Distancia Justa de Peri Rossi #Literatura

Distancia justa

En el amor, y en el boxeo
todo es cuestión de distancia
Si te acercas demasiado me excito
me asusto
me obnubilo digo tonterías
me echo a temblar
pero si estás lejos
sufro entristezco
me desvelo
y escribo poemas.

«Otra vez eros» 1994

Walking Around de Neruda #Literatura

Comparto el poema de Pablo Neruda que más me gusta…

——–

Sucede que me canso de ser hombre.
Sucede que entro en las sastrerías y en los cines
marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro
navegando en un agua de origen y ceniza.

El olor de las peluquerías me hace llorar a gritos.
Sólo quiero un descanso de piedras o de lana,
sólo quiero no ver establecimientos ni jardines,
ni mercaderías, ni anteojos, ni ascensores.

Sucede que me canso de mis pies y mis uñas
y mi pelo y mi sombra.
Sucede que me canso de ser hombre.

Sin embargo sería delicioso
asustar a un notario con un lirio cortado
o dar muerte a una monja con un golpe de oreja.
Sería bello
ir por las calles con un cuchillo verde
y dando gritos hasta morir de frío.

No quiero seguir siendo raíz en las tinieblas,
vacilante, extendido, tiritando de sueño,
hacia abajo, en las tripas moradas de la tierra,
absorbiendo y pensando, comiendo cada día.

No quiero para mí tantas desgracias.
no quiero continuar de raíz y de tumba,
de subterráneo solo, de bodega con muertos,
aterido, muriéndome de pena.

Por eso el día lunes arde como el petróleo
cuando me ve llegar con mi cara de cárcel,
y aúlla en su transcurso como una rueda herida,
y da pasos de sangre caliente hacia la noche.

Y me empuja a ciertos rincones, a ciertas casas húmedas,
a hospitales donde los huesos salen por la ventana,
a ciertas zapaterías con olor a vinagre,
a calles espantosas como grietas.

Hay pájaros de color de azufre y horribles intestinos
colgando de las puertas de las casas que odio,
hay dentaduras olvidadas en una cafetera,
hay espejos
que debieran haber llorado de vergüenza y espanto,
hay paraguas en todas partes, y venenos, y ombligos.

Yo paseo con calma, con ojos, con zapatos,
con furia, con olvido,
paso, cruzo oficinas y tiendas de ortopedia,
y patios donde hay ropas colgadas de un alambre:
calzoncillos, toallas y camisas que lloran
lentas lágrimas sucias.

 

Alexis o el tratado del Inútil Combate de Marguerite Youcenar

Presiento que lo que estoy escribiendo se hace cada vez más confuso.
Seguramente me bastaría para hacerme comprender, con emplear
unos términos precisos, que ni siquiera son indecentes porque son
científicos. Pero no los emplearé. No creas que les tengo miedo: no
se debe tener miedo a las palabras, cuando se ha consentido en los
hechos. Sencillamente, no puedo. No puedo, no sólo por delicadeza
y porque me dirijo a ti, sino porque tampoco puedo ante mí
mismo. Sé que hay nombres para todas las enfermedades y aquello
de lo que quiero hablarte pasa por ser una enfermedad. Yo mismo
lo creía sí durante mucho tiempo. Pero no soy médico y ni siquiera
estoy seguro de ser un enfermo. La vida, Mónica, es más compleja
que todas las definiciones posibles; toda imagen simplificada corre
el riesgo de ser grosera. No creas tampoco que apruebo a los poetas
por evitar los términos exactos, ya que sólo saben hablar de sus
sueños. Hay mucha verdad en los sueños de los poetas, pero no
toda la vida está contenida en ellos. La vida es algo más que la
poesía, algo más que la fisiología e incluso que la moral en la que
he creído tanto tiempo. Es todo eso y es mucho más: es la vida. Es
nuestro único bien y nuestra única maldición. Vivimos, Mónica.
Cada uno de nosotros tiene su vida particular, única, marcada por
todo el pasado sobre el que no tenemos ningún poder y que a su
vez nos marca, por poco que sea, todo el porvenir. Nuestra vida.
Una vida que sólo a nosotros pertenece, que no viviremos más que
una vez y que no estamos seguros de comprender del todo. Y lo
que digo aquí sobre una vida «entera», podría decirse en cada
momento de ella. Los demás ven nuestra presencia, nuestros
ademanes, nuestra manera de formar las palabras con los labios:
sólo nosotros podemos ver nuestra vida. Es extraño: la vemos, nos

