quieren a su pueblo como para no terminar de hacer de Mercal un aparato productivo con raíces propias, o de Barrio Adentro un plan asociado a la seguridad social por ejemplo? ¿Quién tocaría a Mercal si ello implicara directamente un sector productivo de cooperativas, pequeñas empresas y miles de empleos directos que son receptáculo de los egresados de las misiones o de las universidades bolivarianas? ¿Quién tocaría Barrio Adentro si los mismos trabajadores y las empresas, con sus aportes mensuales, son los que financian el sistema? ¿Para qué eliminar Misión Vivienda si éstas están financiadas por la banca y luego los beneficiarios acceden a ellas con créditos preferenciales que pagan con el sudor de su frente; o si se generara empleo directo con las construcciones porque es mano de obra 100% venezolana?… ¡Eso sí sería revolucionario! ¡Eso sí sería soberano!  Pero no… es mejor dejarlo como obra de un hombre, de un grupito, y no como un sistema autónomo y no sometido a presiones partidistas, o listicas burocráticas y caldo de cultivo para la corrupción.

Hoy el pueblo venezolano está dividido, prácticamente en dos toletes. El pueblo apunta al pueblo para destruirlo, destruirse. Es un suicidio popular donde todos perdemos por igual. Hace falta mucha falta de sensatez para desviar la mirada hacia las implicaciones que tiene el desconocer a la mitad del país, sea chavista-madurista u opositora. ¿Qué cuesta hacer el reconteo y dejarle en claro a la otra mitad del país –¡Dios mío son más de siete millones!, no cuatro pelagatos- que tienen derechos y que ¡nadie los ignorará! Que la democracia contempla a las minorías; que su base cualitativa porque son personas, no números;  que la llamada izquierda –tradicionalmente “marginada”- ahora en el poder- sí es incluyente… (Pero que también hay izquierda en la oposición aclaro)

Sólo veo más de los vicios que tanto criticaban, y cada vez se han ido afianzando las burdas formas de democracia cuantitativa que pisa la dignidad de nuestro gentilicio. ¿O de verdad creen que quien tiene el poder tiene el derecho de aplastar al resto? ¿Creen que tener un 1, 3 o 5 por ciento más da carta blanca a imponerse?  ¡Tiranía de la mayoría! –advertía Tocqueville o J.S. Mill.

Pero aún parece que los detentores del poder obvian qué es la democracia. “¿Qué es la democracia sino un conjunto de reglas para la solución del conflicto sin derramamiento de sangre” dice Shapiro y Cordon; o, y es la que más me agrada, Democracia como “poliarquía” como dice Dahl, donde se “requiere de la presencia de funcionarios electos, elecciones libres y competitivas, sufragio inclusivo, derecho a competir por los cargos públicos, libertad de expresión, existencia y disponibilidad de información alternativa y autonomía asociativa en tanto que elementos esenciales a la democracia”

¿Fueron elecciones libres y competitivas, sin ventajismos y sin incidencias? ¿todos los venezolanos tenemos derecho a competir por cargos públicos así seamos de oposición? (es decir, así estemos en la lista) ¿La información y rendición de cuentas es clara en nuestro sistema?

Ninguno de estos problemas son fabricados en laboratorios imperialistas; autores como Schedler hablan de los retos de la democracia, y mencionan por ejemplo: la personalización de la política, la descentralización del poder estatal, la introducción  de mecanismos de democracia directa, la reforma judicial, el alivio de la pobreza y la estabilización económica. ¿Les suenan familiares estos problemas?

 

El punto es que la calidad democrática en Venezuela está en juego por todos lados; desde las papeletas hasta los papelones que hacen unos cuantos desde el gobierno. Nosotros parecemos destinados a un harakiri colectivo, si seguimos enfrentándonos entre nosotros en vez de comprender a quién hay que exigir qué. Venezuela es una señores, no lo olviden. ¡Hagamos democracia! o ni tendremos quién nos llore en el velorio.

