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El reto del presidente Chávez y de la Alternativa Democrática por @nancyarellano

“Les invito a ser mejores venezolanos, mejores patriotas, mejores trabajadores, mejores productores, mejores líderes para acelerar la construcción de la Venezuela potencia, la Venezuela grande (…) incluyendo a los sectores de la oposición. Les hago el llamado a los sectores de oposición (…) a dejar de desconocer lo bueno de esta tierra venezolana (…) aportemos lo mejor, con nuestra diferencias, con nuestros conflictos, y contribuyamos con la patria a fortalecerla cada día más” Dijo el presidente en su discurso de victoria.  Presidente Chávez, le tomo la palabra.

El reto que usted tiene desde hoy mismo –por aquello de que su nuevo periodo empieza hoy- es dejarse de sectarismos y comprender que los demócratas que no militamos en el Polo Patriótico queremos a este país tanto como ustedes –y más que muchos pseudorevolucionarios-. Desde esta esquina le tomamos la palabra; porque hay muchos venezolanos que quieren trabajar por el país desde los diferentes partidos, desde los diferentes movimientos, desde causas colectivas que usted no tiene en mente –porque una sola cabeza no puede pensar en todo-; así que usted tiene el reto de realmente ver en nosotros una crítica sana que tiene que tomarse en cuenta; unos brazos que suman desarrollo; y unos ojos dispuestos a denunciar los desvíos de una administración pública gigantesca y con muchos desmanes que no velan por la justicia social.

Con el 54% de los venezolanos no se puede hacer la Venezuela potencia, necesita al 100% de los venezolanos; o, al menos, al 80%. (porque de lado y lado hay gente que definitivamente no quiere al país).

Tenemos que construir una Venezuela 100% venezolana Sr. Presidente; con un antiimperialismo no selectivo; con independencia tecnológica, alimentaria e intelectual y eso, eso no se logra con el 54% de la población. Eso se logra con el 80% del país.  Esa Venezuela potencia y líder que usted dice querer, no puede ser un proyecto dogmático regido por países extranjeros de ningún tipo, ni puede hacerse con medios de comunicación partidizados y disminuidos culturalmente. La Red de Medios Públicos debe «hacer país», no hacer sólo política partidista; debe crear conciencia en el debate sano, en la crítica real, en la creación de matrices de opinión consensuadas con participación de los adversarios políticos –nunca enemigos- del partido dominante en el ejecutivo. Usted tiene el reto de enviar un mensaje claro y continuo a sus partidarios -y sus adversarios- de que hay que respetar a cada venezolano aunque piense distinto; porque un 4% o 6% de mayoría no puede imponerse en la práctica democrática; debe abrirse a escuchar, dialogar, consensuar y, entre todos, hacer.

Contamos con un gran país, grandes recursos y gran talento. Y ese talento debe ser la medida por la que se juzgue al otro, más allá del color de la camisa que cargue o de la actitud servil que –si ud. me pregunta- ha sido culpable de gran parte de los fracasos de planes que –conceptualmente buenos- han sido terribles en la puesta en práctica. Además, los mensajes del proceso revolucionario en términos de democracia, crecimiento económico e independencia también deben ser revisados; porque debe usted mandar un mensaje claro, nítido -insisto- a los sectores que quieren invertir en el país y a quienes quieren trabajar por el país.  La clase política joven, ésa que cobra razón desde 1999, sólo le ha visto a usted dirigir el barco; y muchos tenemos críticas que no pueden ser respondidas simplemente con decirnos que “la Cuarta era peor”. A nosotros la “Cuarta” nos suena a texto académico; no nos enchina la piel ni para bien, ni para mal porque vemos en ella logros y fracasos; con la mirada equilibrada que da la distancia y el tiempo.  Pero sí nos retumba en el corazón el ver las deficiencias –muchas no corregidas- de dos periodos anteriores; sí lo hace el escuchar cómo se nos juzga sin razón por el estatus social al que pertenecemos (como si uno decidiera nacer en la clase media o como si nuestros padres no hubiesen trabajado por nuestro bienestar); se nos juzga por el color de piel, dónde vivimos o la Universidad en la que estudiamos.  El reto Sr. Presidente está en ver justamente en la clase política post 1999 –quienes empezamos a ejercer nuestro derecho al voto después que usted entró en el poder- gente con una perspectiva fresca, con una visión de vanguardia, con ideas innovadoras, con un orgullo nacional real; muchachos –le aclaro- de todas las clases sociales, mujeres y hombres de todos los sectores, comprometidos con un país igualitario y con movilidad social ascendente. Muchos de nosotros Sr. Presidente, somos hijos de la Constitución del 99 y por eso “Lo Social” ni siquiera lo discutimos, la agenda social ES prioridad y base de nuestra república, está consagrada en la Constitución.

Vea entonces el reto que usted tiene de destruir ese aparato discriminante y sectario, en exceso burocrático y nepótico (sin real mérito) que se sustenta muchas veces más en la publicidad que en la profundización de los modelos de desarrollo autosustentable y sostenible.  No vea sólo a los hijos directos de su sistema, porque los que crecimos en el sistema tradicional de educación y formación, también vemos con detalle las carencias de nuestra sociedad, también vemos deficiencias en el modelo y también proponemos soluciones por las que estamos dispuestos a trabajar. Tenemos sensibilidad por los antes “invisibles” y creemos en la educación liberadora.  Pero con “calidad” Sr. Presidente. Eso si,  todo esto desde nuestras propias organizaciones y partidos; no por el acto egoísta de partidismo o sectarismo, sino por el acto democrático de pluralismo, tolerancia e inclusión: Unidad en la Diversidad.

Muchos partidarios de la alternativa democrática,  sí hemos visto logros en su gestión, pero también vemos muchos desmanes, violencia, ineficiencia –como la vemos también en las gestiones de muchos de la misma alternativa- pero en todo caso, somos Pueblo, tan Pueblo como el que le apoya a usted militando en el PSUV.

Usted como dirigente del PSUV puede adoctrinar cuanto quiera –está en su derecho- pero como Presidente debe abrir las puertas a quienes, por otra vía, creemos en un proyecto país que responde a la visión de nuestra Constitución: que es La Soberana en este juego democrático.

Finalmente, nosotros desde la Alternativa Democrática, tenemos la responsabilidad de ser el “ojo visor”  de la gestión de los gobiernos de turno a todo nivel, y ustedes –que son Pueblo tanto como nosotros- de serlo en los niveles de gobierno que las diferentes organizaciones de la Alternativa Democrática ocupe.  Ahí está el balance.

Venezuela es el destino; una Venezuela libre y 100% nacional respetuosa a la Constitución: por, para , con y desde El Pueblo.

IZQUIERDA DEMOCRÁTICA EN EL S.XXI

Por: Nancy Arellano

Hablar de la izquierda es remontarnos a las luchas sociales por la reivindicación de las clases y sectores apartados de los beneficios de la sociedad mayoritaria y dominante. En el s.XIX se trataba de proletariado en plena revolución industrial, y buena parte del s.XX también obedeció a esta premisa, con el auge del capitalismo de mercados financieros.  Nadie pretende afirmar que el capitalismo ha cedido espacio completamente o que no lo ha hecho ¿Pero de qué se trata la lucha de la izquierda hoy día? ¿Cómo podemos entender a una izquierda existente en la sociedad globalizada? “Un fantasma recorre Europa” o quizás ¿“Un fantasma recorre al orbe”? Los mercados financieros han creado una gran burbuja –es cierto- pero Venezuela es un país privilegiado “donde sea nace una mata de mango” decía mi abuelo. Y así es. Podemos encontrar muchas bondades en este suelo patrio; entre ellas que nuestra economía es relativamente sencilla (en cuanto a estructura) y muy lucrativa (en tanto que devengamos renta petrolera a buen precio, por los momentos).

