“Nadie me mata con engaño y no con sus propias fuerzas» por @nancyarellano

«Cíclope, ¿me preguntas mi célebre nombre? Te lo voy a decir, mas dame tú el don de hospitalidad como me has prometido. Nadie es mi nombre, y Nadie me llaman mi madre y mi padre y todos mis compañeros.»

Así hablé, y él me contestó con corazón cruel:

«A Nadie me lo comeré el último entre sus compañeros, y a los otros antes. Este será tu don de hospitalidad.»      

 Odisea. Canto IX

El ánfora protoática procedente del cementerio G de Eleusis, que data del 650 a. C. muestra el mismo episodio en la decoración de su cuello: Un gigantesco Polifemo está despierto y sostiene en su mano derecha una copa, en alusión directa a su embriaguez, mientras que con la mano izquierda trata de retirarse la rama de su único  ojo.  Ebriedad y ceguera se funden como causa de la pérdida de Polifemo. 

Polyphêmos etimológicamente significa «de muchas palabras» y es el más famoso de los cíclopes hijo de Poseidón y Toosa  De estatura enorme, es un monstruo brutal y de costumbres antropófagas. En la Odisea, Homero lo presenta además como un ser violento y de voz profunda. La anécdota homérica es simple muestra de la astucia del héroe: Ulises engaña a Polifemo respecto a su nombre y luego le ofrece vino sin diluir, una vez ebrio Polifemo, nuestro héroe clava una rama en el ojo del cíclope dejándolo ciego y pudiendo huir. Luego vociferaba el cíclope “Nadie me mata con engaño y no con sus propias fuerzas» mientras sus compañeros, al escuchar lo absurdo, creen que Polifemo –el de muchas palabras- enloqueció, y  ha sido castigado por los dioses.

Hemos presenciado unas elecciones regionales con resultados adversos para la oposición y, peor aún, dañinos para el sistema democrático. La oposición lleva 14 años intentando enfrentar al Polifemo creciente que es el Estado y, a diferencia de Ulises, no logra comprender las debilidades del adversario ni canalizar sus propias fuerzas.   Nuestro Polifemo criollo tiene la fuerza de la renta petrolera, pero también adolece de la embriaguez que es el vicio de la improvisación e ineficiencia.  En este sentido este escenario desfavorable de 20 gobernaciones en manos del oficialismo, pudieran convertirse en la alforjas de vino sin diluir que llevaran a mas  embriaguez.  Evidentemente la diferencia deberá ser la sobriedad del héroe y la rama a enceguecer debería ser la eficiencia y eficacia de gestión de los tres ruedos político-administrativos que se conservan aunado –irrestrictamente- al trabajo político de calle de los partidos políticos que pongan, y uso otra metáfora de la Odisea- tapones de cera en los oídos del Pueblo para que no escuchen “los cantos de sirena”. Cera compuesta de cultura política y dosificada con trabajo social y formación de cuadros. De lo contrario “Nadie será devorado como muestra de hospitalidad”.  

No se trata de que exista engaño, se trata de que la fuerza que lleve a una alternativa real a aspirar vehementemente al poder deberá ser una opción que entienda las virtudes políticas necesarias. Un mensaje claro fue enviado en estas elecciones, y es que de tres gobernaciones, dos vienen del propio oficialismo y sólo una, tradicionalmente opositora, viene de una mega-campaña presidencial. No desmerezco los esfuerzos del reelecto gobernador de Miranda, pero si miro con preocupación que se embriaguen en “el éxito” cuando se obtuvieron 1490  votos menos que en la elección de gobernador de 2008, y con 1,17% de merma en términos de porcentaje.  Sea como sea, las alforjas siguen allí sin ser vistas  por Polifemo y siento que es la oposición la que bebe de ellas.

La buena política es como Ulises, comprende que el viaje es largo y lleno de experiencias. La política sana se refleja se hace eco de Ulises «Yo en verdad no soy capaz de ver cosa alguna más dulce que la tierra de uno” y por ello quiere ir a Ítaca luchando contra lo que sea con el arma del hábil –la astucia- y con la perseverancia del héroe. Estar en la política por “tomar el poder” a secas, es la razón del que ignora que la democracia suele ser un camino con desvíos, pero jamás con vuelta atrás. 

Como país tenemos aún mucho que aprender. Como clase política aún mucho que internalizar. Como pueblo mucho que exigir. Como hombres y mujeres mucho que trabajar. Algunos se quedan en la esfera del resultado: ganó, perdió. Otros aspiramos a comprender por qué realmente se ganó y por qué se perdió. Más aún, para qué se ganó y para qué se perdió.  Ya los resultados son los que son, ahora queda comprender que, sea cual sea el escenario venidero en los próximos meses, la amenaza de la mitificación sobre el oficialismo está latente y con ello la fuerza del voto emocional y mayoritario se fortalece; así mismo, la oposición debe empezar el trabajo renacentista de secularizar la política y deslastrarla del contenido pseudoreligioso. ¿Cómo lograrán esto? ¿Cómo clavarán la rama en el ojo de Polifemo? ¿Quién estará ebrio en ese caso? A algunos los he visto en vez de llenando barriles de tinto, lavando copas para zambullirse en la ebriedad de la ambición por el coroto.

 

Astropolítica o de Logos Retrógrado

«Sapere Aude»- atrévete a conocer-

I. Kant

El paso del mithos al logos significó en el siglo VI a.C. la revolución civilizatoria en el antiguo mundo heleno (hoy Griegos); y lo fue porque, pese a las fuertes corrientes religiosas que pervivieron muchos siglos más, la explicación racional de la realidad -entendida como la interacción en el mundo natural- abrió un mundo de posibilidades al hombre. Preguntas como de dónde venimos, qué es la felicidad, si las cosas cambian o permanecen son algunas de las interrogantes que ocuparon a los mentados filósofos griegos. De Tales de Mileto para quien el origen de todo era el agua hasta Anaximandro para quien el «Apeirón» era el origen infinito de todo o Anaxagoras quien introduce la idea del «nous» -pensamiento, inteligencia-. Encontramos una necesidad crítica de relación del hombre con el mundo circundante. Así pues, el hombre se alza frente al mito, frente a la verdad dada, heredada, para crear, hacer la verdad; para aprehenderla del mundo a través del logos (razón).

2600 años después estamos aquí, herederos de una evolución del pensamiento, hijos de la revolución cristiana, luego de la renacentista- burguesa, pasamos por la industrial, para formar parte de la tecnológica… y aún nos encontramos haciendo las mismas preguntas que den sentido a nuestra vida.

Hace varios días que la mayoría de los opinadores profesionales se han dedicado a elucubrar sobre el porvenir político de la nación. Porque pareciera que volvimos a la filosofía presocrática del siglo VI a.C. y se trata de «un solo elemento» que explique la causa, que sea la causa de todo. Aquí pareciese que el Sr. Presidente es la materia inicial del devenir político del país. Sin que ello implique por supuesto, que estemos ante unos opinadores que pasen del mito al logos. Muy por el contrario, pareciese que el «logos» está retrógrado.

Se combinan los caracoles con el tarot de la política, se advierten eclipses y se enciende un tabaco… está vivo, está muerto, está, no está… como si dependiese todo de un sujeto mítico -cual Leviathán postmoderno- centímano para abrazar a más de 2.500.000 de empleados públicos y omnipresente para advertir cualquier desvarío en el tejido vital de la rueca que teje la manta de creación de nuestro país.

Es triste. A 2600 años de tan importante paso de búsqueda de sentido, entremos en una fase de retroceso. Las razones son simples -a mi humilde modo de ver- el presidente no puede serlo todo, no puede hacerlo todo y no debe. Dos; el que no haya entendido que la llamada «revolución bolivariana» es más que Chávez está aún mirando cómo se consume el tabaco para entender el fenómeno. Tres; el que crea que la imposibilidad de que el presidente electo ejerza la posición de cabeza es la tendida del puente para que la oposición tome poder a secas, aún está barajeando el mazo. Y Cuatro; que se piense que los cabecillas están alineados dentro del corpus, más pragmático que real de la revolución.

