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Si has perdido y Un Amor más allá del Amor… de Roberto Juarroz

Si has perdido tu nombre… 

Si has perdido tu nombre,
recobraremos la puntada de las calles
más solas
para llamarte sin nombrarte.

Si has perdido tu casa,
despistaremos a los guardianes de la
cárcel
hasta dejarlos con su sombra y sin sus
muros.

Si has perdido el amor,
publicaremos un gran bando de palomas
desnudas
para atrasar la vida y darte tiempo.

Si has perdido tus límites,
recorreremos el cruento laberinto
hasta alzar otra forma desde el fondo.

Si has perdido tus ecos o tu origen,
los buscaremos, pero hacia adelante,
en el templo final de los orígenes.

Solamente si has perdido tu pérdida,
cortaremos el hilo
para empezar de nuevo.

……

Un amor más allá del amor…

Un amor más allá del amor,
por encima del rito del vínculo,
más allá del juego siniestro
de la soledad y de la compañía.
Un amor que no necesite regreso,
pero tampoco partida.
Un amor no sometido
a los fogonazos de ir y de volver,
de estar despiertos o dormidos,
de llamar o callar.
Un amor para estar juntos
o para no estarlo
pero también para todas las posiciones
intermedias.
Un amor como abrir los ojos.
Y quizá también como cerrarlos.

Pessoa, poeta del alma: Si yo pudiera morder la tierra toda…

Pessoa es de esos poetas que son universales. No obstante, el ritmo en portugués es otra cosa… No hablo portugués, pero el ritmo sigue siendo ritmo.

Aquí uno de mis poemas favoritos:

Si yo pudiera morder la tierra toda
y sentirle el sabor sería más feliz por un momento…
Pero no siempre quiero ser feliz
es necesario ser de vez en cuando infeliz para poder ser natural…
No todo es días de sol
y la lluvia cuando falta mucho, se pide.
Por eso tomo la infelicidad con la felicidad.
Naturalmente como quien no se extraña
con que existan montañas y planicies y que haya rocas y hierbas…
Lo que es necesario es ser natural y calmado en la felicidad o en la
infelicidad.
Sentir como quien mira. Pensar como quien anda,
y cuando se ha de morir,
Recordar que el día muere y que el poniente
es bello y es bella la noche que queda.
Así es y así sea.

Versión de Teodoro Llorente

Para los que puedan disfrutar del poema en portugués, aquí lo dejo:

Se eu pudesse trincar a terra toda
E sentir-lhe um paladar,
E se a terra fosse uma cousa para trincar
Seria mais feliz um momento…
Mas eu nem sempre quero ser feliz.
É preciso ser de vez em quando infeliz
Para se poder ser natural…
Nem tudo é dias de sol,
E a chuva, quando falta muito, pede-se,
Por isso tomo a infelicidade com a felicidade
Naturalmente, como quem não estranha
Que haja montanhas e planícies
E que haja rochedos e erva…
O que é preciso é ser-se natural e calmo
Na felicidade ou na infelicidade,
Sentir como quem olha,
pensar como quem anda,
E quando se vai morrer, lembrar-se de que o dia morre,
E que o poente é belo e é bela a noite que fica…

Assim é e assim seja…

——-

Pero no puedo dejar este post sin otro gran poema:

