Todo momento no es 
sino ocasión de otro momento. 
Toda realidad no es 
sino ocasión de otra realidad. 
Por eso un ciego 
comprende mejor las estrellas 
que tú, 
en quien sólo aprecio la sonrisa. 
Cuanto se oculta 
tras ella 
es cuanto busco 
en mí. 
¡Maldita sea! 
Esto decía mi amigo 
perdido en la noche profunda de las copas 
y todos asentíamos, 
pues nos dábamos cuenta 
de que la vida es un asesino insobornable.

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