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IZQUIERDA DEMOCRÁTICA EN EL S.XXI

Por: Nancy Arellano

Hablar de la izquierda es remontarnos a las luchas sociales por la reivindicación de las clases y sectores apartados de los beneficios de la sociedad mayoritaria y dominante. En el s.XIX se trataba de proletariado en plena revolución industrial, y buena parte del s.XX también obedeció a esta premisa, con el auge del capitalismo de mercados financieros.  Nadie pretende afirmar que el capitalismo ha cedido espacio completamente o que no lo ha hecho ¿Pero de qué se trata la lucha de la izquierda hoy día? ¿Cómo podemos entender a una izquierda existente en la sociedad globalizada? “Un fantasma recorre Europa” o quizás ¿“Un fantasma recorre al orbe”? Los mercados financieros han creado una gran burbuja –es cierto- pero Venezuela es un país privilegiado “donde sea nace una mata de mango” decía mi abuelo. Y así es. Podemos encontrar muchas bondades en este suelo patrio; entre ellas que nuestra economía es relativamente sencilla (en cuanto a estructura) y muy lucrativa (en tanto que devengamos renta petrolera a buen precio, por los momentos).

El hoy fallecido ideólogo y militante de la izquierda Domingo Alberto Rangel, en su libro “Hacia un Socialismo para el Siglo XXI” habla de la acción corruptora del poder en la izquierda. Cita el ejemplo soviético que “se vino abajo sin una lágrima” y cómo el modelo chino “se ha pervertido de manera tan completa que es casi una mezcla de burdel con buhonería”. Ni hablar de lo que opinaba del modelo venezolano, cuando señala que “en ningún país cabe ya un socialismo de jefe infalible, partido único, sociedad mediatizada y terror policial”.  Domingo Alberto –evidentemente- no era chavista, pero tampoco entraba en lo que conocemos como La Oposición.  Y si soy justa y coherente, debo señalar que en muchas cosas discrepo con el profesor Rangel, pero lo que sí apoyo es que la salida contempla un movimiento social, “un movimiento, no importa que sea pequeño, pero dotado de la lucidez, la agilidad y la audacia suficiente, puede convertir alguna vicisitud que estremezca a una sociedad subdesarrollada en intentona seria para captura de poder (…) dedicar –con paciencia- muchos años a la tarea de educar a sus afiliados en el manejo de la teoría política, de entrenarlos en el trabajo de masas, de aguzar sus instintos políticos para ubicar y cultivar las fuerzas sociales que serán decisivas(…)”  Si bien el Profesor Rangel seguía creyendo en una izquierda que se mantuviera al margen del juego democrático –quizás por la costumbre de quien tenía más de 60 años en lucha y vio corrompida a su generación- lo cierto es que se trata de un movimiento social.  Yo añadiría que socio-político.

Adentrándome en lo que quiero señalar, veo en el legado de las luchas sociales del siglo XX un camino para repasar desde la nueva izquierda; hay que comprender sus aciertos y sus desatinos. Muchos de ellos ideológicos –por extremistas y dogmáticos- y otros por exceso de pragmatismo –cuando bebieron de las mieles del poder-.  Una nueva generación de izquierda trasnacional y mediatizada –en el sentido del aprovechamiento de los medios de comunicación democratizados como internet; no sólo es necesaria, sino que es urgente. Pero no como reencarnaciones de viejas escuelas que creen que por usar twitter y Facebook están en las nuevas generaciones. Sino por la comprensión de la dinámica mundial y de que la lucha es obligatoria con las reglas del juego en el desenmascaro de las contradicciones de los nuevos sistemas de producción y en la creación de una sociedad multipolar sin botas ni fusil. Si un logro tuvo la izquierda fue la preeminencia de los derechos humanos, la apertura educativa, la exigencia –extendida- de la responsabilidad social –que no es una dádiva de las empresas, es una obligación y, sobre todo, que tenemos voz en los medios 2.0 sin censura de los poderes económicos. ¿Qué vamos a hacer con las nuevas herramientas? ¿Cómo podemos organizarnos en una sociedad como la actual? ¿Qué papel cumplen los partidos de izquierda? ¿Qué papel protagónico en la contraloría social? ¿Cómo vamos a hacernos escuchar en la elaboración de políticas públicas? ¿Qué generación formada en economía, política, filosofía e historia tenemos para hacer síntesis del proceso antagónico en la comprensión de la multidimensionalidad del hombre y las interrelaciones hipercomplejas de nuestra sociedad actual?