Hay que entender, como los griegos, la relación del todo con la parte y de la parte con el todo. Hay que comprender que, así como Fidias en el Partenón, el efecto Chávez es el éntasis de esta construcción. Una pequeña desviación en cada columna que hace que la obra luzca perfectamente equilibrada o que a fuerza de repetición se haya creído realmente en una «revolución» política. No obstante, así como el éntasis se basa en la compresión de las leyes naturales de la óptica humana así la mentada «revolución» es el subproducto cultural de la fisonomía chorochapucérica enquistada en nuestra sociedad por la economía rentista-parasitaria.
Algo cierto, Chávez no es Chávez ya. Hace unos años dejó de ser el corpus falible. El tema es cómo la ausencia del corpus redimensiona la significación del personaje como constructo social.

En este sentido debo aludir a otros dos personajes que, sin pretender equipararlos al presidente bajo ningún esquema más allá de la utilidad estética, creo que su simbolismo puede darnos luz en algunos puntos: Sócrates y Jesús. Ambos detractores del sistema imperante, ambos revolucionarios reales del sistema; el primero de la noción de areté y de la vía al conocimiento; y el segundo del sentido de trascendencia y constructor de todo una nueva concepción del mundo. Ambos aún inciertos; Amados y/u odiados. ¿Qué los une? que dejaron obra inconclusa y espacio para la interpretación.

De Sócrates conocemos por Platón y Aristóteles; de Jesús por los evangelios «según»… en este sentido espero que -sin caer en discusión religiosa alguna y siendo católica- se entiende que el «gran proyecto» (filosóficos ambos) terminaron por ser interpretados, escritos, descritos y prescritos por sus seguidores.

Si queremos otros ejemplos podemos usar a Osiris (el emperador egipcio) o a Quetzalcoatl (el homónimo azteca) o sin ir muy lejos al propio Bolívar o Martí. Los dos primeros tampoco dejaron nada escrito como tal y sobre ellos se erigieron imperios; o Bolívar y Martí que ahora opinan de economía, sobre el fenotipo social y se convalidan con su nombre sistemas completamente difusos y anacrónicos.  Como si alguno de ellos fuese poseedor de «La Verdad»… ¿el filósofo rey acaso?

Vuelvo a repetir que no comparo sino ilustro con respecto a las consecuencias posibles. En este sentido, la falta de claridad en el proyecto del «Socialismo del S. XXI» que pareciera sólo estar en la mente del presidente -dado que los virajes siempre han venido de su persona, sea quien sea el que esté detrás- queda en el legado de los nuevos discípulos. La gran pregunta es si va a creerse ahora que sólo algunos pocos son los evangelistas, si a falta de Aló Presidente, el rumbo nacional quedará en nuevos improvisadores. Pues ahí es donde está el real tema a dilucidar. El país se enfrenta entonces a la creación mítica o la dialéctica real de la democracia venezolana del siglo XXI. ¿Cuál tomaremos? ¿Cuál exigiremos? ¿Seguirá logos retrógrado? o definitivamente entraremos en la «astropolítica» basándonos en los designios de los caracoles y las estrellas… Perpetuaremos la construcción unipersonal (o colegiada por intereses más allá del venezolanismo) o asumiremos el rol real dentro de la política nacional comprendiendo el significado del chavismo más allá de Chávez

Inagotable

Es como si te volviera a descubrir
[y siempre hubieses estado]

Es como si el tiempo fuese un guiño,
La sombra un recuerdo
Y el aire solo un augurio
de algo más allá.

Es como si danzaras
entre la lluvia, entre lo mares
[sólo para mi]

Es como si rozaras la forma de un pétalo
la esencia de la risa
[o del atardecer]

A la vez, no pareces nada
porque a nada te pareces
O tal vez, sólo a mi.

Quizás tampoco es que nos parecemos
sino que estamos mirando fijamente
al mismo refugio,
que lleva tu olor
y mis palabras
que lleva mi olor
y tus palabras.

Quizás tampoco tengan sentido
ni los olores
Ni las palabras

Porque son formas sensibles
Y convenciones

Y esto…

sólo existe cuando somos.

La cotidianidad espera,
ansiosa la rueda
que roba minutos
de luna y de sol.

Mientras tanto giramos,
e invento palabras…
para amarte
con la memoria escurridiza
del descubrimiento infinito
con la emoción perpetua
de saberte inagotable

inspiración

Vida del arte, arte de vida
Mi vida
Mi amor.

El país de las maravillas y la necesidad de políticos locos por @nancyarellano

«No quiero caminar entre locos», dijo Alicia.

«Oh, no puedes hacer nada», le respondió el gato,

«todos estamos locos aquí»

L. Carroll “Alicia en el País de las Maravillas”

Alicia se aburre en el mundo y es –o se- somete a todas las adversidades y ocurrencias de lo inimaginable e ilógico.  Alicia crece y decrece, toma, bebe, abanica y vuelve a escabullirse. ¿Será así nuestro país?

Estamos de cara a una elecciones regionales adolecemos de la sobre y subestimación. La clase media muchas veces sobreestimada en su comprensión del acontecer nacional; la clase baja subestimada en su entender de los recursos necesarios para la rectificación. Necesitamos más políticos locos.

Vuelvo a Alicia. Y encontramos al misterioso gato que nos recuerda que todo es posible. El presidente enferma, mejora, debate frente al espejo, se empequeñece y se agranda, vuelve a enfermar. Ahora designa “sucesor”.

“No quiero caminar entre locos” debe ser la frase que todos los conciudadanos de este país debemos repetirnos día a día.  Pero quizás es la frase que más confirma nuestra propia locura.

Caigo en los brazos de M. Foucault. “Historia de la Locura” y retumba en mis oídos que (…) en ese vértigo en que la verdad del mundo no se mantiene más que en el interior de un vacío absoluto, el hombre encuentra también la irónica perversión de su propia verdad, en el momento en que pasa de los sueños de la interioridad a las formas del intercambio. La sinrazón toma entonces la figura de otro genio malo, ya no aquel que exilia al hombre de la verdad del mundo, sino de aquel que al mismo tiempo mistifica y desmitifica, encanta hasta el extremo desencanto”

Hemos descendido hasta el final del hoyo que da entrada al País de la Maravillas, donde todo es posible en la locura. ¿Pero a dónde conduce esa locura? ¿Será acaso al encuentro del sentido que nos ha llevado por la locura para finalmente vernos y reconocernos?  ¿Estaremos ante el “genio malo” que mostrará el encanto de la dualidad de nuestra abundancia y carencia como país?

Para Foucault la locura termina por asemejarse a “la ausencia de obra” a la capacidad de ver la “ausencia de algo” que será llenado por la locura; único sentido que permite que nos aferremos a ella, cual “oportuno pasamanos” –como diría W. Szymborska de la Poesía-  para la poiesis –creación.  En nuestro país hace falta esa locura; espero que estemos en ese País de la Maravillas donde la locura permita a nuevos políticos locos ver realmente dónde, cómo, cuándo debe ser llenado ese vacío existente con obra política.  Yo sí quiero caminar entre los locos creadores, que se erijan mil proyectos que rompan la continuidad de los vicios burdos, normales y racionales del egoísmo recalcitrante de un país de “chorochapucería”.  Que aclaro, no es más que la práctica sistemática y continua de la normalita viveza tonta del venezolano marginal que no tiene aspiraciones de trascendencia.

Una vez leía sobre los griegos (los antiguos claro está, por que de los actuales no creo que debamos tomar muchos consejos de desarrollo económico) y se hablaba de la necesidad de “trascendencia”. Los antiguos helenos querían realmente superar a la muerte y eso sólo se lograba en el “arte”  en la “creación”. El arte y creación superan toda mortalidad porque restituyen el valor de lo sagrado ligado a lo atemporal. Pero sólo es posible esa “atemporalidad” si el “areté” –la virtud- hace que el hombre se alce sobre la putrefacción de su cuerpo con lo creado. Así desde filósofos, políticos, tragediógrafos hasta arquitectos y escultores hurgaron en la simetría –la justa relación de la parte con el todo y del todo con la parte- y en la “comprensión de las leyes suprasensibles que gobiernan a la naturaleza”.