 

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¿Para qué un presidente? por @nancyarellano

“La invencibilidad radica en la defensa;

la posibilidad de la victoria,

en el  ataque”.

Sun Tzu

Un país como Venezuela presenta retos inimaginables.  El espiral de caída de nuestra economía a lo largo de veinte años ha sido imparable.  Revisando nuestra historia económica vemos cómo desde 1993 –por partir del hito de la crisis financiera- la economía venezolana ha estado tambaleándose; pero desde 2003 es injustificable.  Los precios del petróleo han traído consigo una bonanza económica que debió traducirse en estabilidad económica y social. No desmerezco los esfuerzos en inversión social que el, hoy fallecido, presidente Chávez realizó; sin embargo esa inversión lejos de traducirse en emancipación económica de las clases populares, las sumió en una dependencia absoluta del Estado y éste, a su vez, es un parásito de los precios del petróleo y del endeudamiento. ¿Conclusión? Las clases populares hoy dependen, más que antes, de los vaivenes de una economía atada a la cotización del crudo. ¿Misiones? Sí, las misiones como planes de emergencia para saldar deudas históricas de ineficiencia fueron un buen plan, el tema está en que ninguna es autosustentable; sino que dependen directamente del dinero que el ejecutivo les entregue.

Crear un país que se enrumbe camino al desarrollo pasa por terminar de una buena vez de entender que la sociedad debe ser productiva y que el principal papel del Estado ha de ser “regular la dinámica de distribución de riqueza; más que con su intervención directa, con el establecimiento de normas claras de juego económico y comportamiento social” evidentemente, hay aspectos básicos como salud, educación, vivienda y alimentación que deben ser especialmente supervisados por el Estado y que, en varios casos, requieren de su intervención para garantizar el acceso a ellos pero además porque se entiende que estos cuatro elementos son la base para la movilidad social.

La movilidad social es el norte básico de un Estado social que se respete; porque ésta indica que la inversión social es en efecto inversión y no gasto político, o manipulación electoral. La movilidad social es el mejor indicador de eficiencia y eficacia en políticas pública y ejecución del presupuesto de la nación.

Ahora la pregunta pre-electoral: ¿Para qué un presidente? Porque bajo un sistema presidencialista como el nuestro, el presidente es el capitán del barco. Y lejos de caer en la crítica del exceso de poder que se le confiere –y con el cual personalmente no estoy de acuerdo- el presidente en Venezuela, marca la pauta de la planificación y ejecución de los planes de la nación; es decir, es el responsable del éxito o fracaso de las políticas que se dicten y lleven a cabo. Debe responsabilizarse por cada una de las decisiones tomadas.

¿Qué necesitamos? Una persona que más allá de su persona, con un equipo de trabajo técnicamente eficiente, políticamente comprometido y socialmente responsable de sus actos, rompa el ciclo dependiente del Estado y abra el camino a una sociedad libre a la autorrealización, esto es generando igualdad de oportunidades en igualdad de condiciones; cosa sólo posible si los cuatro elementos mencionados antes generan individuos competitivos, profesionalizados (no me refiero a títulos sino a especialización en labores técnicas, manuales, o bien cualificaciones para desempeño de tareas) y responsables de su devenir.

La pobreza es el enemigo a vencer; por ello la cita de Sun Tzu. Debemos defendernos de la pobreza con eficacia y eficiencia –empezando por abrirnos a una administración pública de carrera y competencia- continuando por la racionalización del tamaño y función del Estado e incluso revisando sus atribuciones;  debemos propender a la victoria atacando directamente a la pobreza, eso se logra con movilidad social.

Necesitamos un presidente que haga las cosas diferentes; necesitamos un pueblo que se encargue de romper el ciclo exigiendo un cambio y vigilándolo.

Callarse es admitir que esta realidad nos es suficiente. ¿Lo es?

 

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Ceguera elegida #Literatura

Veo hombres y mujeres que caminan por las calles…

veo carros y ciclistas

veo perros y veo sastres

veo tristezas que deambulan

veo hambre y miseria

que enmudecen de olvido.