Tabaquería*

No soy nada.
Nunca seré nada.
No puedo querer ser nada.
A parte de eso, tengo en mí todos los sueños del mundo.
Ventanas de mi cuarto,
De mi cuarto de uno de los millones en el mundo que nadie sabe
quién es
(Y si supiesen, ¿qué sabrían?),
Dais al misterio de una calle cruzada constantemente por gente,
A una calle inaccesible a todos los pensamientos,
Real, imposiblemente real, cierta, desconocidamente cierta,
Con el misterio de las cosas bajo las piedras y los seres,
Con la muerte que mancha de humedad las paredes y hace
blancos los cabellos de los hombres,
Con el Destino que conduce la carroza de todo por el camino de
nada.
Estoy hoy vencido, como si supiese la verdad.
Estoy hoy lúcido, como si estuviese por morir,
Y no tuviese más hermandad con las cosas
Que la de una despedida, tornándose esta casa a este lado de la
calle
La hilera de vagones de un tren, y el silbido de una partida
Dentro de mi cabeza,
Y una sacudida de mis nervios y un chirriar de huesos al arrancar.
Estoy hoy perplejo, como quien pensó y halló y olvidó.
Estoy hoy dividido entre la lealtad que debo
A la Tabaquería del otro lado de la calle, como cosa real por fuera,
Y a la sensación de que todo es sueño, como cosa real por dentro.
Fallé en todo.
Como no hice ningún propósito, tal vez todo fuese nada.
El aprendizaje que me dieron,
Descendí por la ventana trasera de la casa.
Fui al campo con grandes propósitos.
Pero allí sólo encontré yerbas y árboles,
Y cuando había gente era igual a la otra.
Me retiro de la ventana y me siento en una silla. ¿En qué he de
pensar?
¿Qué sé yo lo que seré, yo, que no sé lo que soy?
¿Ser lo que pienso? ¡Pienso ser tanta cosa!
¡Y hay tantos que piensan ser la misma cosa que no puede haber
tantos!
¿Genio? En este momento
Cien mil cerebros se piensan en sueños genios como yo,
Y la historia no señalará, ¿quién sabe? ni a uno,
No habrá sino un muladar para tantas futuras conquistas.
No, no creo en mí.
¡En todos los manicomios hay tantos locos deschavetados con
tantas certezas!
Yo, que no tengo ninguna certeza, ¿soy más cierto o menos cierto?
No, ni en mí…
¿En cuántas buhardillas y no buhardillas del mundo
No están en esta hora genios-para-sí-mismos soñando?
¿Cuántas aspiraciones altas y nobles y lúcidas—
Sí, verdaderamente altas y nobles y lúcidas—,
Y quién sabe si realizables,
¿Nunca verán la luz del sol real ni hallaran oídos de nadie?
El mundo es de quien nace para conquistarlo
Y no para quien sueña que puede conquistarlo, aunque tenga
razón.
He soñado más que Napoleón.
He abrazado contra el pecho hipotético más humanidades que
Cristo.
Hice filosofías en secreto que ningún Kant escribió.
Pero soy, y tal vez seré siempre, el de la buhardilla,
Aunque no viva en ella;
Seré siempre el que no nació para esto,
Seré siempre sólo el que tenía cualidades;
Seré siempre el que esperó que le abriesen la puerta al pie
de una pared sin puerta,
Y cantó la cantiga del Infinito en un gallinero,
Y escuchó la voz de Dios en un pozo cegado.
¿Creer en mí? No, ni en nada.
Que me derrame la Naturaleza sobre la cabeza ardiente
Su sol, su lluvia, el viento que me despeina,
Y lo demás que venga si viene o que tenga que venir, o que no
venga.
Esclavos cardíacos de las estrellas,
Conquistamos todo el mundo antes de levantarnos de la cama;
Pero nos despertamos y él es opaco,
Nos levantamos y es ajeno,
Salimos de casa y es la tierra entera,
Más el sistema solar y la Vía Láctea y lo Indefinido.
(Come chocolates, niña;
¡Come chocolates!
Mira que no hay más metafísica en el mundo que la de los
chocolates.
Mira que todas las religiones no enseñan más que la confitería.
¡Come, niña sucia, come!
¡Si pudiera yo comer chocolates con la misma verdad con que tú
los comes!
Pero yo pienso y, al quitarles el papel plateado, que es de estaño,
Arrojo todo al suelo, como tiré la vida.)
Pero queda al menos de la amargura de lo que nunca seré
La caligrafía rápida de estos versos,
Pórtico hendido hacia lo Imposible.
Pero al menos dedico a mí mismo un desprecio sin lágrimas,
Noble al menos por el gesto amplio con que arrojo
La ropa sucia que soy, sin motivo, para el decurso de las cosas,