sorprende que sea como es y no podemos hacer nada para
cambiarla. Incluso cuando la estamos juzgando estamos
perteneciéndole; nuestra aprobación o nuestra censura forman
parte de ella; siempre es ella la que se refleja en ella misma. Porque
no hay nada más: el mundo sólo existe, para cada uno de nosotros
en la medida en que confine a nuestra vida. Y los elementos que la
componen son inseparables: sé muy bien que los instintos que nos
enorgullecen y aquellos que no queremos confesar tienen, en el
fondo, un origen común. No podríamos suprimir ni uno de ellos
sin modificar todos los demás. Las palabras sirven a tanta gente,
Mónica, que ya no le convienen a nadie; ¿cómo podría un término
científico explicar una vida? Ni siquiera explica lo que es un acto;
lo nombra y lo hace siempre igual; sin embargo, no hay dos hechos
idénticos en vidas diferentes, ni quizás a lo largo de una misma
vida. Después de todo, los hechos son sencillos; es fácil contarlos;
puede que ya lo sospeches. Pero aunque lo supieras todo, aún me
quedaría explicarme a mí mismo (…)

 

Se rompen las ganas… #Literatura

Se rompe el amor de tanto olvido

Se rompen las ganas de querer quererte

Se rompe la forma de soñarte
real, latente, de cerca
para comenzar a ver la distancia
de muros, de voces,
de humos

sin trascendecia.

Se rompe el recuerdo
de las profusas sonrisas,
del sol y la brisa
que movía tu cabellos;

-de las mil fotografías de tu cuerpo y el mar-

rompes la belleza del dialecto inventado,
en la década vibrante de ser y de estar.

Rompes el silencio que trae la serenidad,
por el ruido sordo de la mezquindad
tres o cuatro frases de una ciudad cotidiana
Que no sabe de tacto,
que no sabe de nada…

Se rompe el vínculo tatuado en el alma.

Se me rompen las ganas de verte mañana.

Triste final de vejez apresurada, de resignaciones y cobardía,

de aquél que roba sueños, por pretensiones lejanas…

Se acabó la búsqueda
de cercanías innovadas.

(La piedra de Wyslawa se ha vuelto inmediata…)

No es de piedra, despertará mañana
en la tristeza de palacios no visitados
de grandiosidad no revelada
y sabiendo,
que la fantasía de la distancia
se cobra:
En la realidad.

Se rompió la noche
– con su lugar de paz-

pero en mi sigue existiendo…

aunque se rompen las ganas que hilaban invisibles tu nombre, placer y eternidad.

Nada es así. Porque no somos un par de zapatos viejos que tirar por el bajante…

Y lo sabemos.

Las cosas esenciales no tienen material para romperse.

De la Felicidad con relación al Estado por Aristóteles.

(Extracto de La Política)

Nos queda por averiguar si la felicidad, respecto del Estado, está constituida por elementos idénticos o diversos que la de los individuos. Evidentemente, todos convienen en que estos elementos son idénticos: si se hace consistir la felicidad del individuo en la riqueza no se vacilará en declarar que el Estado es completamente dichoso tan pronto como es rico; si se estima que para el individuo es la mayor felicidad el ejercer un poder tiránico el Estado será tanto más dichoso cuanto más vasta sea su dominación; si para el hombre la felicidad suprema consiste en la virtud, el Estado más virtuoso será igualmente el más afortunado. Dos puntos llaman aquí principalmente nuestra atención. En primer lugar, ¿debe preferir el individuo la vida política, la participación en los negocios del Estado, a vivir completamente extraño a ella y libre de todo compromiso público? Y en segundo, ¿qué constitución, qué sistema político, debe adoptarse con preferencia: el que admite a todos los ciudadanos sin excepción a la gestión de sus negocios, o el que, haciendo algunas excepciones, llama por lo menos a la mayoría? Esta última cuestión interesa a la ciencia y a las teorías políticas, que no se cuidan de las conveniencias individuales; y como precisamente son consideraciones de este género las que aquí nos ocupan, dejaremos aparte la segunda cuestión, para limitarnos a la primera, que constituirá el objeto especial de esta parte de nuestro tratado.