Veo corbatas que hacen guerra,

veo relojes que discriminan,

veo billeteras que relinchan.

Veo hombres y mujeres que caminan por las calles…

Veo ciegos que no advierten la mano extendida que pide ayuda,

veo, que ellos mismos, las extienden sin respuesta,

veo cosas, veo lugares, veo dolor y señales.

Veo hombres y mujeres que caminan por las calles…

Pero por qué no se ven…

Y me duelen los ojos ante tanta indolencia,

y me duele la piel de no ser tocada,

y me duele el dolor de la gente…

ésa que veo, y no me ve, en esta misma calle.

Les hablo…

Y me percato de que no tienen oído.

La indiferencia pareciera el sentido único,

de una vida miserable.

Hipocresía política por @nancyarellano

 El hombre honrado es el que mide su derecho por su deber.

H. Lacordaire

 

No pretendo hablar de candidaturas. En este particular día no puedo obviar el hecho de que estamos en un país donde la sensibilidad se ha confundido con sensiblería, la política con elecciones de “reinas”, el servicio al prójimo con tácticas de marketing, y, en fin, toda clase de artilugios que dan fe de una mediocridad imperante; que ahora vitupera cualquier cosa que busque ser formal, consciente, racional, técnico, o producto de la inteligencia puesta en ejercicio.  Se alaba “lo informal” por “popular”… ¿Pero es que acaso el temita de lo “popular” no es lo que hace del consumo masivo irracional y alienante? ¿No estamos frente al consumismo indiscriminado de “popular” como si ello implicara magníficamente el “valor” de lo imperfecto, improvisado, falso y sin rumbo?  Eso no es un valor. Si mi pueblo necesita educación, necesita hablar mejor, necesita tecnificarse, necesita trabajos de calidad, necesita movilidad social… superarse.

Yo quiero a mi pobre pueblo, pero jamás querré a mi pueblo pobre. Así que esa sensiblería –me disculpan la palabra- ridícula de pensar que la pobreza dignifica, es absurdo. La pobreza física presenta retos, pero la pobreza mental de políticos que quieran perpetuar la pobreza física, es sólo producto de la indolencia y la actuación vulgar; de la politiquería.

Y quiero entonces recordar, porque siempre termino allí, a los griegos y todo ese sistema de conocimiento integral sobre el hombre y sus dinámicas universales que, sintetizada en la Paideia helénica, aún me deja boquiabierta.  El areté –palabra de difícil traducción- era algo así como “valor, prudencia y justicia ligados a la sabiduría”; según nos da a entender el filósofo Platón.  Éste era un valor ciudadano, una búsqueda de todos los hombres e implicaba una educación que portara consigo la creación del hombre integrado a la sociedad como parte de un ecosistema en equilibrio.  Otra lección admirable es que lo que no conocemos por la vía del pensamiento es meramente opinión de los hombres, y es inútil realmente; como dijera Parménides.

¿A dónde quiero llegar? Al simple hecho de que nuestra sociedad actual, y no me quedo sólo en Venezuela, está plagada de contradicciones y se impone un sentido común, sin sentido lógico.  Unas dinámicas intestinas donde se compran voluntades y se venden conciencias; y sufrimos necesidades materiales y vacíos espirituales.

“Lo que no conocemos por la vía del pensamiento es meramente opinión” por lo tanto, no podemos fijar nuestro destino en la opinión de nadie, ni dejar que nuestra libertad esté en manos de opinadores cotidianos que además hacen “leyes”. Doxa (opinión) Vs Episteme (conocimiento). ¿Qué buscamos en esta vida? ¿Qué busca usted en este artículo, en esta página, en esta hora? ¿Ananké? (Felicidad) quizás busca algún indicio de que es posible lograrla; de que el país no se volverá un espacio de guerra diaria donde asalten a las personas a las seis de la mañana y a punta de pistola, porque hay cola. (esa es la opinión… porque “hay cola”; no es porque NO hay autoridad, porque NO hay justicia o porque NO hay gobierno local, regional y nacional… No. La “lógica” es “porque hay cola, porque se es mujer, porque se tiene el vidrio un poco abajo”.