La izquierda democrática actual tiene mucho pendiente, y tiene una deuda importante que saldar: los logros a nivel formal deben cumplirse en la práctica y deben actualizarse. Basta de conformarnos con las palabras bonitas o los discursos incendiarios. El reto es ser parte del juego y exigir el cumplimiento por parte de los actores políticos que dicen apoyarnos y abrazarnos.  Eso si, que no me digan “Yo soy de izquierda” ni me pinten estrellitas rojas. Eficiencia y responsabilidad en obras con, para, por y desde el Pueblo.

@nancyarellano

http://www.nancyarellano.com

En los momentos difíciles, retroceder no es una opción.

Cito textualmente, porque no hay mejor palabra – si pretendiera esgrimirla traicionaría cualquier honestidad intelectual- y porque no hay más vigencia en ello para los venezolanos que creemos en la democracia que ahora. Gracias Víctor Raúl! ¡No estamos perdidos!… Yo afirmo que estamos más fuertes que nunca. Porque gobernar no es mandar, no es abusar, no es convertir el poder en tablado de todas las pasiones inferiores, en instrumento de venganza, en cadalso de libertades; gobernar es conducir, es educar, es ejemplarizar, es redimir. Y eso no lo harán jamás quienes van al poder sin título moral, quienes carecen de la honradez de una inspiración superior, quienes capturan el Estado como botín de revancha. Ellos mandarán, pero nosotros seguiremos gobernando. Porque nosotros continuamos educando, organizando y dando ejemplo, vale decir, nosotros continuamos redimiendo. Lo único que queda, lo único que basta al mismo tiempo, es tener la fortaleza de los valores, la conciencia de la generación despierta que busca despertar -socráticamente- al invitar al otro a dejar las sombras y ver las formas originales. Muchos pueden catalogarme de idealista, pero la entereza humana no puede ser vista como idealismo o terminamos perdiendo el norte.

Sobre la Jurisdicción Universal: Notas primeras.

Notas sobre la Jurisdicción Universal

En la página de la CICR se define: «La jurisdicción universal se refiere a la jurisdicción sobre los delitos, independientemente del lugar en que se cometieron o la nacionalidad del perpetrador. Se cree que se aplica a una serie de delitos que los Estados, por motivos de interés internacional, pueden o deben reprimir».

Cuando hablamos de la J.U. sabemos que puede aplicarse a través de la promulgación del derecho nacional (jurisdicción universal legislativa) o la investigación y el juicio de los acusados (jurisdicción universal contenciosa). La primera es mucho más común en la práctica del Estado y es generalmente necesaria para la investigación y el juicio. Con todo, es posible, por lo menos en principio, que un tribunal base su jurisdicción directamente en el derecho internacional y ejerza jurisdicción universal contenciosa sin remitirse para nada a la legislación nacional. Este último punto es fundamental. Sobre todo si pensamos en la violación sistemática que ha sido llevada por distintos gobiernos que han sido caracterizados como totalitarios. Básicamente se trata de que la humanidad entera comprende que hay crímenes que salen de la competencia territorial porque afectan y ofenden a la humanidad. En ello consiste el término Lesa Humanidad.

¿Cuáles son los crímenes de Lesa Humanidad?

Crímenes de Lesa humanidad (Estatuto de Roma):

Asesinato sistemático.

Exterminio.

Esclavitud.

Deportación o traslado forzoso de población.

Encarcelamiento u otra privación grave de la libertad física en violación de normas fundamentales de derecho internacional.

Tortura.

Violación, esclavitud sexual, prostitución forzada, embarazo forzado, esterilización forzada u otros abusos sexuales de gravedad comparable.

Persecución de un grupo o colectividad con identidad propia por motivos políticos, raciales, nacionales, étnicos, culturales, religiosos o de género o por otros motivos universalmente reconocidos como inaceptables con arreglo al derecho internacional, en conexión con cualquier crimen comprendido en el Estatuto.

Desaparición forzada de personas.

Crimen de apartheid.

Otros actos inhumanos de carácter similar que causen intencionadamente grandes sufrimientos o atenten contra la integridad física o la salud mental o física.