Por lo pronto, el Estado más perfecto es evidentemente aquel en que cada ciudadano, sea el que sea, puede, merced a las leyes, practicar lo mejor posible la virtud y asegurar mejor su felicidad. Aun concediendo que la virtud deba ser el fin capital de la vida, muchos se preguntan si la vida política y activa vale más que una vida extraña a toda obligación exterior y consagrada por entero a la meditación, única vida, según algunos, que es digna del filósofo. Los partidarios más sinceros que ha contado la virtud, así en nuestros días como en tiempos pasados, han abrazado todos una u otra de estas ocupaciones: la política o la filosofía. En este punto la verdad es de alta importancia, porque todo individuo, si es prudente, y lo mismo todo Estado, adoptarán necesariamente el camino que les parezca el mejor. Dominar sobre lo que nos rodea es a los ojos de algunos una horrible injusticia, si el poder se ejerce despóticamente; y cuando el poder es legal, cesa de ser injusto, pero se convierte en un obstáculo a la felicidad personal del que lo ejerce. Según una opinión diametralmente opuesta y que tiene también sus partidarios, se pretende que la vida práctica y política es la única que conviene al hombre, y que la virtud, bajo todas sus formas, lo mismo es patrimonio de los particulares que de los que dirigen los negocios generales de la sociedad. Los partidarios de esta opinión, y, por tanto, adversarios de la otra, persisten y sostienen que no hay felicidad posible para el Estado sino mediante la dominación y el despotismo; y, realmente, en algunos Estados la constitución y las leyes van encaminadas por entero a hacer la conquista de los pueblos vecinos; y, si, en medio de esta confusión general que presentan casi en todas partes los materiales legislativos, se ve en las leyes un fin único, no es otro que la dominación. Así en Lacedemonia y en Creta el sistema de la educación pública y la mayor parte de las leyes no están hechos sino para la guerra. Todos los pueblos a quienes es dado satisfacer su ambición hacen el mayor aprecio del valor guerrero, pudiendo citarse, por ejemplo, los persas, los escitas, los tracios, los celtas. Con frecuencia las mismas leyes fomentan esta virtud. En Cartago, por ejemplo, se tiene a orgullo llevar en los dedos tantos anillos como campañas se han hecho. En otro tiempo, en Macedonia la ley condenaba al guerrero a llevar un cabestro si no había dado muerte a algún enemigo. Entre los escitas, en ciertas comidas solemnes, corría la copa de mano en mano, pero no podía ser tocada por el que no había muerto a alguno en el combate. En fin, los iberos, raza belicosa, plantan sobre la tumba del guerrero tantas estacas de hierro como enemigos ha inmolado. Aún podrían citarse en otros pueblos muchos usos de este género, creados por las leyes o sancionados por las costumbres.