El hoy fallecido ideólogo y militante de la izquierda Domingo Alberto Rangel, en su libro “Hacia un Socialismo para el Siglo XXI” habla de la acción corruptora del poder en la izquierda. Cita el ejemplo soviético que “se vino abajo sin una lágrima” y cómo el modelo chino “se ha pervertido de manera tan completa que es casi una mezcla de burdel con buhonería”. Ni hablar de lo que opinaba del modelo venezolano, cuando señala que “en ningún país cabe ya un socialismo de jefe infalible, partido único, sociedad mediatizada y terror policial”.  Domingo Alberto –evidentemente- no era chavista, pero tampoco entraba en lo que conocemos como La Oposición.  Y si soy justa y coherente, debo señalar que en muchas cosas discrepo con el profesor Rangel, pero lo que sí apoyo es que la salida contempla un movimiento social, “un movimiento, no importa que sea pequeño, pero dotado de la lucidez, la agilidad y la audacia suficiente, puede convertir alguna vicisitud que estremezca a una sociedad subdesarrollada en intentona seria para captura de poder (…) dedicar –con paciencia- muchos años a la tarea de educar a sus afiliados en el manejo de la teoría política, de entrenarlos en el trabajo de masas, de aguzar sus instintos políticos para ubicar y cultivar las fuerzas sociales que serán decisivas(…)”  Si bien el Profesor Rangel seguía creyendo en una izquierda que se mantuviera al margen del juego democrático –quizás por la costumbre de quien tenía más de 60 años en lucha y vio corrompida a su generación- lo cierto es que se trata de un movimiento social.  Yo añadiría que socio-político.

Adentrándome en lo que quiero señalar, veo en el legado de las luchas sociales del siglo XX un camino para repasar desde la nueva izquierda; hay que comprender sus aciertos y sus desatinos. Muchos de ellos ideológicos –por extremistas y dogmáticos- y otros por exceso de pragmatismo –cuando bebieron de las mieles del poder-.  Una nueva generación de izquierda trasnacional y mediatizada –en el sentido del aprovechamiento de los medios de comunicación democratizados como internet; no sólo es necesaria, sino que es urgente. Pero no como reencarnaciones de viejas escuelas que creen que por usar twitter y Facebook están en las nuevas generaciones. Sino por la comprensión de la dinámica mundial y de que la lucha es obligatoria con las reglas del juego en el desenmascaro de las contradicciones de los nuevos sistemas de producción y en la creación de una sociedad multipolar sin botas ni fusil. Si un logro tuvo la izquierda fue la preeminencia de los derechos humanos, la apertura educativa, la exigencia –extendida- de la responsabilidad social –que no es una dádiva de las empresas, es una obligación y, sobre todo, que tenemos voz en los medios 2.0 sin censura de los poderes económicos. ¿Qué vamos a hacer con las nuevas herramientas? ¿Cómo podemos organizarnos en una sociedad como la actual? ¿Qué papel cumplen los partidos de izquierda? ¿Qué papel protagónico en la contraloría social? ¿Cómo vamos a hacernos escuchar en la elaboración de políticas públicas? ¿Qué generación formada en economía, política, filosofía e historia tenemos para hacer síntesis del proceso antagónico en la comprensión de la multidimensionalidad del hombre y las interrelaciones hipercomplejas de nuestra sociedad actual?

La izquierda democrática actual tiene mucho pendiente, y tiene una deuda importante que saldar: los logros a nivel formal deben cumplirse en la práctica y deben actualizarse. Basta de conformarnos con las palabras bonitas o los discursos incendiarios. El reto es ser parte del juego y exigir el cumplimiento por parte de los actores políticos que dicen apoyarnos y abrazarnos.  Eso si, que no me digan “Yo soy de izquierda” ni me pinten estrellitas rojas. Eficiencia y responsabilidad en obras con, para, por y desde el Pueblo.

@nancyarellano

http://www.nancyarellano.com

Partidos, Movimientos sociales y políticos: esencia de la conciencia democrática

Hay quienes abogan por una sociedad «monopartido» como algo democrático. Jamás se ha visto tal cosa en una sociedad que internalice el valor capital que es la democracia. Tampoco lo es una sociedad sin actores sociales que, sin querer el poder, eleven sus voces por reclamos o peticiones en favor de un proyecto, ley, medida o ausencia. Los movimientos sociales se definen como: «…comportamientos colectivos y movimientos sociales constituyen intentos fundados en un conjunto de valores compartidos para redefinir las formas de la acción social e influir en sus consecuencias. Comportamientos colectivos y movimientos sociales difieren según el grado y el tipo de cambio que intentan provocar en el sistema y según los valores y el nivel de integración interna…” (Bobbio, Matteucci y Pasquino, 1991:1015).

Por su parte, un movimiento político es un movimiento social que opera en el campo de la política, de forma estandarizada y organizada, pero sin la rigidez de un partido y sin pretender la «búsqueda del poder». Es decir, es un actor del juego político que persigue aglutinar en colectivos -integrados- una serie de demandas/peticiones hacia el poder político. Tienen entonces como primer motivador la satisfacción de necesidades, la corrección de políticas públicas ineficientes o la activación de políticas públicas que consideran necesarias para el colectivo.

Estos se vuelven una suerte de grupo de presión social organizado, por tanto, más eficiente. ¿Y por qué son pertinentes? Lo son porque -sin riesgo o costo partidista- y con mayor celeridad, pueden asumir posiciones y realizar exigencias, contraloría social o elevar propuestas de satisfacción social. En fin, operan de forma más dinámica y no responden a disciplina partidista sino que se guían por valores compartidos y con un sentido de cohesión de intereses. Son actores sociales. Por esto, son diversos. Entre los ejemplos citables está el movimiento feminista, el movimiento ecológico, el movimiento de izquierda o los pro-globalización.

Lo importante en este caso es que los movimientos sociales democráticos no eleven peticiones excluyentes, degradantes o contrarias a los valores de la Constitución del país donde se encuentren. En estos casos,al ser contrarios a los valores constitucionales, lejos de ser un ingrediente deseable para la mixtura de la democracia, se vuelven nocivos. Por ejemplo el Movimiento Neonazi o el KuKluxKlan (ambos profundamente racistas, clasistas, violentos y hasta criminales). En su salud, los movimientos sociales que se enlacen con los partidos, garantizan la vigencia de éste.

¿Y qué diferencia a los movimientos sociales de los partidos? Lo primero es el fin. Los movimientos no aspiran a ser gobierno. Segundo no responden a una estructura sólida que deba jerarquizar temas, medir posiciones o evaluar costos. Sino que funcionan de forma más orgánica, maleable y adaptable según el tema y localidad. Los movimientos sociales (temáticos o políticos) pueden asirse de los propios partidos para comunicar sus preocupaciones y funcionar como bloque frente a una demanda, o bien actuar solos como parte de la población afectada con exigencias directas, organizadas, sustentadas y con proposiciones.

Los partidos además presentan una tesis política, sustentada en una ideología y persigue poner en práctica esa tesis en la transformación social a través de la obtención del poder. Los movimientos sociales garantizan la vitalidad de las opciones políticas, su actualización y conexión con grupos de interés pertinentes.

¿Y por qué son importantes los partidos? Así como la organización social -sea en movimientos, grupos de presión, comportamientos colectivos- es importante para elevar demandas; los partidos organizados son fundamentales para estabilizar el sistema, defender los intereses de los diversos grupos al representarlos en los órganos de poder. Los partidos políticos son la base del sistema democrático, su diversidad ideológica permite el debate -por un lado- pero además asegura la protección de los diversos grupos y la no-afección a las minorías (discapacitados sensoriales, físicos, psíquicos, o minorías de género o sexuales).

En un país democrático siempre encontraremos partidos diversos que deben sentarse a discutir el proyecto país; conciliar las demandas y propuestas. Normalmente hablamos de partidos muy variados; que van desde el corte liberal, social e incluso, «radicales» de derecha o izquierda (radicales en ideas pero jamás con acciones paralelas al sistema). El pluripartidismo es muy deseable -si no esencial- en democracia. Así mismo lo es la existencia de partidos fuertes que representen a las mayorías sin pisar a las minorías.

Lo preocupante viene cuando un solo partido, sin respeto a la Constitución, con una mezcla ideológica que no permite comprender muy bien dónde se sitúa, se hace con la mayoría social, y la mayoría parlamentaria. En esos casos -como la Alemania Nazi, la Rusia Soviética o la Cuba Comunista- la bancada mayoritaria pudiese amenazar al sistema en vez de contribuir a la democratización.