Y me quedo en casa sin camisa.
(Tú que consuelas, que no existes y por eso consuelas,
O diosa griega, concebida como estatua con vida,
O patricia romana, imposiblemente noble y nefasta,
O princesa de trovadores, gentilísima y colorida,
O marquesa del siglo dieciocho, escotada y distante,
O cocotte célebre del tiempo de nuestros padres,
O no sé qué moderno —no concibo bien qué—,
Todo eso, sea lo que fuera, lo que sea, si puede inspirar ¡qué
inspire!
Mi corazón es un balde vacío.
Como invocan espíritus los que invocan espíritus me invoco
Me invoco a mí mismo y nada encuentro.
Me acerco a la ventana y veo la calle con una nitidez absoluta.
Veo las tiendas, veo las aceras, veo los coches que pasan.
Veo los entes vivos vestidos que se cruzan,
Veo los perros que también existen,
Y todo esto me pesa como un condena al destierro,
Y todo esto es extranjero, como todo.)
Viví, estudié, amé y hasta creí,
Y hoy no hay mendigo al que no envidie sólo por no ser yo.
En cada uno miro los andrajos y las llagas y la mentira,
Y pienso: tal vez nunca hayas vivido ni estudiado ni amado ni
creído
(Porque es posible hacer la realidad de todo eso sin hacer
nada de eso);
Tal vez hayas existido apenas, como un lagarto a quien cortan
la cola
Y que es cola más acá del lagarto que se retuerce.
Hice de mí lo que no supe,
Y lo que pude hacer de mí no lo hice.
Vestí un disfraz equivocado.
Me tomaron enseguida por quien no era, y no lo desmentí, y me
perdí.
Cuando quise arrancarme la máscara,
Estaba pegada a la cara.
Cuando la arrojé y me vi en el espejo,
Ya había envejecido.
Estaba borracho, y no sabía vestir el disfraz que no me había
quitado.
Arrojé la mascara y dormí en el vestidor
Como un perro tolerado por la gerencia
Por ser inofensivo
Y voy a escribir esta historia para probar que soy sublime.
Esencia musical de mis versos inútiles,
quién pudiera encontrarte como cosas que yo hice,
Y no quedarme siempre enfrente de la Tabaquería de enfrente,
Pisoteando la conciencia de estar existiendo,
Como un tapete con el que tropieza un borracho
O la esterilla que los gitanos roban y no vale nada.
Pero el Dueño de la Tabaquería se asomó a la puerta y se quedó
en ella.
Lo miro con la incomodidad de la cabeza torcida
Y con la incomodidad de una alma que mal entiende.
Él morirá y yo moriré.
Él dejará el letrero, yo dejaré versos.
Y un día morirá el letrero y también mis versos.
Después morirá la calle donde estuvo el letrero,
Y la lengua en que fueron escritos los versos.
Morirá después el planeta girante en que todo esto sucedió.
En otros satélites de otros sistemas cualquier cosa como nosotros
Continuará haciendo cosas como versos y viviendo debajo de las
cosas como letreros,
Siempre una cosa frente a otra,
Siempre una cosa tan inútil como la otra.
Siempre lo imposible tan estúpido como lo real,
Siempre el misterio del fondo tan cierto como el sueño del
misterio de la superficie,
Siempre ésta o aquella cosa o ni una ni la otra cosa.
Pero un hombre entró en la Tabaquería (¿a comprar tabaco?),
Y la realidad plausible cae de repente sobre mí.
Me incorporo a medias enérgico, convencido, humano,
Y voy a intentar escribir estos versos en los que digo lo contrario.
Enciendo un cigarro al pensar en escribirlos
Y saboreo en el cigarro la liberación de todos los pensamientos.
Sigo el humo como mi camino,
Y gozo, en un momento sensitivo y adecuado,
La liberación de todas las especulaciones
Y la conciencia de que la metafísica es la consecuencia de una
indisposición.
Después me reclino en la silla
Y sigo fumando.
Seguiré fumando hasta que el Destino me lo permita.
(Si me casase con la hija de mi lavandera
Tal vez sería feliz.)
Visto esto, me levanto de la silla. Me acerco a la ventana.
El hombre salió de la Tabaquería (¿guarda el cambio en el bolsillo
del pantalón?).
Ah, lo conozco: es Esteves sin metafísica.
(El Dueño de la Tabaquería llegó a la puerta.)
Como por un instinto divino, Esteves se volvió y me vio.
Hizo una señal de adiós, le grité ¡Adiós, Esteves!, y el universo
Se reconstruye en mí sin ideal ni esperanza, y el Dueño de la
Tabaquería sonrió.

