Formarse es lo primero antes de hablar de política. La libertad se ejerce realmente cuando elegimos racionalmente y sentimos la emoción de la verdad que nos cala un frio en los huesos. Democracia es un encuentro con el espejo de la sociedad. Cuando nos reflejamos en cada esquina, en cada rostro, en cada piel. Cuando nos vemos en cada sonrisa y nos indignamos ante cada injusticia. Cuando sentimos en carne viva las heridas de nuestros semejantes, de nuestros compañeros, de nuestros conciudadanos. Democracia es una palabra de potencia, un valor capital que incita a la acción. Democracia es una búsqueda y un encuentro que, como acto, se ejercita cotidianamente. Muchos políticos son demasiada poca cosa para esgrimir esa palabra como espada, como bandera, como voz o como pluma. La democracia es un medio, una senda por la que debemos caminar mirando dónde pisamos, porque pisar mal es destruir el camino de la democracia. No hay otra opción. La democracia es social o termina por no ser realmente democracia. Pisando gente no se puede llevar adelante la lucha, no se puede empoderar en el político la voz del Pueblo Grande, el pueblo incluyente. Dejo aquí, como primer grano, un libro que debe servir a todo demócrata de consulta. El maravilloso Diccionario de Política de Norberto Bobbio. Una referencia obligada para iniciar, con buen pie, la libertad de conciencia y el discernimiento. Adelante, hay que luchar por la democracia en acción. Diccionario de política – Norberto Bobbio

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