Históricamente los partidos radicales que toman las mayorías -a través de la verborrea demagógica- dificultan y entorpecen el proceso de democratización de las instituciones, a veces, hasta lo anulan. Se trata de que entonces la bancada mayoritaria, lejos de contribuir al fortalecimiento plural, imponen su criterio y, en el peor de los casos, empiezan a tomar a la ligera al «Pacto Social», al «Poder Soberano» que es La Constitución. Única soberana real (también es importante cómo se adoptó la Constitución, cuáles son los valores que contiene y cómo defiende al ciudadano frente a las indemnidades ante el poder).

Los únicos partidos que históricamente velan por el pluralismo consensual -básicamente porque deben practicarlo a lo interno en primer lugar- son los partidos socialdemócratas. Si no lo hacen, mueren.  Esto debido a que la ideología les impone la aceptación de mayorías y minorías, el pluralismo, el policlasismo y la solidaridad social.

Pero pensar en una sociedad donde los partidos socialdemócratas sean los únicos del juego, también suena a falta de democracia. El hombre por definición siempre desea -en mayor o menor medida- protagonismo, por lo cual siempre habrá discenso en determinadas posiciones que llevará a unos o muchos a constituir nuevos partidos. Normalmente hay grupos que defienden intereses muy particulares como prioridad: Ej. Partidos Obreros, Laboristas, Verdes, Liberales etc.

¿Y entonces por qué si todos los intereses están en los partidos es importante los movimientos independientes? Son importantísimos en tanto que no giran en torno al tema del PODER político y cohesionado. Sino al tema de lo SOCIAL y el poder disgregrado; no buscar realizar un proyecto/tesis política sino al satisfacción de las necesidades/demandas sociales.

En pocas palabras: mientras los partidos dan curso y estabilidad, los movimientos sociales hacen de guardian del interés común, del interés de las comunidades, de los grupos, de los factores. Son el recordatorio para que los que detentan el poder sepan que el real poder democrático está en el Pueblo Grande. Aquél que incluye a todos los factores, no sólo a unos pocos. Democracia es internalización efectiva y acción propiciadora de bienestar para todos.

Libertad es Conciencia! Formarse para ser libres!

Formarse es lo primero antes de hablar de política. La libertad se ejerce realmente cuando elegimos racionalmente y sentimos la emoción de la verdad que nos cala un frio en los huesos. Democracia es un encuentro con el espejo de la sociedad. Cuando nos reflejamos en cada esquina, en cada rostro, en cada piel. Cuando nos vemos en cada sonrisa y nos indignamos ante cada injusticia. Cuando sentimos en carne viva las heridas de nuestros semejantes, de nuestros compañeros, de nuestros conciudadanos. Democracia es una palabra de potencia, un valor capital que incita a la acción. Democracia es una búsqueda y un encuentro que, como acto, se ejercita cotidianamente. Muchos políticos son demasiada poca cosa para esgrimir esa palabra como espada, como bandera, como voz o como pluma. La democracia es un medio, una senda por la que debemos caminar mirando dónde pisamos, porque pisar mal es destruir el camino de la democracia. No hay otra opción. La democracia es social o termina por no ser realmente democracia. Pisando gente no se puede llevar adelante la lucha, no se puede empoderar en el político la voz del Pueblo Grande, el pueblo incluyente. Dejo aquí, como primer grano, un libro que debe servir a todo demócrata de consulta. El maravilloso Diccionario de Política de Norberto Bobbio. Una referencia obligada para iniciar, con buen pie, la libertad de conciencia y el discernimiento. Adelante, hay que luchar por la democracia en acción. Diccionario de política – Norberto Bobbio

Petkoff: Un acercamiento al pensamiento de la izquierda de los setenta

Teodoro Petkoff “Proceso a la Izquierda” de 1976

Antes que nada procedamos a recordar lo que, para 1976, era un personaje como Teodoro Petkoff (que poco tiene que ver con el Teodoro de los editoriales de Tal Cual que hoy leemos o con el que fuera ministro de Caldera). Por lo menos en cuanto a sus posturas políticas pareciera haber cursado el mismo camino del difunto Betancourt.

Teodoro Petkoff Malec era (y sigue siendo) un zuliano nacido en Bobures. Viene al mundo el 3 de enero de 1932; hijo de Petko Petkoff e Ida Malec, una pareja de inmigrantes búlgaros- judíos. Tiene dos hermanos Luben y Milko. Los cuales también estarían ligados a movimientos insurrecionales. Cursó estudios en el Liceo Andrés Bello y luego pasaría a estudiar economía en la Universidad Central de Venezuela. Allí, desde los veinte años, ingresó en las filas del Partido Comunista Venezolano donde alcanzó posiciones de dirección en el Buró Político. Actuó en la resistencia estudiantil contra la dictadura Pérez Jiménez y fue guerrillero del comando de Douglas Bravo (en Trujillo, Falcón y Portuguesa) durante el gobierno de Betancourt. Estuvo preso en varias ocasiones y logró fugarse en dos de ellas, durante la época de las guerrillas utilizó los seudónimos «Roberto» y «Teódulo Perdomo». Su última fuga fue del Cuartel San Carlos por medio de un túnel en febrero de 1967, cuando se escapó junto a Pompeyo Márquez y Guillermo García Ponce. Para el 69 deja la vida de guerrillero y pasa al entorno político tras la pacificación copeyana con Caldera. Pero sólo un año después abandona el PCV, por diferencias sustanciales con el Partido, para fundar el Movimiento al Socialismo. (MAS)[1]

Yéndonos a la época en la cual se inscribe el texto que pretendemos analizar, encontramos que estamos en 1976 es decir, con Carlos Andrés Pérez al poder desde 1974 y con un vasto plan de reformas entre las cuales se cuenta la nacionalización de los hidrocarburos[2] El ensayo de Petkoff tiene el valor de asumir, por una parte, las derrotas del socialismo- comunismo en el mundo y de asumir lo que compete a la evolución de la izquierda nacional. Además señala los crasos errores que decantan del “socialismo real” e incluso del marxismo dogmático (como es la exclusión de las capas medias). Allí el primer valor. Cuando un hombre del PCV se atreve primero a juzgar la invasión de Checoslovaquia por parte de la URSS y luego a afirmar en un texto como éste que Marx se equivocó cuando desdeñó el papel de la clase media y pensó que ésta estaba condenada a morir para pasar a formar parte del proletariado tenemos frente a nosotros a una suerte de escrito herético (Sobre todo entendiendo que nos hallamos ante plena guerra fría). Además resulta interesante el papel que le asigna a ésta dentro del proceso socialista y cómo es indispensable su contribución para la “construcción socialista” a través de sus técnicos, científicos e intelectuales.

El valor del autor es la honestidad con la que analiza la realidad del comunismo mundial y cómo ve en las dificultades que éste ha atravesado las líneas a esquivar en Venezuela. Específicamente el pensar que el procese socialista debe desligarse de cualquier proceso de izquierda mundial o con esquemas prefijados o importados; básicamente insiste en un socialismo made in Venezuela. Nos relata de los problemas que enfrentó el socialismo Chileno o las circunstancias que permitieron el ascenso del gobierno revolucionario en Cuba; las cuales en definitiva serían irrepetibles. No obstante, quizás desilusiona un poco el hecho de que persista en llamar socialismo a un modelo que en definitiva plantea como una democracia y que por tanto resulta incompatible con algún tipo de “dictadura” llámenla sutilmente “nuevo bloque social” o hagan entender que bajo la “democracia actual” se vive una dictadura de la burguesía. Realmente resulta algo decepcionante que un hombre que expone con tanta claridad las situaciones que circundan al mundo, al país y al PCV o a la izquierda tradicional así como a las mismas razones por las cuales el MAS no obtuvo la victoria en las elecciones del 73, no se detenga a replantear cuáles son las condiciones por las que aboga en el llamado sistema socialista o que realmente las numeradas no difieren de un sistema democrático consolidado aunque insista en decir que el camino inexorable del MAS es la construcción del socialismo y que eso lo diferencia de AD o de Betancourt.