 Cuando tomo en mis manos el libro, al que siempre recurro, de Werner Jaeger “Paideia” extraigo reflexiones sobre las dinámicas humanas que datan de hace 2400 años; y me pregunto, confieso que con algo de angustia, ¿Por qué no hemos aprendido? ¿Cómo hemos olvidado? ¿Por qué tienen el poder un puñado de gente que no tiene sensibilidad social y conciencia de función política? ¿Por qué no hay servicio en la política?

Los temas de trascendencia, los temas sobre las búsquedas humanas más íntimas, sobre los valores que nos llevan a aprehender el bien, la justicia, el amor, la templanza, el equilibrio, la mesura, la honradez, la sabiduría, la destreza, las habilidades… la búsqueda de la felicidad y la paz. ¿Dónde están en medio de tantas necesidades materiales y tan poca preocupación efectiva por brindar el campo para que “lo justo” ocurra con todo nuestro pueblo, nuestros niños, nuestros ancianos, nuestros recursos naturales, nuestra flora y fauna? ¿Por qué el poder no sirve para hacer a esta sociedad más justa? ¿Por qué siempre hay conformismo?

Aquí muchas veces la clase media está sobreestimada y la clase baja subestimada; por ambos bandos.  Comiencen por respetar al otro, tomándole como espejo. Si usted desprecia al otro, sólo puedo decirle que se desprecia a sí mismo. Si usted no ve qué valores hay en el otro, si no es capaz de ver que la profundidad de Parménides eriza tanto como la de Gualberto Ibarreto o la señora de la panadería, entonces usted no posee sensibilidad; sino la misma sensiblería de las novelas que venden shampoo de noche por la televisión: usted no tiene alma. No sirve para la política.

Esto lo veo todos los días, y me duele; porque Venezuela sigo creyendo, lo tiene todo. Pero a nuestros dirigentes, les falta lo esencial.

Finalizo con Lacordaire otra vez: “La libertad no es posible más que en aquellos países donde el derecho predomina sobre las pasiones”

Mi twitter: @nancyarellano

In-satisfacciones

Te veo desde lejos y no puedo tocarte

no se trata de la distancia de los cuerpos

se trata de algo más.

Te veo desde lejos, y no sé cómo nombrarte

a veces carezco de voz

o de recuerdos.

Te veo desde lejos, y no me reconozco

lanzo la puerta y cierro con llave.

¿Para qué?

para salvarme de la cercanía

para dejar la fragilidad

para sumirme en las formas cotidianas

de tranquilidad de cortes de cabello,

de revistas, de televisores, de expectativas.

Te veo desde lejos, y me vuelvo sombra,

una nueva interrogante empozada en mi…

No sé…

A veces, creo que no sale sino de mi,

otra forma más de concurrencia al olvido.

Te veo desde lejos, y no puedo alcanzarte.

Y aclaro: hablo de mí ante el espejo.

De la seducción…

Jean Baudrillard, en su libro, De La Seducción dice que “La seducción representa el dominio del universo simbólico, mientras que el poder/control representa sólo el dominio del universo real ” así la seducción entra en juego como parte del camino hacia lo trascendente a lo cotidiano, al sistema de formas; a los juegos de dominación de poder/control; porque trasciende a éste y va directo al símbolo, al fondo.

En el juego de la seducción, con el intercambio, satisfacción y placer, se da un rapto.  De la realidad 1, que podemos llamar la realidad cotidiana del individuo, se superpone de forma abrupta la realidad 2, que sería la realidad de la seducción que crea el universo simbólico. Allí se da la conexión sensible y suprasensible que conmociona y estremece; como todo encuentro con lo trascendente e íntimo. Y, por supuesto, ante tal situación de vértigo, la sensación que acompaña a un profundo “sentirse seducido” es el miedo.