El reto hoy es el mismo. Comprender las leyes más allá de lo material que nos gobiernan como país, entender cómo cada célula del cuerpo social se engrana con el resto, superar la inmediatez de la putrefacción de nuestra corporeidad material y acceder a los grados de locura que nos conduzcan a la creación de cara a la “ausencia de obra”.  Necesitamos la locura suficiente para hacer posible lo que otros creen imposible.

El problema central deriva de que deben anularse a las fuerzas que pretendan importar soluciones; porque esta “locura necesaria” ha de ser nacionalista al extremo, democrática hasta los tuétanos y con un espíritu social que le lleve a tener la fuerza necesaria para combatir cualquier intento de provocación tecnocrática o derechista.

Veamos: ¿era yo la misma al levantarme esta mañana?

Me parece que puedo recordar que me sentía

un poco distinta, si no soy la misma,

la siguiente pregunta es ¿quién demonios soy?

Ah! Éste es el gran enigma”.

L. Carroll. “Alicia en el País de las Maravillas”

Conversaciones con una Piedra por @nancyarellano

Toco a la puerta de la piedra.

—Soy yo, déjame entrar.

Quiero meterme en ti,

mirar alrededor,

tomarte como si fueras aire

 W. Szymborska “Conversaciones con una Piedra”

Haré de éste, quizás, un artículo algo largo. Mi intención no es hacer un tratado pero creo que no hay como Wislawa para hablar de absurdo cotidiano. Hace más de diez años conocí –porque leer es conocer- a esta maravillosa poeta polaca ganadora del Premio Nobel de Literatura. ¿Qué me enamoró de la poesía de Szymborska? Su franca sensatez y su imagen clara.

Este poema, además del de Nada sucede dos Veces, es mi favorito.  El hombre ambicioso llega al encuentro de la piedra y dice que quiere entrar a conocerla.

—Vete —dice la piedra.

Estoy herméticamente cerrada.

Incluso hecha pedazos

estaremos herméticamente cerradas.

Aun pulverizadas

no admitiremos a nadie.

Y deja clara la naturaleza absoluta. La imposibilidad constitutiva de hacerse partícipe de sus formas.  Creo que algo así está ocurriendo con algunos buenos hombres del bando político del gobierno. Creo, que perdemos la esencia democrática al buscar entrar en las piedras que se constituyen las utopías políticas como el socialismo del siglo XXI –que parece ser el del XX- al menos en lo sistémico.

Toco a la puerta de la piedra.

—Soy yo, déjame entrar.

Vengo por curiosidad pura.

La vida es la única ocasión.

Quiero recorrer tu palacio

y luego visitar a la hoja y a la gota de agua.

Tengo poco tiempo para todo.

Mi mortalidad debería conmoverte.

A veces incluso hay quien cae en la trampa de la “curiosidad” que justifica el husmear en modelos fracasados e intentar resucitarlos. Y pierden, en el vano intento «la vida (que) es la única ocasión». Y apelan a la belleza de la “felicidad social” como si se tratase ésta de una fórmula exacta; de un cénit alcanzable y repartible, y no de un proceso complejo –e individual- de satisfacción –íntima sonrisa- de la consecución de los fines que justamente por mortales y únicos perseguimos. De la construcción de espacios para la felicidad no de la entrega de ésta como un trofeo. Diferenciar la metáfora del objetivo palpable.

—Soy de piedra —dice la piedra.

Imposible perturbar mi seriedad.

Vete de aquí.

No tengo músculos para la risa.

Y el sistema utópico volverá la cara como la piedra. Dirá que es utópico. Que no puede hacerse de la realidad porque es adverso al dinamismo social y económico que constituye la propia naturaleza humana. El hombre es un predador. Racional algunas veces, otras no. El hombre, constitutivamente guiado por la consecución de la presa, requiere de esa satisfacción personal para hacerse de la sonrisa. Ha sido así desde tiempos inmemoriales y es, justamente la función del Estado, corregir las deficiencias derivadas de las condiciones “sociales” creadas para darle al hombre la posibilidad de hacerse con un presa en igualdad de condiciones sin más limitante que su talento y actitud.

Toco a la puerta de la piedra.

—Soy yo, déjame entrar.

He escuchado que hay en ti grandes e inhabitadas salas,

hermosas en vano, nunca vistas,

sordas, sin el eco de los pasos de nadie.

Reconoce que tú misma poco sabes de ello.

—Grandes e inhabitadas salas —dice la piedra—

pero no hay lugar en ellas.

Hermosas, tal vez, pero no para el gusto

de tus pobres sentidos.

Puedes reconocerme, pero no me conocerás nunca.

Dirijo hacia ti toda mi superficie,

interiormente permanezco de espaldas.

“Hermosas, tal vez, pero no para el gusto de tus pobres sentidos”. Esta frase es maravillante. La razón simple atiende a que habla de la percepción ajena a la realidad material. De la contradicción absoluta de pretender que seres imperfectos como los hombres –perfectibles eso sí- pretendamos erigir un castillo de perfección sin el sentido estético que nos faculte para tal fin. O bien, cómo construir un socialismo del siglo XXI con un país cuya fuerza productiva está mellada o cuya conciencia nacionalista está escindida en dos bandos que se requieren para hacer del “cambio social” un hecho factible y enriquecedor como nación.

(…) —No entrarás —dice la piedra.

Te falta el sentido de la participación.

Ningún otro sentido sustituye al de ser parte.

Ni siquiera la vista omnividente

te servirá de nada sin el sentido de ser parte.

No entrarás, apenas tienes una idea vaga de ese sentido,

estará en germen en ti, tendrás su imagen.

Para mí, esta estrofa es el clímax del poema. “Te falta el sentido de la participación. Ningún otro sentido sustituye al de ser parte”  ¿No es una exquisitez literaria y filosófica?  ¿Acaso no debemos la existencia a la capacidad de formar parte del mundo?  El gran problema de la filosofía en Occidente obedece a comprender la “inteligibilidad del mundo” y “el intelecto humano”. Es decir, el mundo es capaz de ser comprensible y si nosotros tenemos esa capacidad de comprensión para hacer el juego de completar la ecuación de comprender.  Pero debemos entonces avocarnos a inscribirnos en ese mundo al que pertenecemos. Si no logramos hacernos parte real, será inútil pretender entrar.

 (…) Toco a la puerta de la piedra.

—Soy yo, déjame entrar.

—No tengo puerta —dice la piedra.

La aporía. El camino que no tiene salida. El sueño de la perfección que conduce al absurdo. La banalidad que lleva a la burocracia incesante que termina por carcomer la cotidianidad del ciudadano. ¿Un mundo mejor es posible? Si. ¿Acaso 3.000 años de historia, sistemas y guerras no han dejado lección alguna? Si. Entonces revisemos con los ojos abiertos y girando a la observancia del entorno. No podemos quedarnos enfrascados en descubrir el interior de la piedra que no está hecha para ser vista y que nos devana la vida como nación.

Tenemos que asumir nuestra condición y medios para hacernos partícipes de la venezolanidad democrática, social y productiva en un mundo globalizado y pluripolar. Que no sea la democracia y el desarrollo los que terminen por decirnos “Soy yo, déjame entrar” y nosotros respondamos con la ausencia de puertas. El tiempo es ahora, como señala Wislawa en el otro poema mencionado…

Nada ocurre dos veces

y no ocurrirá. Por esta razón

nacimos sin práctica

y moriremos sin rutina(…)

W.S. Nada Sucede Dos Veces

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La Venezuela de los venezolanos por @nancyarellano

«La historia exige una aseveración de verdad surgida del fondo de nuestra íntima experiencia»
Benedetto Croce

La venezolanidad implica una conciencia real de pertenencia a un grupo diverso y fluido. Se entiende como una construcción de más de cinco siglos donde, con profundos cambios sociales a lo interno y externo de nuestra maravillosa nación, hemos erigido una identidad basada en una sola realidad: somos diversos y esa diversidad nos enriquece como un corpus social sólido.