Ello nos condujo a escudriñar en las entrevistas realizadas por Carlos Rangel y Sofía Imber a Petkoff en aquélla época y tampoco produjo resultados satisfactorios. Sólo nos encontramos con un epílogo a su libro. Muchas quejas sobre las condiciones del país, la típica caracterización del imperialismo como culpable y la burguesía nacional como cómplice y los partidos como serviles, de la expansión capitalista, la lucha de clases, la injusticia social imperante y la “vanguardia” reivindicadora etc. sin realmente establecer puntos claves sobre cómo, cuándo y dónde y por qué llamarlo socialismo y no social democracia si es cierto que la propuesta es democrática y pregona la justicia social. Y es que hablar de cogestión por ejemplo en las empresas no termina por sepultar al capitalismo sino por dar paso a un fenómeno que ya existe como las PyMes o hablar de las MicroPyMes o en el caso de “tomar” empresas de gran tamaño sería ingenuo pensar que las decisiones en una empresa de 10.000 trabajadores como pudiera ser Banesco hoy día las decisiones de impacto (como la cartera de inversión) van a ser tomadas por consenso cuando la mayor parte de la nómina responde al personas de perfil inferior a gerentes. En ese caso, nuevamente, se crearía una cúpula que tomaría decisiones. Pero esto es un tema amplio y difuso que habría que desarrollar en otro momento.

La primera parte del libro es un análisis a las razones que condujeron al MAS a la derrota en las elecciones de 1973 y un balance positivo de los logros obtenidos. Luego nos muestra una visión casi pragmática de la “nueva izquierda” que está inmersa en el juego político y nos muestra una cantidad de respuestas a lo que serían los argumentos de la “izquierda tradicional” por la escisión que ellos representan, por las posturas moderadas frente al reformismo adeco o lo que Petkoff cataloga un falsa conducta revolucionaria que terminan por hacerle el juego a los centros de poder socialista y dejan de lado las realidades de sus países. Por lo cual, al final contribuyen con el poder capitalista burgués al desprestigiar al movimiento de izquierda nacional. Además nos realiza un recuento por las actuaciones tradicionales de la izquierda y esboza algunos elementos diferenciadores con éstas.

Pero deteniéndonos en el modo con el que aborda los defectos del sistema democrático venezolano cotejando o poniendo de relieve que el desprestigio de la izquierda se debe a la astuta artimaña de la burguesía para hacerlos ver como “guerrilleros” “totalitarios” “antidemocráticos” etc. Bajo el esquema de un poder cultural que hace servil al pueblo; es bastante difícil de roer. Primariamente porque se comprende que estamos en un periodo posterior al proceso de pacificación iniciado por Caldera y que hay pleno ejercicio de las libertades democráticas, se entiende entonces que las iniciativas políticas y culturales, así como el contacto con las masas es abierto y además cabría decir que si AD pudo construir una alternativa política en un escenario como el gomecismo y los dos periodos posteriores mucho más fácil era para esta suerte de “socialistas light” hacerse escuchar en ese periodo histórico. Si el pueblo desconfiaba por los desatinos de ¡todo! el socialismo real (URSS, China y Cuba) y por la característica bien señalada de los Partidos Comunistas mundiales como sucursales del bolchevique entonces ¿De dónde se puede sacar que el socialismo es positivo para la democracia? Si el mismo Petkoff tuvo que salirse de las filas del PCV por disentir ¿Cómo podemos creer en las ideas democráticas de éste si en la página 242 de su ensayo alaba, a través de las palabras de Ludovico Silva. Al genio múltiple de Marx? Sólo disiente de éste en lo de la clase media que ya se ha señalado y casi que nos dice que hubo un error de “mercadotecnia” al llamar dictadura del proletariado a la dictadura del proletariado que la gente no se asusta por la “dictadura de la burguesía” pero es que justamente lo absurdo es darle tal terminología; porque si bien es cierto que existió en Venezuela una élite dominante, no es menos cierto que la estabilidad democrática (esa exenta de golpes militares y de guerrillas urbanas) es un camino reciente y que es la necesaria base para las transformaciones sociales que de hecho, se sucedieron desde 1989 con el proceso de descentralización. Además realiza un encomio desmesurado a Lenin y cómo organizó la revolución rusa.

Es necesario volver al punto del “poder cultural” de la burguesía, el cual es ejercido a través de los medios de comunicación y de la manipulación de las masas. Ciertamente se considera que los medios son un poder en la sociedad. Pero no es menos cierto que ese mismo argumento puede argüirse respecto a Cuba o la URSS, no es menos cierto que sea el Estado Socialista o el llamado Estado Burgués siempre el poder ha estado ligado a la manipulación de la información; pero en ese caso no es una alternativa hablar de un sistema cuyo enceguecimiento dogmático siempre habrá de conducir como condición necesaria a la tergiversación de la información o bien la censura. Porque si el capitalismo vive del consumo, la moda y la acumulación de capital su proceso responde análogamente a la llamada “mano invisible”, al mercado; no al grupo reducido de ideólogos-políticos que deciden cuál información es consecuente con la “vanguardia” o cuáles no. Si el proceso capitalista es meramente económico; el socialista, basado en la relación social de los actores económicos, termina por arraigarse en una suerte de lo pseudo-teológico. Básicamente porque sus premisas responden al proceso del materialismo dialéctico de la historia que trae como síntesis obligatoria al comunismo por lo cual de alguna manera se “obliga” a los hombres a ir en procura de un sistema de libertad impuesta y de abolición del Estado en primera instancia. Así pues, si es cierto lo que preconizaba Marx el proceso de la lucha de clases concluiría cuando el capitalismo “pariera” al socialismo, como respuesta natural al proceso insostenible de la lucha de clases y éste el comunismo; de ahí que proponer construir el socialismo o el comunismo sea prácticamente contrario al proceso “natural” del determinismo histórico marxista. Esto no lo expone Petkoff así, sino que propone ir a la construcción de éste que no es el bolchevique ni el cubano, es propio, es diferente, pero no sabemos qué es. El mismo problema del Socialismo del Siglo XXI lo encontramos en el siglo XX con la propuesta del MAS, entre los cuales se cuenta a Petkoff como uno de sus más resaltantes ideólogos.

Es acertado, mas no novedoso, el análisis que hace del Estado Venezolano como el gran empleador, latifundista y centro de nuestra economía petrolera (Ya se lee en los textos de Uslar Pietri, Betancourt, Pérez Alfonso o Caldera). Así mismo se percibe como certera la idea de que se vive en Venezuela un capitalismo principalmente dominado por el Estado que con su poder económico ha de mantener a las clases sociales más favorecidas. Pero lo que realmente subyace ahí es la falta de un parque industrial privado y la falta de inversión en la diversificación de la producción como necesaria voluntad nacional a fin de que el Estado disminuya su poder y la economía logre su necesaria autonomía; así mismo la sociedad civil.

Es un poco trasnochado el argumento de que las cosas que afectan a la clase media sean razones que la amalgamen a la lucha “proletaria” puesto que admite que la clase media es una gran mayoría y ella misma es el producto de la movilidad social y de los beneficios del sistema ya que a través de la profesionalización ha logrado una “vida digna” (cubrir las necesidades básicas y hasta permitirse ciertos lujos; pasar de empleado a empleador inclusive). Y como básicamente a que esa clase media es producto de la admitida movilidad de clases sociales, con lo cual la “lucha” entre ellas es una quimera; lo que realmente sería necesario es hablar de reivindicaciones sociales y de condiciones de inversión y expansión de la industria nacional, consecuentemente con ello la expansión de una clase media y mayor equidad en la distribución de la riqueza. Si hoy día fuese así y el proletariado representase una minoría como en aquella época otra sería la historia actual de nuestro país. Quizás eso es lo que hoy podemos reflexionar, sólo el Viernes Negro, el Caracazo y el paquete de Miguel Rodríguez le dieron paso al socialismo en nuestro país. Se extremaron los márgenes de diferencia entre clases y ahora con una devaluación acumulada de más del 900% desde los 80´s los cantos de sirena del socialismo colaron por Miraflores. Aunque paradójicamente el MAS apoyara a Chávez sin un Petkoff en sus filas.