El sujeto no es objeto. El sujeto no es simplemente deseo. Se abre un espacio de re-conexión íntima, esencial, con los estados, muchas veces dormidos, de la conciencia del placer; ése que incita todos los sentidos y los estados del Yo. La seducción habla de la sensibilidad propia.  A veces simplemente la sensibilidad a la seducción, como la poesía, se empoza en el alma del individuo y, tocando el seductor las fibras correctas, las hace estallar como una represa sin contención. El vértigo cobra entonces toda su furia. Añadiendo que al intercambiarse los papeles de forma inadvertida, el seductor termina seducido, viviendo el mismo vilo que hace temblar al otro. Ése es el real proceso, siempre recíproco, que advierte la porosidad de la percepción intra y extra corpórea que luego se materializa en el contacto.

Pero “los escrúpulos, los remordimientos exagerados, los movimientos patéticos, esa forma serpenteante de disolver los acontecimientos y de hacerse inasequible, ese vértigo impuesto a los demás, y esta decepción, todo eso es disuación seductora, y su oscuro proyecto consiste menos en seducir que en no dejarse nunca seducir (…) sólo están enfermos aquellos que están profundamente fuera de la seducción, incluso si aún son completamente capaces de amar y de gozar (…) la única castración es la de la privación de la seducción” Nos dice Baudrillard.

“La seducción es algo que se apodera de todos los placeres, de todos los afectos y representaciones, que se apodera de los mismos sueños para volverlos a verter en una cosa distinta a su desarrollo primario, en un juego más agudo y más sutil, cuyo objetivo ya no tiene principio ni fin, ni el de un deseo, ni el de una pulsión” Así el rapto conlleva a la formulación de otra realidad; producto de la dinámica de conjugar los placeres sin reglas, sin ataduras, sin recelos, sin límite. Develar -correr el velo- de la cotidianidad y aceptar la turbación como un estado que conmociona y releva algo más de nosotros mismos.

Como señala Marguerite Yourcenar, “somos más clarividentes cuando está oscuro, porque nuestros ojos no nos engañan” así la noche que invita, la noche que seduce, hace caer las cortinas del pudor y admite la entrada de las formas difusas que nos susurran al oído y hacen temblar.

¿Pero cómo nos seducimos a nosotros mismos?

-Continuará-

 

 

Entre oficialismo y oposición: ¿Quién clavará el aguijón? Por @nancyarellano

Hay un cuento magníficamente sencillo referido a una rana y un escorpión….
En la orilla de un río caudaloso el escorpión le pide a la rana que lo cruce al otro lado. Luego de negarse –por temor a ser picada- la rana accede a transportarlo, tras el escorpiano argumento de no poder matarla pues morirían los dos en las aguas del torrente.
En mitad del río, el escorpión le clava su aguijón. La rana – moribunda- le pregunta el por qué, ya que ambos morirán ahora en la mitad del río.
El escorpión responde: “Es mi naturaleza.”

¿De qué se trata la naturaleza del escorpión?  ¿Es acaso la naturaleza del suicidio? ¿Existe tal “naturaleza”?

Hoy día enfrentamos una situación similar entre dos prototipos de país. Dejo a ustedes que decidan quién es la rana y quién el escorpión. Lo cierto es que necesitamos cruzar un rio de necesidades, de retos, de carencias, de búsquedas… de estabilidad. Realidades mundiales como la necesidad del Estado para la corrección de la distribución de los ingresos nacionales, comprender los fallos de mercado o bien alcanzar la equidad dada la ampliación de los derechos humanos no debe estar en discusión bajo la Constitución actual. Y esto no es cualquier cosa, nuestra Constitución impone la “naturaleza” de nuestro Estado, sea quien sea gobierno.  No lo que diga el candidato “X” o “Y”… ellos sólo pueden hablar de programas de ejecución de los principios establecidos o incluso pueden hablar de diagnósticos y formas de mejoramiento en aras de lo ya pactado.

