Impertinencias de una impertinente en desuso por @nancyarellano

Impertinente: 3. Palabra en desuso.
Curiosidad, prolijidad, excesivo cuidado de algo
RAE 2012.

Probablemente la idea de que alguien “impertinente” sea alguien “curioso, prolijo o con cuidado excesivo” sea algo bastante difícil de comprender a primera vista. Pero es que hay muchas cosas, palabras y maneras que parecieran caer en el desuso; entrañables por demás. ¿Cómo llegar de ser curioso a ser molesto? ¿Cómo algo prolijo -esmerado-  llega a ser “Dicho o hecho fuera de propósito”?

Pues creo ver que en nuestro país -o civilización hispana- el cambio de la palabra “impertinente” es algo muy pertinente de tratar en estos tiempos de excesos, carencias y dificultades. Porque los cambios en la lengua, lejos de ser simples formas superfluas de relación, son muestra del fondo de las relaciones humanas.

Es impertinente el comentar alguna crítica al sistema venezolano, especialmente cuando la crítica no responde a la simple dualidad y afrenta de “buenos contra malos” ¿Pero es que acaso se cree realmente que todo chavista es bueno y todo opositor es malo? (o viceversa, claro está).  Se vuelve “impertinente” el defender a la mal llamada “vieja política” porque “la nueva política” está de moda y, en teoría, “jala más votos” (y hablo de los dos bandos -y subgrupos- que se autodefinen como “lo nuevo”). Es impertinente recoger del pasado las virtudes de grandes hombres que se sacrificaron por el voto universal, directo y secreto; por el voto de la mujer o la descentralización en el país… sólo por mencionar algunas cosas muy evidentes.  Pero sigo siendo impertinente porque eso “está en desuso”.  Me pregunto si los “impertinentes” de la política son en realidad los causantes de que la palabrita pasara del esmero a la molestia. Si los políticos acuciosos y esmerados se veían como impertinentes y era un halago; y ahora son desidiosos porque son impertinentes. (Algo parecido pasó con la demagogia, que lejos de ser “el que mejor dirige al pueblo” es el proceso por el que se “manipula al pueblo” para fines muy particulares) Pero la buena demagogia también está en desuso.

Nos encontramos en un mundo de resúmenes, facilismo y tecnología mayormente usada para la flojera y “golilleo”. Mientras más pasa el tiempo más me pregunto si los valores que nos definieron como modelo democrático y de desarrollo en América Latina alguna vez serán retomados; o si caerán en “desuso”. Algunos piensan que la política es como el formato de distribución musical: ya el disco de 45 está en desuso, el LP o el cassette… pero lo que parecieran que no ven es que la política no es forma, es fondo. No caerá Bach en desuso, ni Mozart, ni la Billos, ni Gualberto Ibarreto.  Las formas siempre cambian porque la cultura es dinámica como las sociedades que la fabrican; pero el fondo, el fondo tiene un núcleo duro que define a una nación. ¿Qué nos define como nación? ¿Qué somos como pueblo?

No llegamos a donde estamos por obra y gracia del Espíritu Santo, ni tampoco bastó el proceso de independencia de 1810 hasta 1826… (que tampoco comenzó en 1810 sino desde 1795 con Chirinos… pero supongo que eso también está en desuso). Un largo trayecto se recorrió y no son “las vedettes” de la política televisiva (de lado y lado) los que pusieron sangre, sudor, lágrimas, intelecto, manifiestos y clandestinidad para lograr los grados de libertad que hoy se poseen. Porque sí se poseen. ¿Que hay peligros que queremos enfrentar? ¿Que hay cosas que queremos defender? Si. Justamente ése es el punto. Hay qué defender. ¿No se preguntan de dónde salió ESO que hoy queremos defender? La ignorancia es un camino que jamás se vuelve a recorrer; por eso es que es tan difícil para Venezuela volver a caer bajo un sistema de injusticias y arbitrariedades. Quizás resulto impertinente pero no me molesta la idea de ser una impertinente en desuso…

Mientras más reviso la historia política de Venezuela más veo ecos en el presente. Parece que el hecho que no se corresponde con las necesidades de la República, está en olvidar de dónde venimos para saber a dónde vamos. Si alguien puede, le ruego me explique de dónde sale la idea esa de hablar de “nueva política” a la que califico de impertinente -y no me refiero a la palabra en desuso-.

Si su diario vivir le parece pobre, no lo culpe a él.
Acúsese a sí mismo de no ser bastante poeta para
lograr descubrir y atraerse sus riquezas.
R. M. Rilke

El reto del presidente Chávez y de la Alternativa Democrática por @nancyarellano

“Les invito a ser mejores venezolanos, mejores patriotas, mejores trabajadores, mejores productores, mejores líderes para acelerar la construcción de la Venezuela potencia, la Venezuela grande (…) incluyendo a los sectores de la oposición. Les hago el llamado a los sectores de oposición (…) a dejar de desconocer lo bueno de esta tierra venezolana (…) aportemos lo mejor, con nuestra diferencias, con nuestros conflictos, y contribuyamos con la patria a fortalecerla cada día más” Dijo el presidente en su discurso de victoria.  Presidente Chávez, le tomo la palabra.

El reto que usted tiene desde hoy mismo –por aquello de que su nuevo periodo empieza hoy- es dejarse de sectarismos y comprender que los demócratas que no militamos en el Polo Patriótico queremos a este país tanto como ustedes –y más que muchos pseudorevolucionarios-. Desde esta esquina le tomamos la palabra; porque hay muchos venezolanos que quieren trabajar por el país desde los diferentes partidos, desde los diferentes movimientos, desde causas colectivas que usted no tiene en mente –porque una sola cabeza no puede pensar en todo-; así que usted tiene el reto de realmente ver en nosotros una crítica sana que tiene que tomarse en cuenta; unos brazos que suman desarrollo; y unos ojos dispuestos a denunciar los desvíos de una administración pública gigantesca y con muchos desmanes que no velan por la justicia social.

Con el 54% de los venezolanos no se puede hacer la Venezuela potencia, necesita al 100% de los venezolanos; o, al menos, al 80%. (porque de lado y lado hay gente que definitivamente no quiere al país).