Basta reflexionar algunos instantes para encontrar extraño que un hombre de Estado pueda nunca meditar la conquista y dominación de los pueblos vecinos, consientan ellos o no en soportar el yugo. ¿Cómo el hombre político y el legislador habían de poder ocuparse de una cosa que no es ni siquiera legítima? Buscar el poder por todos los medios, no sólo justos, sino inicuos, es trastornar todas las leyes, porque el mismo triunfo puede no ser justo. Las otras ciencias no nos presentan nada que se parezca a esto. El médico y el piloto no piensan en persuadir ni en forzar, aquél a los enfermos que tiene en cura, éste a los pasajeros que conduce. Pero se dirá que, generalmente, se confunde el poder político con el poder despótico del señor; y lo que no encuentra uno equitativo ni bueno para sí mismo, quiere, sin ruborizarse, aplicarlo a otro; así se reclama resueltamente la justicia para sí y se olvida por completo tratándose de los demás. Todo despotismo es ilegítimo, excepto cuando el señor y el súbdito son tales respectivamente por derecho natural; y si este principio es verdadero sólo debe quererse reinar como dueño sobre seres destinados a estar sometidos a un señor, y no indistintamente sobre todos; a la manera que para un festín o un sacrificio se va a la caza, no de hombres, sino de animales que se pueden cazar a este fin, es decir, de animales salvajes y buenos de comer. Pero un Estado, en verdad, si se descubriese el medio de aislarle de todos los demás podría ser dichoso por sí mismo, con la sola condición de estar bien administrado y de tener buenas leyes. En una ciudad semejante la constitución no aspiraría ni a la guerra, ni a la conquista, ideas que nadie debe ni siquiera suponer en ella. Por tanto, es claro que las instituciones guerreras, por magníficas que ellas sean, no deben ser el fin supremo del Estado, sino tan sólo un medio para que aquél se realice. El verdadero legislador deberá proponerse tan sólo procurar a la ciudad toda, a los diversos individuos que la componen, y a todos los demás miembros de la asociación, la parte de virtud y de bienestar que les pueda pertenecer, modificando, según los casos, el sistema y las exigencias de sus leyes; y si el Estado tiene otros vecinos, la legislación tendrá cuidado de prever las relaciones que convenga mantener y los deberes que deba cumplir respecto de ellos. Esta materia se tratará más adelante como ella merece, cuando determinemos el fin a que debe tender el gobierno perfecto.

Del banquete… de Platón

«Préstame ahora, Sócrates, toda la atención de que eres capaz. El que en los misterios del amor se haya elevado hasta el punto en que estamos, después de haber recorrido en orden conveniente todos los grados de lo bello y llegado, por último, al término de la iniciación, percibirá como un relámpago una belleza maravillosa, aquella ¡oh Sócrates!, que era objeto de todos sus trabajos anteriores; belleza eterna, increada e imperecible, exenta de aumento y de disminución; belleza que no es bella en tal parte y fea en cual otra, bella sólo en tal tiempo y no en tal otro, bella bajo una relación y fea bajo otra, bella en tal lugar y fea en cual otro, bella para estos y fea para aquellos; belleza que no tiene nada de sensible como el semblante o las manos, ni nada de corporal; que tampoco es este discurso o esta ciencia; que no reside en ningún ser diferente de ella misma, en un animal, por ejemplo, o en la tierra, o en el cielo, o en otra cosa, sino que existe eterna y absolutamente por sí misma y en sí misma; de ella participan todas las demás bellezas, sin que el nacimiento ni la destrucción de estas cansen ni la menor disminución ni el [350] menor aumento en aquellas ni la modifiquen en nada. Cuando de las bellezas inferiores se ha elevado, mediante un amor bien entendido de los jóvenes, hasta la belleza perfecta, y se comienza a entreverla, se llega casi al término; porque el camino recto del amor, ya se guíe por sí mismo, ya sea guiado por otro, es comenzar por las bellezas inferiores y elevarse hasta la belleza suprema, pasando, por decirlo así, por todos los grados de la escala de un solo cuerpo bello a dos, de dos a todos los demás, de los bellos cuerpos a las bellas ocupaciones, de las bellas ocupaciones a las bellas ciencias, hasta que de ciencia en ciencia se llega a la ciencia por excelencia, que no es otra que la ciencia de lo bello mismo, y se concluye por conocerla tal como es en sí. ¡Oh, mi querido Sócrates!, prosiguió la extranjera de Mantinea, si por algo tiene mérito esta vida, es por la contemplación de la belleza absoluta, y si tú llegas algún día a conseguirlo, ¿qué te parecerán, cotejado con ella, el oro y los adornos, los niños hermosos y los jóvenes bellos, cuya vista al presente te turba y te encanta hasta el punto de que tú y muchos otros, por ver sin cesar a los que amáis, por estar sin cesar con ellos, si esto fuese posible, os privaríais con gusto de comer y de beber, y pasaríais la vida tratándolos y contemplándolos de continuo? ¿Qué pensaremos de un mortal a quien fuese dado contemplar la belleza pura, simple, sin mezcla, no revestida de carne ni de colores humanos y de las demás vanidades perecibles, sino siendo la belleza divina misma? ¿Crees que sería una suerte desgraciada tener sus miradas fijas en ella y gozar de la contemplación y amistad de semejante objeto? ¿No crees, por el contrario, que este hombre, siendo el único que en este mundo percibe lo bello, mediante el órgano propio para percibirlo, podrá crear, no imágenes de virtud, puesto que no se une a imágenes, sino virtudes verdaderas, pues que es la verdad a la que se consagra? Ahora bien, sólo al que produce y alimenta [351] la verdadera virtud corresponde el ser amado por Dios; y si algún hombre debe ser inmortal, es seguramente éste.»