Además tenemos que el Estatuto de Roma establece un concepto específico para los otros crímenes que entran en su jurisdicción somo Corte Penal Internacional:

Genocidio: consiste en la comisión, por funcionarios del Estado o particulares, de un exterminio o eliminación sistemática de un grupo social por motivos de nacionalidad, etnia, raza o religión. Estos actos comprenden la muerte y lesión a la integridad física o moral de los miembros del grupo, el exterminio o la adopción de medidas destinadas a impedir los nacimientos en el grupo.

Crímenes de Guerra: es una violación de las protecciones establecidas por las leyes y las costumbres de la guerra, integradas por las infracciones graves del Derecho Internacional Humanitario cometidas en un conflicto armado y por las violaciones al Derecho Internacional. El término se define en gran medida en el Derecho internacional, incluyendo la convención de Ginebra.

Delito de Agresión (mencionado en el art 5 del Estatuto de Roma mas no especificado).

Retos de la Jurisdicción Universal:

1. La capacidad y el deber de ejercer la jurisdicción universal en virtud del derecho internacional.

2. Combatir las Infracciones graves a los Convenios de Ginebra.

3. Ejercicio en los casos de sospechosos de genocidio, los crímenes de lesa humanidad, las ejecuciones extrajudiciales, las desapariciones forzadas y la tortura.

4. La necesidad de que los Estados supriman las diferencias existentes en sus legislaciones para hacerlas compatibles con el Estatuto de Roma ejerciendo la jurisdicción universal.

(De estos puntos publicaré prontamente)

Sobre la Jurisdicción Universal: Notas primeras.

Notas sobre la Jurisdicción Universal

En la página de la CICR se define: «La jurisdicción universal se refiere a la jurisdicción sobre los delitos, independientemente del lugar en que se cometieron o la nacionalidad del perpetrador. Se cree que se aplica a una serie de delitos que los Estados, por motivos de interés internacional, pueden o deben reprimir».

Cuando hablamos de la J.U. sabemos que puede aplicarse a través de la promulgación del derecho nacional (jurisdicción universal legislativa) o la investigación y el juicio de los acusados (jurisdicción universal contenciosa). La primera es mucho más común en la práctica del Estado y es generalmente necesaria para la investigación y el juicio. Con todo, es posible, por lo menos en principio, que un tribunal base su jurisdicción directamente en el derecho internacional y ejerza jurisdicción universal contenciosa sin remitirse para nada a la legislación nacional. Este último punto es fundamental. Sobre todo si pensamos en la violación sistemática que ha sido llevada por distintos gobiernos que han sido caracterizados como totalitarios. Básicamente se trata de que la humanidad entera comprende que hay crímenes que salen de la competencia territorial porque afectan y ofenden a la humanidad. En ello consiste el término Lesa Humanidad.

¿Cuáles son los crímenes de Lesa Humanidad?

Crímenes de Lesa humanidad (Estatuto de Roma):

Asesinato sistemático.

Exterminio.

Esclavitud.

Deportación o traslado forzoso de población.

Encarcelamiento u otra privación grave de la libertad física en violación de normas fundamentales de derecho internacional.

Tortura.

Violación, esclavitud sexual, prostitución forzada, embarazo forzado, esterilización forzada u otros abusos sexuales de gravedad comparable.

Persecución de un grupo o colectividad con identidad propia por motivos políticos, raciales, nacionales, étnicos, culturales, religiosos o de género o por otros motivos universalmente reconocidos como inaceptables con arreglo al derecho internacional, en conexión con cualquier crimen comprendido en el Estatuto.

Desaparición forzada de personas.

Crimen de apartheid.

Otros actos inhumanos de carácter similar que causen intencionadamente grandes sufrimientos o atenten contra la integridad física o la salud mental o física.

Además tenemos que el Estatuto de Roma establece un concepto específico para los otros crímenes que entran en su jurisdicción somo Corte Penal Internacional:

Genocidio: consiste en la comisión, por funcionarios del Estado o particulares, de un exterminio o eliminación sistemática de un grupo social por motivos de nacionalidad, etnia, raza o religión. Estos actos comprenden la muerte y lesión a la integridad física o moral de los miembros del grupo, el exterminio o la adopción de medidas destinadas a impedir los nacimientos en el grupo.