Tenemos que construir una Venezuela 100% venezolana Sr. Presidente; con un antiimperialismo no selectivo; con independencia tecnológica, alimentaria e intelectual y eso, eso no se logra con el 54% de la población. Eso se logra con el 80% del país.  Esa Venezuela potencia y líder que usted dice querer, no puede ser un proyecto dogmático regido por países extranjeros de ningún tipo, ni puede hacerse con medios de comunicación partidizados y disminuidos culturalmente. La Red de Medios Públicos debe “hacer país”, no hacer sólo política partidista; debe crear conciencia en el debate sano, en la crítica real, en la creación de matrices de opinión consensuadas con participación de los adversarios políticos –nunca enemigos- del partido dominante en el ejecutivo. Usted tiene el reto de enviar un mensaje claro y continuo a sus partidarios -y sus adversarios- de que hay que respetar a cada venezolano aunque piense distinto; porque un 4% o 6% de mayoría no puede imponerse en la práctica democrática; debe abrirse a escuchar, dialogar, consensuar y, entre todos, hacer.

Contamos con un gran país, grandes recursos y gran talento. Y ese talento debe ser la medida por la que se juzgue al otro, más allá del color de la camisa que cargue o de la actitud servil que –si ud. me pregunta- ha sido culpable de gran parte de los fracasos de planes que –conceptualmente buenos- han sido terribles en la puesta en práctica. Además, los mensajes del proceso revolucionario en términos de democracia, crecimiento económico e independencia también deben ser revisados; porque debe usted mandar un mensaje claro, nítido -insisto- a los sectores que quieren invertir en el país y a quienes quieren trabajar por el país.  La clase política joven, ésa que cobra razón desde 1999, sólo le ha visto a usted dirigir el barco; y muchos tenemos críticas que no pueden ser respondidas simplemente con decirnos que “la Cuarta era peor”. A nosotros la “Cuarta” nos suena a texto académico; no nos enchina la piel ni para bien, ni para mal porque vemos en ella logros y fracasos; con la mirada equilibrada que da la distancia y el tiempo.  Pero sí nos retumba en el corazón el ver las deficiencias –muchas no corregidas- de dos periodos anteriores; sí lo hace el escuchar cómo se nos juzga sin razón por el estatus social al que pertenecemos (como si uno decidiera nacer en la clase media o como si nuestros padres no hubiesen trabajado por nuestro bienestar); se nos juzga por el color de piel, dónde vivimos o la Universidad en la que estudiamos.  El reto Sr. Presidente está en ver justamente en la clase política post 1999 –quienes empezamos a ejercer nuestro derecho al voto después que usted entró en el poder- gente con una perspectiva fresca, con una visión de vanguardia, con ideas innovadoras, con un orgullo nacional real; muchachos –le aclaro- de todas las clases sociales, mujeres y hombres de todos los sectores, comprometidos con un país igualitario y con movilidad social ascendente. Muchos de nosotros Sr. Presidente, somos hijos de la Constitución del 99 y por eso “Lo Social” ni siquiera lo discutimos, la agenda social ES prioridad y base de nuestra república, está consagrada en la Constitución.

Vea entonces el reto que usted tiene de destruir ese aparato discriminante y sectario, en exceso burocrático y nepótico (sin real mérito) que se sustenta muchas veces más en la publicidad que en la profundización de los modelos de desarrollo autosustentable y sostenible.  No vea sólo a los hijos directos de su sistema, porque los que crecimos en el sistema tradicional de educación y formación, también vemos con detalle las carencias de nuestra sociedad, también vemos deficiencias en el modelo y también proponemos soluciones por las que estamos dispuestos a trabajar. Tenemos sensibilidad por los antes “invisibles” y creemos en la educación liberadora.  Pero con “calidad” Sr. Presidente. Eso si,  todo esto desde nuestras propias organizaciones y partidos; no por el acto egoísta de partidismo o sectarismo, sino por el acto democrático de pluralismo, tolerancia e inclusión: Unidad en la Diversidad.

Muchos partidarios de la alternativa democrática,  sí hemos visto logros en su gestión, pero también vemos muchos desmanes, violencia, ineficiencia –como la vemos también en las gestiones de muchos de la misma alternativa- pero en todo caso, somos Pueblo, tan Pueblo como el que le apoya a usted militando en el PSUV.

Usted como dirigente del PSUV puede adoctrinar cuanto quiera –está en su derecho- pero como Presidente debe abrir las puertas a quienes, por otra vía, creemos en un proyecto país que responde a la visión de nuestra Constitución: que es La Soberana en este juego democrático.

Finalmente, nosotros desde la Alternativa Democrática, tenemos la responsabilidad de ser el “ojo visor”  de la gestión de los gobiernos de turno a todo nivel, y ustedes –que son Pueblo tanto como nosotros- de serlo en los niveles de gobierno que las diferentes organizaciones de la Alternativa Democrática ocupe.  Ahí está el balance.

Venezuela es el destino; una Venezuela libre y 100% nacional respetuosa a la Constitución: por, para , con y desde El Pueblo.

¡DOSIS DE FITINA PARA IR A VOTAR! por @nancyarellano

El juego democrático funciona bajo dos premisas: efectividad y posibilidad de alternabilidad.  No existe país alguno verdaderamente democrático donde ambos paradigmas no sean respetados y hermanados. Es decir, cuando un gobierno pierde efectividad se acude a la alternabilidad y, gracias a la alternabilidad, es que los gobiernos respetan las necesidades de eficiencia.

Fue el caso reciente de México, España, Estados Unidos y, en 1998, de Venezuela.   Los partidos gobernantes perdieron su poderío como producto del “Voto Castigo” unido a la opción que ofrecían; pero es absurdo pensar que se debe sólo a la opción que representan que obtuvieron el apoyo de la mayoría. Justamente en la posibilidad de cambio está el Poder del Pueblo para hacernos respetar ante los gobernantes.