*Álvaro de Campos
Versión de Miguel Ángel Flores

LA POESÍA: EXPLOSIÓN DEL SER POR DEBAJO DEL LENGUAJE por Roberto Juarroz

Nota de Nancy: Juarroz es uno de mis poetas favoritos. Una de las cosas que más me gusta es que su poesía es eco y silencio; abarca la forma para destruirla, y destruye la destrucción para la creación. Busca en el epicentro de la vida, en el ser del hombre, en la exposición de las miserias, para darle aliento a la alegría perdida por la desesperanza. Juarroz es de los pocos que rompe la simetría en el acto sincero de entender un mundo inacabado.  ¿Qué sería del espíritu de un Juarroz en la política?  Acaso no sería la sensibilidad real de entenderse mediato, falible y por tanto con la obsesión de la creación, de la obra, como único fundamento coherente para romper la temporalidad?… Hace unas horas conversaba esto con un amigo, arte y política, formas complementarias de comprender a la humanidad; formas de indignación y creación… luego, en un próximo post, espero hablemos de Hanni Ossott.

Espero amen a Juarroz, como  él a la humanidad.

…………………………………..

2795427904_75e5d756dc_bVivo el poema como una explosión del ser por debajo del lenguaje. Descubro aquí cuatro elementos básicos: explosión, ser, lenguaje y debajo. Podríamos acercarnos a ellos diciendo lo anterior de otro modo: el poema es la expansión abrupta de una realidad fundamental que se genera a través de las posibilidades subyacentes de la expresión verbal y no sólo por medio de la su capacidad significativa inmediata. […]

Me apasiona la fuerte humanidad de una búsqueda de esta clase, su desafío a las normas y los estereotipos, la densidad de nivel donde se gesta la lucha por la expresión, la intensidad del buceo en las zonas más olvidadas y sin embargo más vivas de lo real, la simbiosis profunda de todas las proyecciones simbolizadoras, la paradójica complementariedad y hasta sincronicidad de lo espontáneo y lo reflexivo, lo dicho y lo no dicho, la victoria y el fracaso, lo esperado y lo inesperado, lo posible y lo imposible, lo uno y lo otro.

Me subyuga el amor que se funda y sustancia en estos espacios vivos y la libertad radical de ese amor, que ya no hace distingos entre expresarse y comunicarse, entre soledad y compañía, entre ausencia y presencia, entre voz y silencio, entre amar y pensar, entre todo y algo. La palabra transfigurada de un hombre solitario puede recoger allí, por abajo, el gesto misterioso y absurdamente magnífico de la humanidad. La poesía puede entonces proyectar ese gesto y abolir en un acto de amor la distancia entre el hombre y los objetos, entre el hombre y la naturaleza, entre el hombre y el hombre, entre el hombre y la muerte. Más que un vacío, esas distancias son el músculo al que es posible dar vida con el nervio de la visión creadora, con el tatuaje inusitado de la palabra en función y explosión de ser, para mover así el mundo. La realidad está donde queremos que esté, donde somos capaces de engendrar una forma.

En el corazón de mi poesía está la creencia en que el pensamiento es más concreto que todo el resto de la materia del mundo. Por eso, en el corazón de mi poesía hay también un rostro.

Toda vida es sólo un amago, el anuncio o comienzo de un gesto. También la poesía es un amago, pero su ademán permanece, como si fuera algo más. El hombre y su lenguaje empujando implacablemente sus límites, desvestidos de todo cuanto no sea límite, desvistiéndose de aquello que ahora lo es. Suprema afirmación, es también lo más cercano a la suprema negación. La grandeza concreta de la poesía, como la de la vida, consiste en no estar hecha. Un salto siempre más allá, el salto que nos hace posibles.

Desde adentro, toda obra es un fracaso. Pero creo haber buscado algo distinto. Y esa búsqueda, desde adentro o afuera, no es un fracaso.

*

Nota de Ángel Ros: Este texto fue publicado como prólogo a Poèsie verticale (Recontre, Lausanne, 1967). Puesto que se trata del prólogo a una antología bilingüe, se publicó ahí solamente en su versión francesa. La versión en lengua española apareció en la revista Actual (año. 1, n. 2, Universidad de los Andes, Mérida, mayo-agosto de 1988, pp. 121-123), como complemento de un artículo de Ludovico Silva, “Decir de lo indecible: poesía vertical de Roberto Juarroz”, luego reproducido en Roberto Juarroz: Poesía y creación. Diálogos con Guillermo Boido (Carlos Lohlé, Buenos Aires, 1980), de donde he tomado estos fragmentos (el título que aparece aquí es mío).

