Four Millennial Marketing Myths

This is an article from Direct Marketing News, but I think is a short, but valuable, analysis about this generation. So, I share with you people, because this world is about all: art, poetry, politics, business and love… we need to know better our enviroment…

Remember… “see, think, rethink and then, only then, do”

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Four Millennial Marketing Myths

There’s a major demographic shift happening in the United States—one that marketers can’t afford to ignore: The millennial generation is an estimated 86 million strong in the U.S., and these 18- to 33-year-olds are already making an impact on the social, political, and financial scenes. Accounting for nearly $1.3 trillion dollars annually in consumer spending, according to the Boston Consulting Group, millennials are demanding the attention of marketers across multiple industries.

Norty Cohen, founder and CEO of digital ad firm Moosylvania, says the challenge for marketers is to bust past the myths about millennials and make true—potentially lucrative—connections. “Every part of a brand’s personality needs to come across as being genuine, real, and connected to the same things that millennials are interested in,” Cohen explains. He urges marketers not to make assumptions and to stay away from traditional messaging—which he describes as campaigns that only disseminate messages and don’t tap into the zeitgeist of young consumers. “This is a generation that grew up digitally savvy with a constant slew of messages thrown at them. So there’s no singular message that’s going to connect with them as they multitask on multiple screens.”

Cohen says although there’s no cookie-cutter method for marketing to millennials, dispelling some common myths will produce campaigns that resonate with this generation. Here, the digital strategist dispels four millennial marketing myths.

Myth: Millennials purchase on a whim.
The facts: There’s no doubt this generation of young adults is dealing with some hard financial realities. Millennials are more burdened by financial hardships than the two previous generations—with higher levels of student loan debt, perpetually inflated unemployment rates, and lower levels of personal wealth. With so much financial pressure, millennials tend to research before they purchase. “Marketers can tap into this group with the ability to give them simple pleasures that don’t cost much,” Cohen says. “Look at brands like Starbucks, Gap, Walmart, and even Kroger—all named top brands by this generation. Marketers at those retailers are finding ways to connect and tap into what money millennials do have.”

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Myth: Millennials are easy to win over.
The facts: A recent study on millennials by the Pew Research Center reports this generation is less trusting than older Americans—with just 19% saying that most people can be trusted, compared to 31% of Gen Xers and 40% of Baby Boomers. That more cautious attitude can also extend to brands. Cohen says marketers can break down the barriers through real connections. “They know when they’re being marketed to and when they’re being friended,” Cohen says. “Millennials will often stay loyal to brands that aren’t necessarily the most famous but brands that connect to them. If you’re able to cross the friendship line, the brand affinity is tremendous.”

Myth: Millennials are independent buyers.
The facts: Cohen says 85% of millennials in a Moosylvania nationwide survey of 1,000 people reported that they live with someone else—including parents, roommates, and partners. “There’s always a social community around them, and there’s always a digital community around them. So as they follow brands and choose to purchase, the thing for marketers to understand is that millennials are constantly seeking reassurance.” He says that with 57% reporting that they tell friends about their purchases, and 44% admitting they like to show off what they’ve bought, marketers should know that millennials remain digitally connected for support as they shop. “[This gives marketers] some overriding connectivity opportunities,” Cohen says. “Connect with millennials across multiple touch points. Friend them.” He says marketers can build relationships through social media, blogs, how-to guides, and provide fun insights into a brand.

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Myth: All millennials are counterculture, irreverent hipsters.
The facts: In Moosylvania’s nationwide survey in January, millennials were asked to cite their top three favorite brands—without being given any choices. The group mentioned 620 brands, with Nike, Sony, Apple, and Samsung surfacing as the top four. Cohen says 620 brand mentions from 1,000 participants shows just how diversified this generations is. “Millennials really don’t have any one label,” Cohen explains. He says that marketers need to stay authentic, research the competition, spread content on multiple channels, and invest in content-driven advertising. “They’re incredibly renaissance people who like a lot of different things.”

http://www.dmnews.com/four-millennial-marketing-myths/article/341326/

¿Es necesaria la Responsabilidad Social?

Necesitamos una ética universal porque las consecuencias de la razón técnica, movida por una idea equivocada de progreso, amenazan a toda la humanidad en su conjunto.

(Cortina, A. 1995 (3ra Ed.) Razón Comunicativa y Responsabilidad Solidaria Salamanca: Sígueme. pp.25)][1

 La responsabilidad social de la empresa representa una gama de aspectos legales, éticos, morales y ambientales, que viene a dar respuesta a la inclemencia experimentada por el capitalismo del mundo liberal. En este sentido debe tomarse como un acto que implica voluntad, pese a que exista normativa al respecto.

Básicamente se plantea que los costos que implican las duras prácticas de mercado tienden a tener costos impagables en la traducción del irrespeto a los derechos humanos en dos espacios temporales: con la generación actual dada la inequidad y desigualdad genera y con las generaciones futuras en términos de ecología; dado que al paso que se desarrolla el consumo de recursos naturales para dentro de veinte años serán insuficientes para satisfacer las demandas básicas del 70% de la población mundial.