En Venezuela pareciera que muchas veces falta esa bendita pastillita de Fitina –que es para la memoria- y que la gente tiene severas dificultades para recordar qué cosas prometen los candidatos y qué hacen luego; así mismo qué responsabilidades y poderes tienen.  Y es que el papel de un dirigente no se limita –y no debe limitarse- a encender a la masa; sino que debe comprender que se trata de responder a las facultades que le son otorgadas. ¿Y cuáles son? Vamos a repasar las más relevantes para juzgar a un gobierno, no vaya a ser que caigamos en el típico error de creer que está sobreentendido:

Artículo 236 de la Constitución: Son atribuciones y obligaciones del Presidente o Presidenta de la República:

1. Cumplir y hacer cumplir esta Constitución y la ley. ¿Si no cumple la Constitución está fallando en su trabajo? Si.

 

2. Dirigir la acción del Gobierno. ¿Si el gobierno no es eficiente es culpa de él/ella? Si. (Salvar a la Patria pasa por obedecer a la Constitución y cumplir con el fin para el que fue “contratado” –electo.

3. Nombrar y remover al Vicepresidente Ejecutivo o Vicepresidenta Ejecutiva; nombrar y remover los Ministros o Ministras. ¿Si el Ministro/a es corrupto e ineficiente el presidente es cómplice? Si.

4. Dirigir las relaciones exteriores de la República y celebrar y ratificar los tratados, convenios o acuerdos internacionales. ¿Es responsable de todos los convenios buenos y malos que se celebran? Si.

5. Dirigir la Fuerza Armada Nacional en su carácter de Comandante en Jefe, ejercer la suprema autoridad jerárquica de ella y fijar su contingente. ¿Es responsable del buen funcionamiento de las FFAANN? Si.

6. Ejercer el mando supremo de la Fuerza Armada Nacional, promover sus oficiales a partir del grado de coronel o coronela o capitán o capitana de navío, y nombrarlos o nombrarlas para los cargos que les son privativos.  ¿Es responsable de los ascensos? Si. ¿Puede manipular a las FFAANN por esta razón? Si.

8. Dictar, previa autorización por una ley habilitante, decretos con fuerza de ley. ¿Entonces puede dictar leyes para atender situaciones muy importantes y para corregir desvíos en nuestro ordenamiento? Si.  ¿Y sería el único responsable de las leyes dictadas por él/ella? Si.

9. Convocar la Asamblea Nacional a sesiones extraordinarias. ¿Puede solicitar al gran cuerpo de la Asamblea a trabajar con él en leyes necesarias para la República, convocando a todos los diputados elegidos popularmente para que las leyes sean expresión de todos los sectores en real acuerdo? Si. ¿Lo ha hecho algún presidente desde 1999? No.

10. Reglamentar total o parcialmente las leyes, sin alterar su espíritu, propósito y razón. ¿Puede entonces precisar el alcance de una ley para darle mayor efectividad? Si.

11. Administrar la Hacienda Pública Nacional. ¿Es responsable del gasto público entonces? Si. ¿Y si se roban el dinero también es responsable? Si.

12. Negociar los empréstitos nacionales. ¿También es el responsable de las deudas? Si.

13. Decretar créditos adicionales al Presupuesto, previa autorización de la Asamblea Nacional o de la Comisión Delegada. ¿Y puede pedir más plata si le falta en el camino? Si.

15. Designar, previa autorización de la Asamblea Nacional o de la Comisión Delegada, al Procurador o Procuradora General de la República y a los jefes o jefas de las misiones diplomáticas permanentes. ¿También es responsable de las misiones diplomáticas afuera? Si.

16. Nombrar y remover a aquellos funcionarios o aquellas funcionarias cuya designación le atribuyen esta Constitución y la ley. ¿Si la gente alrededor no sirve y no la bota es porque así lo decide? Si.

17. Dirigir a la Asamblea Nacional, personalmente o por intermedio del Vicepresidente Ejecutivo o Vicepresidenta Ejecutiva, informes o mensajes especiales. ¿Puede comunicarse todo el tiempo con la Asamblea para saber bien cómo van las cosas o comunicarle sus ideas para que estén alineados? Si. Y no como partido político, sino como presidente a todos los diputados para escuchar y compartir todas las posiciones.

18. Formular el Plan Nacional de Desarrollo y dirigir su ejecución previa aprobación de la Asamblea Nacional. ¿Es decir que es responsable de para dónde vamos, cómo vamos y cómo enderezar la carga si algo va mal? Si. Exactamente. ¿Pero solo? No. Con todo el equipo, con la Asamblea, con los gobernadores y alcaldes.

19. Conceder indultos. ¿Puede liberar a aquéllos que han sido condenados injustamente? Si.

20. Fijar el número, organización y competencia de los ministerios y otros organismos de la Administración Pública Nacional, así como también la organización y funcionamiento del Consejo de Ministros, dentro de los principios y lineamientos señalados por la correspondiente ley orgánica. ¿El presidente/ta puede controlar cuántos ministerios hay y qué tienen que hacer para satisfacer las necesidades de la población? Si. ¿Y si no sirven puede modificarlos? Si.

22. Convocar referendos en los casos previstos en esta Constitución. ¿Puede promover cuando alguien no sirve que el pueblo vaya a referéndum revocatorio? Si. ¿Y puede consultarnos cuando quiera sobre leyes o propuestas? Si.

23. Convocar y presidir el Consejo de Defensa de la Nación. ¿Entonces tiene el control máximo sobre la seguridad de la República frente a amenazas extranjeras o internas? Si.

 

Entonces el presidente tiene todos los poderes para resolver la economía, seguridad y bienestar del Pueblo y es responsable por hacer uso u omisión de estas facultades –además de todo el dinero que ingresa por concepto de venta de petróleo-; no podemos pretender que no cumpla con las tareas asignadas por nuestra Constitución ni que evada responsabilidades frente a un equipo que puede remover, ampliar y que debe supervisar. Nosotros no podemos olvidar qué tiene como obligaciones y qué debe hacer con todo el poder conferido, además –teniendo todos los canales para hacerlo- puede gobernar completamente con, para, por y desde el Pueblo.

LA NUEVA IZQUIERDA NO ESTÁ PATENTADA

En el artículo anterior hablé de algunas cosas que vale la pena tener en mente en la construcción diaria –y sin papeles- que es la política y los retos de un mundo solidario. Hablo de izquierda porque, más allá de la clasificación clásica, el reconocimiento del otro como igual es un lazo que tenemos con la izquierda tradicional. Sí, hoy todo es diferente, y podemos sentirnos a gusto hablando libremente… Soy mujer, latinoamericana, venezolana, y tengo voz y voto. Este logro habla de que la nueva izquierda asume nuevos retos más allá de los Derechos Políticos en los Económicos, Sociales y Culturales.