Crímenes de Guerra: es una violación de las protecciones establecidas por las leyes y las costumbres de la guerra, integradas por las infracciones graves del Derecho Internacional Humanitario cometidas en un conflicto armado y por las violaciones al Derecho Internacional. El término se define en gran medida en el Derecho internacional, incluyendo la convención de Ginebra.

Delito de Agresión (mencionado en el art 5 del Estatuto de Roma mas no especificado).

Retos de la Jurisdicción Universal:

1. La capacidad y el deber de ejercer la jurisdicción universal en virtud del derecho internacional.

2. Combatir las Infracciones graves a los Convenios de Ginebra.

3. Ejercicio en los casos de sospechosos de genocidio, los crímenes de lesa humanidad, las ejecuciones extrajudiciales, las desapariciones forzadas y la tortura.

4. La necesidad de que los Estados supriman las diferencias existentes en sus legislaciones para hacerlas compatibles con el Estatuto de Roma ejerciendo la jurisdicción universal.

(De estos puntos publicaré prontamente)

El Mal como Espectáculo. Consideraciones sobre la II Guerra Mundial aún vigentes,

Trinomio Negro: Burocracia, Tecnología y Ciencia

Hanna Arendt y Joan-Carles Melich han hecho un análisis excepcional sobre el Holocausto. Lo magnífico de ambos radica en el punto de vista de los ejecutores de tan terrible tragedia humana. Arendt plantea, sobre Eichmann, que era un ser que no poseía moral alguna y que por sus venas corría el peligroso razonamiento del burócrata que vé en sus labores «simples procedimientos administrativos». Así entonces los judíos eran sólo una tarea más a cumplir como funcionario de III Reich. Joan-Carles Melich va más allá. Nos habla del peligroso triángulo: Burocracia, Tecnología y Ciencia al servicio de un sistema político tan fatuo como el Nazi.

Señala Arendt: “Eichmann dice que habría enviado a la muerte a su propio padre, caso que se lo hubieran ordenado” como una forma de hacer ver que el idealista vivía para su idea y que estaba dispuesto a sacrificar lo que sea en aras de su idea. El idealismo nazi, que propiamente carece de todo sentido moral y que persigue de forma absurda una autarquía pluri-existencial en pleno siglo XX, se nos presenta a través de sus ejecutores como el producto irracional, irreflexivo y paranoico de su ideólogo principal: Adolf Hitler.

La carencia de reflexión y la destrucción de la individualidad (característica de occidente) dentro del sistema nazi es visible en la afirmación de Eichmann: “Mi único lenguaje es el burocrático”; por sobre todas las cosas porque allí reside el horror de una maquinaria humana al servicio de una vías de recuperación (la Alemania de 1930) que no sustentaban sus posibilidades en sus propias capacidades sino en una suerte de política del «locus externo».

El análisis de Eichmann, durante el juicio en Jerusalén, reveló que éste fue incapaz de expresar una sola frase que no fuera un cliché. El hombre no vive para sí, no vive para sus ideales sino para estar al servicio de otro, para tomar un ideal ajeno y, sin reparar en juzgarlo, hacerlo cuyo y asirse a éste hasta el punto de no comprender otra forma de conducir sus actos fuera del ideal y del mapa planteado por éste.

Lo que finalmente revela Arendt es que Eichmann (así como se reveló en Nuremberg) poseía una amoralidad absoluta. “Naturalmente él hizo lo que era necesario en ese momento” porque no era capaz (llegó a tal punto) de refutar instrucción alguna. La superioridad del «Volk» parecía sustentarse en la «sumisión» del «Volk». Contradicciones absolutas. Como las evidenciadas en sus propias declaraciones.

Cuando el Prof Melich nos habla del triángulo: organización burocrática, tecnología y ciencia, nos habla de una maquinaria humana al servicio del sistema de poder. Una maquinaria humana que arrastró todas las esferas de la cotidianidad y que alcanzó casi un nivel teológico.