Volviendo al texto de Petkoff, es certero lo que señala de la contribución que la burguesía hace al poder y cómo el Estado, aunque parece contravenirla en algún momento, lo que hace es salvar al sistema en la que ésta se inscribe; pero es un poco absurdo que se señale que se trata de los procesos del imperialismo mundial que finalmente nos ponen en el escenario capitalista imperante porque aún en los países socialistas como Cuba o la URSS, vemos al “capitalismo” desfilar, por ejemplo la inversión española en hotelería en Cuba y la venta de petróleo y armamento que solía hacer la URSS). Porque lo que se instaura es un capitalismo de Estado. Y es que así como pasa con el comunismo o la lucha de clases como procesos internacionales, ha de entenderse que económicamente el paso del feudalismo al capitalismo implicó que se dejaran las economías autárquicas. Claro, aún no se hablaba de globalización, pero ya estábamos inmersos en ella desde que en Venezuela se tenían teléfonos, radios y televisores. Ahora bien, el mantenimiento del sistema no depende exclusivamente del gobierno, ni puede pensarse que le “hacía” el juego a la burguesía nacional puesto que sencillamente el Estado (como en Cuba o la URSS) usa las cartas que tiene a la mano para sufragar los gastos y, obviamente, los gastos nacionales (en términos de transferencias netas por ejemplo en un país semi-industrializado) sólo podrán costearse con el comercio de nuestros recursos inútiles en nuestra tierra. (¿O qué podíamos hacer con todo el petróleo aquí en Venezuela? ¿Saciar el hambre o satisfacer las demandas de educación de los pobres?) Pero este no es el tema a desarrollar y sería bastante extenso puntualizar las consideraciones en torno a este tema.

Es interesante, luego de entender la lucha armada que traía la izquierda nacional, ver la postura Moderada del Partido MAS, la postura de acceder a colaborar con el reformismo adeco de CAP I aunque se entienda que no se ve con absoluta confianza pero no adversa caprichosamente las decisiones que satisfagan demandas de los colectivos como antes haría el PCV.

En este sentido, resulta también interesante la carga de posturas reflexivas como la crítica a Stalin y el partido único como el gran dictador en el socialismo ruso, con lo que confirma el carácter revisionista de Pettkoff, pero aún se conservan esos elogios casi apologéticos a Marx o a las ideas de Lenin como rastros de una vieja fe no totalmente superada. Y si a esto se le une que no se propone nada concreto como programa de gobierno (de la alternativa masista), más allá de la típica esperanza cifrada sobre un sistema distinto y sobre un socialismo “bueno” para todos y de no caer en la “falsa conducta revolucionaria” tan dañina para la revolución porque ha sido la que sentenció a muerte a la vanguardia revolucionaria; se termina el lector de desencantar del texto al entenderlo como uno de los eslabones de la construcción de la alternativa política del MAS. De hecho, y creemos que ahí el valor actual de la edición venida de un Petkoff que ya no milita en ningún lado, este texto tiene un singular valor histórico porque nos relata, desde la filas de la izquierda, los acontecimientos más importantes de la Venezuela de los setenta. El análisis va más en el camino de mostrarnos los “contra” del resto (capitalismo y marxismo-stanlinista) y el panorama del bloque socialista para el momento que de establecer algunos puntos concretos de actuación de este “nuevo socialismo”.

Sobre todo queda abierto el asunto de cómo el socialismo democrático puede moverse como elección definitiva si la sociedad venezolana se halla inscrita en un escenario mundial, sobre todo bajo el esquema que el autor plantea de la “revolución en solitario” y las circunstancias económicas del petróleo.

El libro de Petkoff aparece como el himno de desencanto hacia la izquierda vieja –ortodoxa- y la excusa para la “creación” de una izquierda nueva (representada o abanderada en el Movimiento al Socialismo MAS que categóricamente rompe con el marxismo tradicional y que incorpora en sus filas a instituciones tradicionales como el catolicismo); pero más allá de hablar de un “socialismo humano y democrático” no plantea realmente los métodos para su consecución en el sentido expreso de cuáles son los “sustitutos” de los sistemas actuales. Así mismo, busca ser la nueva cartilla para despertar una conciencia colectiva que está despertando en parte, por la política reformista de Pérez. Pero insistimos en que más allá de hablar de una lucha que no lleve al resentimiento social y de raíces profundamente democráticas este socialismo de corte “humano” parece más un destructor del sistema imperante porque “está mal” que el constructor de una alternativa diferente ya que no la plantea. Y es que una democracia con justicia social es deseable, una democracia sin clientelismo partidista, sin discriminación, con ayudas para los marginados tradicionalmente, una democracia transparente, efectiva para resolver los problemas sociales, que vaya en contra de los monopolios y que muestre una vocación de servicio, una democracia no corrupta, ni partidista, ni servil con cualquier potencia extranjera (capitalista o socialista), que no procure la desigual distribución de la riqueza y favorezca la equidad; pero es que ¿eso no es la democracia en su deber ser? ¿Esa no debiera ser la meta democrática luego de la promulgación de los Derechos Humanos?

En una entrevista hecha por Carlos Rangel y Sofía Imber[3] con razón de la publicación de su libro Checoslovaquia el Socialismo como Problema; Petkoff señaló:

Lejos de haber una quiebra del marxismo, hay un refrescamiento, un interés renovado por el pensamiento marxista en el mundo. Desde luego que hay sectores seudo-marxistas, dogmáticos, ortodoxos, aferrados a interpretaciones anquilosadas, que no tienen remedio, pero hay otros grupos que buscan soluciones, no en el marxismo bastardeado por Stalin, sino en una concepción renovada del marxismo auténtico. Toda la concepción stalinista no es sino el marxismo sin debate. El marxismo de Lenin y Marx es el producto de una polémica gigantesca, de un debate interminable.

Aquí claramente muestra su ruptura con los partidos comunistas tradicionales; que en definitiva siguen la línea stalinista. Así mismo, ya se ven las ideas de los “falsos revolucionarios” que son justamente una de las ideas combativas recurrentes en Proceso a la Izquierda y son justamente esos “seudo-marxistas, ortodoxos” los que han desprestigiado al marxismo que Petkoff quiere salvar luego con el MAS.

Otro programa interesante fue el del 1ro de febrero de 1973, donde aborda más directamente el tema del socialismo que propone y donde Carlos Rangel hace patente que el de dudosa credibilidad tal propuesta:

Teodoro Petkoff: Ésta es una diferencia sustancial en el planteamiento nuestro. Nosotros entendemos que la sociedad no puede estar exclusivamente en manos del Estado. Por el contrario, el diseño socialista, tan viejo como Marx, indica esto así…


Carlos Rangel: Pero no ha pasado en ningún lado…


TP: No, no ha pasado, pero efectivamente es así. El diseño socialista incluye eso… No ha pasado, pero nosotros no sólo nos planteamos la posibilidad de que sea así sino que entendemos que es perfectamente posible que el Estado venezolano sea concebido como un ente de transición en vías de destrucción y de desaparición… Y por ello ponemos mucho interés y colocamos el acento en que la propiedad sobre los medios, sobre las fábricas, los barcos, las tierras, que hoy en día están en manos de los capitalistas, sean en el período inicial de transición producto de la congestión, de la codirección entre los comités de trabajadores y el Estado…


CR: ¿Por qué esto no ha sucedido aún en ninguna parte?, dijo Carlos. Y muchos lo han intentado. Y no ha podido ser hecho en ninguna parte…


TP: Yo te expliqué, y lamentablemente tendrá que ser otro estereotipo, que las circunstancias históricas que se vivieron en casi todos los países socialistas desviaron con frecuencia el ideal… La vida real del ideal…


CR: Pero es que son muchos países en circunstancias distintas –dijo Carlos-…


TP: Catorce, nada más…


CR: Pero catorce que van desde la URSS, el país más extenso del mundo, con una de las mayores poblaciones, recursos naturales como ningún otro país y un desarrollo capitalista previo a la revolución bastante considerable, hasta países como Cuba que es parecido a Venezuela… No es aceptable ya la explicación del fracaso alegando circunstancias históricas en cada caso… No puede seguir siendo dicho…

Lo que queda evidenciado en esta entrevista es que el socialismo propuesto por Petkoff redunda en las mismas propuestas que no han sido llevadas a cabo por los países que ya han estados incursos en el socialismo y de hecho en todos –hasta hoy día casi 33 años después- el Estado no ha sido abolido sino que se ha reforzado. ¿Cómo creer en un proceso a la izquierda democrático que pretende eliminar al Estado como ente regulador de la vida social y no ser capitalista y que asiente ante Cuba o la URRS? Además que hay que tener cuidado porque si la circunstancia histórica conspira nos pueden desviar la frecuencia del ideal y terminar con un capitalismo de estado totalitario. Quizás sería que en Venezuela aún no se iba ni por la tesis.