Mucho preocupa hoy día que algunos sectores de la población caigan en la trampa de la «creación» de una subcultura que los defina falsamente como un grupo identitario distinto o -peor aún- que los lleve a auto definirse como mayoría y que aquello justifique falazmente la imposición de formas sociales que contravienen justamente esa cualidad variopinta que nos define. A lo anterior hay que sumar el hecho de que muchos venezolanos, lamentablemente, continúan despreciando a nuestro país y se regocijan al pasearse por tierras foráneas de estar «lejos del caos» que es nuestra patria. Si bien debemos ver aguzando la vista a aquellos que pretenden hacerse protagonistas de la dictadura de la mayoría – como dijera el Sr. Tocqueville- también debemos adversar a los apátridas – o parias- que piensan que criticar al país los hace superiores. Los problemas de nuestra nación son «trapitos que se lavan en casa» y estas adversidades son, en su mayoría, la consecuencia de un actuar diario que nos involucra a todos los ciudadanos del país, no sólo a los grupos en el poder, ni únicamente al resto cuando hay elecciones o se ocupan cargos enunciativos dentro de un consejo comunal o institución de carácter público o mediático.

Las responsabilidades que implica el ser venezolanos pasan por la elección popular, la contraloría social y sigue por la actuación en un carrito por puesto o en la cola de un banco. La civilidad es una noción que tenemos que construir desde niños y que tiene su ejercicio diario y silente en cada actuación de nuestra vida. No se requiere a un tercero que nos perciba o la palestra pública para atestiguar nuestra convicción nacionalista. Si usted quiere un país distinto entonces empiece por decirse como el Mariscal Sucre que «está tranquilo con su conciencia» pero no venga de «aplastar» las libertades del otro o pregone indolente las deficiencias de su entorno, si no se ha tomado la molestia de protagonizar el «pequeño gran cambio» de hacer país. Muérdase la lengua antes de cometer el sacrilegio de desdeñar al país que le ha dado cobijo y futuro, que si usted está donde está se lo debe a Venezuela. Y si siente que Venezuela merece más es porque ella le ha dado justamente ese horizonte amplio para que se responsabilice en alcanzarlo.

Hay que asumir desde el fondo de nuestra íntima experiencia la aseveración de nuestra verdad como venezolanos para construir la historia que queremos sea escrita por las futuras generaciones. Esto no puede ser tarea de un grupo, ni de los actores políticos únicamente; si bien el papel de aquéllos es fundamental en el antagonismo histórico de los diferentes sectores de la política, es en la conjunción de actores políticos y sociales que confluyen los intereses que hacen que la unidad surja de la diversidad y que ésta – principal protagonista de nuestra historia patria- sea la base igualitaria de la necesidad de democracia que, desde principios del siglo XX, se hizo latente y ruidosa en las almas de nuestros conciudadanos tanto como en la labor de nuestros líderes sociales que pelearon férreamente contra los regímenes caudillistas, militaristas y autoritarios.

La Venezuela de los venezolanos es la Venezuela que aspiramos y ésta es responsabilidad de todos los que compartimos la nacionalidad; la partida de nacimiento no es un papel que yace en nuestros archivos, ha de ser la conciencia de pertenencia a un suelo rico en recursos y necesidades de una construcción colectiva que sea el reflejo de nuestra abundancia y diversidad étnica, religiosa y cultural para la meta trazada en nuestra Constitución como proyecto social de liberación continua en y para la democracia.

http://www.nancyarellano.com

Algunas respuestas y algunas preguntas sobre la Historia Política Venezolana

Algunas preguntas sobre la historia política de Venezuela…

Nancy Arellano S.

¿Qué implicaciones tiene, dentro de la trayectoria del pensamiento político-económico socialista en Venezuela, el aporte de Rómulo Betancourt y de Teodoro Petkoff?

La trayectoria del pensamiento político económico socialista en Venezuela puede registrarse desde la época de Gómez hasta nuestros días en un proceso dinámico; de una manera bastante tangible, a través de los actores políticos que han representado a esta facción; y la “evolución” (término que miramos con cierta reticencia) se palpa hasta el punto de que hoy día los venezolanos quedamos señalados como “los autores” de un llamado Socialismo del Siglo XXI que aún no traemos muy claro los que no abanderamos este proyecto y miramos con recelo a los que lo hacen porque pareciera difusa la idea de que éste preconice algo realmente diferente al siglo XX.

En la mira de la trayectoria del pensamiento político económico socialista en Venezuela la influencia directa de Betancourt y de Petkoff ha sido paradigmática; el primero en el paso de la izquierda radical a la izquierda socialdemócrata con “el partido del Pueblo” (AD) y el otro porque marca el paso de un socialismo “consular” (desde el PCV como súbdito del PCUS) al socialismo venezolano crítico en la creación del MAS.

Betancourt ciertamente es considerado, por muchos, el padre de la democracia moderna en Venezuela ya que luchó desde los años veinte para su instauración definitiva en detrimento del gomecismo. También es cierto que Acción Democrática nace como un partido de izquierda revolucionaria que se transforma y supera prontamente (luego de los fracasos del trienio en mantener el poder) en socialdemócrata; pero esto es posterior. Betancourt inicia su vida partidista en las filas del PRV (Partido Revolucionario de Venezuela), en Barranquilla con ARDI (Alianza Revolucionaria de las Izquierdas) y luego ORVE (Movimiento Organización Venezolana). Su militancia en la izquierda es más que conocida; así mismo las ideas revolucionarias que incluso le llevarán a procurar la revolución por la vía armada cuando intenta junto a otros hombres intenta la toma del cuartel de San Carlos el 7 de abril de 1928, intento fallido.

En un episodio relatado por Joaquín Avellán[1] sobre Rómulo Betancourt él relata que éste le dijo: “Yo le pedí a tu padre, quien en esos años de los 40 era un Director de la Cámara de Industriales de Caracas (…) La respuesta de los otros Directores fue contundentemente negativa y le dijeron que se olvidara de permitir entrometer a un comunista dentro de la cámara (…)” Aquí vemos como el mismo Betancourt se catalogaba de comunista para aquél entonces.

El autor prosigue y señala sobre AD, en el periodo del trienio, que la Junta de Gobierno del 45 “fue un desastre político al excluir a la mayoría de la oposición y encaminarse hacia una gobierno de extrema izquierda” la oposición de entonces terminaría por organizarse y aliarse para dar el golpe de Estado a Gallegos ante la amenaza revolucionaria Adeca. Como señaló Ramón G. Aveledo “se inaugura la segunda democratización de Venezuela la intentada por la vía rápida de la revolución. Duró tres años (…)”[2]

Los textos de la época muestran una fuerte influencia de la izquierda tradicional; Ramón Velásquez, en la semblanza del Diccionario de Historia de Venezuela de la Fundación Polar, nos relata que desde ese exilio “dedica su tiempo al estudio de la historia latinoamericana, de las fuentes pensamiento socialista y al conocimiento de las obras que estudian el problema de la penetración imperialista en los países latinoamericanos y para lograr su propósito se empeña en aprender inglés”[3].