No soy tuya #literatura

No soy tuya
no te pertenezco
no me posees
me comparto por decisión

Soy de mi
Eres de ti
y lo que creamos, juntos,
nuestro.

no se trata del espacio limitado
sino del infinito solitario
que hacemos -que haremos-
y proyectaremos

el punto del amor es la convergencia
de dos libertades que disfrutan
sentirse
escucharse
respetarse
quererse
-descubrir-

amar implica las formas intermedias
de conocimiento
-y desconocimiento-
esencial.

el amor no puede ser otra cosa que la salud de la cercanía y de la distancia.
La libertad que invita a recorrer

el infinito mundo
-interior-
de la no- posesión.

si me digo tuya,
no te pertenezco como la alfombra bajo los pies,
si te dices mío,
no me perteneces como la almohada bajo la cabeza…

Soberanas libertades que se eligen para hacer el amor,
compartir descubrimientos
o caminar,
por los jardines de la vida.

El amor es indecible
pero cómo lo siento vibrar
en las palabras que aún no conozco…

Caminemos a su encuentro…
cada quien en su camino,
encontrará,
y nos encontraremos.

porque el camino del amor,
nada tiene que ver con linderos y distancias,
sendas o cercanías…

Simplemente son, y hay dos que se reconocen.

Brisa desafiante

(Anónimo)

Qué pesada se vuelve la brisa
-sin ti-
Los vientos que regala el mar golpetean
contra una indolente ventana
que hace la noche eterna.

Ahí, en el lugar de tu risa, está el sonido repiqueteando
como el incesante aleteo del recuerdo
ese que me lleva a imaginarte
-aquí-

Vuelvo a levantarme de la cama,
una vez ocupada por dos cuerpos
que perdían noción de identidad
para notar la fría distancia de tu vuelo
para saber que ahora no estás

Retumba el sonido del viento
sobre el vidrio que me protege del mundo
como para advertirme que él te tiene
para recorrerte la noche entera
y más…

Yo solo tengo el ruido
insomnio
y cientos de recuerdos a futuro
que esperan…

No aguardes más…
el ruido de tu silencio

Me ensordece…

y el álbum de la fotos no tomadas
yace en la biblioteca.