 

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Como aduce Kofi Annan, en el documento New Century-New Challenge:

(…)de cada mil habitantes de la aldea, 150 son ricos, 780 pobres y 70 están en transición. El ingreso promedio es de 6000 dólares al año, pero el 86% queda en manos de la quinta parte más acomodada, mientras que cerca de la mitad de la población vive con menos de dos dólares por día. 220 son analfabetos (de los cuales dos tercios son mujeres). Menos de 60 poseen computadora. Sólo 24 tienen acceso a internet. Más de la mitad no ha hecho, ni recibido nunca, una llamada telefónica(…)

 Se enmarcan entonces un conjunto de prácticas y sistemas de gestión que tienen el matiz de voluntarios, con el objetivo final de asegurar  la sostenibilidad; persiguen entonces  la atención de las demandas de un colectivo (o varios) con los que  guardan relación, -también se les conoce como grupos de interés- generando un nuevo equilibrio entre sus dimensiones económica, social y ambiental.

Todo esto en el marco de la significación que ha adquirido en la sociedad el capital social; recordemos que como dice el Dr. Moreno León[2], los activos del capital social son: la confianza interpersonal, asociatividad, conciencia cívica y cultura; los cuales constituyen los pilares del desarrollo auto sostenido y participativo- éstos constituidos como BSE (bienes socio emocionales) son el rasgo definitorio y diferenciador del paradigma de capital social frente al modelo económico clásico.  En este sentido, nuevamente, es claro cómo el aumento del capital social se traduce en garantías de democracia sustancial  y de desarrollo sostenido, en tanto que busca la satisfacción de las necesidades de una mayoría –sin perjuicio a las minorías- y por tanto, transformándose en una suerte de unificador social. En este sentido pasa a ser una exigencia que se les hace a las empresas en el concepto de Responsabilidad Social, entendiendo a la empresa como un ciudadano corporativo.

La responsabilidad social de la empresa abarca adicionalmente aspectos internos y externos, primeramente la concientización de quienes laboran en las empresas en dos planos primariamente a nivel gerencial ya que implica la inversión social desprendida o ajustada de los márgenes de ganancia neta de las empresas a fin de garantizar condiciones a futuro y, posteriormente implica a nivel raso la conciencia de los empleados en términos de comprender los usos razonables de recursos. En cuanto al especto externo se trata del mercado.

La regla básica de los mercados actuales consiste en la productividad; entendida como la capacidad de producir y vender más, a menor costo y con unos estándares de calidad; esto asegura que las “marcas”  logren posicionarse, mantenerse y crecer en los mercados a los que pertenecen, entiéndase entonces que se vuelven más competitivas.

Productividad y competitividad son entonces la razón que lleva a que las decisiones gerenciales hagan una valoración del costo beneficio, la inversión realizada con respecto a las utilidades generadas, pero lastimosamente con una visión a corto plazo, sin medir consecuencias de los efectos nocivos de la inversión en el futuro de la marca o la empresa misma. Es esto lo que se pretende modificar en el concepto de Responsabilidad Social, que no es más que la concientización de la empresa.

Cabe también destacar a las prácticas relacionadas con “el buen gobierno de las compañías”, comprendido en el enfoque de transparencia de gestión que se hace efectivo a través de la rendición de cuentas en forma de informes o memorias anuales verificables por organismos externos (contralores); este aspecto es importante en tanto que garantiza que la gestión empresarial es cónsona con la directrices determinadas en los gobiernos y amparadas dentro del marco y acuerdos internacionales.

El papel del sector empresarial traspasa hoy día su inicial idea de ser sólo generadores de empleo  y riqueza y lo coloca como agente crucial del desarrollo en las comunidades. En tal sentido ya no se entiende como un factor productivo únicamente sino como un factor social –en tanto inserto en la civilidad- siento por tanto una especie de ciudadano corporativo; viéndose por ende, en la necesidad de ajustarse a la ética y el respeto por las personas y el medio ambiente (doble imperativo ético para con las generaciones actual y futuras)

Hoy día existen ciertos organismo que se encargan de delimitar en lo posible el concepto de Responsabilidad social, y sus directrices sirven de orientación a las empresas que se deciden a transitar por este camino. Entre los más importantes cabe destacar:

  • Global Compact (Pacto Mundial) de Naciones Unidas
  • Global Reporting Initiative (Iniciativa para la Rendición de Cuentas Global)
  • Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) con sus líneas directrices en materia de Responsabilidad Social.

La responsabilidad social es la única forma que el mercado puede corregir sus propias brechas en función de una ética coherente con las aspiraciones liberales respetuosas de los Derechos Humanos.

 

 

[1] Referencias: Cortina, A. 1995 (3ra Ed.) Razón Comunicativa y Responsabilidad Solidaria Salamanca: Sígueme.

 Kliksberg, B. (Comp.) (2002). Ética y Desarrollo: la relación marginada. Buenos Aires: El Ateneo.

Moreno, J. (2003). Capital Social, Gobernabilidad Democrática y Desarrollo. Caracas: Universidad Metropolitana. < http://www.iadb.org/Etica/Documentos/ve2_mor_capit.pdf > [22 de agosto de 2006].

[2] Moreno, J. (2003). Capital Social, Gobernabilidad Democrática y Desarrollo. Caracas: Universidad Metropolitana. < http://www.iadb.org/Etica/Documentos/ve2_mor_capit.pdf > [22 de agosto de 2006].

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