Cuando en el 36 prohíben el funcionamiento de PRV y ORVE funda PDN (Partido Demócrata Nacional) que también pasará a estar prohibido. Será hasta 1941 cuando funde el partido socialdemócrata AD (Acción Democrática) en cuya fundación Betancourt jugó un papel esencial; de hecho podemos recordar sus palabras;

Dijimos y prometimos, en aquellos turbulentos días de 1936, de nuestra resolución de mantener reivindicaciones populares y nacionales, fueren cuales fuesen las circunstancias en que se nos colocara. Y aquí estamos de regreso de un duro recorrido, sin engreída jactancia, pero con la orgullosa satisfacción de haber sabido ser dignos de la fe depositada y consecuentes con el compromiso contraído.[4]

Ampliamente influenciado en sus inicios por el ideario de la revolución mexicana y peruana, de autores como Sandino, Cárdenas o Haya de la Torre[5], entre tantos autores; pero nunca militó en las filas del PCV; de hecho señala su etapa “comunista” de esta forma:

En Costa Rica, viviendo hace doce años esa hora de sarampión juvenil porque atraviesa todo luchador social, me afilié a un romántico grupo de estudiantes e intelectuales comunistas, sin contacto alguno con la III Internacional de Moscú. La desesperación del estudiante proscrito que veía retardarse indefinidamente la desaparición de Gómez, halló su cauce en ese grupo.
No pasó mucho tiempo sin que arribara al convencimiento de que no era ese el camino por dónde debía trajinarse para alcanzar la liberación de nuestros pueblos, convencimiento compartido por mis amigos costarricenses, quienes disolvieron aquel juvenil y afiebrado grupo de 1932, y forman hoy el partido “Vanguardia Popular”[6]

Digamos que Betancourt muestra ideas de corte social muy arraigadas, es casi el germen del socialismo en Venezuela, de las ideas revolucionarias exitosamente extendidas en las clases populares con AD, nunca después (hasta estos raros días de hoy) algún partido de izquierda radical tendrá éxito entre las masas; la lucha de clases, el imperialismo norteamericano que expolia a Venezuela y sus riquezas, una burguesía nacional servil al capitalismo mundial con el petróleo, clase dominante vs. clase dominada, explotación de la mano de obra, la necesidad de una reforma agraria, el reparto de la tierra, la inclusión de los excluidos, justicia social, la necesaria destrucción de la alianza capitalista-caudillista, la doctrina socialista que nos pasa del plano político al económico y social, el poder para el pueblo… las ideas de la izquierda estaban entonces presentes en nuestra tierra formaban parte del discurso político del momento. Esas ideas podemos verlas en el joven Rómulo que escribe Con quién estamos y Contra Quién estamos. (1932) y que exitosamente las disemina por nuestros paisajes.

Pero luego pasado el “romanticismo juvenil” y de hecho, tal y como relata, González (2007): “en Febrero de 1962 Betancourt reúne una masiva concentración pública en el centro de Caracas, reiterando su denuncia contra el MIR y el PCV. En mayo de 1962 se dirige por televisión el Ministro de Relaciones Interiores, Carlos Andrés Pérez, anunciando la ilegalización formal del Partido Comunista y el Movimiento de Izquierda Revolucionaria”[7] Y más adelante Betancourt señalaría (1963): “estamos viviendo dentro de una revolución, la revolución científica que transforma en conceptos periclitados y obsoletos —para recordar una frase que amablemente se me ha criticado— tanto en las concepciones clásicas del capitalismo, sea conservador o neoliberal, como las concepciones del marxismo”[8] y es porque ya para el 58, AD habría pasado de ser, bajo la tutela de Betancourt como máximo líder del partido, de un partido revolucionario radical en los 40 a un partido socialdemócrata. Pero obviamente la huella del socialismo quedó presente en nuestra historia política para siempre y subyace en el ideario de un AD que aún se cuenta entre los miembros de la Internacional Socialista. Y se vio incluso en su discurso de la IX conferencia interamericana celebrada en Colombia en 1948; un Betancourt más moderado, con ideas más claras sobre los norteamericanos, sobre el necesario apoyo entre los países de América, cuya principal preocupación es la democracia y su pervivencia dentro de un marco pacífico y de cooperación; la necesidad de crear un bloque de defensa, la interdependencia entre países, la necesidad de acuerdos de cooperación interestatal, el respeto a la autodeterminación de los pueblos y la preocupación por los sistemas totalitarios y represivos que pronto pasaría a asociarse con el comunismo y de ahí es que se justifica la repulsión que Betancourt le tomaría años más tarde hasta llegar, como vimos antes, a ilegalizar al PCV. Cree en las ideas de izquierda moderada y las ha filtrado para salvaguardar a la democracia. La vía de la revolución era democrática y con sustento popular. Veremos entonces como se encontrará influido ahora por las ideas del New Deal de Roosevelt y por la Política del Buen Vecino de éste.

Como señala el Prof. Guillermo Aveledo[9]; según E. Gómez, Betancourt origina el predominio de nuestra cultura económica de izquierdas, dada su influencia histórica. Para A. Sosa el pensamiento de Betancourt se dirigía a promover una “segunda independencia”, esta vez económica.

Luego de la separación de AD de la izquierda radical y la ilegalización del PCV este persistiría en clandestino; el PCV se mantuvo en la sombra y en la lucha armada hasta su relegalización durante la pacificación del gobierno posterior a Betancourt; con Leoni y Caldera y entre estos comunistas radicales que formaban guerrillas urbanas y que lucharon contra Pérez Jiménez y posteriormente contra los gobiernos adecos tenemos a Teodoro Petkoff, personaje singular que como Betancourt sería otro personaje que marcara la nueva transición de la izquierda nacional.

Petkoff es el gran cambio al pensamiento político económico del socialismo venezolano desde su salida del PCV y la posterior fundación del MAS; su mayor aporte, tal y como se ha señalado antes, es la crítica que desde su seno hace a la izquierda tradicional venezolana. El valor de Petkoff está en las ideas de la necesidad de un socialismo criollo, verdaderamente venezolano y no servil al poder de los países socialistas como la Unión Soviética, un marxismo que se adecue a las realidades de cada país y una doctrina de partido que no sea tan rígida que termine por ser vasalla del Partido Comunista de Moscú. Las críticas que hizo Petkoff a la invasión de Checoslovaquia, con su libro Checoslovaquia o el Socialismo como Problema, le valdría que el PCUS lo “excomulgara” del comunismo internacional. Y obviamente fue el punto “álgido” para la separación definitiva de él y otras figuras relevantes como Pompeyo Márquez, Maneiro, Freddy Muñoz del PCV y la posterior fundación del MAS. Considerada hasta nuestros días como la escisión más grave que ha tenido el Partido Comunista Venezolano.

Como señala el mismo Petkoff:

Desde que se rompió con el PCV, el MAS definió su política en términos completamente diferentes a los de la izquierda clásica. Nosotros no satanizamos la inversión extranjera. En mi primera candidatura, en 1983, yo recuerdo que en mi discurso de lanzamiento yo hablé de los empresarios como creadores de empleo. Alguno que otro masista de molestó, pero casi todos entendían. Esa visión ya no existía. El MAS tenía una visión moderna de la economía”[10]

Ya podemos observar cuál es el valor de un hombre como Petkoff que años atrás estaba luchando por la vía insurrecta para lograr las condiciones de la revolución; el MAS es la apuesta de la izquierda de que es posible lograr los cambios por la vía electoral y que lograr la conciencia social transformado la conciencia colectiva sería posible de manera democrática. Obviamente en el discurso masista de aquella época persisten ideas de corte clásico, como en su libro Proceso a la Izquierda el que el mismo Petkoff considera el cuerpo de las ideas propias del MAS[11], y en el cual señala que la lucha es contra la burguesía capitalista y partidista que le hace el juego a las potencias extranjeras, la necesidad de crear la conciencia de clase (aunque reformulada porque contaría en sus filas a la clase media profesional que es esencial para el camino al socialismo).

Pero también ahondará en temas no tan convencionales para el momento como el poder cultural de la burguesía o la necesidad de hacer el juego político moderado, incluso cambiando el tono del discurso y siendo una oposición consciente que apoye las iniciativas del reformismo adeco (con CAP I) que fueran plausibles y fuesen en favor de las clases desposeídas; no tenía sentido ser enemigos sólo porque el otro no era socialista, el perjudicado termina siento el pueblo (ello con razón del apoyo del MAS a las políticas de AD en los años 70).