Sea serio, de una buena vez por @nancyarellano

Recientemente reparé en el estudio de las crisis económicas latinoamericanas: Chile 1982, México 1994, Argentina 2001. Me encontré con la misma razón en todas: un Estado irresponsable que quiso ser el todo omniabarcante y decidieron destruir a sus países.
Hoy Chile ostenta una economía nada despreciable, México también y Argentina… bueno, Argentina parece no haber aprendido aún la lección de los ochenta y menos la de los noventa. Así que tendremos que ver en qué para su historia económico-política.
El tema que nos ocupa es Venezuela. Veo con profunda preocupación que muchos de los causales de las crisis de aquellos países están presente en nuestro país: alto gasto público sin control del destino de los fondos, control cambiario que mantiene una moneda sobrevaluada, baja diversificación de las exportaciones, burocracia acrecentada, baja producción del aparato industrial, alta dependencia de las importaciones, poco estímulo a la Inversión Extranjera Directa (IED), alto endeudamiento del Estado y poca claridad en la planificación de las finanzas estatales etc etc etc. Los casos de corrupción de denunciados proliferan en páginas pro-gobierno y pro-oposición; la afrenta estéril entre grupos (porque ya ni siquiera son partidos) está cada vez pareciendo más tonta dado que, al menos los problemas en materia económica, no distinguen entre colores de camisas o plegarias por la salud del presidente electo.
El asunto ya no es quién tiene, quiere, desea, sueña o vislumbra el poder. El tema ahora subyace, al menos para esta humilde venezolana, en cómo logramos ordenar nuestra vida nacional para que el fantasma que recorre Latinoamérica – que no es el socialismo del S. XXI- sino la crisis económica, no nos agarre y nos lance de una contracción a una depresión.
Para ello lo primero que deberíamos terminar de comprender, y en esto espero algo de sensatez en los personeros de gobierno y en las bancadas de oposición, es que no es posible, y China es la muestra más clara y defectuosa, olvidarse de las tendencias del comercio internacional y de los mercados internacionales, si queremos que nuestra economía ostente el blindaje suficiente que nos proteja de la bendita «mano invisible» y los ciclos económicos, que tanto han dicho que es la perversión capitalista.
El Estado puede querer ser todo lo socialista que quiera ser, puede querer dar todas las misiones que quiera dar, pero ambas intenciones requieren de dinero, sí, capital,para poder cumplir sus intenciones. Más aún, requiere capital y trabajo. Y con capital y trabajo, viene también que se requiere un mercado, donde haya gente que pague por ese «trabajo» (sean productos terminados, materias etc) entonces se necesita algo más que bellas intenciones y pensar que el Estado tiene una chequera ilimitada. Porque los precios del petróleo cambian y «solo de petróleo no vive el hombre»; ningún hombre.
Mentir en el presupuesto de la nación no trajo más que decepciones; calcularon la moneda a 4,30 para luego mostrarse improvisados y devaluar; calculan el precio del crudo muy por debajo para luego tener recursos adicionales; pero luego plantean un gasto público también por debajo para mostrar… Que no tenemos idea del gasto real.
La inflación actual es una cifra indeterminada. El gobierno es responsable del 40% de las importaciones actuales. Controla buena parte de la industria nacional, de la banca nacional, y hasta controla cafeterías y fábricas de helado. ¿Y qué es lo que trae a casa las divisas que hagan nuestra moneda competitiva? El petróleo. Entonces tampoco el Bolivar fuerte logra ser fuerte. ¿Entonces cuál es la seriedad que distingue a esta administración?
Países como Chile y México lograron enfrentar sus crisis con cambios estructurales; no se trató del FMI o el Banco Mundial, se trató de diversificar sus exportaciones en cuanto a productos y, en el caso chileno, en cuanto a destinos. Aún les quedan muchos retos por afrontar a ambos países, el primero resolver un problema de liquidez de su mercado financiero y al segundo lograr diversificar el destino de sus exportaciones para que no les alcance, como en 2008, la crisis financiera norteamericana de forma tan sentida.
Pero Venezuela, que es el país del cual debemos preocuparnos con la urgencia que impone el ser venezolanos, tiene poco espacio de maniobra si no reparamos en el daño que la política de nombres, terquedad y soberbia, hace a nuestra capacidad productiva y posibilidades de desarrollo. En dos palabras, la consecución de estabilidad y sostenibilidad económica y, en tanto, de progreso social. No hay fórmula discursiva que contenga la devaluación monetaria, no hay eslogan que nos haga productivos, no hay grito de guerra que nos haga competitivos, no hay «tiempos de Dios» que corrijan el déficit fiscal o la corrupción.
Son necesarias fórmulas de corrección estructural, planificación sistemática y claridad política; todo producto de un la pacto inter-sectorial y socio-politico.
No se trata de gorras, boinas, o misterios médicos. Entiendo que haya pasiones políticas, pero con eso no lograremos hacer de la segunda década del siglo XXI una etapa de corrección para el desarrollo del país. Agota la teatralidad política y perdernos entre la discrecionalidad gobiernera y los lugares comunes en la Asamblea. Sea serio, de una buena vez Sr. Político. (Señor, señora, señorito, señorita…) pero séanlo, seguimos a la espera.

……..