No voy a negar que hay personas que me han tachado de idealista; porque ellos tienden a pensar que la Constitución y  la formación ideológica y teórica del político son “inútiles” frente a los males que aquejan a la praxis política.

En mi caso particular puedo ilustrar el tema de la siguiente forma: la política es como la medicina. No se prepara el médico para atender a pacientes sanos únicamente, sino que se prepara para los males que aquejan al cuerpo humano. En el caso de la política hay que comprender dos cosas: El deber ser y Cómo son las cosas.  Nadie pretende que el juego político se lleve a cabo únicamente en el deber ser; porque justamente a partir de las desviaciones de la teoría a la práctica es que se asumió finalmente que el marxismo ortodoxo es utópico e inviable.  Pero tampoco podemos sumirnos en un pragmatismo absoluto del “como son las cosas” al punto de perder las formas correctas. Sería como si el médico mal preparado extrajese un riñón en vez del apéndice –se da cuenta- extrae el apéndice, y deja al paciente igual sin riñón porque “de todos modos esta vivo”… y luego cada vez que tiene que hacer la operación pues “saquemos el riñón” porque “la otra vez salió vivo. No bien… pero vivo”.  Sería inadmisible que tal cosa fuese una práctica, pero así ocurre en la política.

La gente teme un cambio que hable del deber ser. La gente se vuelve agnóstica y duda de todo negándose a vivir con dos riñones –como debe ser- porque el médico aquél –que opera mal- igual saca “medio vivo” al paciente.

En la política el papel de las generaciones nuevas tiene que ser recordarle a aquellos que “ya tienen callo en la piel” que debajo de ese callo aún se siente. Tienen que recordar que el deber ser es la meta.  Tienen que saber que meterse en política es luchar por servir al otro, y –ante todo- servir a la Constitución.

Nuestra Constitución es muy joven; de hecho, quien haya nacido en 1999 aún no tiene edad para votar. Pero esa joven Constitución es el pacto de refundación de nuestro país. Ese librito es nuestra meta; y sus metas están enmarcadas en un país que es Estado democrático y social de Derecho y de Justicia, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico y de su actuación, la vida, la libertad, la justicia, la igualdad, la solidaridad, la democracia, la responsabilidad social y en general, la preeminencia de los derechos humanos, la ética y el pluralismo político” (art.2)

Además en el art.3 señala: El Estado tiene como fines esenciales la defensa y el desarrollo de la persona y el respeto a su dignidad, el ejercicio democrático de la voluntad popular, la construcción de una sociedad justa y amante de la paz, la promoción de la prosperidad y bienestar del pueblo y la garantía del cumplimiento de los principios, derechos y deberes consagrados en esta Constitución”

Yo me siento orgullosa de esa meta. Y quiero que todos los venezolanos llevemos en la mente, el corazón y el espíritu (en ese orden) a nuestra Carta Magna cuando vayamos a votar.  No podemos seguir siendo conformistas con los pacientes medio vivos; no podemos seguir pensando que las palabras de nuestra Constitución son letra muerta. Nuestra joven Carta Magna es letra viva mientras nosotros como ciudadanos le demos aire. La política tiene EL DEBER de someterse a las reglas del juego que marca el Soberano quien, en acción directa, actuó en el poder constituyente.  Venezuela es un país que lo tiene todo para ser una potencia, que lo tiene todo para tener paz, seguridad, progreso, estabilidad y un nacionalismo boyante porque tenemos millones de cosas por la que sentirnos orgullosos. Pero necesitamos querernos más como país, querer más a nuestra industria, nuestros suelos, nuestro Estado. Necesitamos reconocernos los unos a los otros venezolanos todos, suficientes y necesarios para lograr la transformación nacional y el cumplimiento de las metas que nos trazamos en el 99.

A quienes lideran en la política: queremos un país tal cual como dijimos que lo queríamos en nuestra Constitución.  No queremos dádivas, sino cumplimiento. No queremos sectarismo sino inclusión y solidaridad. No queremos marramucias sino ética y justicia. Queremos lo que ya –como Soberano- pactamos. No me vengan con que sin un riñón igual se vive; quiero mis dos riñones.  La nueva izquierda no está patentada por un sector, está pactada en la Constitución. Un gobierno con, para, por y desde el Pueblo.

IZQUIERDA DEMOCRÁTICA EN EL S.XXI

Por: Nancy Arellano

Hablar de la izquierda es remontarnos a las luchas sociales por la reivindicación de las clases y sectores apartados de los beneficios de la sociedad mayoritaria y dominante. En el s.XIX se trataba de proletariado en plena revolución industrial, y buena parte del s.XX también obedeció a esta premisa, con el auge del capitalismo de mercados financieros.  Nadie pretende afirmar que el capitalismo ha cedido espacio completamente o que no lo ha hecho ¿Pero de qué se trata la lucha de la izquierda hoy día? ¿Cómo podemos entender a una izquierda existente en la sociedad globalizada? “Un fantasma recorre Europa” o quizás ¿“Un fantasma recorre al orbe”? Los mercados financieros han creado una gran burbuja –es cierto- pero Venezuela es un país privilegiado “donde sea nace una mata de mango” decía mi abuelo. Y así es. Podemos encontrar muchas bondades en este suelo patrio; entre ellas que nuestra economía es relativamente sencilla (en cuanto a estructura) y muy lucrativa (en tanto que devengamos renta petrolera a buen precio, por los momentos).