Además haría abierta crítica a los errores de la izquierda tradicional como la rigidez del partido, la imposibilidad de discutir el socialismo, de disentir, la falta de democracia dentro del PCV o la política combativa que no traía frutos para las masas; así mismo el complejo elitesco del buró político o de todo el partido incluso que lo que lograba era alejarlos de la masa que era tan necesaria para hacer la revolución; el desgaste de las filas comunistas en hacerle contra al gobierno sin propiciar el debate de ideas y lograr consenso en lo que fuera productivo para todos; la necesidad de combatir el poder mediático y de acercarse a las clases medias que estaban prejuiciados respecto del socialismo o cómo la misma izquierda le ha hecho el juego a la derecha para mantener los miedos de las capas medias de la sociedad.

En fin, Petkoff puede considerarse el destructor del comunismo venezolano y el constructor de una izquierda más consciente aunque aún adolece de los males clasificatorios de la terminología comunista y de la sobre-valoración de los problemas “de clase” en el país a los cuales sólo consigue solución en el llamado socialismo democrático que no pareciera se más que una socialdemocracia pero que repentinamente nos sorprende con términos como cogestión en las empresas o la posible desaparición del Estado para dar paso a la Dictadura del Proletariado en sustitución de la Dictadura de la Burguesía (como clasifica a los gobiernos que tenía Venezuela para ese momento).

Si es que puede hablarse de un proyecto político nacional entre 1936 y 1999: ¿Cuáles serían los rasgos fundamentales de ese ‘programa’? ¿Qué corrientes rompen críticamente con éste proyecto político?

Básicamente creo que el Pacto de Punto Fijo[12] ilustra las características mínimas del programa político desde 1936 a 1999. En todo caso desde la época de Gómez los “políticos” venezolanos fueron perfilando las aspiraciones que tenían para el país; como podría entreverse en el Plan de Barranquilla (Betancourt) y las declaraciones doctrinarias de los partidos de los años 40`s.

El Pacto de Punto Fijo pone en el tapete las necesidades urgentes del país y las condiciones mínimas para hacerle gobernable. En esencia lo planteado en este documento:

  1. Defensa de la constitucionalidad y del derecho a gobernar conforme al resultado electoral. (…) intervención de la Fuerza contra las autoridades surgidas de las votaciones es delito contra la Patria. Todas las organizaciones políticas están obligadas a actuar en defensa de las autoridades constitucionales en caso de intentarse o producirse un golpe de Estado, aun cuando durante el transcurso de los cinco años las circunstancias de la autonomía que se reservan dichas organizaciones hayan podido colocar a cualquiera de ellas en la oposición legal y democrática al Gobierno. Se declara el cumplimiento de un deber patriótico la resistencia permanente contra cualquier situación de fuerza que pudiese surgir de un hecho subversivo y su colaboración con ella también como delito de lesa patria. [13]
  2. Gobierno de Unidad Nacional. Si bien el ejercicio del Poder por un partido es consecuencia legítima de una mayoría electoral, la suerte de la democracia venezolana y la estabilidad del Estado de derecho entre nosotros imponen convertir la unidad popular defensiva en gobierno unitario cuando menos por tanto tiempo como perduren los factores que amenazan el ensayo republicano iniciado el 23 de enero; el gobierno de Unidad Nacional es el camino para canalizar las energías partidistas y evitar una oposición sistemática que debilitaría el movimiento democrático. Se deja claramente sentado que ninguna de las organizaciones signatarias aspira ni acepta hegemonía en el Gabinete Ejecutivo, en el cual deben estar representadas las corrientes políticas nacionales y los sectores independientes del país, mediante una leal selección de capacidades. [14]
  3. Programa mínimo común. Para facilitar la cooperación entre las organizaciones políticas durante el proceso electoral y su colaboración en el Gobierno Constitucional los partidos signatarios acuerdan concurrir a dicho proceso sosteniendo un programa mínimo común, cuya ejecución sea el punto de partida de una administración nacional patriótica y del afianzamiento de la democracia como sistema. (…)Como este programa no excluye el derecho de las organizaciones políticas a defender otros puntos no comprendidos en él, se acuerda para estos casos la norma siguiente: ningún partido unitario incluirá en su programa particular puntos contrarios a los comunes del programa mínimo y, en todo caso, la discusión pública en los puntos no comunes se mantendrá dentro de los límites de la tolerancia y del mutuo respeto a que obligan los intereses superiores de la unidad popular y de la tregua política. [15]

Y respecto al programa mínimo tenemos que contenía valga las directrices de la democracia venezolana: a) la expansión de la educación como condición necesaria para lograr el desarrollo del país b) aplicación de los programas agrícolas que contenían la reforma agraria, teniendo como antecedente el intento fallido de Medina Angarita en éste sentido c) una política de sustitución de importaciones que favoreciera a la producción nacional y a la soberanía concebida como independencia económica d) políticas de nacionalización de los recursos naturales, explotados por extranjeros, que fue el tema recurrente respecto a la política petrolera e) políticas de creación de industrias de productos básicos, f) políticas de infraestructura vial, la cual permitiría unir físicamente al país y llevarlo a la modernización g) y políticas que permitieran crear un Estado de bienestar: seguro social, vivienda, etc. Y así paliar las consecuencias de las políticas ineficientes que dejaron un saldo de marginados y un éxodo rural que trajo como consecuencia la desigual distribución de la población y la creación de sentaderos marginales en los centros urbanos.

Finalmente la pretensión central se halla en la necesidad de crear un escenario que permitiera, a través de la estabilidad del sistema, capacidad de actuación para los partidos. Si continuábamos sometidos a las pretensiones intestinas de los militares y de los neo-caudillos, nunca podríamos iniciar la travesía de resolver “entre todos” los factores los problemas que aquejan a los colectivos que se encontraban representados en el sistema de partidos modernos (el juego de los actores sociales que concentran sus demandas a través de los actores políticos: los partido) como señala Espinoza[16] :

Todo esto venía acompañado por dos reglas de decisión, una obsesión por el consenso y una aversión al conflicto, cosa que contribuyó a mantener la paz y el entendimiento en la naciente democracia. El objetivo en este caso del Sistema Político Venezolano era la consolidación de si mismo, basado en dos reglas fundamentales, el consenso y la minimización del conflicto.

El programa que fundó el puntofijismo tiene como norte a la democracia y todo lo que ésta comporta; en este sentido: la idea de gobierno civil (mantenida desde 1958 hasta 1999), el Estado Social de Derecho y de Justicia, el respeto a los derechos humanos y a las libertades civiles y políticas, la dinámica expansiva de reivindicaciones sociales, la justa distribución de la riqueza, la soberanía nacional, la estabilidad económica y social fueron las pretensiones principales de todos los gobiernos; los cuales fueron elegidos principalmente para cumplir con estos fines. ¿Lo lograron?

No sería justo decir que sí a todo; pero no es menos cierto que la estabilidad democrática y la alternabilidad fue un importante logro de esos años. Así mismo el fortalecimiento institucional al cual se le debe en primer término logros como planes de alfabetización extendida (programas del ME y Acude), planes de vivienda extendida (Inavi), planes de subsidio alimentario (Corpomercadeo y Proval) un Banco Central que hasta 1999 se mantuvo inexorablemente autónomo, una Corte Suprema de Justicia que llegó a encontrar méritos para el enjuiciamiento de un primer mandatario nacional (Carlos Andrés Pérez) y un Congreso de la República donde desfilaron diputados de todas las tendencias políticas.

Con este proyecto rompe en primera instancia el gobierno de Pérez Jiménez (tras el incipiente intento democrático del trienio adeco) y por otra parte el bloque de izquierda del PCV (que mantuvo guerrillas urbanas hasta los 70 y conspiraciones para lograr la vía de la revolución por las armas) y los partidos radicales como BR (que abogaban por el foquismo también). Así mismo los movimientos insurrecionales como las intentonas de golpe del 4F y el 27N de 1992; que abogaban por la vía armada y la traición a la institución armada (la FFAANN que desde 1958 se habían consolidado como un cuerpo profesional al servicio de la nación y respeto al hilo constitucional).