Aclaratoria: El estado omniabarcante puede serlo hasta negativamente, por omisión… (Es como la libertad negativa y positiva de Isaias Berlin) porque se trata de que el estado se abstiene de la obligación que estaba pactada en el modelo de Estado planteado constitucionalmente ( la reforma de los 70 es un tema militar supraconstitucional y la reforma formal es de 1994 para argentina).

En todos esos casos se da un cambio abrupto e inconsulto de modelo productivo. No creen que el Estado se arrogó la soberanía? Pinochet con su chicago boys o los «democratas» argentinos? Y hasta en ese caso el no participar en determinados asuntos es una decisión por tanto una acción, de inacción que también tiene reflejo en la vida social…. Así es el caso de la des regulación bancaria por ejemplo… O darle el poder a las recetas de Washington…
En Venezuela cuando Gómez (más allá de si era o no la única posibilidad y de que éste era un dictador) entrega a las petroleras la posibilidad de hacer su propia ley; no estaba Gómez agarrándose la soberanía para si? Su inacción al respecto y ceder esa competencia no era un poder supremo que le era otorgado por ser omniabarcante hasta para ceder el lugar?
Así entiendo de dos modos la capacidad del Estado cuando actúa -el gobierno- como soberano absoluto: en positivo al participar en todo o en negativo al decidir quién participa en qué y «delega» responsabilidad.

Hacen falta palabras?

Hace días que no escribo de política y muchos de los que siguen este blog se preguntarán por qué, otros en cambio parecieran disfrutar más la fase literaria. Hoy recibí un mensaje diciendo «Ví tu página y la disfruté, pues aunque tiene algo de política actual, tiene arte que llega» me encantó la parte de «aunque tiene algo de política… Tiene arte que llega» No que con ello crea que todos deben interesarse por la política, así como sé que otros no tendrán que hacerlo por el arte. Lo que me causa una profunda curiosidad es «aunque y tiene» como contraposición de «política actual» vs «arte que llega» lo más preocupante, no juzgo al emisor de este maravilloso mensaje, por el contrario le agradezco su luz y causa de esta reflexión, palabrería o lo que resulte en este post… Lo más preocupante es que la sensibilidad que conduce al arte y la que lleva a la política por lo general debería ser la misma. Porque el arte te da «ojo» para ver el mundo, para inscribirte en él, para atender a los detalles de qué dispara las pasiones y qué las comprime, anula y sofoca. También te deja ver las posiciones intermedias donde salen los charcos de miseria humana y los clichés que venden (discos, ropa, libros, fotos etc) … Del mismo modo, en la política. La política debe ser «ojo» del mundo; entender qué gatillea la pasión de nuestro pueblo, la pasión de nuestra gente, la de nuestros grupos, la de los individuos. Qué despierta lo mejor y lo peor de los pozos de la venezolanidad, la mexicanidad, la peruanidad, la españolidad… Así también la de la globalidad contemporánea. Por ello, para mi… No es aunque haya política actual, hay arte…. Porque justamente dado que hay arte, hay política actual. O será al revés?
Otras personas han también buscado en mi estilo «dejos» de falta de denuncia, de claridad, de afrenta, de propuesta puntual de acción… Hasta han criticado que literaturice a la política…. Pero…. Es que no se han percatado que todos somos personajes de esta obra? Es que no han visto que las miserias que arrastran y las pasiones que los mueven son parte absoluta de un sinfín de historias escritas y descritas por un sinfín de autores a lo largo de los tiempos occidentales? Para mi hay política porque hay arte y hay arte porque hay politica. Ambas disciplinas comen del mismo pozo de existencia, razón y sensibilidad.
Quizás los burócratas creen que son políticos y haya clichés que se creen artistas….
A lo mejor lo que tenemos es una degradación tal de la política (pornopolitica como le puse en otro post) que se contraviene con el arte que llega. Quizá esa es la rápida y profunda reflexión de mi amigo virtual. Al que agradezco haberme puesto a pensar a las 2:50am sobre estas cosas… De hecho tenía un borrador, que no tenía nada más allá del título, que decía «arte y política: sensibilidad conexa»…

Mientras tanto, como todo y nada está dicho, seguiremos pensando y escribiendo…

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