El hoy fallecido ideólogo y militante de la izquierda Domingo Alberto Rangel, en su libro “Hacia un Socialismo para el Siglo XXI” habla de la acción corruptora del poder en la izquierda. Cita el ejemplo soviético que “se vino abajo sin una lágrima” y cómo el modelo chino “se ha pervertido de manera tan completa que es casi una mezcla de burdel con buhonería”. Ni hablar de lo que opinaba del modelo venezolano, cuando señala que “en ningún país cabe ya un socialismo de jefe infalible, partido único, sociedad mediatizada y terror policial”.  Domingo Alberto –evidentemente- no era chavista, pero tampoco entraba en lo que conocemos como La Oposición.  Y si soy justa y coherente, debo señalar que en muchas cosas discrepo con el profesor Rangel, pero lo que sí apoyo es que la salida contempla un movimiento social, “un movimiento, no importa que sea pequeño, pero dotado de la lucidez, la agilidad y la audacia suficiente, puede convertir alguna vicisitud que estremezca a una sociedad subdesarrollada en intentona seria para captura de poder (…) dedicar –con paciencia- muchos años a la tarea de educar a sus afiliados en el manejo de la teoría política, de entrenarlos en el trabajo de masas, de aguzar sus instintos políticos para ubicar y cultivar las fuerzas sociales que serán decisivas(…)”  Si bien el Profesor Rangel seguía creyendo en una izquierda que se mantuviera al margen del juego democrático –quizás por la costumbre de quien tenía más de 60 años en lucha y vio corrompida a su generación- lo cierto es que se trata de un movimiento social.  Yo añadiría que socio-político.

Adentrándome en lo que quiero señalar, veo en el legado de las luchas sociales del siglo XX un camino para repasar desde la nueva izquierda; hay que comprender sus aciertos y sus desatinos. Muchos de ellos ideológicos –por extremistas y dogmáticos- y otros por exceso de pragmatismo –cuando bebieron de las mieles del poder-.  Una nueva generación de izquierda trasnacional y mediatizada –en el sentido del aprovechamiento de los medios de comunicación democratizados como internet; no sólo es necesaria, sino que es urgente. Pero no como reencarnaciones de viejas escuelas que creen que por usar twitter y Facebook están en las nuevas generaciones. Sino por la comprensión de la dinámica mundial y de que la lucha es obligatoria con las reglas del juego en el desenmascaro de las contradicciones de los nuevos sistemas de producción y en la creación de una sociedad multipolar sin botas ni fusil. Si un logro tuvo la izquierda fue la preeminencia de los derechos humanos, la apertura educativa, la exigencia –extendida- de la responsabilidad social –que no es una dádiva de las empresas, es una obligación y, sobre todo, que tenemos voz en los medios 2.0 sin censura de los poderes económicos. ¿Qué vamos a hacer con las nuevas herramientas? ¿Cómo podemos organizarnos en una sociedad como la actual? ¿Qué papel cumplen los partidos de izquierda? ¿Qué papel protagónico en la contraloría social? ¿Cómo vamos a hacernos escuchar en la elaboración de políticas públicas? ¿Qué generación formada en economía, política, filosofía e historia tenemos para hacer síntesis del proceso antagónico en la comprensión de la multidimensionalidad del hombre y las interrelaciones hipercomplejas de nuestra sociedad actual?

La izquierda democrática actual tiene mucho pendiente, y tiene una deuda importante que saldar: los logros a nivel formal deben cumplirse en la práctica y deben actualizarse. Basta de conformarnos con las palabras bonitas o los discursos incendiarios. El reto es ser parte del juego y exigir el cumplimiento por parte de los actores políticos que dicen apoyarnos y abrazarnos.  Eso si, que no me digan “Yo soy de izquierda” ni me pinten estrellitas rojas. Eficiencia y responsabilidad en obras con, para, por y desde el Pueblo.

@nancyarellano

http://www.nancyarellano.com

En los momentos difíciles, retroceder no es una opción.

Cito textualmente, porque no hay mejor palabra – si pretendiera esgrimirla traicionaría cualquier honestidad intelectual- y porque no hay más vigencia en ello para los venezolanos que creemos en la democracia que ahora. Gracias Víctor Raúl! ¡No estamos perdidos!… Yo afirmo que estamos más fuertes que nunca. Porque gobernar no es mandar, no es abusar, no es convertir el poder en tablado de todas las pasiones inferiores, en instrumento de venganza, en cadalso de libertades; gobernar es conducir, es educar, es ejemplarizar, es redimir. Y eso no lo harán jamás quienes van al poder sin título moral, quienes carecen de la honradez de una inspiración superior, quienes capturan el Estado como botín de revancha. Ellos mandarán, pero nosotros seguiremos gobernando. Porque nosotros continuamos educando, organizando y dando ejemplo, vale decir, nosotros continuamos redimiendo. Lo único que queda, lo único que basta al mismo tiempo, es tener la fortaleza de los valores, la conciencia de la generación despierta que busca despertar -socráticamente- al invitar al otro a dejar las sombras y ver las formas originales. Muchos pueden catalogarme de idealista, pero la entereza humana no puede ser vista como idealismo o terminamos perdiendo el norte.

Partidos, Movimientos sociales y políticos: esencia de la conciencia democrática

Hay quienes abogan por una sociedad “monopartido” como algo democrático. Jamás se ha visto tal cosa en una sociedad que internalice el valor capital que es la democracia. Tampoco lo es una sociedad sin actores sociales que, sin querer el poder, eleven sus voces por reclamos o peticiones en favor de un proyecto, ley, medida o ausencia. Los movimientos sociales se definen como: “…comportamientos colectivos y movimientos sociales constituyen intentos fundados en un conjunto de valores compartidos para redefinir las formas de la acción social e influir en sus consecuencias. Comportamientos colectivos y movimientos sociales difieren según el grado y el tipo de cambio que intentan provocar en el sistema y según los valores y el nivel de integración interna…” (Bobbio, Matteucci y Pasquino, 1991:1015).

Por su parte, un movimiento político es un movimiento social que opera en el campo de la política, de forma estandarizada y organizada, pero sin la rigidez de un partido y sin pretender la “búsqueda del poder”. Es decir, es un actor del juego político que persigue aglutinar en colectivos -integrados- una serie de demandas/peticiones hacia el poder político. Tienen entonces como primer motivador la satisfacción de necesidades, la corrección de políticas públicas ineficientes o la activación de políticas públicas que consideran necesarias para el colectivo.

Estos se vuelven una suerte de grupo de presión social organizado, por tanto, más eficiente. ¿Y por qué son pertinentes? Lo son porque -sin riesgo o costo partidista- y con mayor celeridad, pueden asumir posiciones y realizar exigencias, contraloría social o elevar propuestas de satisfacción social. En fin, operan de forma más dinámica y no responden a disciplina partidista sino que se guían por valores compartidos y con un sentido de cohesión de intereses. Son actores sociales. Por esto, son diversos. Entre los ejemplos citables está el movimiento feminista, el movimiento ecológico, el movimiento de izquierda o los pro-globalización.