El primero es obvio por el carácter militar y autoritario-totalitario represivo que fue el régimen de Pérez Jiménez que durante los casi 10 años que duró fue en detrimento de los derechos políticos y civiles de los ciudadanos venezolanos. Eliminó el debate político y suprimió las actividades partidistas en menoscabo de los derechos constitucionales. Además cometió delitos de persecución política y tortura a sus adversarios políticos, creando campos de concentración como Guasina.

El segundo porque su naturaleza les hace incompatible con el sistema democrático (como se pensó en a la hora de hacer el pacto de gobernabilidad democrática) y porque el juego de guerra de guerrillas de los 60 les mantuvo al margen del escenario político formal. Así mismo, con posterioridad se podría hablar de la izquierda democrática que nace de la escisión del PCV (el MAS) pero aun es dudoso su carácter democrático dados los matices marxistas-leninistas que conservarán; incluso hoy día se acrecienta esta duda dado el reavivamiento de las corrientes socialistas ortodoxas en el país y la retoma del léxico tradicional así como de los instrumentos de la “revolución”.

El tercero mencionado obviamente guarda relación con el segundo; en el sentido de que los golpes de Estado que se pretendieron dar para 1992 tenían raíces en la izquierda nacional; en este sentido, el juego “militar-civiles” (que tiene antecedentes en 1948 –oposición a AD y FFAA- y en 1958 –AD con otras fuerzas y FFAA). Los intentos de golpe del 92 rompen con el Pacto de gobernabilidad; aunque no estuvieran entre los “pactantes” la izquierda, la tendencia general del país iba en apoyo a las premisas del puntofijismo y tan es así, que la escisión del PCV traería al MAS y Causa R primariamente como partidos de izquierda democrática que se incluirían en el juego político por completo (lo muestran la cantidad de diputados que desfilaron por el Congreso). Así pues, la izquierda que “apoyó” clandestinamente a los golpes rompieron con esa tendencia y aún hoy perviven en romper con ella en tanto que se pretende (como se vio con los intentos de “reforma” constitucional de 2007) traicionar las premisas básicas de la vida democrática venezolana que se signaron en el Pacto de Punto Fijo y, más aún, en la Constitución de 1999; que hay que entenderlas más que como “sólo signadas en el pacto” porque son el resultado de la maduración política de nuestro país. Tan así, que es innegable que ninguna de las premisas que se sentaron violentan los principios democráticos (aunque pueda discutirse la exclusión de la izquierda, pero ese punto es debatible en tanto que la izquierda ortodoxa, con sus premisas radicales, se autoexcluye del sistema democrático)


[1] Avellán, J. (2006) Presidentes de Venezuela. (En línea) Disponible en http://www.javellan.com/en/art/?93 Consultado el 25 de enero de 2008.

[2] Aveledo, R. (2007) La 4ta República. Libros Marcados: Caracas

[3] Fundación Rómulo Betancourt. Biografía Resumida de RB. (en línea) Disponible en: http://www.fundacionromulobetancourt.org/webFRBAgosto2006/BiografRes.htm (Consultado el 28 de enero de 2008)

[4] Biblioteca de Rómulo Betancourt. Acción Democrática y los problemas económicos de la nación (en línea) Disponible en: http://www.analitica.com/bitblio/rbetancourt/ad1.asp (Consultado el 28 de enero de 2008)

[5] Fundador del APRA (Alianza Popular Revolucionaria Americana) en 1926.

[6] Santz, J. (2006) El día en que Rómulo Betancourt barrió el piso con Miguel Otero Silva. (En línea) Disponible en: http://www.aporrea.org/actualidad/a43260.html (Consultado el 27 de enero de 2008)

[7] González Medina, E.: (2007) Venezuela, capitalismo de estado, reforma y revolución. Edición electrónica

gratuita. Texto completo en http://www.eumed.net/libros/2007a/244/

[8] Betancourt, R. (1963) El Capitalismo conservador o neoliberal y el marxismo. (En línea) Disponible en http://www.analitica.com/bitblio/rbetancourt/neoliberalismo.asp (consultado el 26 de enero de 2008)

[9] Material de la clase de Pensamiento Político Económico de Venezuela. (2008) Caracas: Universidad Metropolitana.

[10] Moleiro, A (2006) Conversaciones con Teodoro Petkoff. Caracas: Libros Marcados. Pp. 143.

[11] “Hasta que finalmente nacieron las ideas ya propias del MAS, a las que yo les di cuerpo con el libro Proceso a la Izquierda” Moleiro,A : 142-143.

[12] Venezuela Analítica. Pacto de Punto Fijo. (el línea) Disponible en: http://www.analitica.com/bitblio/venezuela/punto_fijo.asp (Consultado el 26 de enero de 2007)

[13] En clara ataque a lo sucedido con el Golpe de Estado del 48 que tumbó el presidente democráticamente electo, Rómulo Gallegos; lo cual trajo como consecuencia el perezjimenizmo y lo cual había sido finalmente la consecuencia más atroz que pudieron imaginar; dado el régimen dictatorial y totalitario en el que devino el golpe, en el cual todos los partidos terminaron por quedar relegados de la vida política. Este aprendizaje costoso era ahora un punto en común para todos los partidos nacionales (con excepción el PCV que no fue incluido en el pacto por considerársele contrario a los valores democráticos).

[14] En clara muestra de la reconciliación que se tomó como necesaria para la construcción de la democracia. En este sentido Ramón Aveledo (2007: 64) señala: “reconciliación que no supone que cada quien o cada sector deje de pensar como piensa o tenga que disimularlo para sobrevivir. Reconciliación sin rendiciones, en torno a unas reglas para normar la vida ciudadana, dar un marco al funcionamiento del poder público y establecer los modos para que la voluntad popular se exprese y su decisión se acate (…) compromiso de respeto mutuo, respeto a la Constitución y al orden democrático que de su aplicación se deriva(…)”

[15] Aquí se refuerza lo señalado en el punto anterior; esa reconciliación necesaria que más allá del respeto mutuo también radica en conciliar una visión mínima de país que siente las bases de la reconstrucción nacional necesaria y esperada desde la muerte de Gómez con ansias por los venezolanos; una visión compartida que permita lo que Aveledo, R. (2007: 64) respecto al Pacto, llama “la experiencia de convivencia libre y pacífica (…)” que trajo consigo uno de los saldos positivos más importantes y en este punto Aveledo recurre a la siguiente frase; “como bien ha puntualizado Caldera: algo que será difícil destruir el pueblo venezolano se acostumbró a vivir en libertad. Si alguien se atreviera a desconocer este hecho, estaría condenado al fracaso(…)”

[16] Espinoza, K. (2006) El Sistema Político Venezolano. El Liberal. (en línea) Disponible en: http://e-liberal.net/index2.php?option=com_content&do_pdf=1&id=48 (Consultado el 27 de enero de 2008)

El poeta de la Revolución

Coloquio bajo la palma.

Autor Andrés Eloy Blanco.

Lo que hay que ser es mejor
y no decir que se es bueno
ni que se es malo,
lo que hay que hacer es amar
lo libre en el ser humano,
lo que hay que hacer es saber,
alumbrarse ojos y manos
y corazón y cabeza
y después ir alumbrando.

Lo que hay que hacer es dar más
sin decir lo que se ha dado,
lo que hay que dar es un modo
de no tener demasiado
y un modo de que otros tengan
su modo de tener algo,
trabajo es lo que hay que dar
y su valor al trabajo
y al que trabaja en la fábrica
y al que trabaja en el campo,
y al que trabaja en la mina
y al que trabaja en el barco,
lo que hay que darles es todo,
luz y sangre, voz y manos,
y la paz y la alegría
que han de tener aquí abajo,
que para las de allá arriba,
no hay por qué apurarse tanto,
si ha de ser disposición
de Dios para el hombre honrado
darle tierra al darlo a luz,
darle luz al enterrado.

