Si Sólo el APRA Salvará al Perú (SEASAP)…

¿votaremos al Cholulín Colorado?

por @nancyarellano

 

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Los partidos de segunda generación siempre han sido grandilocuentes. Fueron los primeros partidos que rompieron el cascarón de las élites (partidos de primera generación) para abrirse paso a las masas y constituirse en franquicias que se extendían por todo el territorio nacional. Eran el sueño de la segunda fundación de la República, ahora sí con la promesa de la igualdad, libertad y fraternidad.

Las promesas democráticas del siglo XX con sus luchas por los gremios y sindicatos, en las pugnas contra el capital trasnacional que empezaba a sentirse como una neo-colonización y el surgimiento de líderes con verbo incandescente que llenaban plazas y emocionaban a los jóvenes para emprender el camino de la conquista del poder para transformar al mundo… parecen haber muerto de coimismo brutis egolátrico.

Una enfermedad subtropical autoinmune de la variación de las politicus egoistus informalus omnisapiente que devora, en segunda generación, a los recambios necesarios para la supervivencia del ambiente donde florece y se extiende hasta destruir el medio que garantiza su existencia.

La enfermedad la vimos pulular por México, con un control de plaga temporal pero que ha vuelto, en Venezuela con incidencia devastadora pero donde aún quedan algunos especímenes que luchan por mutar, en Brasil donde las consecuencias son apocalípticas y la vemos en Perú, donde recientemente se han descubierto focos infecciosos que pueden llegan a niveles pandémicos.

La muerte del APRA significaría un golpe absoluto a la institucionalidad democrática, una cardiopatía a causa del  coimismo, que puede sepultar las últimas tres presidencias democráticas del país y con ellas a la poca fe que los peruanos puedan tener en el propio modo de vida de la democracia partidista. De los últimos cinco presidentes, tres son outsiders y dos son García.

La necesidad de renovación de los partidos, dícese del APRA y el PPC, porque el nacionalismo está en estado comatoso y el perú-posibilismo no sabemos si requiere una eutanasia, sería un acto de bondad y de cálculo de estadistas de la más alta esfera. ¿Los hay aún? es la pregunta.

Alan García sigue siendo uno de los políticos más hábiles del país, para bien y para mal, esperemos que él y su reciente aliada Lourdes Flores Nano, comprendan que la supervivencia de sus partidos son la piedra angular para el reestablecimiento de la fe nacional en el sistema, incipiente, del Perú. Aunque ello implicase que actúen en la honorable — y poco protagónica— sombra. Ellos saben que siguen siendo esenciales porque sea como sea, ellos mueven los hilos necesarios para que fluyan las órdenes, para ordenar, fluyan los financiamientos, para financiar, y se alcen los puentes que permitan mediar. García logró de 2006 a 2011 un crecimiento y mejoría social sin precedentes, pero lo sepultó el politicus egoistus informalus omnisapiente al no crear recambios, ni empoderar nuevos rostros. Al negar a su partido en lugar de hacerlo protagonista de los logros de su segundo mandato y reivindicarlo.

Si un partido no tiene un podio donde puedan pasearse al menos 25 liderazgos nacionales reconocidos y unos 1500 cuadros de servidores públicos capaces de generar y aplicar políticas públicas, no es un partido, es una carroza electoral. Si un líder no es capaz de generar relevos, es un jefe, no un líder porque no logra empoderar a sus seguidores.  La sociedad peruana, la mundial, es compleja y ya no basta con citar a Calderón de la Barca para emocionar a la audiencia. Ya entras en Youtube y te arroja 84.500 resultados en 1 segundo. Hace falta más para emocionar a una audiencia o para asustarla. Hace falta que se arregle lo que se tiene, porque no se puede crear el agua tibia.

El gobierno actual adolece de estructura política y eso no es un secreto. Si los operadores políticos — o exfuncionarios infectados de  coimismo brutis egolátrico ‑ actúan ahora como forajidos y se lanzan por pequeños feudos, alejándose de toda política partidaria y exacerbando el personalismo, pronto habrán muerto los muertos para siempre y veremos a un Trump- Castro- Chávez-Fujimori  (o Cholulín Colorado) con algún chistesito trastocar la predictibilidad que ha hecho del Perú un ejemplo de desarrollo en la región suramericana.

Y entonces…  ¿haremos un Arequipexit?

 

#CosasTenedesSancho

 

 

 

 

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