Lo importante en este caso es que los movimientos sociales democráticos no eleven peticiones excluyentes, degradantes o contrarias a los valores de la Constitución del país donde se encuentren. En estos casos,al ser contrarios a los valores constitucionales, lejos de ser un ingrediente deseable para la mixtura de la democracia, se vuelven nocivos. Por ejemplo el Movimiento Neonazi o el KuKluxKlan (ambos profundamente racistas, clasistas, violentos y hasta criminales). En su salud, los movimientos sociales que se enlacen con los partidos, garantizan la vigencia de éste.

¿Y qué diferencia a los movimientos sociales de los partidos? Lo primero es el fin. Los movimientos no aspiran a ser gobierno. Segundo no responden a una estructura sólida que deba jerarquizar temas, medir posiciones o evaluar costos. Sino que funcionan de forma más orgánica, maleable y adaptable según el tema y localidad. Los movimientos sociales (temáticos o políticos) pueden asirse de los propios partidos para comunicar sus preocupaciones y funcionar como bloque frente a una demanda, o bien actuar solos como parte de la población afectada con exigencias directas, organizadas, sustentadas y con proposiciones.

Los partidos además presentan una tesis política, sustentada en una ideología y persigue poner en práctica esa tesis en la transformación social a través de la obtención del poder. Los movimientos sociales garantizan la vitalidad de las opciones políticas, su actualización y conexión con grupos de interés pertinentes.

¿Y por qué son importantes los partidos? Así como la organización social -sea en movimientos, grupos de presión, comportamientos colectivos- es importante para elevar demandas; los partidos organizados son fundamentales para estabilizar el sistema, defender los intereses de los diversos grupos al representarlos en los órganos de poder. Los partidos políticos son la base del sistema democrático, su diversidad ideológica permite el debate -por un lado- pero además asegura la protección de los diversos grupos y la no-afección a las minorías (discapacitados sensoriales, físicos, psíquicos, o minorías de género o sexuales).

En un país democrático siempre encontraremos partidos diversos que deben sentarse a discutir el proyecto país; conciliar las demandas y propuestas. Normalmente hablamos de partidos muy variados; que van desde el corte liberal, social e incluso, “radicales” de derecha o izquierda (radicales en ideas pero jamás con acciones paralelas al sistema). El pluripartidismo es muy deseable -si no esencial- en democracia. Así mismo lo es la existencia de partidos fuertes que representen a las mayorías sin pisar a las minorías.

Lo preocupante viene cuando un solo partido, sin respeto a la Constitución, con una mezcla ideológica que no permite comprender muy bien dónde se sitúa, se hace con la mayoría social, y la mayoría parlamentaria. En esos casos -como la Alemania Nazi, la Rusia Soviética o la Cuba Comunista- la bancada mayoritaria pudiese amenazar al sistema en vez de contribuir a la democratización.

Históricamente los partidos radicales que toman las mayorías -a través de la verborrea demagógica- dificultan y entorpecen el proceso de democratización de las instituciones, a veces, hasta lo anulan. Se trata de que entonces la bancada mayoritaria, lejos de contribuir al fortalecimiento plural, imponen su criterio y, en el peor de los casos, empiezan a tomar a la ligera al “Pacto Social”, al “Poder Soberano” que es La Constitución. Única soberana real (también es importante cómo se adoptó la Constitución, cuáles son los valores que contiene y cómo defiende al ciudadano frente a las indemnidades ante el poder).

Los únicos partidos que históricamente velan por el pluralismo consensual -básicamente porque deben practicarlo a lo interno en primer lugar- son los partidos socialdemócratas. Si no lo hacen, mueren.  Esto debido a que la ideología les impone la aceptación de mayorías y minorías, el pluralismo, el policlasismo y la solidaridad social.

Pero pensar en una sociedad donde los partidos socialdemócratas sean los únicos del juego, también suena a falta de democracia. El hombre por definición siempre desea -en mayor o menor medida- protagonismo, por lo cual siempre habrá discenso en determinadas posiciones que llevará a unos o muchos a constituir nuevos partidos. Normalmente hay grupos que defienden intereses muy particulares como prioridad: Ej. Partidos Obreros, Laboristas, Verdes, Liberales etc.

¿Y entonces por qué si todos los intereses están en los partidos es importante los movimientos independientes? Son importantísimos en tanto que no giran en torno al tema del PODER político y cohesionado. Sino al tema de lo SOCIAL y el poder disgregrado; no buscar realizar un proyecto/tesis política sino al satisfacción de las necesidades/demandas sociales.

En pocas palabras: mientras los partidos dan curso y estabilidad, los movimientos sociales hacen de guardian del interés común, del interés de las comunidades, de los grupos, de los factores. Son el recordatorio para que los que detentan el poder sepan que el real poder democrático está en el Pueblo Grande. Aquél que incluye a todos los factores, no sólo a unos pocos. Democracia es internalización efectiva y acción propiciadora de bienestar para todos.

Libertad es Conciencia! Formarse para ser libres!

Formarse es lo primero antes de hablar de política. La libertad se ejerce realmente cuando elegimos racionalmente y sentimos la emoción de la verdad que nos cala un frio en los huesos. Democracia es un encuentro con el espejo de la sociedad. Cuando nos reflejamos en cada esquina, en cada rostro, en cada piel. Cuando nos vemos en cada sonrisa y nos indignamos ante cada injusticia. Cuando sentimos en carne viva las heridas de nuestros semejantes, de nuestros compañeros, de nuestros conciudadanos. Democracia es una palabra de potencia, un valor capital que incita a la acción. Democracia es una búsqueda y un encuentro que, como acto, se ejercita cotidianamente. Muchos políticos son demasiada poca cosa para esgrimir esa palabra como espada, como bandera, como voz o como pluma. La democracia es un medio, una senda por la que debemos caminar mirando dónde pisamos, porque pisar mal es destruir el camino de la democracia. No hay otra opción. La democracia es social o termina por no ser realmente democracia. Pisando gente no se puede llevar adelante la lucha, no se puede empoderar en el político la voz del Pueblo Grande, el pueblo incluyente. Dejo aquí, como primer grano, un libro que debe servir a todo demócrata de consulta. El maravilloso Diccionario de Política de Norberto Bobbio. Una referencia obligada para iniciar, con buen pie, la libertad de conciencia y el discernimiento. Adelante, hay que luchar por la democracia en acción. Diccionario de política – Norberto Bobbio

Prosperidad y Realismo Económico (Comentarios Latinoamericanos para una Economía Socializada)

Creí el fuego de mi vida apagado
y removí la ceniza…
Me quemé la mano

Antonio Machado.