[1] S/A (2006) Teodoro Petkoff. Protagonistas en Tal Cual Digital. Caracas- Venezuela (En línea) Disponible en: http://www.talcualdigital.com/Especiales/protagonistas_petkoff.asp (Consultado el 21 de enero de 2008)

[2] En su primer año de gobierno creó la Biblioteca Ayacucho y el Programa de Becas Gran Mariscal de Ayacucho, que permitía a venezolanos sin recursos acceder a los centros universitarios más prestigiosos del mundo acorde a sus méritos y con facilidades de pago. En 1975 nacionaliza la industria del hierro y el 1ro enero de 1976 la industria del Petróleo.

[3] Entrevista en el programa Buenos Días. Transmitida por VTV el 16 de diciembre de 1970. Tomada de: http://200.2.12.152/cic/sofiadigital/paginas/archivodigital.html (Consultada el 25 de enero de 2008)

Petkoff: Un acercamiento al pensamiento de la izquierda de los setenta

Teodoro Petkoff “Proceso a la Izquierda” de 1976

Antes que nada procedamos a recordar lo que, para 1976, era un personaje como Teodoro Petkoff (que poco tiene que ver con el Teodoro de los editoriales de Tal Cual que hoy leemos o con el que fuera ministro de Caldera). Por lo menos en cuanto a sus posturas políticas pareciera haber cursado el mismo camino del difunto Betancourt.

Teodoro Petkoff Malec era (y sigue siendo) un zuliano nacido en Bobures. Viene al mundo el 3 de enero de 1932; hijo de Petko Petkoff e Ida Malec, una pareja de inmigrantes búlgaros- judíos. Tiene dos hermanos Luben y Milko. Los cuales también estarían ligados a movimientos insurrecionales. Cursó estudios en el Liceo Andrés Bello y luego pasaría a estudiar economía en la Universidad Central de Venezuela. Allí, desde los veinte años, ingresó en las filas del Partido Comunista Venezolano donde alcanzó posiciones de dirección en el Buró Político. Actuó en la resistencia estudiantil contra la dictadura Pérez Jiménez y fue guerrillero del comando de Douglas Bravo (en Trujillo, Falcón y Portuguesa) durante el gobierno de Betancourt. Estuvo preso en varias ocasiones y logró fugarse en dos de ellas, durante la época de las guerrillas utilizó los seudónimos «Roberto» y «Teódulo Perdomo». Su última fuga fue del Cuartel San Carlos por medio de un túnel en febrero de 1967, cuando se escapó junto a Pompeyo Márquez y Guillermo García Ponce. Para el 69 deja la vida de guerrillero y pasa al entorno político tras la pacificación copeyana con Caldera. Pero sólo un año después abandona el PCV, por diferencias sustanciales con el Partido, para fundar el Movimiento al Socialismo. (MAS)[1]

Yéndonos a la época en la cual se inscribe el texto que pretendemos analizar, encontramos que estamos en 1976 es decir, con Carlos Andrés Pérez al poder desde 1974 y con un vasto plan de reformas entre las cuales se cuenta la nacionalización de los hidrocarburos[2] El ensayo de Petkoff tiene el valor de asumir, por una parte, las derrotas del socialismo- comunismo en el mundo y de asumir lo que compete a la evolución de la izquierda nacional. Además señala los crasos errores que decantan del “socialismo real” e incluso del marxismo dogmático (como es la exclusión de las capas medias). Allí el primer valor. Cuando un hombre del PCV se atreve primero a juzgar la invasión de Checoslovaquia por parte de la URSS y luego a afirmar en un texto como éste que Marx se equivocó cuando desdeñó el papel de la clase media y pensó que ésta estaba condenada a morir para pasar a formar parte del proletariado tenemos frente a nosotros a una suerte de escrito herético (Sobre todo entendiendo que nos hallamos ante plena guerra fría). Además resulta interesante el papel que le asigna a ésta dentro del proceso socialista y cómo es indispensable su contribución para la “construcción socialista” a través de sus técnicos, científicos e intelectuales.

El valor del autor es la honestidad con la que analiza la realidad del comunismo mundial y cómo ve en las dificultades que éste ha atravesado las líneas a esquivar en Venezuela. Específicamente el pensar que el procese socialista debe desligarse de cualquier proceso de izquierda mundial o con esquemas prefijados o importados; básicamente insiste en un socialismo made in Venezuela. Nos relata de los problemas que enfrentó el socialismo Chileno o las circunstancias que permitieron el ascenso del gobierno revolucionario en Cuba; las cuales en definitiva serían irrepetibles. No obstante, quizás desilusiona un poco el hecho de que persista en llamar socialismo a un modelo que en definitiva plantea como una democracia y que por tanto resulta incompatible con algún tipo de “dictadura” llámenla sutilmente “nuevo bloque social” o hagan entender que bajo la “democracia actual” se vive una dictadura de la burguesía. Realmente resulta algo decepcionante que un hombre que expone con tanta claridad las situaciones que circundan al mundo, al país y al PCV o a la izquierda tradicional así como a las mismas razones por las cuales el MAS no obtuvo la victoria en las elecciones del 73, no se detenga a replantear cuáles son las condiciones por las que aboga en el llamado sistema socialista o que realmente las numeradas no difieren de un sistema democrático consolidado aunque insista en decir que el camino inexorable del MAS es la construcción del socialismo y que eso lo diferencia de AD o de Betancourt.

Ello nos condujo a escudriñar en las entrevistas realizadas por Carlos Rangel y Sofía Imber a Petkoff en aquélla época y tampoco produjo resultados satisfactorios. Sólo nos encontramos con un epílogo a su libro. Muchas quejas sobre las condiciones del país, la típica caracterización del imperialismo como culpable y la burguesía nacional como cómplice y los partidos como serviles, de la expansión capitalista, la lucha de clases, la injusticia social imperante y la “vanguardia” reivindicadora etc. sin realmente establecer puntos claves sobre cómo, cuándo y dónde y por qué llamarlo socialismo y no social democracia si es cierto que la propuesta es democrática y pregona la justicia social. Y es que hablar de cogestión por ejemplo en las empresas no termina por sepultar al capitalismo sino por dar paso a un fenómeno que ya existe como las PyMes o hablar de las MicroPyMes o en el caso de “tomar” empresas de gran tamaño sería ingenuo pensar que las decisiones en una empresa de 10.000 trabajadores como pudiera ser Banesco hoy día las decisiones de impacto (como la cartera de inversión) van a ser tomadas por consenso cuando la mayor parte de la nómina responde al personas de perfil inferior a gerentes. En ese caso, nuevamente, se crearía una cúpula que tomaría decisiones. Pero esto es un tema amplio y difuso que habría que desarrollar en otro momento.