Fuente: http://www.robertojuarroz.com

De aquí a la eternidad de Cristina Peri Rossi

No he amado las almas, es verdad,
sus pequeñas miserias
sus rencores sus venganzas
sus odios su soberbia
en cambio he amado genrosamente
algunos cuerpos
mi amor los ha embellecido
más que el maquillaje
mi amor los ha enaltecido
siempre es más fácil amar un seno flácido
un ojo ligeramente estrábico
que el mal carácter
la mezquindad
o el narcisismo
llamado otrosí ego.
No he amado las almas, es verdad,
sus pequeñas miserias
sus rencores sus venganzas
sus odios sus soberbia
en cambio
he amado hasta el éxtasis
algunos cuerpos
no necesariamente hermosos.

—–

Cristina Peri Rossi (Montevideo, 12 de noviembre de 1941) poeta, narradora, traductora y ensayista uruguaya. Hija de inmigrantes italianos. Estudió literatura comparada. Exiliada en España, donde reside desde 1972. Ha sido articulista y colaboradora de publicaciones españolas (El País, Diario 16, La Vanguardia, El Periódico de Barcelona y El Mundo). Nacionalizada española en 1975, mantiene la nacionalidad uruguaya. Beca Guggenheim en 1994. Ha efectuado traducciones principalmente de la brasileña Clarice Lispector. Una de sus obras más destacadas es La nave de los locos (1984), donde combina una técnica surrealista con referencias a las dictaduras militares de los años 70.  En 2008 ganó el Premio Loewe con su poemario Play Station.

(Tomado de wikipedia.es)

Destiempo

A veces se me ocurre quererte a destiempo,

el semáforo cambia, el cajero avanza, el teléfono suena.

Y yo, me detengo un minuto amándote, y la cotidianidad se empeña.

A veces me pasa que adelanto los besos,

el tráfico empieza, la alarma se dispara, debo pagar la cuenta.

Y yo, me detengo un minuto amándote, y la cotidianidad se empeña.

A veces sucede que los abrazos me desbordan,

la radio se prende, me llega un correo, el microondas resuena,

Y yo, me detengo un minuto amándote, y la cotidianidad se empeña.

A veces acontece que las caricias se acumulan,

el perro me ladra, el kioskero me grita, la corneta atormenta,

Y yo, me detengo un minuto amándote, pero la cotidianidad se empeña.

Y así se pasa la vida,

con tanto retumbando,

pero yo, a la espera.

De quererte, besarte, abrazarte y acariciarnos…

de amar, sin cotidiano aguantar.

 

También me gustan los destiempos, eso sí.

Porque en ellos,

también aprendo lo que es amar.

“Nadie me mata con engaño y no con sus propias fuerzas» por @nancyarellano

«Cíclope, ¿me preguntas mi célebre nombre? Te lo voy a decir, mas dame tú el don de hospitalidad como me has prometido. Nadie es mi nombre, y Nadie me llaman mi madre y mi padre y todos mis compañeros.»

Así hablé, y él me contestó con corazón cruel:

«A Nadie me lo comeré el último entre sus compañeros, y a los otros antes. Este será tu don de hospitalidad.»      

 Odisea. Canto IX

El ánfora protoática procedente del cementerio G de Eleusis, que data del 650 a. C. muestra el mismo episodio en la decoración de su cuello: Un gigantesco Polifemo está despierto y sostiene en su mano derecha una copa, en alusión directa a su embriaguez, mientras que con la mano izquierda trata de retirarse la rama de su único  ojo.  Ebriedad y ceguera se funden como causa de la pérdida de Polifemo. 

Polyphêmos etimológicamente significa «de muchas palabras» y es el más famoso de los cíclopes hijo de Poseidón y Toosa  De estatura enorme, es un monstruo brutal y de costumbres antropófagas. En la Odisea, Homero lo presenta además como un ser violento y de voz profunda. La anécdota homérica es simple muestra de la astucia del héroe: Ulises engaña a Polifemo respecto a su nombre y luego le ofrece vino sin diluir, una vez ebrio Polifemo, nuestro héroe clava una rama en el ojo del cíclope dejándolo ciego y pudiendo huir. Luego vociferaba el cíclope “Nadie me mata con engaño y no con sus propias fuerzas» mientras sus compañeros, al escuchar lo absurdo, creen que Polifemo –el de muchas palabras- enloqueció, y  ha sido castigado por los dioses.