Nada acaba hasta que lo olvidamos.
Problemas: siempre.
Conformismo: nunca.
Mientras pensemos en el mundo
hay esperanza
El día que no señalemos qué está mal
o estamos en dictadura
o estamos muertos: es lo mismo ¿no?

Nancy Arellano

Hace unos días publiqué un video de TED sobre una charla de Tin Jackson, creo trae a colación muchos temas.

“Prosperidad con esperanza” Jackson cuestiona el modelo económico actual haciendo ver que nos consumimos en un modelo materialista y que los espacios que nos permiten remitirnos a lo humano se ven desplazados, finalmente, por un modelo que nos ahoga en su rapidez, innovación y atrofia social; en el sentido de superponer el individualismo al colectivismo.

“Hemos cambiado nuestra prosperidad socavándola por lo económico” Lo económico, reconoce Jackson, es esencial; no podemos hablar de prosperidad sin poder cubrir las necesidades básicas. Pero ¿Hasta qué punto el mundo actual -en términos de consumo- está garantizando el futuro?

“Incremento de las emisiones de carbono, lo único que la ha detenido es la recesión.” Jackson hace énfasis en el impacto ambiental. De aquí que “la recesión no es esperanzadora” a nivel económico lo sea a nivel ambiental. Básicamente porque ha disminuido la producción y con ello la polución del ambiente. No obstante se comprende que el camino no es la constricción económica, sino hallar un lugar, en medio del camino hacia la satisfacción de las necesidades básicas y creadas para garantizar el futuro.

Dilema del crecimiento: destrozando el planeta. El crecimiento económico no puede hacerse cueste lo que cueste. Aquí yo apuntaría que más allá de “Revisar las cifras”, se hace necesario revisar los medios. La “mano de obra barata” o la trasnacionalización de las empresas tienden a vertirse sobre un corpus de prácticas que, en aras de la reducción de costos, literalmente sostienen la pobreza en muchos lugares. Muchos alegarán la tendencia mundial, la estandarización de los beneficios laborales e incluso las mejores prácticas en términos de eficiencia; otros hasta podrían hablar de una movilidad social sin precedentes. Pero ¿Es acaso suficiente? ¿Es cónsono con la era de la información? En estos días leía SuperFreackonomics; y ciertamente este es el mejor momento en el que pudimos vivir, el impacto sobre la pobreza no tiene precedentes. La igualdad estandarizada, y hasta el impacto ambiental es discutible. ¿Pero es cónsono con toda la información y logros en materia de Derechos Humanos?

¿Qué tanta tecnología necesitamos para crecer? pregunta Jackson. Yo creo que toda la posible. Yo creo que el límite para la creación es un absurdo. Siempre necesitaremos crear, eso también es cónsono con lo humano. Crear es lo que el hombre ha hecho desde que tenemos registros. Lo que creo que es necesario poner sobre el tapete es ¿Cuáles son los problemas que motivan nuestra creación? En este sentido es que es interesante (a propósito de Super Freackonomics) el papel de las empresas como IV (Intellectual Ventures) que buscan crear soluciones a los problemas más apremiantes (desde los huracanes hasta el “calentamiento global”) Lo que ellos llaman “soluciones baratas y simples”. En este sentido es que apoyo completamente lo que Jackson comenta “una clase política que se sensibilice ante las necesidades” Pero el cambio de paradigmas para una innovación al servicio de todos no es tarea de todos. Y sé que quizá esto suene radical, pero es así desde que la democracia existe (y siempre, siempre ha de ser representativa). Lo importante sería repensarnos (al estilo de los japoneses) cómo por ejemplo la tecnología militar puede estar al servicio de estas soluciones (o sus presupuestos, en términos monetarios…) ¿O ud. se molestaría si el presupuesto militar de la nación va a destinarse para la “descontaminación ambiental”?

Jackson habla de que producimos “770 gramos de carbono en la actualidad” y la meta es 130grs. no soy especialista en el tema. Pero, más allá de si los niveles de carbono son o no el problema (insisto en que recientemente leí Super Freacknonomics y en éste hay un planteamiento “divergente” a lo planteado por Jackson o por Al Gore) lo que sí es un punto en el tapete es cómo hacer que las generaciones venideras puedan contar con los recursos para “prosperar”.

Luego nos habla del “Flujo circular de la economía: papel de la inversión” y aquí es interesante el asunto. Jackson nos habla de que se “Estimula el crecimiento del consumo” y claro que se estimula! Medios de comunicación, afán de saber… ¡Hoy día contamos con la mayor democratización del conocimiento que haya existido! Y eso es…. ¡Magnífico! ¿Cómo podemos juzgar al ser humano por desear cosas? Evidentemente Jackson sabe de lo que habla y no se trata de frenar el materialismo. Se trata de ampliar el deseo y abrirlo hacia las cosas que van más allá de lo meramente material. Una frase espectacular: “Nos persuaden de gastar dinero que no tenemos en cosas que no necesitamos, para crear impresiones efímeras en personas que no nos importan” Y sí, es cierto. Pero ¿quién tiene derecho a decir qué o qué no necesitamos? ¿Qué es la felicidad? La Novedad definida como “destrucción creativa” es una insensatez (pido disculpas al Sr jackson) pero es cierto. Hay un pasaje especialmente llamativo en el libro de Super Freackonomics en donde se habla de la cantidad de caballos que existían en New York a principios de siglo, y que el estiércol producido por éstos era tal, que se volvía una calamidad! O por ejemplo, el metano que producen las vacas con sus heces y gases (que es más contaminante que los automóviles)…. Hay muchas variables a considerar. La “destrucción creativa” no está ni en el consumo, ni en las empresas. A mi parecer empieza por la educación, y la falta de interdisciplinariedad de ésta. A propósito de ello, en otro libro recientemente tropezado “El Elemento” (de otro británico: Ken Robinson) se habla de la falta de creatividad que la educación garantiza; porque hay una “jerarquía de conocimientos” donde lo matemático y científico se superpone al humanismo. Las cosas no pueden cambiarse desde las empresas o los políticos, debe cambiarse desde las escuelas y las familias. Lo cuantitativo es lo que nos carcome… lo cualitativo es la carencia.