Por eso quiero, hijo mío,
que te des a tus hermanos,
que para su bien pelees
y nunca te estés aislado;
bruto y amado del mundo
te prefiero a solo y sabio.

A Dios que me dé tormentos,
a Dios que me de quebrantos,
pero que no me de un hijo
de corazón solitario.

* * * * * *
Una verdadera revolución social está en la conciencia del hombre y su sentido social de superación individual y colectiva. Hasta siempre Andrés Eloy!

Impertinencias de una impertinente en desuso por @nancyarellano

Impertinente: 3. Palabra en desuso.
Curiosidad, prolijidad, excesivo cuidado de algo
RAE 2012.

Probablemente la idea de que alguien “impertinente” sea alguien “curioso, prolijo o con cuidado excesivo” sea algo bastante difícil de comprender a primera vista. Pero es que hay muchas cosas, palabras y maneras que parecieran caer en el desuso; entrañables por demás. ¿Cómo llegar de ser curioso a ser molesto? ¿Cómo algo prolijo -esmerado-  llega a ser “Dicho o hecho fuera de propósito”?

Pues creo ver que en nuestro país -o civilización hispana- el cambio de la palabra “impertinente” es algo muy pertinente de tratar en estos tiempos de excesos, carencias y dificultades. Porque los cambios en la lengua, lejos de ser simples formas superfluas de relación, son muestra del fondo de las relaciones humanas.

Es impertinente el comentar alguna crítica al sistema venezolano, especialmente cuando la crítica no responde a la simple dualidad y afrenta de “buenos contra malos” ¿Pero es que acaso se cree realmente que todo chavista es bueno y todo opositor es malo? (o viceversa, claro está).  Se vuelve “impertinente” el defender a la mal llamada “vieja política” porque “la nueva política” está de moda y, en teoría, “jala más votos” (y hablo de los dos bandos -y subgrupos- que se autodefinen como “lo nuevo”). Es impertinente recoger del pasado las virtudes de grandes hombres que se sacrificaron por el voto universal, directo y secreto; por el voto de la mujer o la descentralización en el país… sólo por mencionar algunas cosas muy evidentes.  Pero sigo siendo impertinente porque eso “está en desuso”.  Me pregunto si los “impertinentes” de la política son en realidad los causantes de que la palabrita pasara del esmero a la molestia. Si los políticos acuciosos y esmerados se veían como impertinentes y era un halago; y ahora son desidiosos porque son impertinentes. (Algo parecido pasó con la demagogia, que lejos de ser “el que mejor dirige al pueblo” es el proceso por el que se “manipula al pueblo” para fines muy particulares) Pero la buena demagogia también está en desuso.

Nos encontramos en un mundo de resúmenes, facilismo y tecnología mayormente usada para la flojera y “golilleo”. Mientras más pasa el tiempo más me pregunto si los valores que nos definieron como modelo democrático y de desarrollo en América Latina alguna vez serán retomados; o si caerán en “desuso”. Algunos piensan que la política es como el formato de distribución musical: ya el disco de 45 está en desuso, el LP o el cassette… pero lo que parecieran que no ven es que la política no es forma, es fondo. No caerá Bach en desuso, ni Mozart, ni la Billos, ni Gualberto Ibarreto.  Las formas siempre cambian porque la cultura es dinámica como las sociedades que la fabrican; pero el fondo, el fondo tiene un núcleo duro que define a una nación. ¿Qué nos define como nación? ¿Qué somos como pueblo?

No llegamos a donde estamos por obra y gracia del Espíritu Santo, ni tampoco bastó el proceso de independencia de 1810 hasta 1826… (que tampoco comenzó en 1810 sino desde 1795 con Chirinos… pero supongo que eso también está en desuso). Un largo trayecto se recorrió y no son “las vedettes” de la política televisiva (de lado y lado) los que pusieron sangre, sudor, lágrimas, intelecto, manifiestos y clandestinidad para lograr los grados de libertad que hoy se poseen. Porque sí se poseen. ¿Que hay peligros que queremos enfrentar? ¿Que hay cosas que queremos defender? Si. Justamente ése es el punto. Hay qué defender. ¿No se preguntan de dónde salió ESO que hoy queremos defender? La ignorancia es un camino que jamás se vuelve a recorrer; por eso es que es tan difícil para Venezuela volver a caer bajo un sistema de injusticias y arbitrariedades. Quizás resulto impertinente pero no me molesta la idea de ser una impertinente en desuso…

Mientras más reviso la historia política de Venezuela más veo ecos en el presente. Parece que el hecho que no se corresponde con las necesidades de la República, está en olvidar de dónde venimos para saber a dónde vamos. Si alguien puede, le ruego me explique de dónde sale la idea esa de hablar de “nueva política” a la que califico de impertinente -y no me refiero a la palabra en desuso-.

Si su diario vivir le parece pobre, no lo culpe a él.
Acúsese a sí mismo de no ser bastante poeta para
lograr descubrir y atraerse sus riquezas.
R. M. Rilke

Que el político sea un pequeño dios… por @nancyarellano

Que el verso sea como una llave
Que abra mil puertas.
V.Huidobro.

Hace casi un siglo (1916) que Vicente Huidobro y otros poetas dieron vida al movimiento creacionista. Una afrenta directa al modernismo que, con Rubén Darío, daba vida a la exquisitez literaria del exotismo y la perfección rítmica y métrica. La búsqueda literaria latinoamericana se centra con él, en la idea de “crear” en el poema; contrario a “importar” imágenes que eran ajenas a nuestra latinoamericanidad; imágenes llenas de vacío para nosotros. Hoy, a casi un siglo, pareciera que el movimiento creacionista recobra vida y con otro sentido.

“Inventa mundos nuevos y cuida tu palabra;
El adjetivo, cuando no da vida, mata.”

Dice Huidobro en su “Arte Poética”; señalando que no vale tomar prestados los mundos ajenos para embellecer, diciendo que no vale calificar exhaustivamente sustantivos prestados porque son extranjeros que rondan el terruño y lo empobrecen. Luego nos recuerda en el poema que “Estamos en el ciclo de los nervios/ El músculo cuelga/ Como recuerdo, en los museos/ Mas no por eso tenemos menos fuerza: / El vigor verdadero/ Reside en la cabeza.” Maravilloso verso; porque nos habla de frente para decirnos que no se trata de “cuanto mundo haya” sino de cuanto mundo logremos interpretar con el intelecto, y que el primer mundo ha de ser el nuestro; el inmediato. El que no admira la belleza propia carece del sentido de participación –como diría Szymborska-.

Por qué cantáis la rosa, ¡oh Poetas!
Hacedla florecer en el poema;

No importemos modelos, ideologías, formas políticas. Para qué hablar de socialismo, comunismo, capitalismo, liberalismo… “Haced florecer el venezolanismo” debemos reinterpretar.

Sólo para nosotros
Viven todas las cosas bajo el Sol.
El Poeta es un pequeño Dios.

Yo diría –si Huidobro me lo permite-

Sólo para nosotros
Viven todas las cosas en Venezuela
El político verdadero
es un pequeño creador en su tierra.

Si no admiramos y nos abrimos a nuestra propia realidad y circunstancia estaremos como la princesa de Sonatina eternamente… “La princesa está triste/ qué tendrá la princesa(…)” Y no hay príncipe que venga a salvarla. Debemos ser nosotros con arpa, cuatro, maracas y un turpial, que nos hable de la mañana. La democracia venezolana es un proceso nacional que debe “crearse” sin matices importados que le hagan torpe y frívolo. En aquel momento, Enrique González Martínez, decía “Tuércele el cuello al cisne de engañoso plumaje/ que da su nota blanca al azul de la fuente/ él pasea su gracia no más, pero no siente/ el alma de las cosas ni la voz del paisaje” Venezuela desde los venezolanos.

Les invito a seguirme a twitter: @nancyarellano

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