Hemos presenciado unas elecciones regionales con resultados adversos para la oposición y, peor aún, dañinos para el sistema democrático. La oposición lleva 14 años intentando enfrentar al Polifemo creciente que es el Estado y, a diferencia de Ulises, no logra comprender las debilidades del adversario ni canalizar sus propias fuerzas.   Nuestro Polifemo criollo tiene la fuerza de la renta petrolera, pero también adolece de la embriaguez que es el vicio de la improvisación e ineficiencia.  En este sentido este escenario desfavorable de 20 gobernaciones en manos del oficialismo, pudieran convertirse en la alforjas de vino sin diluir que llevaran a mas  embriaguez.  Evidentemente la diferencia deberá ser la sobriedad del héroe y la rama a enceguecer debería ser la eficiencia y eficacia de gestión de los tres ruedos político-administrativos que se conservan aunado –irrestrictamente- al trabajo político de calle de los partidos políticos que pongan, y uso otra metáfora de la Odisea- tapones de cera en los oídos del Pueblo para que no escuchen “los cantos de sirena”. Cera compuesta de cultura política y dosificada con trabajo social y formación de cuadros. De lo contrario “Nadie será devorado como muestra de hospitalidad”.  

No se trata de que exista engaño, se trata de que la fuerza que lleve a una alternativa real a aspirar vehementemente al poder deberá ser una opción que entienda las virtudes políticas necesarias. Un mensaje claro fue enviado en estas elecciones, y es que de tres gobernaciones, dos vienen del propio oficialismo y sólo una, tradicionalmente opositora, viene de una mega-campaña presidencial. No desmerezco los esfuerzos del reelecto gobernador de Miranda, pero si miro con preocupación que se embriaguen en “el éxito” cuando se obtuvieron 1490  votos menos que en la elección de gobernador de 2008, y con 1,17% de merma en términos de porcentaje.  Sea como sea, las alforjas siguen allí sin ser vistas  por Polifemo y siento que es la oposición la que bebe de ellas.

La buena política es como Ulises, comprende que el viaje es largo y lleno de experiencias. La política sana se refleja se hace eco de Ulises «Yo en verdad no soy capaz de ver cosa alguna más dulce que la tierra de uno” y por ello quiere ir a Ítaca luchando contra lo que sea con el arma del hábil –la astucia- y con la perseverancia del héroe. Estar en la política por “tomar el poder” a secas, es la razón del que ignora que la democracia suele ser un camino con desvíos, pero jamás con vuelta atrás. 

Como país tenemos aún mucho que aprender. Como clase política aún mucho que internalizar. Como pueblo mucho que exigir. Como hombres y mujeres mucho que trabajar. Algunos se quedan en la esfera del resultado: ganó, perdió. Otros aspiramos a comprender por qué realmente se ganó y por qué se perdió. Más aún, para qué se ganó y para qué se perdió.  Ya los resultados son los que son, ahora queda comprender que, sea cual sea el escenario venidero en los próximos meses, la amenaza de la mitificación sobre el oficialismo está latente y con ello la fuerza del voto emocional y mayoritario se fortalece; así mismo, la oposición debe empezar el trabajo renacentista de secularizar la política y deslastrarla del contenido pseudoreligioso. ¿Cómo lograrán esto? ¿Cómo clavarán la rama en el ojo de Polifemo? ¿Quién estará ebrio en ese caso? A algunos los he visto en vez de llenando barriles de tinto, lavando copas para zambullirse en la ebriedad de la ambición por el coroto.

 

Inagotable

Es como si te volviera a descubrir
[y siempre hubieses estado]

Es como si el tiempo fuese un guiño,
La sombra un recuerdo
Y el aire solo un augurio
de algo más allá.

Es como si danzaras
entre la lluvia, entre lo mares
[sólo para mi]

Es como si rozaras la forma de un pétalo
la esencia de la risa
[o del atardecer]

A la vez, no pareces nada
porque a nada te pareces
O tal vez, sólo a mi.

Quizás tampoco es que nos parecemos
sino que estamos mirando fijamente
al mismo refugio,
que lleva tu olor
y mis palabras
que lleva mi olor
y tus palabras.

Quizás tampoco tengan sentido
ni los olores
Ni las palabras

Porque son formas sensibles
Y convenciones

Y esto…

sólo existe cuando somos.

La cotidianidad espera,
ansiosa la rueda
que roba minutos
de luna y de sol.

Mientras tanto giramos,
e invento palabras…
para amarte
con la memoria escurridiza
del descubrimiento infinito
con la emoción perpetua
de saberte inagotable

inspiración

Vida del arte, arte de vida
Mi vida
Mi amor.