La primera parte del libro es un análisis a las razones que condujeron al MAS a la derrota en las elecciones de 1973 y un balance positivo de los logros obtenidos. Luego nos muestra una visión casi pragmática de la “nueva izquierda” que está inmersa en el juego político y nos muestra una cantidad de respuestas a lo que serían los argumentos de la “izquierda tradicional” por la escisión que ellos representan, por las posturas moderadas frente al reformismo adeco o lo que Petkoff cataloga un falsa conducta revolucionaria que terminan por hacerle el juego a los centros de poder socialista y dejan de lado las realidades de sus países. Por lo cual, al final contribuyen con el poder capitalista burgués al desprestigiar al movimiento de izquierda nacional. Además nos realiza un recuento por las actuaciones tradicionales de la izquierda y esboza algunos elementos diferenciadores con éstas.

Pero deteniéndonos en el modo con el que aborda los defectos del sistema democrático venezolano cotejando o poniendo de relieve que el desprestigio de la izquierda se debe a la astuta artimaña de la burguesía para hacerlos ver como “guerrilleros” “totalitarios” “antidemocráticos” etc. Bajo el esquema de un poder cultural que hace servil al pueblo; es bastante difícil de roer. Primariamente porque se comprende que estamos en un periodo posterior al proceso de pacificación iniciado por Caldera y que hay pleno ejercicio de las libertades democráticas, se entiende entonces que las iniciativas políticas y culturales, así como el contacto con las masas es abierto y además cabría decir que si AD pudo construir una alternativa política en un escenario como el gomecismo y los dos periodos posteriores mucho más fácil era para esta suerte de “socialistas light” hacerse escuchar en ese periodo histórico. Si el pueblo desconfiaba por los desatinos de ¡todo! el socialismo real (URSS, China y Cuba) y por la característica bien señalada de los Partidos Comunistas mundiales como sucursales del bolchevique entonces ¿De dónde se puede sacar que el socialismo es positivo para la democracia? Si el mismo Petkoff tuvo que salirse de las filas del PCV por disentir ¿Cómo podemos creer en las ideas democráticas de éste si en la página 242 de su ensayo alaba, a través de las palabras de Ludovico Silva. Al genio múltiple de Marx? Sólo disiente de éste en lo de la clase media que ya se ha señalado y casi que nos dice que hubo un error de “mercadotecnia” al llamar dictadura del proletariado a la dictadura del proletariado que la gente no se asusta por la “dictadura de la burguesía” pero es que justamente lo absurdo es darle tal terminología; porque si bien es cierto que existió en Venezuela una élite dominante, no es menos cierto que la estabilidad democrática (esa exenta de golpes militares y de guerrillas urbanas) es un camino reciente y que es la necesaria base para las transformaciones sociales que de hecho, se sucedieron desde 1989 con el proceso de descentralización. Además realiza un encomio desmesurado a Lenin y cómo organizó la revolución rusa.

Es necesario volver al punto del “poder cultural” de la burguesía, el cual es ejercido a través de los medios de comunicación y de la manipulación de las masas. Ciertamente se considera que los medios son un poder en la sociedad. Pero no es menos cierto que ese mismo argumento puede argüirse respecto a Cuba o la URSS, no es menos cierto que sea el Estado Socialista o el llamado Estado Burgués siempre el poder ha estado ligado a la manipulación de la información; pero en ese caso no es una alternativa hablar de un sistema cuyo enceguecimiento dogmático siempre habrá de conducir como condición necesaria a la tergiversación de la información o bien la censura. Porque si el capitalismo vive del consumo, la moda y la acumulación de capital su proceso responde análogamente a la llamada “mano invisible”, al mercado; no al grupo reducido de ideólogos-políticos que deciden cuál información es consecuente con la “vanguardia” o cuáles no. Si el proceso capitalista es meramente económico; el socialista, basado en la relación social de los actores económicos, termina por arraigarse en una suerte de lo pseudo-teológico. Básicamente porque sus premisas responden al proceso del materialismo dialéctico de la historia que trae como síntesis obligatoria al comunismo por lo cual de alguna manera se “obliga” a los hombres a ir en procura de un sistema de libertad impuesta y de abolición del Estado en primera instancia. Así pues, si es cierto lo que preconizaba Marx el proceso de la lucha de clases concluiría cuando el capitalismo “pariera” al socialismo, como respuesta natural al proceso insostenible de la lucha de clases y éste el comunismo; de ahí que proponer construir el socialismo o el comunismo sea prácticamente contrario al proceso “natural” del determinismo histórico marxista. Esto no lo expone Petkoff así, sino que propone ir a la construcción de éste que no es el bolchevique ni el cubano, es propio, es diferente, pero no sabemos qué es. El mismo problema del Socialismo del Siglo XXI lo encontramos en el siglo XX con la propuesta del MAS, entre los cuales se cuenta a Petkoff como uno de sus más resaltantes ideólogos.

Es acertado, mas no novedoso, el análisis que hace del Estado Venezolano como el gran empleador, latifundista y centro de nuestra economía petrolera (Ya se lee en los textos de Uslar Pietri, Betancourt, Pérez Alfonso o Caldera). Así mismo se percibe como certera la idea de que se vive en Venezuela un capitalismo principalmente dominado por el Estado que con su poder económico ha de mantener a las clases sociales más favorecidas. Pero lo que realmente subyace ahí es la falta de un parque industrial privado y la falta de inversión en la diversificación de la producción como necesaria voluntad nacional a fin de que el Estado disminuya su poder y la economía logre su necesaria autonomía; así mismo la sociedad civil.

Es un poco trasnochado el argumento de que las cosas que afectan a la clase media sean razones que la amalgamen a la lucha “proletaria” puesto que admite que la clase media es una gran mayoría y ella misma es el producto de la movilidad social y de los beneficios del sistema ya que a través de la profesionalización ha logrado una “vida digna” (cubrir las necesidades básicas y hasta permitirse ciertos lujos; pasar de empleado a empleador inclusive). Y como básicamente a que esa clase media es producto de la admitida movilidad de clases sociales, con lo cual la “lucha” entre ellas es una quimera; lo que realmente sería necesario es hablar de reivindicaciones sociales y de condiciones de inversión y expansión de la industria nacional, consecuentemente con ello la expansión de una clase media y mayor equidad en la distribución de la riqueza. Si hoy día fuese así y el proletariado representase una minoría como en aquella época otra sería la historia actual de nuestro país. Quizás eso es lo que hoy podemos reflexionar, sólo el Viernes Negro, el Caracazo y el paquete de Miguel Rodríguez le dieron paso al socialismo en nuestro país. Se extremaron los márgenes de diferencia entre clases y ahora con una devaluación acumulada de más del 900% desde los 80´s los cantos de sirena del socialismo colaron por Miraflores. Aunque paradójicamente el MAS apoyara a Chávez sin un Petkoff en sus filas.

Volviendo al texto de Petkoff, es certero lo que señala de la contribución que la burguesía hace al poder y cómo el Estado, aunque parece contravenirla en algún momento, lo que hace es salvar al sistema en la que ésta se inscribe; pero es un poco absurdo que se señale que se trata de los procesos del imperialismo mundial que finalmente nos ponen en el escenario capitalista imperante porque aún en los países socialistas como Cuba o la URSS, vemos al “capitalismo” desfilar, por ejemplo la inversión española en hotelería en Cuba y la venta de petróleo y armamento que solía hacer la URSS). Porque lo que se instaura es un capitalismo de Estado. Y es que así como pasa con el comunismo o la lucha de clases como procesos internacionales, ha de entenderse que económicamente el paso del feudalismo al capitalismo implicó que se dejaran las economías autárquicas. Claro, aún no se hablaba de globalización, pero ya estábamos inmersos en ella desde que en Venezuela se tenían teléfonos, radios y televisores. Ahora bien, el mantenimiento del sistema no depende exclusivamente del gobierno, ni puede pensarse que le “hacía” el juego a la burguesía nacional puesto que sencillamente el Estado (como en Cuba o la URSS) usa las cartas que tiene a la mano para sufragar los gastos y, obviamente, los gastos nacionales (en términos de transferencias netas por ejemplo en un país semi-industrializado) sólo podrán costearse con el comercio de nuestros recursos inútiles en nuestra tierra. (¿O qué podíamos hacer con todo el petróleo aquí en Venezuela? ¿Saciar el hambre o satisfacer las demandas de educación de los pobres?) Pero este no es el tema a desarrollar y sería bastante extenso puntualizar las consideraciones en torno a este tema.