Jackson prosigue “Los seres humanos tienen inclinación por lo nuevo. Las cosas materiales funcionan como lenguaje. Códigos de éxito: status”. Sí, claro que es así. La novedad siempre ha sido una ley, desde la religión que se ha ido reinventado con el paso de los años hasta la idea de Estado Nación. Siempre las estructuras han sido mutables y hay una razón simple e ineludible: la cultura es dinámica, la psique lo es. Y desde Stonehenge hasta el último modelo de la MacBook Pro son muestras de nuestra civilización. Y todo lo material, empezando por nuestro cuerpo es lenguaje (otro de esos textos que han estado “innovandome” es el Arte de la Fascinación de Sally Hogshead) donde se habla de cómo la risa funciona en los seres humanos, cómo transmite así sea por el teléfono, cambiando nuestro tono de voz y produciendo un efecto al otro lado de la línea. La fascinación pasa por todos los códigos de éxito, por la forma de caminar, de hablar, vestir, mirar. Y cada cosa, el color, textura, y forma de nuestra blusa habla de nosotros. Y pensar que el hecho de que lo material juegue un papel es nuestras vidas es asumir que somos seres seducidos por lo estético. La renuncia a lo estético, al arte de contemplar lo bello, definirlo y redefinirlo, sería renunciar al arte, a la ciencia y a la humanidad misma. ¿O acaso no es igual de “humano” (en esencia) un ingeniero informático que crea un sistema que brinda una solución a un problema práctico que un artista que descubre la perspectiva con el “esfumato”? Lo que quiero decir es que lo importante es una medida arbitraria, y ene este modelo económico-político-social tenemos la posibilidad de ser un gran número de arbitros. ¿Que hay quienes concentran el poder? Sí. ¿Pero cuál es la razón de ese poder? Para mi, lo que Hesíodo, sí el poeta heleno posterior a Homero, llamaba “Eris buena” es decir: la competitividad sana. ¿Quién era Steve Jobs, Warren Buffett, Bill Gates, o Thomas J. Watson antes de Apple, Berkshire Hathaway, Microsoft, o la primera de todas, IBM? Simples mortales con ua visión y un mundo donde no hay límites. Si tomáramos nombres de la antiguedad “famosos” veríamos que, desde Platón hasta el mismo Marx están apoyados en razones más allá de su ingenio! El primero por descendiente de los aristócratas y el último por ser financiado por Engels (quien era dueño de un “medio de producción” -entiéndase fábrica-de telas en Manchester -donde había proletarios por cierto y no eran socios-)

Peor volviendo al tema: Jackson señala que en la “Aspiración de poder consumir lo que queramos. Hemos expandido deuda y crédito”. Sí, claro! El modelo económico actual plantea tener algo que incluso se llama “ganancias pasivas” es decir, invirtiendo en acciones de la bolsa o teniendo patentes de productos creados podemos ganar dinero “SIN TRABAJAR” (in situ, al momento) imagine la contrariedad que esto causa… supongamos además que una empresa desea “invertir” en investigación y desarrollo. Tiene una excelente idea, pero no posee capital. ¿No debería recurrir al crédito y deuda? Ahora pensemos en una persona que está trabajando, que se esmera en su trabajo y que obtendrá en diciembre sus utilidades. (ella invierte durante el año un tiempo preciado y obtiene parte de la paga total; hay un diferencial en lo que cobrará después) ¿No puede usar sus tarjetas de crédito para comprar hoy e ir pagando?

Usted dirá que mi argumento es simplista. Y sí, lo es. Pero la razón es la siguiente: el problema real está en cómo educamos a nuestra gente para manejar esa oferta de crédito, de deuda que hay en el mercado. El problema real es por qué incentivamos a la gente a querer cosas y no a querer poder tener esas cosas. Es un problema de enfoque que es no de las macroeconomía ni de la microeconomía sino de las finanzas personales, la psicología del consumo y de la autosuperación personal. Finalmente del acto no altruista sino “realista” de cómo percibimos la importancia de la labor del otro.

La “Deuda Privada aumenta y el ahorro cae (caso británico)” Cuando Jackson hace esta aseveración ciertamente se refiere a un problema clásico. Ahorro = Inversión. Si el ahorro cae los bancos tienen menos posibilidad de prestar a tasas competitivas dinero a las empresas para inversión (nuevamente en términos simplistas)pero hasta qué punto el ahorro es saludable. “¿Qué quiere hacer la gente en la crisis?” pregunta Jackson.”Pensar en el futuro. La gente quiere entonces ahorrar, pero ahorrar no se plantea como la solución. El ahorro desacelera la economía.” Responde él mismo. Y sí, es cierto parcialmente. Hay un grado de ahorro vital para cada núcleo familiar, para cada individuo. Pero hay un ahorro inútil para el individuo en tanto que no favorece a éste en términos de apalear la inflación internacional (ni hablemos de algunos casos latinoamericanos) ¿Y cuál podría ser la solución? Un camino medio, que equipare la inversión al ahorro directamente. Donde podamos involucrar a ese individuo en la gama de la “creatividad creativa” para invertir en esas empresas que crean; y obtener beneficios de ello. Democratiza la inversión minoritaria realmente. ¿Y dónde quedarían los bancos? Ese sí es un tema que involucra el “timing” en un mundo donde pasan miles y millones de transacciones por minuto. Creo que aún contando con menor ahorro personal y más capital empresarial podrían obtener jugosas ganancias que sus accionistas pueden invertir en otras empresas. Esto es lo que yo llamaría la “ECONOMÍA DE SOCIALIZADA” Una economía de redes. Es decir donde todos participen en diversas proporciones de los agentes económicos.

¿No le gustaría un mundo de más soluciones? Es muy fácil hablar de los problemas… difícil es pensar directamente en las soluciones posibles a partir de lo que ya tenemos.

No hay que cambiar al mundo: hay que entenderlo.

Ésa, al menos, es mi humilde opinión.

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