LA POESÍA: EXPLOSIÓN DEL SER POR DEBAJO DEL LENGUAJE por Roberto Juarroz

Nota de Nancy: Juarroz es uno de mis poetas favoritos. Una de las cosas que más me gusta es que su poesía es eco y silencio; abarca la forma para destruirla, y destruye la destrucción para la creación. Busca en el epicentro de la vida, en el ser del hombre, en la exposición de las miserias, para darle aliento a la alegría perdida por la desesperanza. Juarroz es de los pocos que rompe la simetría en el acto sincero de entender un mundo inacabado.  ¿Qué sería del espíritu de un Juarroz en la política?  Acaso no sería la sensibilidad real de entenderse mediato, falible y por tanto con la obsesión de la creación, de la obra, como único fundamento coherente para romper la temporalidad?… Hace unas horas conversaba esto con un amigo, arte y política, formas complementarias de comprender a la humanidad; formas de indignación y creación… luego, en un próximo post, espero hablemos de Hanni Ossott.

Espero amen a Juarroz, como  él a la humanidad.

…………………………………..

2795427904_75e5d756dc_bVivo el poema como una explosión del ser por debajo del lenguaje. Descubro aquí cuatro elementos básicos: explosión, ser, lenguaje y debajo. Podríamos acercarnos a ellos diciendo lo anterior de otro modo: el poema es la expansión abrupta de una realidad fundamental que se genera a través de las posibilidades subyacentes de la expresión verbal y no sólo por medio de la su capacidad significativa inmediata. […]

Me apasiona la fuerte humanidad de una búsqueda de esta clase, su desafío a las normas y los estereotipos, la densidad de nivel donde se gesta la lucha por la expresión, la intensidad del buceo en las zonas más olvidadas y sin embargo más vivas de lo real, la simbiosis profunda de todas las proyecciones simbolizadoras, la paradójica complementariedad y hasta sincronicidad de lo espontáneo y lo reflexivo, lo dicho y lo no dicho, la victoria y el fracaso, lo esperado y lo inesperado, lo posible y lo imposible, lo uno y lo otro.

Me subyuga el amor que se funda y sustancia en estos espacios vivos y la libertad radical de ese amor, que ya no hace distingos entre expresarse y comunicarse, entre soledad y compañía, entre ausencia y presencia, entre voz y silencio, entre amar y pensar, entre todo y algo. La palabra transfigurada de un hombre solitario puede recoger allí, por abajo, el gesto misterioso y absurdamente magnífico de la humanidad. La poesía puede entonces proyectar ese gesto y abolir en un acto de amor la distancia entre el hombre y los objetos, entre el hombre y la naturaleza, entre el hombre y el hombre, entre el hombre y la muerte. Más que un vacío, esas distancias son el músculo al que es posible dar vida con el nervio de la visión creadora, con el tatuaje inusitado de la palabra en función y explosión de ser, para mover así el mundo. La realidad está donde queremos que esté, donde somos capaces de engendrar una forma.

En el corazón de mi poesía está la creencia en que el pensamiento es más concreto que todo el resto de la materia del mundo. Por eso, en el corazón de mi poesía hay también un rostro.

Toda vida es sólo un amago, el anuncio o comienzo de un gesto. También la poesía es un amago, pero su ademán permanece, como si fuera algo más. El hombre y su lenguaje empujando implacablemente sus límites, desvestidos de todo cuanto no sea límite, desvistiéndose de aquello que ahora lo es. Suprema afirmación, es también lo más cercano a la suprema negación. La grandeza concreta de la poesía, como la de la vida, consiste en no estar hecha. Un salto siempre más allá, el salto que nos hace posibles.

Desde adentro, toda obra es un fracaso. Pero creo haber buscado algo distinto. Y esa búsqueda, desde adentro o afuera, no es un fracaso.

*

Nota de Ángel Ros: Este texto fue publicado como prólogo a Poèsie verticale (Recontre, Lausanne, 1967). Puesto que se trata del prólogo a una antología bilingüe, se publicó ahí solamente en su versión francesa. La versión en lengua española apareció en la revista Actual (año. 1, n. 2, Universidad de los Andes, Mérida, mayo-agosto de 1988, pp. 121-123), como complemento de un artículo de Ludovico Silva, “Decir de lo indecible: poesía vertical de Roberto Juarroz”, luego reproducido en Roberto Juarroz: Poesía y creación. Diálogos con Guillermo Boido (Carlos Lohlé, Buenos Aires, 1980), de donde he tomado estos fragmentos (el título que aparece aquí es mío).

Fuente: http://www.robertojuarroz.com

2 thoughts on “LA POESÍA: EXPLOSIÓN DEL SER POR DEBAJO DEL LENGUAJE por Roberto Juarroz”

  1. ¡Gracias Amiga por traerme el conocimiento de Juarroz!
    ¿Cómo bajar el cielo a la tierra? Pues creo que deberíamos hacer de la tierra, algo palpitante que tiente al cielo a juntarse…
    es lo que siempre funciona: Eros…
    Todo plan si se quiere poderoso, hasta jalarse al cielo si se pone reacio, debe ser un plan de Eros, ¿con quién más se podría corregir la muerte?

    1. Así es… debe ser con Eros… único capaz de hacer del Caos, un Cosmos. El paso a la creación vital del caos ordenado… si no, caemos en ser “todo y nada” existiendo todos los elementos para que haya algo, pero sin la fuerza ordenadora… Eros mismo.
      Nadie como Platón lo explica:

      Por consiguiente, si Afrodita fuera una, uno también sería Eros. Más como existen dos, existen también necesariamente dos Eros. ¿Y cómo negar que son dos las Diosas? Una, sin duda más antigua y sin madre, es hija de Urano, a la que por esto llamamos también Urania; la otra, más joven, es hija de Zeus y Dione y la llamamos Pandemo. En consecuencia, es necesario también que el Eros que colabora con la segunda se llame, con razón, Pandemo y el otro Uranio.
      Bien es cierto que se debe elogiar a todos los Dioses, pero hay que intentar decir, naturalmente, lo que a cada uno le ha correspondido en suerte. Toda acción se comporta así: realizada por sí misma no es de suyo ni hermosa ni fea, como por ejemplo, lo que hacemos nosotros ahora, beber, cantar, dialogar.
      Ninguna de estas cosas en sí misma es hermosa, sino que únicamente en la acción, según como se haga, resulta una cosa u otra: si se hace bien y rectamente resulta hermosa, pero si no se hace rectamente, fea. Del mismo modo, pues, no todo amor ni todo Eros es hermoso ni digno de ser alabado, sino el que nos conduce a amar bellamente. (Platón, El Banquete)

      Así pues… que sea la obra digna de ser alabada, por traer el Cielo a la Tierra y vencer la mediatez del acto egoista.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s