Luego de más de treinta millones de muertos la Guerra (1939- 1945) dejó luego la mayor impresión: los criminales eran personas normales que habían cometido atrocidades. Melich nos habla entonces de «El mal como espectáculo» que es la consecuencia ¿lógica? de asumir la radicalización del sistema despótico y la militarización detodas las esferas sociales. Se mete en un cajón:La lógica tecnológica de más eficiencia a menor costo, la deshumanización del sujeto (víctima y victimario), la despersonalización del otro (el sujeto ahora es objeto) y Eliminación del carácter subjetivo (Yo no existo como individuo soy parte de una máquina perfecta; solo sólo soy una pieza inservible). Ahí el resultado. Un arma mortal, un sistema político homicida y 30.000.000 de vidas bajo tierra.

¿Y ahora? Irak, Darfur, Palestina-Israel, Argelia, Colombia… ¿cuántos más?

El Mal como Espectáculo. Consideraciones sobre la II Guerra Mundial aún vigentes,

Trinomio Negro: Burocracia, Tecnología y Ciencia

Hanna Arendt y Joan-Carles Melich han hecho un análisis excepcional sobre el Holocausto. Lo magnífico de ambos radica en el punto de vista de los ejecutores de tan terrible tragedia humana. Arendt plantea, sobre Eichmann, que era un ser que no poseía moral alguna y que por sus venas corría el peligroso razonamiento del burócrata que vé en sus labores «simples procedimientos administrativos». Así entonces los judíos eran sólo una tarea más a cumplir como funcionario de III Reich. Joan-Carles Melich va más allá. Nos habla del peligroso triángulo: Burocracia, Tecnología y Ciencia al servicio de un sistema político tan fatuo como el Nazi.

Señala Arendt: “Eichmann dice que habría enviado a la muerte a su propio padre, caso que se lo hubieran ordenado” como una forma de hacer ver que el idealista vivía para su idea y que estaba dispuesto a sacrificar lo que sea en aras de su idea. El idealismo nazi, que propiamente carece de todo sentido moral y que persigue de forma absurda una autarquía pluri-existencial en pleno siglo XX, se nos presenta a través de sus ejecutores como el producto irracional, irreflexivo y paranoico de su ideólogo principal: Adolf Hitler.

La carencia de reflexión y la destrucción de la individualidad (característica de occidente) dentro del sistema nazi es visible en la afirmación de Eichmann: “Mi único lenguaje es el burocrático”; por sobre todas las cosas porque allí reside el horror de una maquinaria humana al servicio de una vías de recuperación (la Alemania de 1930) que no sustentaban sus posibilidades en sus propias capacidades sino en una suerte de política del «locus externo».

El análisis de Eichmann, durante el juicio en Jerusalén, reveló que éste fue incapaz de expresar una sola frase que no fuera un cliché. El hombre no vive para sí, no vive para sus ideales sino para estar al servicio de otro, para tomar un ideal ajeno y, sin reparar en juzgarlo, hacerlo cuyo y asirse a éste hasta el punto de no comprender otra forma de conducir sus actos fuera del ideal y del mapa planteado por éste.

Lo que finalmente revela Arendt es que Eichmann (así como se reveló en Nuremberg) poseía una amoralidad absoluta. “Naturalmente él hizo lo que era necesario en ese momento” porque no era capaz (llegó a tal punto) de refutar instrucción alguna. La superioridad del «Volk» parecía sustentarse en la «sumisión» del «Volk». Contradicciones absolutas. Como las evidenciadas en sus propias declaraciones.

Cuando el Prof Melich nos habla del triángulo: organización burocrática, tecnología y ciencia, nos habla de una maquinaria humana al servicio del sistema de poder. Una maquinaria humana que arrastró todas las esferas de la cotidianidad y que alcanzó casi un nivel teológico.

Luego de más de treinta millones de muertos la Guerra (1939- 1945) dejó luego la mayor impresión: los criminales eran personas normales que habían cometido atrocidades. Melich nos habla entonces de «El mal como espectáculo» que es la consecuencia ¿lógica? de asumir la radicalización del sistema despótico y la militarización detodas las esferas sociales. Se mete en un cajón:La lógica tecnológica de más eficiencia a menor costo, la deshumanización del sujeto (víctima y victimario), la despersonalización del otro (el sujeto ahora es objeto) y Eliminación del carácter subjetivo (Yo no existo como individuo soy parte de una máquina perfecta; solo sólo soy una pieza inservible). Ahí el resultado. Un arma mortal, un sistema político homicida y 30.000.000 de vidas bajo tierra.

¿Y ahora? Irak, Darfur, Palestina-Israel, Argelia, Colombia… ¿cuántos más?