Es interesante, luego de entender la lucha armada que traía la izquierda nacional, ver la postura Moderada del Partido MAS, la postura de acceder a colaborar con el reformismo adeco de CAP I aunque se entienda que no se ve con absoluta confianza pero no adversa caprichosamente las decisiones que satisfagan demandas de los colectivos como antes haría el PCV.

En este sentido, resulta también interesante la carga de posturas reflexivas como la crítica a Stalin y el partido único como el gran dictador en el socialismo ruso, con lo que confirma el carácter revisionista de Pettkoff, pero aún se conservan esos elogios casi apologéticos a Marx o a las ideas de Lenin como rastros de una vieja fe no totalmente superada. Y si a esto se le une que no se propone nada concreto como programa de gobierno (de la alternativa masista), más allá de la típica esperanza cifrada sobre un sistema distinto y sobre un socialismo “bueno” para todos y de no caer en la “falsa conducta revolucionaria” tan dañina para la revolución porque ha sido la que sentenció a muerte a la vanguardia revolucionaria; se termina el lector de desencantar del texto al entenderlo como uno de los eslabones de la construcción de la alternativa política del MAS. De hecho, y creemos que ahí el valor actual de la edición venida de un Petkoff que ya no milita en ningún lado, este texto tiene un singular valor histórico porque nos relata, desde la filas de la izquierda, los acontecimientos más importantes de la Venezuela de los setenta. El análisis va más en el camino de mostrarnos los “contra” del resto (capitalismo y marxismo-stanlinista) y el panorama del bloque socialista para el momento que de establecer algunos puntos concretos de actuación de este “nuevo socialismo”.

Sobre todo queda abierto el asunto de cómo el socialismo democrático puede moverse como elección definitiva si la sociedad venezolana se halla inscrita en un escenario mundial, sobre todo bajo el esquema que el autor plantea de la “revolución en solitario” y las circunstancias económicas del petróleo.

El libro de Petkoff aparece como el himno de desencanto hacia la izquierda vieja –ortodoxa- y la excusa para la “creación” de una izquierda nueva (representada o abanderada en el Movimiento al Socialismo MAS que categóricamente rompe con el marxismo tradicional y que incorpora en sus filas a instituciones tradicionales como el catolicismo); pero más allá de hablar de un “socialismo humano y democrático” no plantea realmente los métodos para su consecución en el sentido expreso de cuáles son los “sustitutos” de los sistemas actuales. Así mismo, busca ser la nueva cartilla para despertar una conciencia colectiva que está despertando en parte, por la política reformista de Pérez. Pero insistimos en que más allá de hablar de una lucha que no lleve al resentimiento social y de raíces profundamente democráticas este socialismo de corte “humano” parece más un destructor del sistema imperante porque “está mal” que el constructor de una alternativa diferente ya que no la plantea. Y es que una democracia con justicia social es deseable, una democracia sin clientelismo partidista, sin discriminación, con ayudas para los marginados tradicionalmente, una democracia transparente, efectiva para resolver los problemas sociales, que vaya en contra de los monopolios y que muestre una vocación de servicio, una democracia no corrupta, ni partidista, ni servil con cualquier potencia extranjera (capitalista o socialista), que no procure la desigual distribución de la riqueza y favorezca la equidad; pero es que ¿eso no es la democracia en su deber ser? ¿Esa no debiera ser la meta democrática luego de la promulgación de los Derechos Humanos?

En una entrevista hecha por Carlos Rangel y Sofía Imber[3] con razón de la publicación de su libro Checoslovaquia el Socialismo como Problema; Petkoff señaló:

Lejos de haber una quiebra del marxismo, hay un refrescamiento, un interés renovado por el pensamiento marxista en el mundo. Desde luego que hay sectores seudo-marxistas, dogmáticos, ortodoxos, aferrados a interpretaciones anquilosadas, que no tienen remedio, pero hay otros grupos que buscan soluciones, no en el marxismo bastardeado por Stalin, sino en una concepción renovada del marxismo auténtico. Toda la concepción stalinista no es sino el marxismo sin debate. El marxismo de Lenin y Marx es el producto de una polémica gigantesca, de un debate interminable.

Aquí claramente muestra su ruptura con los partidos comunistas tradicionales; que en definitiva siguen la línea stalinista. Así mismo, ya se ven las ideas de los “falsos revolucionarios” que son justamente una de las ideas combativas recurrentes en Proceso a la Izquierda y son justamente esos “seudo-marxistas, ortodoxos” los que han desprestigiado al marxismo que Petkoff quiere salvar luego con el MAS.

Otro programa interesante fue el del 1ro de febrero de 1973, donde aborda más directamente el tema del socialismo que propone y donde Carlos Rangel hace patente que el de dudosa credibilidad tal propuesta:

Teodoro Petkoff: Ésta es una diferencia sustancial en el planteamiento nuestro. Nosotros entendemos que la sociedad no puede estar exclusivamente en manos del Estado. Por el contrario, el diseño socialista, tan viejo como Marx, indica esto así…


Carlos Rangel: Pero no ha pasado en ningún lado…


TP: No, no ha pasado, pero efectivamente es así. El diseño socialista incluye eso… No ha pasado, pero nosotros no sólo nos planteamos la posibilidad de que sea así sino que entendemos que es perfectamente posible que el Estado venezolano sea concebido como un ente de transición en vías de destrucción y de desaparición… Y por ello ponemos mucho interés y colocamos el acento en que la propiedad sobre los medios, sobre las fábricas, los barcos, las tierras, que hoy en día están en manos de los capitalistas, sean en el período inicial de transición producto de la congestión, de la codirección entre los comités de trabajadores y el Estado…


CR: ¿Por qué esto no ha sucedido aún en ninguna parte?, dijo Carlos. Y muchos lo han intentado. Y no ha podido ser hecho en ninguna parte…


TP: Yo te expliqué, y lamentablemente tendrá que ser otro estereotipo, que las circunstancias históricas que se vivieron en casi todos los países socialistas desviaron con frecuencia el ideal… La vida real del ideal…


CR: Pero es que son muchos países en circunstancias distintas –dijo Carlos-…


TP: Catorce, nada más…


CR: Pero catorce que van desde la URSS, el país más extenso del mundo, con una de las mayores poblaciones, recursos naturales como ningún otro país y un desarrollo capitalista previo a la revolución bastante considerable, hasta países como Cuba que es parecido a Venezuela… No es aceptable ya la explicación del fracaso alegando circunstancias históricas en cada caso… No puede seguir siendo dicho…

Lo que queda evidenciado en esta entrevista es que el socialismo propuesto por Petkoff redunda en las mismas propuestas que no han sido llevadas a cabo por los países que ya han estados incursos en el socialismo y de hecho en todos –hasta hoy día casi 33 años después- el Estado no ha sido abolido sino que se ha reforzado. ¿Cómo creer en un proceso a la izquierda democrático que pretende eliminar al Estado como ente regulador de la vida social y no ser capitalista y que asiente ante Cuba o la URRS? Además que hay que tener cuidado porque si la circunstancia histórica conspira nos pueden desviar la frecuencia del ideal y terminar con un capitalismo de estado totalitario. Quizás sería que en Venezuela aún no se iba ni por la tesis.


[1] S/A (2006) Teodoro Petkoff. Protagonistas en Tal Cual Digital. Caracas- Venezuela (En línea) Disponible en: http://www.talcualdigital.com/Especiales/protagonistas_petkoff.asp (Consultado el 21 de enero de 2008)

[2] En su primer año de gobierno creó la Biblioteca Ayacucho y el Programa de Becas Gran Mariscal de Ayacucho, que permitía a venezolanos sin recursos acceder a los centros universitarios más prestigiosos del mundo acorde a sus méritos y con facilidades de pago. En 1975 nacionaliza la industria del hierro y el 1ro enero de 1976 la industria del Petróleo.

[3] Entrevista en el programa Buenos Días. Transmitida por VTV el 16 de diciembre de 1970. Tomada de: http://200.2.12.152/cic/sofiadigital/paginas/archivodigital.html (Consultada el 25 de enero de 2008)