No podemos continuar con las excusas de la “naturaleza” de las cosas, porque la parca comprensión de la realidad hace que esa “naturaleza” sea simplemente una interpretación ideológica de las cosas, interpretación que muchas veces se tiñe de arcaísmos y no comprende la complejidad del mundo actual. Un mundo de dinámicas interpuestas, superpuestas y yuxtapuestas que se mueven en la interdependencia compleja de redes sociales, económicas y culturales.  Por ello, no podemos seguir pensando en el falso imperialismo gubernamental y obviando el imperialismo corporatista trasnacional no belicista, sino financiero –con expresión y sustento en la economía real- y, cuya forma de combatir está en la innovación y desarrollo, en la investigación y producción y, sobre todo, en la transparencia y dinamismo de la información pertinente, fluída, veraz y asidua.

No podemos seguir centrándonos en el egoísmo comercial de acumulación rápida de capital y en detrimento de la creación de un parque empresarial fornido que labore en torno a la satisfacción de las necesidades nacionales y creación de sana competencia que ponga al consumidor –cliente, usuario- como prioridad; no podemos seguir cayendo en la rudimentaria máscara de un bando y otro para llenarnos de excusas frente a las imposiciones de la realidad; porque las necesidades del país llevarán a un punto donde ambos nos hundiremos. ¿Quién clavará el aguijón?

No digo que sea fácil enfrentar los retos venideros –por no decir adeudados- pero sí creo firmemente, y lo he repetido varias veces, tenemos todo para lograr una transformación radical de la política y dinámica económica del país.  Nos falta la comunicación auténtica. – Vuelvo al cuento- Probablemente el escorpión se asustó por algo, probablemente algo acaeció para que él reaccionara de esa forma. La “naturaleza” es una excusa para no develar la realidad, quizás el miedo, que le invadió y llevó a tal triste final para ambos.

Hoy día Venezuela no puede permitirse caer en esta situación. Y creo que es inminente que el aparato de Estado, sostenido por los precios del petróleo, no puede continuar con la dinámica del rentismo. Si revisamos la historia, ése fue uno de los errores de la tan repudiada y mal llamada IV República.  Lo que trajo al Sr. Chávez al poder fue justamente la práctica dependiente del petróleo que, al bajar los precios, vio el acabose de la movilidad social sin precedentes que se viviera en los años setenta y que empieza, a partir de los ochenta a menguar.  El resto es historia… ¿viva o no? Ésa es la cuestión a discutir y… ¡a exigir!.

El poder del silencio #Literatura

Me callo a veces por contrumbre incómoda,

pero también ocurre que he aprendido a callar.

Aprender a callar es el acto más difícil, porque cuando la voz no habla

lo hace el ser.

El silencio es incómodo cuando nos incomodamos nosotros mismos,

una hoja cae, el tráfico relincha y mis silencios me llenan de forma.

¡Cómodos silencios que me dejan verme en la justa medida!

Silencios de noche, silencios de día. Ésos que no me llenan de melancolía;

sino que traen a mí partes desconocidas, frondosas, oscuras, iluminadas.

¡Silencio por favor!

Que hoy, hablo conmigo misma.

A veces sucede… #Literatura

A veces sucede la sucesión infinita de formas, de cuerpos, de palabras, de memoria.

A veces sucede la sucesión infinita de fondos, de risas, de éxtasis, de memoria.

A veces sucede la sucesión infinita de gritos, de llanto, de súplicas, de memoria.

A veces sucede que la memoria estorba como un día miércoles,

como una cara inoportuna en este momento incómodo;

esas caras que preguntan… cuando no se quiere decir nada.

A veces sucede que dormir es una proyección -no de la evasión- sino de la huída,

entonces tampoco sirve dormir,

porque termino soñado con la misma memoria de sucesión infinita que me lleva a escribir.

-te-.

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